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Eros

19 de enero de 2009

Su respiración es agitada, su erección es férrea, gime, jadea, su cuerpo se contorsiona ligeramente, tensando las piernas, el torso, con sus manos se aferra a la cama, su cabeza echada atrás, sus dientes rechinan ligeramente, su cuello se pone rígido. Suelto su sexo, se aligera la tensión y se comienza a normalizar su respiración.

Con el tiempo he leído toda clase de relatos en internet. Algunos inventados, otros supuestamente reales. La generalidad es que se trata de cosas muy directas, crudas sin emoción no sensualidad. Expresiones como me penetró con sus 30 cms.  de verga hasta que mis intestinos sentían ese cipote legar hasta el fondo de mi culo o, mis nalgas fueron separadas por esa enorme verga que me taladró las entrañas, son cosas burdas sin gota de erotismo y llenas de pretensiones o frustraciones más que de sensualidad entre dos personas.

Por ello escribo lo que sería para mí una relación sexual entre dos hombres varoniles y excitados en el momento. Espero les agrade. Lo que leerán no es la descripción de un hecho consumado, es la descripción de un hecho esperado a realizarse en un futuro cercano.

Es una noche cualquiera de la semana, recién salí de mi sesión de entrenamiento en el gimnasio y voy a tomar un café sin preocupaciones, no porque no las tenga; sino porque decidí tomarme esta noche libre de complicaciones. Voy a un bar que me han recomendado cerca del WTC de la ciudad de México. Este es un bar gay que se ubica en una zona de clase media alta a alta y por lo mismo espero que se trate de un sitio donde encontraré personas limpias con cierta experiencia y expectativas similares a las mías.

Soy un hombre de edad madura en la mitad de los 40’s bisexual, sin experiencia en sexo homosexual. Físicamente me encuentro en condiciones muy buenas aún en comparación con jóvenes de menos de 30 años, y considero que entre otras cosas se debe al ejercicio físico, para mí muy necesario. No perfecto; pero mi cuerpo es muy digno y buscando mejorar aún.

Por las referencias me es relativamente fácil llegar al sitio buscado y, un poco nervioso entro; es primera vez que entro a un sitio gay. De entrada se trata de un lugar agradable aunque principalmente encuentro personas de menor edad. Pido un desarmador y me siento en la barra. Pasan a mi lado hombres de todo tipo, unos mayores otros muy jóvenes; pero sin duda, en la misma onda, eso me relaja y tranquiliza. Me saludan algunos con una sonrisa, otros con un guiño, me siento cómodo y mi autoestima mejora.

Se sienta junto a mí un tipo en traje, yo llevo jeans y una playera con un sweater ligero. Es un ejecutivo sin duda, delgado, pulcro y, al menos en mi opinión elegante y guapo. No muy alto, un poco más alto que yo que mido 1.70 mts.

Me pregunta que estoy bebiendo y pide dos desarmadores, me invita el segundo. Su voz es muy agradable, ignoro si será por la bebida o me da la impresión de desear conocerme. Debe andar por los 40 o algo así.  Comenzamos a platicar del clima, es una noche de primavera, un poco de calor que me parece bien para no tener que cubrirme ni incomodarme con la desnudez, si por fin se presenta y, diablos como deseo que se presente. Por mi parte estoy dispuesto ya y decidido. Predispuesto diría yo.

Se llama, bueno eso no importa, es un hombre atractivo y eso me basta. No es amanerado ni nada así. El clima siempre es tema que abre y rompe el hielo eficazmente. Le pido que nos alejemos a una mesa. Ya alejados de la gente, al menos de un modo definido y respetado por los demás asistentes, le pregunto si es cliente asiduo al lugar, a lo que me responde con un guiño del ojo, supongo que para poder entrar más en tema.

