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Relatos eróticos Marqueze. El Sexo que te gusta leer.

FOLLANDO EN UN TAXI

7 de noviembre de 2005

Desde hace bastante tiempo leo los geniales relatos que hay en esta web; sobre todo me ponen los de infidelidades& pero aunque he hecho cosas casi dignas de aparecer en un relato nunca había pensado que acabaría escribiendo uno; sobre algo que me pasara y que fuera lo suficientemente erótico para tomar forma de relato. Pero aquí estáis, a punto de leer lo que me pasó anteayer, en las fiestas de mi ciudad, Barcelona. Es el final del verano, y aquí son las fiestas de la Mercé, la patrona de Barcelona, hay muchas actividades en la calle, un montón de conciertos y mucha gente así que hay mucho y buen ambiente. Marta es mi novia, hace solo 2 meses que estamos juntos y la cosa fue bastante rápida, pero ahí estamos. Naturalmente en solo 2 meses no se nos han planteado muchas situaciones a las que tiene que hacer frente una pareja y esta ha sido la más morbosa que he vivido en pareja. Ella es guapa; tiene 21 años, mide 1,60 y el pelo teñido con mechas rubias, como muchas otras. A mí me gusta por como es y me gusta porque es el tipo de chica que prefiero, con pecho pequeño y culito redondito.

Resumo un poco:Era sábado, el tercer día de fiestas y como teníamos el día libre salimos Marta y yo a pasear por la tarde. Por la noche quedamos para cenar con un grupo de amigos en una pizzería, allí le dimos al lambrusco y al vino tinto, después un chupito y ala, aaa la calle. Para ese entonces ya estábamos todos riendo y haciendo bromas. Saliendo de la pizzería era casi la 1 y fuimos a un concierto delante de la catedral que, aunque no estaba muy bien, la gente creaba un ambiente de fiesta perfecto.

Al acabar el concierto fuimos a la plaza Catalunya, en el centro de la ciudad y allí vimos acabar otro concierto hasta las 2:15. Ya habíamos comprado unas cuantas cervezas por la calle y nos las habíamos ventilado. A todo esto se había acabado la juerga en la calle y teníamos que decidir a donde íbamos y como no salía nada que nos gustara a todos decidimos buscar algún sitio donde tomar algo (difícil a esas horas, pero posible si se sabe buscar). Ahí fue donde empezó la noche; yo no tengo móvil y mi novia se había quedado sin batería enviando mensajitos a una amiga así que pasó lo que tenía que pasar, nos separamos y no encontramos al resto del grupo, al principio discutimos un poco, pero esa situación fue dando paso a unas cuantas caricias, bailoteo por la calle muy juntitos al que no dudaban en sumarse los más atrevidos. Supongo que tanto a ella como a mí ya se nos notaba el alcoho existían y en ese momento fue como ver la luz. Ahora solo faltaba encontrar uno. Sin ninguna vergüenza preguntamos por la calle y nadie conocía ninguno, eso si, otro par de atrevidos se ofrecieron a acompañarnos a lo que dije que NO, solo estaba borracho y muy caliente. Finalmente llegó la segunda iluminación, alguna vez para encontrar una farmacia o algo abierto había cogido un taxi y el taxista sabía a donde ir. Como es de esperar locales como el que buscábamos serían bien conocidos. Decidimos tomar un taxi y mientras esperábamos casi se hace innecesario, estábamos en un semáforo esperando y mi novia tenía la mano dentro de mi paquete subiendo y bajando mientras me besaba, yo le metía mano por debajo de la camisa y le tenía el sujetador desabrochado, mmmmm me encantan sus tetas, son pequeñitas con una forma perfecta una 85& me vuelven loco. Y en ese momento vi aparecer un taxi libre& no tenía que haberlo visto, ya casi estaba. Sin pensarlo nos metimos en los asientos de atrás y le dije al taxista que nos llevara a un hotel por horas. Naturalmente conocía locales como este y nos llevó.

En el taxi teóricamente fuera de la vista del conductor continuamos tocándonos y manteniendo el nivel de calentura hasta llegar al sitio. Se entraba con el coche directamente, como si fuera un parking, pero al preguntar resulta que estaba lleno durante las 2 siguientes horas& yo no podía más y no sabía que hacer.

- Es normal, hoy se llenan todos. Hoy ya he llevado a 3 parejas.

(Ya lo podía haber dicho antes& pero así se aseguraba la carrera)Yo me rendí, di la noche

por acabada y me resigné a volver a casa con la mala leche que sobreviene después de un subidón así sin ningún desfogue&& y fue cuando el ingenioso taxista nos propuso alquilarnos el taxi para que hiciéramos lo nuestro nos pedía 30¬ y volviendo a ver la luz& acepté sin ni preguntar a Marta. Nos dijo que iríamos a un lugar cerca, pero tranquilo y nos comentó que ya lo había hecho otras veces.

Llegamos y, efectivamente, era el sitio perfecto, no hay nada como llevar años conduciendo por una ciudad para conocer los mejores rincones. Un sitio en medio de la ciudad desde donde no te ven, pero ves casi toda la ciudad y& no es un mirador. Lo raro era que no estuviera lleno. Ya habiendo acabado de subir el alcohol y habiéndonos hecho a la idea de hacerlo en el taxi del Señor 30¬ de camino hasta llegar ya le había vuelto a desabrochar el sujetador y tenía un dedito tocando sus labios por debajo de la falda. Llegamos y recobramos la compostura lo mínimo para mirar el sitio y comprobar que el hombre se iba. Así lo hizo, el sitio era perfecto, se fue, pero quedó a la vista& todo controlado, así que manos a la obra. Se me hacía raro estar allí en esa situación, pero el alcohol lo convertía en emocionante, morboso y excitante. Seguramente sin haber bebido me habría rajado.

