Era nuestra fantasia, pero…

Hola!
No se ni cómo empesar… Lo cierto es que esto me sucedió hace un par de meses aqui en Sao Paulo, Brasil. Mi nombre es Mario y vivo en esta ciudad desde hace varios años y llevo una vida bastante tranquila. Desde hace unos meses, salgo con Sol. Ella es rubia de cabello corto, bajita y con una cola respingona que me encanta llenar de leche. Para matizar nuestros calientes encuentros, mientras me monta, solemos fantasear (sobre todo ella) con la posibilidad de que un extraño la toca en un transporte público. Esto, en nuestras fantasias, significaba que alguien, muy disimuladamente, primero le arrimaría la pija por detrás, hasta que ante la pasividad de ella, mete su mano por debajo de la falda para hacerle una paja que de solo pensarlo le hacía cerrar las piernas para impedir un orgasmo. Entonces, cogemos como conejos.


Bueno… como dije, hace dos meses, iba en tren en dirección a su casa cuando me encontré con que estaba super ­”lotado” (es decir, lleno hasta las orejas, pero en portugues) La verdad es que apenas podía caber alguien mas, así que entrando a los empujones llegué hasta un pequeño espacio donde se unen los vagones y frente a dos asientos ocupados por 2 chicas concentradas en sus celulares. Me encontraba parado sosteniendo la mochila con una mano y la otra agarrada al parante. Eran las 20.00 hs. y miles de personas regresaban de sus trabajos cansados y hambrientos. De costado frente a mi, había una mujer con una pollera negra, una camisa blanca semi abierta y un saquito negro. A medida que seguia entrando gente, ella mas se apretaba con su hombro izquierdo sobre mi pecho, evitando apoyar su culo en mi. Alrededor habia extrañamente solo mujeres. Parecia ejecutiva de alguna empresa, porque vestia sobriamente excepto por su generoso escote. La miré disimuladamente y pude apreciar un par de buenas tetas. Detrás y a los costados, el resto del planeta. Como hacia calor, yo tenia puesto un bermuda blanco y (a pedido de mi pareja) no tenia puesto boxer. Ella disfrutaba con que no llevara nada para bajármelo despacio, sacar mi pija para después besarnos, pajeárnos y arrodillarse para chupármela despacio. Eso la calentaba mucho. Por mi parte, cada vez que me recibía en su casa, cerraba la puerta del garage y le metía mi mano por detrás y dentro de su joggin para tocarle la concha, y después retroceder dejando un dedo apoyado en su culo mientras mi otra mano, por delante, toqueteaba su clítoris despacio hasta que comenzaba a mojarse. Nunca llevaba sostén, así que solo bastaba subirse la remera para que le chupara sus pechos a placer. No eran grandes. Para mi eran perfectos, porque cabia la mitad de uno en mi boca. Me encantaba su permanente calentura y su cáustico humor. Nos reiamos mucho y la verdad es una compañera excelente.
Bien, como dije, esa noche fue raro y no lo esperaba. Debo aclarar que estoy en contra de todo lo que sea faltar el respeto (sobre todo a una mujer) y de buena gana castraría a los que usan los medios de transporte para abusar de ellas. Hay que estar muy enfermo para necesitar de eso. Una cosa es fantasear y otra muy distinta es llevarlo a cabo. Sé que hay muchas mujeres que se calientan como Sol ante esa posibilidad, sin contar con las otras muchas que se calientan imaginando ser violadas. Lo que no saben, es que la violación nada que ver con el sexo y todo con la violencia, pero ese es otro tema. En fin… que el viaje duraría poco mas de media hora, así que todos estábamos resignados a emular el final de muchas sardinas.
La mujer que estaba sobre mi pecho, de costado, inevitablemente me golpeaba suavemente con el vaivén del tren y como estábamos “atrapados” nada podíamos hacer. De pronto, siento que algo se roza en mi pija. Supuse que tal vez sería la cartera de ella o algo así, ya que no podia ver su mano izquierda. Con el movimiento, el roce se fue asentuando. No sabía bien lo que era, pero de a poco comencé a calentarme. Intenté cambiar la pisición, pero era imposible. Así las cosas sentí que de a poco el dorso de una mano comenzaba a recorrer el largo de mi pija. Iba y venia a un ritmo que cada vez sentía con mas presión. De pronto y no se cómo, dos dedos entraron en mi bermuda y eso me sorprendió porque no imagine tener el cierre bajo. Por un momento me asusté pensando que podía ser algún trolo, pero me fijé y vi que solo mujeres me rodeaban. Mi pija comenzó a responder al masaje y se me puso dura. Entonces, ella giró la mano y la metió dentro del bermuda. Atrapó mi verga caliente para comenzar a hacerme una lenta paja. Juro que si hubiera podido responder, habría bajado mi mano derecha para meterla bajo su falda negra, pero me era imposible. De esa manera, solo me quedó seguir disfrutando de lo que esa mujer me estaba regalando. La busqué con la mirada, pero ella disimulaba charlando con otra que estaba en el lado opuesto, así que ni siquiera podia verle el rostro. Olia muy bien y su cabello lasio y negro se frotaba conta mi nariz. Cerré los ojos y me dejé llevar por las sensaciones. Cuando los abrí, una de las chicas sentada frente a nosotros, de unos 25 años, tenía sus ojos clavados en mi y el celular en la mano. Le guiñé un ojo y subí los hombros en señal de resignación. Su mirada vidriosa me dijo que estaba al tanto de lo que pasaba, así que lentamente bajó la vista para centrarla en la mano que atrapaba mi pija. Estaba con las piernas juntas y las cruzó. Parecía himnotizada con el vaivén de la mano dentro del bermuda pajeándome lentamente. Su celular estaría filmando porque disimuladamente lo guiaba en esa dirección. Se mordió el labio y subió la mirada hasta encontrar la mia. Me sonrió pícaramente y volvió a mirar cómo me manoseaban. Tal vez imaginaría que era una especie de venganza o algo así, dado que casi siempre es la mujer quien es manoseada, pero se notaba que estaba recaliente.