¿Tú no vienes aquí seguido verdad?  Me pregunta bebiendo su desarmador.  Le respondo abiertamente que es primera vez que entro al bar y que, de hecho es primera vez que asisto a un bar de esa clase.  Sonríe y me pregunta si soy del ambiente o que pasa conmigo. Le respondo abiertamente que soy bisexual y que es primera vez que busco conocer algún hombre con mi misma característica. Y le digo que me han criticado por internet mi bisexualidad, tanto gays como heterosexuales. Me comenta que es común que se critique a los bisexuales y que el mismo lo es. Ya conforme con las aclaraciones platicamos de lo que buscamos y parece que hay coincidencias claras.

Yo soy un tipo de clase media y, claramente estoy hablando con un hombre de clase alta, su educación y porte lo indican. Me platica que es casado y que no tiene pareja estable en hombre. Que de hecho el tiene muy eventuales encuentros homosexuales debido al sida y falta de especímenes sensuales. Ambos coincidimos en que el erotismo y la sensualidad no son cosas bruscas, rudas, que buscamos los dos tener experiencias sensuales que nos permitan gozar en compañía de hombres y como hombres, sin etiquetas y con libertad. Ha pasado aproximadamente una hora de plática y surge la invitación.

Salimos a las 9 del bar y vamos a su departamento. Mantiene el departamento de soltero de su juventud y eso me relaja porque no tendré que pasar por otra primera vez en este día.  Ya en su depa se quita el saco y queda en mangas de camisa, sonríe y me pide el sweater. Va a la cocina y regresa con un par de cubas, ligeras por cierto. Nos sentamos y enciende la tv, pone un disco porno para entrar en calor.

Eso me sorprende un poco, pero no me incomoda, muy por el contrario. Es una película de hombres entre hermosos y atléticos, no famosos; pero definitivamente naturales, se comportan o actúan como si estuvieran sin cámaras y al menos a mí me parece que son sinceros, sin ficción ni poses. Realmente es un video muy sensual y excitante. Los actores deben ser tipos de unos 30 años máximos. Sobre decir que ni pasaron 3 minutos y yo estoy ya excitadísimo.

Volteo a verlo y me encuentro con su mirada intensísima fija en mis ojos. Ambos sonreímos y me acerco a él, liberando por fin mis deseos más ocultos. Ambos olemos a alcohol; pero no sentimos, al menos yo no, incomodidad con la cercanía, lo beso suavemente, aún con nerviosismo. Sus labios son suaves, un poco carnosos, húmedos.

Poco a poco vamos intensificando los besos y comienzo a sentirme totalmente desinhibido, lo acaricio cada vez con más fuerza sin dejar de besarlo. Estamos sonriendo mientras nos besamos y acariciamos y se me escapa el primer jadeo ronco. Le pido perdón y lo acepta dándome un beso profundo, su lengua húmeda y ágil entra entre mis labios con una destreza que me deja sin aliento.

Le quito la corbata y comienzo a abrir su camisa, un poco apurado ya en verdad. Lleva una camiseta sin mangas como la mía, obvio de mejor calidad. Por su parte él me quita la playera y besa mi cuello y me da un leve, muy leve mordisco que me parece el más delicioso detalle en ese momento. Seguimos magreando, y me invita a la recámara, dejamos la tv encendida. Es una cama grande en la que nos recostamos. Seguimos vestidos y ya deseo quedar expuesto ante él. Me separo un poco, lo suficiente para poder quitarle su cinturón. Abro su pantalón y comienzo a deslizarlo por sus piernas.

Quito sus calcetines y queda en bóxer y playera, es un hombre atractivo en verdad, delgado, sus piernas están cubiertas por vellos muy ligeros, suavecitos. Regreso a su lado o, más bien, sobre él y lo beso con una pasión que no sentía hace años. Mientras lo beso así, el abre el cinturón y el pantalón casi en un solo movimiento y desliza el pantalón hasta liberarme de él. Me apoyo en las rodillas y con los pies quito mis calcetas. Ambos estamos en bóxers y camisetas. Sentimos los miembros responder ya al estímulo y en mi caso, con una humedad lúbrica notable.

