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FOLLANDO HASTA EL AMANECER

5 de diciembre de 2008

Lo que voy a relataros sucedió hace unos 15 días, estaba en el Corte Ingles de Diagonal cuando oí que alguien me llamaba.

- ¡María!, ¡María!

Me volví y me encontré con un señor de unos 55 0 60 años

- Hola, ¿no te acuerdas de mí? Soy Paco, de Ibiza

Creí que el mundo se me venía encima, si, realmente era él, tenía menos pelo pero estaba bien conservado. Me dio un beso en los labios, fugaz, que apenas tuve tiempo de apartarme. Subimos a la cafetería y nos sentamos en una mesa a tomar algo.

Como supondréis, las casi dos horas que estuvimos no paramos de hablar de Ibiza y lo bien que lo habíamos pasado. Me contó que venia a menudo a Barcelona y que ahora trabajaba con su hijo como socio.

Eran cerca de las ocho cuando le dije que tenía que irme a casa, entonces él aprovecha para convencerme para salir a cenar esa noche, le tuve que dar calabazas pues yo tenía una familia que atender, pero le di el número de mi móvil.

Me pasé casi toda la noche en vela, pensando si debía aceptar su cita o no, pues estaba convencida que me llamaría.

Al día siguiente Paco me llamó, y no sé si por debilidad, o por deseo, acepté salir esa noche a cenar con él. Quedamos en el bar del hotel Princesa Sofía donde él se hospedaba. A mí marido, que estaba por trabajo 3 días en Madrid (casualidades de la vida), le dije que salía cenar esa noche con los del despacho.

A las nueve en punto llegué al hotel, Paco estaba sentando en una mesa acompañado de un joven de unos 22 años.

- Hola María, te presento a mi hijo Alberto que también es mi socio

Nos dimos dos besos en la mejilla, tomamos unas copas y a eso de las diez nos fuimos a un restaurante que Paco había reservado.

Durante el postre, Paco, se puso a hablar de Ibiza, y de los maravillosos recuerdos que tenia, de lo bien que lo habíamos pasado y de lo mucho que me estuvo recordando. Al mismo tiempo su mano se desliza a mi entrepierna. Era evidente que no había olvidado la primera vez que me puso la mano ahí y acabamos follando.

Mientras Paco seguía hablando su mano ya había llegado a mi coño, como yo estaba incomoda delante de su hijo me levante con la excusa de ir al baño.

Cuando regresé Paco ya había pagado la cuenta pues se levantó y me dijo

- ¿Nos vamos?

Mientras su hijo buscaba un taxi nos besamos. En ese momento comprendí que aquella noche volvería a recordar Ibiza. En mi mente se agolpaban las imágenes de sexo de aquel verano, comencé a desear su pene, sus caricias, sus besos. Todo aquello que recordaba gratamente.

De camino al hotel, Paco y yo nos besábamos en el asiento trasero del taxi, mientras su hijo iba delante. Sus dedos acariciaban y penetraban mi sexo, yo le apretaba con mi mano su ya duro miembro.

Al llegar al hotel Paco y yo subimos a su habitación mientras su hijo se quedaba abajo con alguna excusa. Nada más entrar nos besamos con pasión, sus manos buscaban mis pechos y mi coño mientras las mías le desabrochaban el pantalón y palpaban su dura polla. En un momento ambos estuvimos completamente desnudos, el pene de Paco se apretaba contra mí cuando me besaba, sus dedos acariciaban mi culo, mi ano.

Él se echa en la cama y yo me puse a cuatro patas a mamarle su polla, así estaba cuando noté que algo o alguien me acariciaba el clítoris, cual fue mi sorpresa que al girarme para ver que o quien era vi al hijo de Paco desnudo y con su polla tiesa. Paco al ver mi reacción me dijo

- Tranquila, mi hijo y yo no tenemos secretos

En ese momento me di cuenta que aquello era el pene del hijo de Paco, Alberto.

Alberto empezó suavemente, para ir aumentando el ritmo que poco a poco se iba haciendo más y más rápido, hasta llegar a sacarla del todo y metérmela de golpe. Eso me estaba poniendo a mil, pues siempre me ha gustado algo de violencia en las penetraciones. Estaba tan caliente que me comía la polla de Paco, esta rápidamente se puso a tono, entonces hizo que su hijo se echase en la cama y y

o montara en su polla, él por su parte puso saliva en mi ano y comenzó a empalarme por detrás. Era la primera vez que lo hacia conmigo pues en Ibiza nunca lo había hecho.

Padre e hijo bombeaban mis agujeros como auténticos expertos, yo hubiera jurado que no era la primera vez que hacia esto juntos, follarse a una mujer entre ambos.

Los dos me besaban con pasión, sin parar un solo instante hasta que dos potentes chorros de semen inundaron mis agujeros.

Los tres estuvimos follando hasta primera hora de la mañana, yo estaba llena de semen, pues se habían corrido en mi cara un par de veces. Del hotel me fui directamente al trabajo.

A media mañana, Alberto me llamó al móvil para quedar a comer con él, cosa que acepté encantada pues deseaba intimar con él a solas. Quedamos en el restaurante La Oca que hay en la playa. Cuando llegué, Alberto me estaba esperando, nos besamos y pasamos al interior, yo iba vestida con un vestido rojo muy ajustado y algo corto.