La que me tocaba, acomodó su culo un momento para refregar mi pija contra él, y después de un par de movimientos, volvió a su rutina. Miré sobre su hombro y llevaba un soutien blanco y se le notaban los pezones parados. Las estaciones fueron pasando y ella seguia apretando mi pija. A veces dejaba de pajearme, para subir un dedo hasta la punta y hacer pequeños círculos, jugando con las gotas de liquido pre seminal que salían. Era una sensación increíble. Siempre habíamos jugado con la idea de que era Sol a quien metían mano por delante y por detrás y la llevaban a un orgasmo gigantezco mientras apretaba alguna pija con desesperación, pero nunca creí que me pasaría. Bien… antes de que el tren fuese desalojándose (yo bajaba en la última estación) la mujer me dió una última e intensa apretada, me dió dos palmaditas con su dedo en la punta de la pija y subiendo mi capullo retiró su mano con cuidado. Me miró un instante con ojos almendrados, vidriosos y calientes, se chupo la punta del dedo mojado. Sacó un lápiz y escribió un número de teléfono en la parte interior de mi camisa. Luego me tiró un besito desapareciéndo entre la multitud. La chica que me seguia mirando sentada a medio metro de distancia, vió por el hueco parte de mi pija dura ya que seguia con el cierre bajo. Estaba roja, me sonrió levemente y tomando de la mano a un muchacho que yo no habia visto, bajaron del tren.
Cuando llegué a la casa de Sol, lo primero que hice fue contarle lo ocurrido. Ella al principio me miró incrédula, suponiendo que estaba inventado, pero centró su atención ante los detalles. Mientras le contaba, agarré su mano y la metí dentro del bermuda para imitar los movimientos sentidos y ella comenzó a calentarse.
– No puedo creerlo! -me dijo habriendo mas los ojos- De verdad una mujer te agarró la pija?
– Tampoco puedo creerlo. Nunca me había pasado algo así! Ves? Aquí escribió un número.
– Y vos qué hiciste? -me preguntó anciosa-
– No pude hacer nada, pero la pija se me puso como una piedra! Me hubiera gustado hacerle también una paja, pero fue imposible!
Sol se quedó callada, pero podía imaginar lo que estaba pensando. Me agarró de la mano y subimos a su cuarto. Casi me arrancó el bermuda y viendo que tenia la punta de la pija mojada por el liquido, pasó su dedo para sacar una gotita y se lo metió en la boca cerrando los ojos.
– Así que esa puta te hizo una paja, eh?
– Sí y si hubiera seguido 2 minutos mas, le habría llenado la mano de leche caliente! Ves lo dura que esta? -le dije poniendo la verga frente a su cara- Decime… te hubiera gustado estar alli para ver lo que ella me hizo?
Sol entrecerró los ojos..
– Sí. Seguramente la habría ayudado a sacar tu pija para chuparla mientras ella te pajeaba.
– Entonces queres que la proxima vez vayamos juntos para ver si alguien me vuelve a tocar o te mete mano?
– Sí! Quiero sentirlo. De solo pensarlo me vuelvo loca!
Le bajé el tanga y vi que tenia la concha chorreando. Nunca la había visto tan mojada, por lo que supuse que nuestras fantasias no solo la calentaba, sino que ahora que me había sucedido, queria ser ella quien la experimentara. Se apoyó sobre los codos en la cama abriendo las piernas para ofreserme su almeja caliente. Comencé a besarle los tobillos para subir despacito… muy despacito, mientras mis manos le separaba mas las piernas lentamente.
– NO AGUANTO MAS!! CHUPAME LA CONCHA QUE ME ESTOY MURIENDO!!!