El magreo continúa intensificando la pasión. Sus manos como las mías están activas por mi cuerpo, al estar encima suyo, tiene la libertad de acariciarme con plenitud. Mis nalgas, muslos, espalda, hombros, están siendo manoseados como jamás antes en toda mi vida. Las respiraciones ya están aceleradas en ambos y los besos son casi insoportablemente fuertes. Jadeamos y gemimos con una intensidad rayana en quejas, los cuerpos se tensan, las manos presionan, arañan, aprietan, las bocas exhalan, muerden, besan, asfixian.

Al estar sobre él mi cuerpo es más libre y me deja en un segundo sin mis bóxers, solamente mi torso está cubierto por la camiseta. Me apoyo en un brazo y me la quito para quedar finalmente desnudo totalmente expuesto y liberado teniendo sexo con un hombre, y que hombre.

Me separo un poco poniéndome de rodillas para poder quitarle su camiseta. Tiene un torso delgado, ligeramente marcado, su piel es suave, sin vellos. Luego apoya sus pies en la cama separando su pelvis y así puedo deslizar sus bóxers para quedar desnudos ambos. Veo su cuerpo desnudo, es el primer hombre que veo desnudo en esas condiciones.

Su pubis es poco velludo y, al mirarlo me dice que se rasura el pubis para tener una apariencia más limpia y estética. Y vaya que si la tiene. Su miembro está semi erecto, es normal, más moreno que su cuerpo, el glande asoma por el prepucio y me gusta mucho, es muy hermoso, cilíndrico lleno de venas que lo alimentan de sangre obscura. El glande es redondeado del mismo grosor que el tronco.

Ambos sonreímos y me dice que le gusta lo que ve, eso me satisface mucho y replico lo mismo. Vuelvo a besarlo y ahora los cuerpos liberados totalmente de la ropa y de la timidez se retuercen libremente, nos besamos con una pasión que yo adivinaba en estos encuentros, caricias, sudor, humedad lúbrica, en fin, estamos en una sesión de liberación de impulsos animales. Sigo siempre encima de él, lo beso en el cuello, pecho, abdomen, lamo sus muslos, doy mordiscos juguetones a placer, nos reímos, estamos absortos en diversión y lujuria.

Finalmente me acerco a su miembro, está casi totalmente erecto, el glande liberado de su piel asoma mojadisimo, moreno, hermoso. De pronto me da un preservativo, hasta conocernos mejor será sabor fresa, luego sabor a hombre.

Le pongo el condón que queda perfecto en ese miembro viril tan precioso para mí. Lo beso en la boca y regreso a su pubis, con mi mano acaricio ese cipote, el primero aparte del mío. Ya está endurecido completamente, lo lamo, me habían comentado que la primera felación era desagradable y daban ganas de volver el estómago. No fue el caso. Comencé lamiéndolo completamente desde la raíz por un lado, luego por el otro.

Lo miré adivinado sus sensaciones, luego lo acerqué a su abdomen para poder lamer su escroto, poco velludo, deliciosa sensación. Desde ahí, pasé mi lengua por su sexo suavemente, su pile de hombre es a mi gusto deliciosa, mojando su miembro llego a su glande. Luego repito la experiencia, por un lado, por el otro, siempre excitado al máximo, siempre contento, siempre hombre.

Su respiración es agitada, su erección es férrea, gime, jadea, su cuerpo se contorsiona ligeramente, tensando las piernas, el torso, con sus manos se aferra a la cama, su cabeza echada atrás, sus dientes rechinan ligeramente, su cuello se pone rígido. Suelto su sexo, exclama un ¡ahhhh! Ronco, se aligera la tensión y se comienza a normalizar su respiración. Sus ojos están cerrados, apretados aun. Poco a poco vuelve a la normalidad y me mira con una hermosa y muy amplia sonrisa. Me dice que casi lo hice venirse y que soy un tipo muy caliente.

