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ENSEÑANDO A UNA MADURA

31 de julio de 2008

Me llamo Oscar y tengo 34 años. Para empezar explicaré que la familia de mi mujer es bastante normal. Me explico: mi suegra una estrecha empedernida, mi suegro un borrachín de pacotilla, que según mi suegra el último polvo se lo echó hace 6 años, según me contó mi mujer.

Hasta ahí, todo entra dentro de lo "normal" si entendemos que la edad de mis suegros supera ya los 60.

Al final de la cena, cuando ya todos tenemos 2 copas de más, noté algo que yo ya intuya desde hace tiempo, pero que por falta de pruebas no podía afirmarlo. Es lo siguiente: mi suegra tiene una hermana soltera (Carmen), que de joven era un bombón pero que nunca se casó ni que sepamos conoció varón alguno, así que siempre pensamos que era bollera, más que nada por que daba la impresión de tener mucha manía a los hombres. Mi trato con ella siempre había sido más bien distante, sólo lo políticamente correcto, o sea un beso de bienvenida y un beso de despedida.

Veo a mi suegro que estando ya en la fase de pesadez por la bebida no hace más que estar muy pegado a su cuñada, y yo que los tenía enfrente noto que el brazo izquierdo de mi suegro empieza a tocar la pierna de llamémosla "mi tía".

Al principio la noto algo turbada, pero a medida que pasa la velada, veo que se deja y además disimulaba con una facilidad que resultaba pasmosa. ¡Jóder! pensaba yo, aquí no se entera nadie, o que?. La verdad es que siempre deseé follarme a mi suegra por aquello del morbo de una mujer madura y además por que no está del todo mal para la edad que tiene.

Pero esa noche se me encendió una bombilla y pensé: ya que no me follaré nunca a mi suegra, me voy a follar a su hermana ya que si esa mujer se deja meter mano de un hombre que lo único que la va ha hacer es calentarla y ella no decía nada, que haría si un hombre joven y con suficiente experiencia se lo proponía?

Al principio tuve mis dudas ya que es una mujer muy arisca, aunque para los 56 años que tiene no voy a decir que sea una top model pero tiene su puntazo sobre todo por que de cara es bastante guapa y su cuerpo tiene unas buenas tetas y un culo para su edad bastante apetecible.

"Mi tía" vive en un pueblo mediano a 200km, de donde yo vivo, junto con otro hermano soltero y su madre, también viven allí mis suegros de lo cual deduzco que no es la primera vez que estos dos (mi suegro y su cuñada) la habrán "liado" pero sabiendo que a mi suegro no se le levanta.

Dicho esto pensé que habría pocas oportunidades ya no solo de verla, si no también de estar solos alguna vez. mi mujer y yo la verdad vamos muy poco por que con sus padres tanto ella como yo, pues digamos que no nos llevamos.

Pero al final ideé mi plan.

Tendría que aprovechar la primera oportunidad que se presentara, y casualidades de la vida se presento a los 15 días de la celebración del cumpleaños.

Nos llaman mis suegros a casa y nos dicen que la abuela esta ingresada en el hospital de la ciudad más cercana. Así que decidimos ir al fin de semana siguiente, más que nada por que pensamos que a esas edades a lo mejor es la última vez que la ves.

Llegamos el sábado por la mañana y nos instalamos en la habitación que mis suegros tienen destinada a los hijos cuando alguno de sus ellos van a visitarles.

Acto seguido nos acercamos a la casa de la abuela y deciden que nos vamos todos juntos al hospital y que bajamos con 2 coches pues éramos 6 (mis suegros, mi mujer, el hermano soltero de mi suegra, "Carmen" y yo). Pues bien cuando parecía que nos disponíamos a salir, Carmen dice que ella mejor se queda y prepara comida para todos ya que así nos iríamos todos más tranquilos y sin prisas. Ya solo éramos 5 para ir al hospital. total ya con un coche valía, pero en esto dice:

- ¡Vaya! se me olvidaba que tengo que comprar agua mineral y pan para comer, y me toca venir cargada desde el supermercado.

Entonces pregunta:

- Me podr&

iacute;a llevar alguien a comprarlo antes de que marchéis? – Ahí se me encendió la luz que buscaba. Jajaja.

