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Entre Hermanos

9 de octubre de 2012
por luis-g

Tengo una hermana un par de años mayor que yo. Siempre nos habíamos llevado lo que se puede decir bien entre hermanos. Algunas peleas cuando estábamos más jóvenes, pero ahora yo con 18 años y ella con 21, nos ayudábamos en los deberes de la casa y hablábamos de tonterías en los comerciales cuando veíamos televisión.

Ella mide como un metro ochenta, con el cabello castaño y ondulado hasta la mitad de la espalda, labios gruesos y unas tetas y un culo con los que mis amigos se habían hecho muchas pajas. Yo soy alto, poco más de metro noventa, no soy de ir al gimnasio, pero me mantengo flaco de jugar futbol con los amigos en el parque, el cabello y los ojos negros; un chico guapo sin llegar a ser Brat Pitt.

Hace unos años las cosas en la casa se pusieron un poco complicadas, mis padres pasaban todas las noches discutiendo y gritándose. Mi hermana tiene el cuarto de al lado y le dolía oír todo lo que se decían y, además, con la gritería no podía dormir. En esas noches ella se venía a mi cuarto, es el más alejado, y tengo cama matrimonial, por lo que no era nada incomodo. Para dormir sólo uso short, y ella con alguna camisa de tirantes y un short corto, jamás se ponía sostén para dormir, decía que era muy incomodo. Nos quedábamos dormidos abrazados y más de una vez amanecía con una mano en una de sus tetas o ella agarrándome una nalga.

Me encantaba sentir como se metía en mi cama de madrugada, como trataba de moverme par abrir espacio, y me rozaba el pecho con sus tetas. Muchas veces me hacia el dormido para sentir el calor de sus pezones acariciándome. Al final me movía y cuando se acostaba de lado, me pegaba a su espalda y la abrazaba. El tener una mujer tan cerca estando en la cama me excitaba muchísimo, no importaba que fuera mi hermana. Al poco tiempo de estar acostados se me paraba el pene, saliendo el capullo del short, la abrazaba más fuerte, pegando mi guevo a su culo, me latía muy fuerte y lo movía un poco, pero llegaba hasta ahí. Al final de cuentas era mi hermana y no me pasaba por la cabeza tener sexo con ella. Aunque algunas noches me pareció que ella también se movía para sentirlo mejor, pero siempre lo achacaba a mi imaginación.

Luego de unos meses de discusiones mis padres se divorciaron. Mi papá se fue a otra ciudad y nosotros nos quedamos con mamá. Mi papá es una persona muy normativa y nos obligaba a vivir como en un claustro. Cuando se fue, el ambiente cambio mucho, mi mamá andaba mucho más feliz, se compró ropa nueva e iba más arreglada y coqueta, se reía con ganas. Mi hermana y yo andábamos más relajados en casa, no había problema en estuviera sin zapatos o con un short y sin camisa y mi hermana se pasea de un lado al otro con unas camisitas cortas que dejaban ver sus grandes pezones oscuros.

Mi mamá siempre trabajaba hasta tarde para mantener la casa, ahora era la única que generaba dinero y llegaba directo a dormir. Mi hermana y yo solíamos coincidir para cenar, ella cocinaba y yo limpiaba. Verla moverse en la cocina me resultaba excitante, cuando se agachaba y se separaban un poco las nalgas, me imaginaba detrás de ella, poniendo de lado el short y metiéndole el guevo por el culo. Podía imaginar lo apretado y caliente, como me iba abriendo paso poco a poco y ella entre gemidos pidiéndome que siguiera. Luego se paraba y se me quedaba viendo por un par de segundos, la excitación se me notaba en la cara, estaba seguro, pero ella no decía nada, me picaba el ojo y seguía haciendo la comida.

Me estaba excitando cada vez más seguido con ella, me imaginaba cogiéndola en todos lados, nuestros cuartos, la sala, sobre la mesa de la cocina. Me quedaba en el baño oliendo sus pantys y masturbándome con ellas, llenándolas de mi leche en donde estaría su cuca. Me ponía sin control cuando se sentaba a mi lado a ver una película, recostaba su cabeza en mi hombro y pasaba su pierna por encima de las mías, quedaba de medio lado y se abría la camisa y podía ver ese pezón que tanto quería chupar y morder. Cuando ya no aguantaba más, me iba al baño a hacerme una paja y me corría en dos segundos. Regresaba a hacerle cariños con las mismas manos que acababan de agarrar mi guevo.