Una vez hubimos pedido el menú, Alberto me dijo que le diera las bragas, su tono era de una orden que no admite un NO. Yo pensé que a él le gustaba el morbo así que decidí seguirle el juego, pues me excita ser algo sumisa y tratada como una puta.

Me fui al baño a quitarme el tanga cuando al salir me encontré en la puerta a Alberto, este me empujó al interior del baño, cerró con pestillo y sin darme tiempo a nada más me levantó el vestido y me besó. Cuando quise darme cuenta me arrinconó contra la pared, su polla comenzó a embestirme con furia, después de 4 o 5 embestidas se corrió, entonces me agarró del pelo y me hizo agachar, metiéndome su polla en mi boca al tiempo que me decía

- Límpiala

Una vez nos vestimos los dos, tomó mi tanga y lo quemo en el WC al tiempo que me decía

- Me gusta que mi puta vaya sin ropa interior.

El muy cerdo me trataba como si fuera una prostituta, le agarré del paquete y le dije

- A tu puta le gusta tu polla. – Alberto se estaba poniendo a mil

Durante la comida no paró de tocarme el coño, al finalizar nos fuimos a su hotel. Ya en su habitación, Alberto me empujó contra la pared, me levantó el vestido y me enculó. Al principio noté algo de dolor, pues no me lo esperaba. La sensación de ser violentada y las embestidas de su polla hicieron que me corriese dos veces seguidas antes de que Alberto hiciera lo mismo en mis entrañas. Me dio un beso y me acompañó hasta la cama.

- Te importa esperarme, vuelvo en una media hora.

Con la cabeza asentí, él me volvió a besar y se fue. Al cabo de media hora regresó, se acercó a la cama y me besó profusamente mientras introducía sus dedos en mi coño, le bajé los pantalones y me puse a mamarle la polla

- Chupa, chupa puta, hasta que me corra. – me dijo

Al rato noté un chorro de semen que inundo mi boca, él me sujeta y me obligó a tragarlo.

En eso entró Paco, al verme desnuda y llena de semen me cogió y comenzó a mordisquear mis pezones mientras sus dedos hurgaban en mi clítoris.

Paco me puso de pie, tomó una de mis piernas y la levantó, ahí mismo, de pie, su pene me penetró y su hijo no tardó en hacer lo mismo por mi culo. Me dieron por ambos sitios durante largo rato hasta que ambos sacaron sus aparatos y se corrieron sobre mi cuerpo, estaba dichosa, gozosa, mis dos machos me llenaron de su preciosa leche, y nos dormimos…

Por la noche me invitaron a cenar en un restaurante, ve tú que luego nos encontramos, era uno pequeño reservado en el que apenas cabrían 6 comensales, pero al ser tres estábamos anchos.

Nada más llegar, Paco y Alberto me besaron mientras este último verificaba, levantándome la falda, que no llevaba bragas.

- Veo que eres una putita obediente. – me susurró en el oído al tiempo que me daba una palmada en el trasero.

Evidentemente durante toda la cena padre e hijo no pararon de besarme y meterme mano sin importarles si el camarero nos veía o no. Supongo que debió pensar que yo era una puta.

Después de los postres, Alberto se saca su polla y cogiendo de una mano me levantó la falda y me sentó encima de su pene (supongo que quería emular a su padre en las discotecas de Ibiza) y allí delante de su padre y con el morbo de que podían vernos me folló. Cuando terminó, su padre hizo lo mismo que su hijo.

De camino a su hotel, los tres íbamos en la parte trasera del taxi, ambos no pararon de meterme mano y besarme. Al llegar entre con uno a cada lado ante la atónita mirada del portero y el conserje.

Ya en la habitación, Paco me quito el vestido, a continuación se bajo los pantalones y sacando su polla me dijo

- Chúpamela

Me arrodillé y tomando su pene en mi mano me puse a mamarle su ya duro miembro, al poco se acercó Alberto completamente desnudo y son su pene enhiesto, ahora mamaba la polla del padre y del hijo. Paco se apartó y terminó de quitarse la ropa, cosa que Alberto aprovecha para levantarme en volandas y empujándome contra la pared me folló. Su padre se sentó al borde de la cama y se puso a masturbarse.

Cuando Alberto termina conmigo, Paco me llevó a la cama, y poniéndome a cuatro patas me enculó. Los dos me estuvieron follando hasta el amanecer, sobretodo Alberto.

Ellos al día siguiente regresaron a Madrid, mi marido, a su vez también regresaba y yo me di cuenta que Paco, mi amor de Ibiza, se había convertido en un pervertido junto a su hijo.

Me dieron su teléfono por si iba a Madrid, pero la verdad es que de momento no sabía si me iba a apetecer volver a follar con ellos, pues aunque me excitaba la forma como me trataba y follaba Alberto, no me gustaba que lo hiciera en sitios donde pudieran reconocerme.

En fin el tiempo dirá, sobretodo después de las vacaciones, si les llamo o me llaman.

Muy agradecida por vuestra lectura, solo os pido que votéis mi relato, un beso…

Autor: María

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