Yo acto seguido dije:

- Por que no os vais vosotros 4, al fin y al cabo sois la familia directa, no? yo me quedo y llevo a Carmen al supermercado así nadie anda pendiente nada más que de lo suyo.- La respuesta fue la que yo esperaba. Todos de acuerdo.

Acto seguido ellos cogieron el coche de mi suegro y Carmen y yo nos fuimos con el mío al supermercado. Hasta la vuelta a casa todo fue normal, salvo que yo notaba a Carmen más cercana a mí que de costumbre. Pensé para mi: mejor así vamos rompiendo el hielo. Llegamos a casa al cuarto de hora de haber salido. Entramos en la casa, yo la llevaba todas las bolsas y la decía muy amablemente que no se preocupara que las llevaba yo que para eso me había quedado.

Ella ya creo que notaba en mi algo "raro", pues no era normal tanta amabilidad con ella.

Se puso a hacer la comida y yo de momento no intenté nada pues mi intención era atacar después, para que al llegar no hubiese la más mínima sospecha y que estuviese hecha la comida, así que la hizo sin más sobresaltos que unas risas relajadas debido un vermú que preparé yo.

El suyo iba bien cargado con unas gotitas de ginebra que es como a mi más me gusta el vermú.

Una vez acabada la comida, le pregunto que si me puedo duchar. Ella me responde que sí, que por supuesto y que ahora mismo me pone una toalla limpia en el baño.

En cuanto se fue a buscar la toalla, yo salí disparado para el aseo, pues quería estar en la ducha cuando fuera a llevar la toalla y así ver como reaccionaba al verme entre las cortinas del baño. Estaba duchándome y entra en el baño de repente, pues pensaba que no había nadie y me dice:

- Uy, perdona no pensé que estabas ya aquí. – No te preocupes, total somos de la familia, no? le dije yo en tono de broma. – Jajajaja, rió ella. – Es verdad, total todo queda en casa.

Me asomo por la cortina de la ducha y la digo:

- Eso es lo que quiero, que todo quede en casa.

Al decirle eso, noto que se empieza a poner muy colorada y le digo: – ¿Me acercas la toalla, por favor? – No creo que a tu edad te vayas a asustar, no? – Total no se me ve nada…

Después de decirle esto ya no estaba colorada si no que un color se la iba y otro se la venía.

Me pongo la toalla enrollada a la cintura y salgo, entonces noto que ella hace intención de salir y le digo:

- ¿Me puedes mirar en la espalda a ver que tengo? – Es que tengo un picor insoportable.

Ella me mira la espalda pasando sus dedos por ella y me dice que no me ve nada. Yo noto que se me empieza a poner dura, y pensé: ¡ahora o nunca! Me doy la vuelta de repente y le digo: – ¿No me ves nada? – Fíjate bien a ver si ves algo…

En esto que noto que baja disimuladamente su mirada a mi paquete y vuelve a subir la vista con cara de timidez. Esto hizo despertar en mi un instinto de poder que ni yo sabia que tenia.

Cojo sus manos y las pongo encima de mi pecho, a ella la noto cada vez más cortada y e digo suavemente al oído:

- ¿Quieres ducharte tú también? Mientras le digo esto noto que ella cierra los ojos.

Pongo mis manos sobre su culo y la aprieto fuertemente sobre mí. Ella me responde:

- Qué quieres? Yo le respondo:

- Tú que crees? Quiero follarte. Desde el otro día en la cena es lo único que deseo. Te vi como te dejabas meter mano por tu cuñado y ese no te va a satisfacer como yo.

Ella me responde:

- Ya noté que te estabas dando cuenta y me excitaba pensar que me estabas viendo.

Jóder!! exclamé.

Y todos pensando que era lesbiana además de una estrecha, pensé para mi. Después de oír esto ya estaba el camino despejado y ya sin mas preámbulos me puse a la faena. Le quito su camiseta y veo debajo un sujetador blanco, de encaje, unas tetas………. jóder que tetas. Le quito el sujetador mientras ella empieza a besarme el cuello y me susurra al oído:

- Cuanto tiempo he esperado este momento.