Un viernes por la noche regreso como a las dos de la mañana de una fiesta con los amigos. Venía medio borracha y prendió la luz de mi cuarto y entró, andaba con los zapatos en la mano, una camisa verde escotada que llegaba hasta la mitad de la separación de las tetas y una falda negra de algodón, que se levantaba de nada, hasta la mitad del muslo:

Ella: hermanito ¿puedo dormir contigo como antes? No quiero hacer ruido en mi cuarto y que mamá me vea borracha.

Yo: dale, pero no fastidies mucho.

Ella: tranquilo que ni me vas a sentir.

Dicho esto se comenzó a desvestir frente a mi, luz encendida y todo. No podía creer lo que vía. En un impulso de decencia:

Yo: hey !!! ¿qué haces?

Ella: ni que fuera la primera mujer que vez en ropa interior. Virgen no eres hermanito, eso se nota, y con la porno que tienes en la PC has visto mucho más cosas que yo.

No me podía a creer que hablara con tanta calma de eso, pero yo ya me disponía a ver el espectáculo sin más comentarios. Se quitó la camisa y dejo ver el sostén negro de encaje que llevaba, se notaba que era muy suave y delgado. se bajo el cierre de la falda y al tratar de quitársela casi se cae, así que se dio vuelta para agarrarse del escritorio y se la bajó lentamente para evitar accidentes. Ver como iba cayendo la falda, dejando ver una panty cachetero también negra de encaje que hacía juego con el sostén fue demasiado para mi, se me puso tan duro el pene que creía que se me iba a romper. Se dio la vuelta, me sonrió y apagó la luz

Ella: apártate y déjame la sábana dijo tratando de quedarse con toda

Yo: hey !!! que yo también me cubro con ella le respondí con miedo de que la quitara del todo y viera mi erección. Se acostó de lado, dándome la espalda y con las nalgas en pompa.

Ella: esta bien, pero acuéstate cerca que no quiero pasar la noche peleando por ella.

Hice lo que me pidió y me quede cerca de ella, pero sin pegarme para que no sintiera mi erección, me preocupaba lo que pudiera pensar y su reacción si se enteraba que me estaba excitando con ella.

Ella: acércate más, te estas llevando toda la sábana. Sin dejarme decir nada se acomodo pegada a mi, con todo mi guevo entre sus dos nalgas, era imposible que no lo sintiera o supiera lo que era.

Ella: ahorita si estamos mejor… se siente de un rico. Dijo esto y sonrió. Yo no sabía que hacer, quede en shock por unos segundos. Tenía a mi hermana, la dueña de mis pajas, en mi cama, sólo en ropa interior con sus divinas nalgas acariciando mi guevo que estaba como fierro caliente. Todavía estaba tratando de ordenar mis ideas cuando se sentó en la cama, pensé que iba a estallar la discusión en ese momento, pero no, hizo lo más sexy que jamás he visto, se quitó el sostén. Por primera vez veía esas tetas en vivo y directo, grandes, con unas pecas por aquí o allá, los grandes pezones marrones duros pidiendo que los mordieran.

Ella: es imposible dormir con esto, no entiendo como mis amigas pueden hacerlo, siento que me tranca el pecho. Y se acostó como si nada.

Definitivamente era mi chance. Si tendría algo con mi hermana sería esta noche o jamás. Sin que ella dijera nada me pegue lo más que pude. La cabeza entera de mi guevo salía del short y lo pegué justo en la entrada de su culo. Con lo excitado que estaba lo tenía muy mojado y le humedecía la panty. Pase el brazo para abrazarla y le hacía cariños en la barriga, rozándole las tetas cada vez más cerca y fuerte. Era obvio que a ella le estaba gustado, movía el culo tratando de acoplarse a mi ritmo y soltaba pequeños suspiros de vez en cuando. Subí la mano y pasé los dedos por el borde de la aureola de su pezón izquierdo y en ese segundo ella agarró mi guevo con su mano, se me quedó viendo con la mirada más deseosa de sexo que se puedan imaginar.

Ella: mientras esto este así ninguno de los dos podrá dormir bien ¿te molesta si hago algo con él? Dijo pasándose la lengua por los labios. Ya no había vuelta atrás, ni la quería, me iba a coger a mi hermana y la idea me encantaba.

Yo: pero más vale que sea bueno, por que sino lo tendrás que repetir hasta que salga perfecto.

Ella: no te preocupes por eso, que las cosas siempre las hago bien a la primera

Siempre acariciándome el guevo, se giró sobre mi, abrió mis piernas para sentarse entre ella y terminó de sacarlo del short. Comenzó a masturbarme muy lentamente, subiendo y bajando con toda la calma del mundo, lo veía con deseo, con frenesí, parecía un animal preparándose para saltar sobre su presa. Pasaba la punta de la lengua por la cabeza haciendo pequeños círculos, degustando mi liquido pre seminal. Se notaba que le gustaba el sabor y que quería más.