Le encanta acabar en mi boca. Sabía que yo tragaba todos sus flujos y solo me detenía un momento para dejarla tomar un respiro y volver a chupar. Despacio… fuerte… despacio.. una lenguetada rápida dentro de la cueva, dos dedos entrando y saliendo, para centrarme en su clítoris. Lo chupé… lo lami… lo volvi a chupar.. Lo atrapé entre mis labios y con la punta de la lengua le di cortas pasadas. Arriba… abajo.. arriba.. abajo.. Ella apretaba mi cabeza con las manos para que no pudiera escapar y entonces se retorció en un orgasmo enorme doblando la espalda a punto de romperse. Ella sabia que me encantaba tragar todo, así que me dejó hacerla acabar 3 o 4 veces, antes de darme vuelta y montarme mientras yo le decía cosas sucias.
– Sos muy puta! Lo único que queres es ser cogida de todas las formas y lugares posibles!
Cuanto mas le hablaba, mas se calentaba.
– Sí… soy tu puta. Voy a hacer todo lo que me pidas!
– Entonces voy a traer a otro tipo para cogerte entre los dos! Queres sentir 2 pijas al mismo tiempo?
– Sí.. Me recalienta imaginarlo. Hago lo que quieras!
– Tiene que ser alguien conocido o no?
– Desconocido.
– …Y si fuera el turco con quien te acostabas antes? Ese tipo casado que según me contaste su mujer les permitía hacerlo mientras ella disfrutaba por su lado? Me dijiste que cogian muy bien, no?
– Si, pero hace tiempo que no se nada de ellos.
– Y si les preguntás? Te gustaria que su mujer estuviera presente y te cogiéramos los dos a la vez?
– Sí.
– Te calienta la idea?
– Sí, muchísimo y a vos?
– También. Quiero que hagamos todas tus fantasias. Quiero verte retorcer entre dos pijas! A quién queres montar para metértela en la concha? A él o a mi?
– Mmmmm… a él. Quiero que vos me la entierres en el culo y me lo llenes de leche!
– Bien… pero tendrás que comprender que la mujer del turco va a querer lo mismo, verdad?
– Sí, claro..
– Y si ella, mientras montás a su marido, quiere chuparme la pija? La vas a dejar?
– Sí!
– Te gustaría ver cómo otra mujer me la chupa o me pajea como la mujer del tren?
– Sí!
– Vas a dejar que ella trague mi leche?
– Sí!!
– …y si quiere que le meta la verga y la llene de leche… vas a dejar que acabe en su concha?
– SÍÍÍÍ!!! -mientras hablábamos Sol se levantó y comenzó a pajearme-
– …Pero después vamos a cambiar y mientras te enterrás mi pija en la argolla, él te va a llenar el culo de leche… lo sabes?
– SÍÍÍÍ!!! Mmmmmmm…. -dijo mientras se la metía en la boca-
– Lo harías ahora? Es decir… si alguien entrara y te quisiera coger… lo dejarías?
– Mmmmmmm… SÍÍÍÍÍÍÍÍÍ!!! -dijo sacándosela- Ahora quiero tu leche! LA QUIERO TODA!! Ya que esa puta te excitó, ahora me la voy a tragar para que sepas que por mas que te calienten, tu pija es mia y solo la van a disfrutar otras cuando yo lo permita, pero siempre juntos! Dame leche, papi… dame que tengo sed!
No saben la acabada que le di!
Antes que se me aflojara, me montó de manera salvaje y mientras se movia sobre mi pija le metí un dedo en el culo.
– Lo sentis? Es como si la punta de otra pija estuviera a punto de clavarte…
– Mmmmmmmmm… SÍÍÍÍÍ!!! DAME MAS!!
Esa noche me acabó 8 o 9 veces. Nunca la había sentido tan caliente y bien predispuesta. ES UNA MUJER-HEMBRA DIVINA!!! Creo que nuestra relación se esta fortaleciendo y eso nos hace muy bien!
Dos semanas despues se dió la oportunidad, ya que le pedí que vineira a buscarme a la estación donde suelo subir rumbo a su casa. Como sabía que el tren iba a estar lleno, me pareció que era el momento apropiado. Habíamos concordado en que llevaria una pollera y una remera sin soutien. Eran las 19.30 hs y ella estaba por llegar. 15 minutos después la vi. Estaba nerviosa y excitada.
– Hola cosita -le dije mientras la besaba-
– Hola cosito. – Miró hacia el tren y dijo- Mmmmmm… no si lo voy a hacer. Me da un poco de miedo, sabes?
– Es comprencible. Si no queres, yo me pondré detras así nadie te toca y listo, te parece?
Lo pensó un momento, me comió los labios y algo mas decidida me susurró:
– Vamos a ver…
Se dió vuelta (estaba preciosa con su falda corta), me tomó de la mano y me guió hasta el andén.
Lo que ocurrió (que no fue poco) lo contaré después.

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