Pero volvamos a la acción; Marta no tardó ni medio minuto en quitarme el cinturón, bajarme los pantalones y dejarme en pelotas de cintura para abajo. Ella también estaba excitada por lo que estábamos haciendo y se notaba, en sus besos, los labios calientes y esa mirada directa a los ojos que parece que te esté viendo por primera vez. Deseo. En respuesta le quité la camisa y la dejé al descubierto de cintura para arriba, le subí la falda que acabó siendo un cinturón de ropa arrugada y su única vestimenta. La traje hacia mí y le sobé el culo, me encanta tanto como sus tetas, es ancho y esta blando, pero se aguanta, es de esos culos que quedan tan bien con tejanos y con mallas elásticas, te hacen tembl gratis.

- ¿Qué dices tío? ¡¡NO!!(Y pasaron esos otros 3 segundos en los que te planteas lo que te ha dicho) -Os ahorráis una pasta, y total, ya llevo un rato aquí.

En eso tenía razón, la cosa iría ya por los 60¬ y ni siquiera me había planteado la pasta que llevaba encima. Pero lo que realmente me hizo pensármelo fue el plantearme a ese hombre enfadado en ese momento, estábamos a sus expensas y sobre todo, yo estaba borracho y El no.

Tres segundos más: – Échate un poco más para atrás.

- ¿Aquí? – Vale.

- ¿Te importa ponerla de cara a mí? – ¡¡¡Tiooo NO!!! No te pases.

(Si accedía lo siguiente sería escoger las posturas que haríamos, además& realmente ya estaba orientada en su dirección, supongo que lo que quería él era ver un poco más.

- Vale.

Y antes casi de darme la vuelta Marta ya me estaba besando a lo bestia en ese instante también lo vi desabrochándose el cinturón, no lo pensé, pero sabía lo que estaba haciendo, un pajote mientras nos (la) miraba& Dicen que normalmente es a las chicas a las que les da más corte, pero Marta no parecía ni darse cuenta de la situación y yo, bebido y muuuy caliente, la omití y procedí a agarrarla más fuerte del culo; ahora yo ya estaba en serio y dejé las caricias, pasando a unos contactos más fogosos. Le apreté bien el culo, le estiré del pelo para besarle el cuello con fuerza y lamerla del cuello al lóbulo de la oreja y allí, ya desenfrenado la agarré y con fuerza la puse sobre el asiento mientras me levantaba de el. Su cabeza quedó apoyada en la ventana y sus piernas abiertas; una apoyada sobre el asiento y la otra acabando debajo del asiento del conductor. Estuve a punto de lanzarme directamente y penetrarla, pero me estaba gustando y decidí jugar un poco más, así que me lancé sobre sus tetas y después de unos lametones fuertes, de los que mueven todo el pecho, le mordí el pezón controlándome para no apretar más (y no porque no quisiera), del pecho pasé al ombligo y de allí a su pubis. Ella quería que se la metiera, pero yo empecé a darle lametones rápidos en las ingles, a pasar mi mano suavemente por sus labios y finalmente a lamer con la puntita de la lengua allí donde se juntan los dos labios externos, que quedan unidos

por un hilillo de su jugo.

Con la otra mano le estaba tocando el pecho y al parar de uno al otro me sobresalté al notar que ya estaba ocupado por otra mano. Era la mano del taxista, que se había acercado mientras estaba comiéndole el coño a mi novia y le estaba acariciando la teta, es posible que ella ni se enterara, pero en todo caso solo siguió retorciéndose en el asiento del taxi. Yo solo veía un tronco y un brazo peludo con una mano sobando la teta de Marta. Mi reacción automática fue quitarle la mano de un golpe, pero no me tenía que haber quedado ahí. Yo pensaba que habría quedado claro, pero para cuando me había puesto en posición para metérsela de una vez a mi novia (2 segundos después) el muy cerdo tenía las dos manos sobándole las tetas a Marta; alucinante. Y lo más alucinante, yo ya pasando de todo se la metí, pero cuando levanté la vista el muy cabrón había metido su polla por la ventana, y Marta, con el calentón y yo dándole no hizo otra cosa más que agarrarla y masturbarla y echando la cabeza hacia atrás comenzó a lamerle los huevos. SI, A-LU-CI-NAN-TE yo flipaba, pero solo tenía dos opciones; o lo paraba todo y me liaba a tortas o acababa lo qu veía las cosas de otra forma, ya no estaba descontrolado por las ganas de sexo.

- ¡NO! Llévanos de vuelta.

Mi tono debió de ser convincente y él también debía notar los efectos de la eyaculación, porque automáticamente (y pesadamente) comenzó a “arrastrar” su cuerpo hacia atrás y a subirse el pantalón. Marta había sacado un paquete de Kleenex y se estaba limpiando todo lo que le había echado encima. El taxista entró en el coche.

- Gran Vía con Balmes.

Y nadie dijo nada más en todo el trayecto de vuelta. Al llegar bajamos y sin darnos la vuelta llegamos a mi portal, entramos en mi casa y nos metimos en la ducha.

Autor: Zairon zairon69 ( arroba ) hotmail.com

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