Ella: ¿así te gusta hermanito? ¿te parece bien lo que hago?

Yo: como inicio no esta mal, veamos como vas con el acto principal. Le agarré la cabeza e hice que tragará mi guevo. Tanto tiempo esperando por esto, sentir lo húmedo de su boca en todo mi guevo, como hacía el esfuerzo por llegar hasta el fondo y su saliva por todos lados llegando hasta mis nalgas. Comenzó a mamar cada vez más rápido y fuerte, subiendo y bajando por completo. Mientras que con la boca se dedicaba a mi pene, con las manos acariciaba mis bolas llenas de su saliva, las jalaba y pellizcaba, de vez en cuando bajaba a chuparlas una por una mientras me masturbaba muy fuerte con la mano. Parecía que tuviera mil años sin sexo y de pronto le dieron permiso de hacer lo que quisiera. Se entretenía viéndome a los ojos y en ese momento aceleraba el movimiento.

Yo ya estaba que no aguantaba más, si seguía así me iba a correr en un minuto y quería que la noche fuera muy larga. La agarre por las axilas la subí hasta mí y en un movimiento quede encima de ella. La bese como loco, sintiendo mi sabor en su boca y mis manos aprentando sus tetas. Baje mi boca a ellos y fui mordiendo sus pezones, saltando de uno a otro, atrapándolos entre mis dientes hasta que sus gemidos me decían que era mucho.

Seguí bajando besando todo cuanto podía hasta llegar a su vientre. Lo besé por completo, ni un centímetro quedo sin mi saliva; y luego lo que tanto buscaba, llegué a sus clítoris. Con la desesperación de su cuerpo contorsionándose y sus gemidos no perdí tiempo y lo empecé a lamer, la punta de mi lengua haciendo pequeñas figuras sobre él, chupándolo hasta que me jalaba el cabello para que parase. Fue un largo rato que me deleite con su sabor, y mis dedos se habían metido en algún momento en su culo. Sin que me diera cuenta de cómo, estaba mamando el clítoris a mi hermana y con un par de dedos metidos en su culo, entrando y saliendo a toda la velocidad que podía mi mano.

Ella: no aguanto más, necesito sentirte dentro, mételo de una vez, cógeme como una puta, quiere que llenes mi cuca por completo.

Me hizo sentarme en la cama con la espalda pegada a la pared, abrió sus piernas y se fue sentado poco a poco sobre mi. Mi guevo entraba suavemente por lo mojados que estábamos. Cuando llegó hasta el final soltó un pequeño suspiro, se quedo viendo mis ojos y me beso profundamente.

Ella: hermanito me tienes loca, he querido que me cojas desde que dormía contigo y sentía tu guevo latiendo en mi culo. He fantaseado contigo cada vez que conseguí mis pantys llenas con tu leche, necesitaba tenerte dentro, hazme todo lo que quieras cuando quieras, no te voy a negar nada, sólo cógeme siempre como esta noche.

Yo: hermanita he querido hacer esto hace mucho tiempo también, te voy a coger todos los días, te voy a dar toda mi leche por todos lados. Eres mi hermana y mi putita, jamás de voy a dejar de complacer.

Un beso y así quedaba sellado nuestro pacto. Siguió subiendo y bajando, clavándose mi guevo hasta el fondo con tanto frenesí que creí que me lo iba a romper, aunque lo que más me volvía loco era cuando hacia círculos y se quedaba viendo en mis ojos el placer que me daba. Terminamos en el más largo orgasmo que hemos tenido. Los cuerpos temblaban y todo palpitaba, el sudor corría por nuestras caras y nos llenamos de besos. Luego de un rato se paro y toda la leche que descargué dentro de ella empezó a salir. Se metió un par de dedos en la cuca y los sacó llenos de mi leche y su humedad por igual, chupo uno y me dio el otro a mi para que lo degustara, el mejor sabor que he probado.

Ella: que divino sabemos juntos. Ya quiero probar como me das por el culo. Me dijo mientras se iba al baño. Esa fue la primera vez con mi hermana.

Espero que les haya gustado mi relato. Cualquier comentario pueden escribirme

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Entre Hermanos, 9.4 out of 10 based on 118 ratings
  
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1 comentario »

  1. cosmopolitan dice:

    es real? fue real esta experiencia o solo un delirio de tu imaginacion?

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