Encierro lascivo IV (última parte)

Gay, Orgía Gay, Dominación Gay. Aquella noche había sido más intensa que cualquier otra cosa que hubiera experimentado hasta ese entonces


Aquella noche había sido más intensa que cualquier otra cosa que hubiera experimentado hasta ese entonces, el Mandingo (este negro ocioso quien me chantajeaba sexualmente) me había llevado medio engañado a un encuentro con dos amigos del, si bien ya una vez antes me había cogido entre dos, aquella noche participó un tercero, convirtiéndome totalmente en su juguete sexual.

Luego del primer encuentro donde participaron los 3, tome una ducha y me recosté en la cama, escuchaba que aún ellos estaban en la sala. Yo había dormido poco la noche anterior, por la tensión de cuanto sucedería, además con los tragos y la extenuante cogida, pronto me dormité. Unos minutos después escuche la ducha y me despertó, era Asdrúbal quien tomaba un baño. Afiné el oído y percibí que ya los otros se habían ido a dormir.

Asdrúbal salió del baño y se metió a la cama donde yo estaba, encendió la TV y comenzó a ver una porno sin considerar que yo estaba “dormido”, pasado un ratito me despertó, me dijo “vamos, despierta”, yo en verdad no estaba durmiendo, pero actué como si me despertará. Me ordenó “anda y búscame un vaso de agua que tengo sed”, respondí “que no, que la buscara el mismo”, pensé que si bien estaba “obligado” a brindarle mis favores sexuales no tenía por qué servirle en nada más.

El, algo molesto, contesto “hay muchacho, más vale que hagas caso, aquí viniste a servirme, te voy a enseñar a ser una buena puta, una buena sirvienta, busca el agua o atente a las consecuencias”.

Entendí que más que saciar su sed, lo que deseaba era saciar su deseo de dominación, hacer valer su condición de macho dominante con otro pasivo, relegándome a un papel de puta servil.

Preferí complacerlo y busque el agua, cuando regrese, él se puso de pie y me ordenó poner de rodillas, su verga erecta quedo a la altura de mi rostro, dijo que se la mamará, así lo hice mientras él tomaba el agua.

Luego me pidió que me acostara de lado, él se colocó a mis espaldas y digamos en forma de cuchará me penetró por el culo, su verga entró con facilidad en mi ano que había quedado bien dilatado después de la cogida que me habían dado los 3.

Así continuamos mirando la película porno que él había colocado, donde en ese momento, un par de negros con vergas realmente enormes cogían a un joven rubio sin piedad. Asdrúbal me empalo a fondo, sentía esa verga gruesa dentro de mí, en verdad muy rico, el apenas se movía suavemente, supongo quería disfrutar mi culo mientras transcurría la escena.

Cuando la escena terminó, con la acabada en la cara del joven por parte de ambos negros. Asdrúbal aceleró sus movimientos, justo comenzaba la siguiente escena, se clavó con todo y descargo su leche dentro de mí. Yo no alcance a acabar, pero si disfrute aquello, hice un ademan para masturbarme, pero Asdrúbal me indico que no lo hiciera, me dijo que me quedara así, con ganas, que más tarde volvería a cogerme.

Unos minutos después él se quedó dormido. Yo en cambio no podía dormir, estaba muy excitado, no aguanté más y me masturbe hasta eyacular muy abundante. En ese momento me sentí algo culpable, El Mandingo me había convertido en una puta regalada, pensé, como es posible que me haya dejado coger así, tendría un par de horas a lo sumo de conocer a Asdrúbal cuando me le entregué. Comparaba como habían sido las cosas antes, por ejemplo con mi primo, quien me inició, habían pasado meses antes de decidirme a darle el culo, igual con mi amigo el negro, habían pasado varias semanas. Pero esta noche, era la puta de tres tipos, uno de ellos del cual no conocía nada en absoluto.

Lo vi allí, gordo como era, con esa cara de sádico, durmiendo satisfecho y sentí mucha vergüenza, pensé en escapar de allí, me vestí y fui hasta el recibidor con mucho cuidado, allí dormía el Mandingo plácidamente en el sofá y Alfonzo dormía en otro cuarto.

Abrí con cuidado la puerta, pero luego había una reja, la cual estaba cerrada, necesitaba la llave para poder salir. Busque en medio de la penumbra sin ningún éxito. El Mandingo hizo un ruido y me quede congelado, aterrado pensando en que sucedería si descubría que yo quería escapar. Finalmente encontré un juego de llaves, me dispuse a salir, pero ninguna de esas llaves correspondía a la reja.

De pronto volteé y Asdrúbal estaba de pie mirándome. Preguntó ¿qué haces? ¿A dónde vas? Miré al Mandingo y le hice una seña a Asdrúbal con la mano, para que hiciera silencio. El me indicó que siguiera al cuarto con él.

Una vez allí me dijo que si pensaba escapar. Dije que no, que sólo quería tomar aire. Él dijo que no me creía, yo insistí en mi versión, por lo que él me reto, dijo, bueno vamos a preguntarle al Mandingo a ver qué opina. Él dijo que cuando el Mandingo se enterara de aquello yo la iba a pasar muy mal, que la rabia que iba a agarrar sería tremenda, no sólo por dejarlo allí solo, sino por dejarlo en ridículo ante sus amigos. Entonces me amenazo, dijo ya vas a ver lo que te va a pasar, voy a contarle todo, voy a meterle cizaña para que te joda.

El susto se me reflejo en la cara, tenía todas las de perder. Entonces le dije, Asdrúbal, no le digas, que vas a ganar con eso, por favor, no lo hagas. El respondió, bueno, está bien, me quedo callado, pero tienes que portarte bien, dejarte de pendejadas y hacer caso, aguantar y obedecer que para eso te trajimos. Yo asentí. Entonces dijo, dame tu teléfono para llamarte, para cuadrar un día en la semana y me pagues el favor.

La mañana siguiente, todo fue digamos tranquilo, fuimos a la playa, me trataron casi como amigos comunes y corrientes, pero en cuanto regresamos al apartamento, ya anocheciendo, volví a ser su puta, su perra, su juguete.

El chico, quien se suponía iría con Asdrúbal a aquel encuentro nunca llego, tuve que continuar satisfaciéndolos a los tres. Entonces todo quedó más que claro para mí, aquello del acompañante de Asdrúbal era mentira, un cuento para llevarme allá más fácilmente.

La primera cogida me la dieron entre los 3 juntos. Mamé verga y di el culo como nunca antes lo había hecho. Casi que no me dejaron dormir, cuando no era uno era el otro el que me acosaba. Me dolía el ano, tanto en la entrada como en lo profundo. Goce bastante, hasta un punto que pasaba rato sin sentir placer intenso de tanta polla que me daban.

El domingo en la mañana regresamos, ya se habían hartado de tanto follarme, mis entrañas me dolían y el ano, digamos el esfínter, me ardía bastante. Estuve callado hasta llegar a casa, pensando en cuanto había sucedido y en cuanto me faltaría todavía por experimentar.

Bueno, hasta aquí lo dejo en este momento, dime si te gusta mi relato y si quieres que siga relatando otras cosas que sucedieron.

(Visitado 2.098 veces)
Me gusta / No me gusta

3 comments

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *