FRESAS, MARISCO Y SEXO

Tengo 24 años y sabía poco de sexo, pero sabía cuales eran mis fantasías y como querían que se fueran haciendo realidad, había tenido mis relaciones, pero nunca me habían complementado tanto como aquella noche, en un hotel, lejos de todo el mundo y con la tranquilidad de hacer lo que quisiéramos sin que nadie nos oyera.

Un amigo me invitó a un fin de semana de aventura, siempre me había sentido atraída por él así que accedí, hacía tiempo que no estaba con nadie, y era algo diferente. Llegamos al hotel sobre las 10 de la noche, la cena era de marisco, estuvimos bromeando sobre lo erótico que podía ser eso y lo pegada que estaban nuestras camas. Lo más divertido llegó cuando el camarero nos confundió con recién casados y nos llevaron una botella de cava a la habitación, con unas fresas con nata rodeadas de helado de todo tipo de sabores.

Al entrar en la habitación y ver eso… nos echamos a reír, Marc, como se llama mi amigo, cogió la botella de cava y la abrió, derramando gran parte en mi camisa, supuestamente sin querer… Así que me quité la camisa y me estiré en la cama con mi copa de cava en la mano, él trajo su copa y la copa llena de fresas y un caliente manjar…

Se estiró a mi lado, y empezamos a comer, bromeamos y hablamos, mirándonos, el miraba mi pecho, yo me di cuenta, pero me daba igual, mi sujetador era a rayitas un poco transparente y con el frío y la charla se empezaron a marcar mis pezones y a ponerse bien duritos. En un momento nos quedamos callados mirándonos y Marc me puso nata en la nariz, y directamente se puso sobre mí y empezó a chupar mi nariz para comerse toda la nata, luego metí su dedo en mi boca, ya que también estaba manchado y empecé a chuparlo como si quisiera acabarlo.

Entonces me besó, nuestras lenguas empezaron a jugar, y mientras él desabrochaba mi sujetador, para dejar libre mis senos, bajo por mi cuello… Cogió helado y lo puso sobre mis pechos, empezó a comérselo todo, chupó, estiró, mordisqueó, mientras yo gemía de placer, él helado empezó a caer por mi estómago, y yo seguía deseosa de ser penetrada, de ser comida y deseada.

Llegó a mi ombligo, y se encontró con la barrera de mi pantalón, me miró, como para pedir confirmación y yo sólo sonreí, me quitó todo de un solo golpe, el pantalón y mi ropa interior, y así dejamos paso al helado para que siguiera bajando, cuando llegó a mi estómago se paró un rato, empezó a penetrar su lengua en mi ombligo y yo ya no podía más, estaba corriéndome, deseaba que siguiera bajando, pero la espera se me estaba haciendo eterna, quería castigarme y hacerme sufrir.

Entonces cogió de nuevo el helado y derramó gran parte sobre mi clítoris, empezó a acercar su boca, primero tocándome el clítoris primero, solo con el toqueteo de su lengua, cosa que me hacía vibrar a cada golpecito que sentía su húmeda lengua en él, mientras yo me retorcía y le cogía de la cabeza, así que paró por un instante, y me ató las manos para que no pudiera hacer nada y solo sentir lo que me esperaba, estaba atada, y él quería castigarme haciéndome sentir la mayor excitación que nunca había sentido.

Bajó de nuevo y empezó otra vez a tocar mi clítoris con la puntita de su lengua, yo gemía, gritaba, y le decía cuanto le deseaba, entonces empezó a mover su lengua con más ganas, y empezó a follarme con ella, la metió toda dentro de mi coño, estaba extasiada, y así tuve mi primer orgasmo, no me lo podía creer, no paraba y la metía con más profundidad, entonces me miró, y me dijo… esto todavía no a terminado, subió a mi clítoris y empezó a chuparlo, mordisquearlo y relamerlo, con pequeños golpecitos empezó arriba y abajo, arriba y abajo hasta que ya no p

ude más y tuve varios orgasmos seguidos, mi cuerpo se agitaba y al estar atada no podía hacer nada, solo gritar y disfrutar de ese momento…

Cuando terminó, me soltó, yo tenía cara de viciosa, quería hacerle sentir como mínimo lo mismo que él a mí, así que yo le até desde un principio, y le puse helado en la nariz, le chupé la nariz como si se tratara de la punta de su polla, él se empezó a poner cachondo, y para que no viera lo que hacía y por donde iba le tapé los ojos, sin saber como iba a ir le puse helado en sus pechos, se los mordí, pellizqué, y estiré…

Empezó a gemir y su polla se ponía más dura por instantes, bajé por su torso, su ombligo, y cuando iba a llegar a su polla, solo la repasé con mis labios y fui directa a sus huevos, los llené de helado y empecé a chupar, con suavidad, y llenándolos de saliva, cuando lo vi muy excitado paré, no quería que se corriera todavía, bajé hasta sus pies y le llené el dedo gordo de helado, me lo metí en la boca y empecé a saborearlo, chuparlo, se estaba poniendo histérico, deseando que me metiera toda su polla en mi boca, y entonces llegó el momento.

Puse mi coño en su cara y le quité el trapo de sus ojos, para que pudiera contemplar mi coño y como me comía su polla, empecé a comerme, primero su puntita, eché helado, cayó por toda su polla, a lo largo y ancho, y empecé a saborear su tronco, luego me metí todo lo que podía su polla en mi boca, y empecé a chupar como si fuera un helado, y no quisiera que se acabara nunca, arriba y abajo arriba y abajo, ya era hora que fuera llegando, así que cogí su polla con mi mano con fuerza, y mientras apretaba tenía la mayor cantidad de polla en mi boca, quería que se corriera en ella, empecé a apretar, más, más, más, hasta que se corrió, entonces me giré y se lo escupí en su pecho, la parte que quedaba, ya que una parte quería que quedara para mí, se la esparcí con mi lengua, y nos fuimos juntos a la ducha, la bañera estaba llena, Marc lo había preparado todo, nos metimos en la ducha.

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Entre el agua caliente, el calentón y el tiempo, hice que Marc se sentara en el filito de la bañera, hacía poco que se había corrido, pero ya estaba duro de nuevo y excitado, yo me puse sobre los laterales de la bañera, y empecé a subir y bajar, sintiendo su polla dentro de mí, mis pechos pasaban por su cara, así que los agarró y empezó a chuparlos, saborearlos, con una mano tenía mis pechos, y con la otra tocaba mi clítoris, no paré, hasta que él me lo pidió, salimos de la ducha y chorreando me tiró al suelo, se puso sobre mí, y empezó a cabalgarme, a moverse, a hacerme suya, mientras yo tocaba mi clítoris, metí mi mano en su boca y empecé a tocármelo, sintiendo su fuerte polla dentro de mí.

Me dominaba, y él no paraba de moverse, pero yo quería cabalgarle a él, quería llevar la situación, así que le hice salir de allí y le senté en el lavabo, me senté encima del mejor asiento, la metí por mi culo y al estar más prietito se puso a gemir de nuevo le encantaba, mientras metía los dedos en mi coño para no dejarle tampoco, tenía mis dos agujeros tapados y yo seguía tocando mi clítoris, empezamos a besarnos como bestias, y cuando no pudo más, entre excitación, sudor, y gemidos, por fin se corrió dentro de mí… y así terminó este lindo fin de semana que siempre recordaré.

Os recomiendo que lo hagáis puede ser realmente excitante lo que puede hacer nuestra imaginación…

Autor: Snorkelling

       

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Sobre el autor: Kara Marqueze

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