Por mi parte mi miembro esta mojado por el jugo del momento. Pero no he acabado con él. Vuelvo sobre su cuerpo, siento su erección mantenida aún firme, muy firme. Lo beso, lo acaricio, esta vez él no responde, sus ojos están cerrados, su boca abierta, respira profundamente, rítmicamente, beso su cuello, su pecho, su abdomen, regreso a sus oídos y le susurro que se gire. Lo ayudo a girarse y queda su cuerpo expuesto, que hermoso es, fino, sus nalgas redondeadas, pequeñas, preciosas para mí. Beso su cuello, el lado expuesto de su cara, su espalda, sus piernas están tensas, sus músculos se muestran levemente. Las acaricio y beso, las lamo, muerdo suave, muy suavemente.

Que nalgas más preciosas, suavecitas, sin vellos, le pregunto y me dice que así son por naturaleza. Las separo un poco y veo su anito, que me vas a hacer me pregunta, beso sus nalgas como respuesta y gime quedito, muy quedito. Su anito es muy pequeño, lo beso suave, no huele mal. Lo lamo y acaricio, siempre por fuera. Regreso a sus nalgas y las sigo besando, son monumentos a la virilidad, firmes, formadas con una elegancia sexual de hombre.

Luego le pido que se gire, está sonriente, su cara está roja de excitación, su respiración es rítmica si bien acelerándose un poco. Lo vuelvo a besar. Me dice, me susurra, creí que me ibas a coger, nunca lo han hecho, y por primera vez lo desee. Lo beso de nuevo. Más intensamente. Recorro su cuerpo nuevamente, desde el cuello a los pies. Regreso a su pubis, el condón sigue en su sitio y ajustado a su erección.

Vuelvo a acariciar su piel, a besarlo, lamerlo, regreso a su sexo y comienzo a lamerlo, por un lado, el otro, el escroto, succiono el escroto primero con un testículo, lo siento en mi boca, juego suavemente con él. Luego succiono el otro, la respiración se acelera de nuevo, gime, mueve sus piernas un poco, las separa. Succiono ambos testículos, inflamados llenan mi boca, un manjar de hombre para un hombre.

Libero el escroto, no sé cuánto tiempo ha pasado, lamo su miembro nuevamente y succiono su glande, mis dientes rosan su cuerpo, es ancho para mi boca, más no se queja, trato de abarcar todo el miembro; pero no lo logro. Estimulo su tronco con mi mano, mientras con mi boca mamo el glande con fuerza, abro mi boca lo más que puedo, siento su cuerpo responder de nuevo, gime, jadea roncamente, se aferra otra vez a la cama con sus manos, tensa sus brazos. Su torso se levanta de la cama un poco, su abdomen está tenso, su cuello rígido, su cabeza echada atrás, sus ojos cerrados, apretados.

Quito el condón, el dice un ronco ¡noooo!, con los dientes apretados, el glande está libre de la piel, empapado en sus propias humedades lúbricas y espesas. Acaricio con mis manos ese sexo tan hermoso y firme, paso mis manos por el tronco, siento sus venas hinchadas por la sangre, llenas. Paso mis manos por el glande, lo acaricio en redondo, haciendo cucharitas mis manos. Su cuerpo se tensa muy fuertemente, sus piernas se flexionan.

Su cara se enciende, su voz, su voz, gime y jadea muy ronca, viril. Abre sus ojos y me mira extasiado, y llega el orgasmo, uno, dos, en fin, sale a chorros, disparado, celebrando mi contacto, mis besos, mis caricias, abre la boca exhalando un ¡ahhhh!  Su abdomen, piernas, cama, mi rostro, mi pecho, mis manos, llenos de su semen. Yo feliz. Me recuesto encima de él y lo beso nuevamente. Su cuerpo está exhausto, satisfecho, viril, triunfador y derrotado.

Después me da sus caricias y recompensa el placer otorgado. Bueno eso es ya otro material. En este caso deseo compartir lo que yo quiero dar.

Soy de México D.F. espero sus comentarios.

Autor: Realmentecurioso

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1 comentario »

  1. neptuno dice:

    prometes mucho y cumples poco…pretensioso y frio… No me gustó

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