La cojo por el pelo y la echo la cabeza para atrás y e pregunto:

- ¡No serás virgen? – No, solo lo hice una vez, no he follado nada más que una vez. – ¿Con quién?, le pregunté con aire autoritario.

- Con el jefe que tuve cuando me fui a trabajar a la ciudad, pero fue algo muy rápido. Un aquí te pillo aquí te mato. Mi vida sexual se limita a un consolador que me compré en un sex shop.

Jóder, iba a enseñar a follar a una mujer de 56 años! Se desnudó rápidamente y la acompañé a la ducha, mientras se jabonaba yo la agarraba por detrás y tocaba sus tetas, notando sus pezones muy duros y grandes, mientras la besaba suavemente en el cuello le decía cosas que yo notaba que la ponía cada vez más cachonda. Le decía cosas como:

- Te voy a follar como a una perra en celo, vas a ser mi putita particular.

Uff!! si yo estaba caliente, ella estaba que se derretía. Después de ducharse se secó rápidamente y de la mano la llevé a su cuarto. La tiré sobre la cama y me dispuse a hacer un 69. Ella me dice que nunca ha chupado una polla y pienso:

- Pues te vas a hartar.

La siento al borde de la cama, yo me pongo de pie y le ordeno que me la chupe. Al principio noto su inexperiencia pero pasados un par de minutos empiezo a notar la mejoría. Jóder la chupa como una diosa para la poca experiencia que dice que tiene! y además lo hace como una posesa. Empiezo a notar que empieza a desinhibirse. Entonces nos tumbamos en la cama comenzamos un 69. Ella me dice: – Dame tu polla, quiero sentirla dentro de mi garganta.

Mientras yo chupo su clítoris y meto un dedo en su coño. Su coño no estaba mojado, estaba inundado de flujos. Noto su respiración entrecortada y veo que va a tener su primer orgasmo. Cuando me doy cuenta de esto empiezo a tocar su ano, suavemente rozo mi dedo pulgar con él.

Una vez que se corrió por primera vez, me levanto, la coloco a cuatro patas y de un golpe la meto mi polla entera. Ella vuelve su cabeza mirándome fijamente a los ojos y me dice: – Fóllame, soy tu perra, pídeme lo que quieras.

Esas palabras me pusieron todavía más cachondo y como si de un animal se tratara la embisto cada vez con más fuerza. Cuando noto que voy a correrme paro de golpe.

- ¿Qué haces? Me dice. Estoy a punto de correrme. ¡Métemela! – Tus deseos son ordenes, le dije.

Se la volví a meter y tuvo otra corrida, no sin que yo hiciese mil esfuerzos para no correrme. Una vez que se la saqué, le dije:

- Vas a probar algo que no olvidaras. – Cual? Me preguntó extrañada. – Vas a probar mi semen. – ¡No! dijo ella. -Eso si que no!

No acabó de decirme esto y ya tenia mi polla en su boca, y la ordené que la chupara. La agarré fuertemente su cabeza contra mi polla mientras ella en un mete saca frenético Me miró fijamente.

Esa cara de lujuria me estaba calentando de una manera que en mi vida había notado.

- Bueno acepto, me dijo sacando de repente mi polla de su boca. – Lo hago por que soy tu putita, pero no se si me gustará.

Volvió a introducirse mi polla y mientras me pasaba su lengua por la punta, se empieza a tocar su chocho. Uffffff! Ya no podía más me corrí en su cara, ella parece que el sabor no solo no lea dio asco, si no que lo lamía como si fuera el único agua que hubiese encontrado en el desierto. Después de dejarme la polla limpia, me dice:

- Esta tarde quiero que me enseñes más cosas, ok? – A ti te enseño lo que tú me pidas.

Pasando mi lengua sobre sus labios, veo el reloj de pared de su habitación.

¡Jóder, jóder! Son las 2 de la tarde, no tardarán en volver.

Se nos había ido el tiempo sin darnos cuenta.

Nos vestimos enseguida. No hacia ni 5 minutos que nos habíamos vestido, mientras yo la seguía metiendo mano por debajo del mandil, cuando suena el timbre de la puerta

Esa tarde sería todavía más especial, pero eso en otra ocasión os lo cuento.

Autor: Oscar

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