Mi hija Diana la más servicial

Filial Hetero,  Incesto. ¿Será su padre el único que puede satisfacerla adecuadamente?

Mi nombre es Bob Sage, soy viudo y tengo 3 hijas Diana, 25 años, Stephanie 20 años y Michelle de 18 años.

Diana, la mayor, está trabajando en Alemania, Stephanie está estudiando en la universidad de Oviedo con una beca Séneca y Michelle está en primero de carrera en nuestra ciudad. En semana santa las convencí para pasar las fiesta todos juntos en mi bungalow.

Estuvimos todas la fiesta pasándolo en grande. Una noche mis dos hijas más pequeñas se fueron de marcha y nos quedamos Diana y yo.

Estuvimos cenando y charlando. En esa conversación ella me dijo si podía hacerme una pregunta,

Papá, ¿ por qué no has rehecho tu vida con otra mujer?.- a lo que le contesté

No ha aparecido ninguna lo suficiente atractiva e inteligente como para llamar mi atención y cuidar de vosotras, mis hijas que lo sois todo en este mundo para mí.- Luego fue mi turno,

¿cómo es que no tienes novio?.- ella respondió

Todos los tíos que se me acercan son unos niñatos inmaduros no la llenan ni física ni mentalmente.

Seguimos conversando y conociéndonos como nunca lo habíamos hecho, me estuvo contando su relaciones con los chicos que había estado, algunos los conocía otros los desconocía. Yo le estuve contando con las chicas que había estado desde que su madre falleció, le conté lo de las alumnas y más cosas.

Ella me me miraba a los ojos, y a la boca, yo la intentaba mirara a los ojos pero ella con el movimiento de su mano hacía que se me fuera la mirada hacía el escote de su camiseta, donde ella se rascaba el escote y eso hacía que mi mirada se desviara a mirarle los pechos y mi polla se llenara de sangre.

Por más que intentaba disimular y pensar en otra cosa, mi erección iba en aumento y ya era perfectamente notable cuando Diana me lo indicó claramente fijando su mirada en el bulto de mi pantalón. Se acercó a mí, se quedó mirándome a los ojos dulcemente. Me paso uno de sus largos dedos por la comisura de los labios se me abrazó a mí juntándose a mi pecho, notando sus pechos en mis pechos sus labios en mi cuello y sus besos dulces,  mi rabo que seguía creciendo más y mejor a cada segundo que pasaba. Yo, conseguí contenerme y le pude decir “Diana ,

Eres mi hija,  esto no creo que esté bien y lo tenemos que dejar”.

y a lo que me contestó:

Papá, creo somos nosotros quienes tenemos que decir si esto está mal ó bien. Eres un hombre joven, atractivo y totalmente libre, y yo también soy libre de acostarme con quien yo quiera. No me acuesto con los niñatos de mi grupo pues me gustan más maduros como tú, además, llevo soñando contigo y con esta situación desde hace mucho tiempo. Así que por favor vive el momento y dejémoslo llevar.

Le tape sus labios con los míos. La bese tan fuerte que la deje sin respiración y la abracé apretandola hacia mí. Empezamos tocarnos yo deslicé mi mano por su espalda, tocando su hermoso cabello rubio y rizado, al mismo tiempo que le subía la camiseta, para descubrir su espalda y sus hombros, quitándole la camiseta y dejándola con el sujetador únicamente. Le quité los corchetes de su sujetador y me enganche a sus tetas con mi boca como un bebe y empecé a succionar uno y otro pezón, pasándole la lengua por los duros y son rosaditos pezones y por las aureolas y con una mano, baje hasta su coñito, le abrí el pantalón y se lo bajé hasta el final y le metí mis dedos dentro de sus bragas y luego con mis dedos empecé a  separar sus labios vaginales y localizando en clítoris, comencé a masajear y a excitarlo, al mismo continuaba bajando sus bragas hasta el final de sus pies. Mi mano penetraba aquella cálida vagina con uno de mis dedos. Diana se empezaba a mover y gemir,  yo mientras le daba placer me quitaba toda  la ropa, ella tumbada en el sofá me mostrándome su agradecimiento por las caricias que le propinaba un enorme placer. Me puse encima suyo y continué besándola, los pechos, su vientre, su ombligo y por fin llegue a su chocho, sorbiendo y dando pequeños lengüetazos a sus labios y clítoris. Ella por su parte gemía de placer.

Me agaché y empecé a comerle el coño al poco se corrió por primera vez de esta guisa y continué chupando este sexo húmedo que entre mi saliva y sus flujos, invitaba a continuar toda la vida.

Ella me apartó y empezó a propinarme una salvaje paja, que estaba consiguiendo agrandarme el rabo por la excitación, hasta medidas que jamás hubiera imaginado, me acariciaba los huevos y movía mi polla, luego con su boca comenzó a darme placer con una fantástica mamada. Me iba a correr en la boca de mi hija y no quería así que de su boca saqué mi polla, y dándole la mano, la ayudé a levantarse, recogimos nuestra ropa y nos dirigimos a mi dormitorio los dos desnudos. En todo el trayecto no dejamos de magrearnos y una vez allí, tiramos la ropa en el suelo y la tumbe en mi cama, abrí el cajón de la mesilla y saqué un condón pasándoselo a Diana para que me lo pusiera, a lo que me contestó con una risa que ella tomaba pastillas antibabys para regular su menstruación y mejor follar sin condón, pues estaba claro que no podía existir riesgo alguno de enfermedad sexual. Y dicho esto abriendo ella todo lo que pudo sus piernas y por mi parte con mucha suavidad, pues no era virgen pero tampoco follaba desde hacía tiempo según me contó antes  y tampoco lo había hecho muchas veces, fui introduciendo en su coño mi polla poco a poco hasta que la tuvo toda dentro y empezamos a movernos compasadamente en un ritmo suave al principio y algo más rápido llegamos a corrernos los dos a la vez, llenándola su vagina de semen y saliendo por entre la polla y sus labios a cada movimiento gran cantidad de líquido pues sin duda, fue para mí como entrar en el paraíso, teniendo la corrida más salvaje que haya tenido en toda mi vida. Permanecí encima de ella y con la polla dentro bastante rato. Note como su vulva, se estremecía y se convulsionaba con pequeñas contracciones y acercándose su cabeza hacia mi pecho, permanecimos así, un buen rato. Nos incorporamos riéndonos y comentando los momentos anteriores y fuimos a ducharnos al cuarto de baño que está dentro de mi dormitorio. Si en la cama, momentos antes habíamos follado como locos y había alcanzado una eyaculación tan salvaje que creí haber vaciado para siempre los testículos, lo que me pasó en la ducha, superó con creces lo anterior. Nos besamos, nos enjabonamos y estuvimos jugando con nuestros sexos, hasta que no pudiendo más, le introduje de nuevo el pene en su chocho y todo húmedo, allí dentro de la ducha, con el agua cayendo sobre nuestras cabezas, besándonos sin parar y metiéndose la lengua hasta la campanilla y la polla hasta el final de su vagina, nos volvimos a correr salvajemente y al unísono.

Así estuvimos toda la noche de ese día, follando todo lo que pudimos y haciéndolo, de todas las maneras y por todos los sitios inimaginables. Le perfore su bonito culo, su chocho, su boca, me corrí dentro de su boca con una experiencia totalmente nueva tanto para mí, como para ella pues era la primera vez que yo eyaculaba dentro de una boca y para Diana era hoy la primera vez que se mete una polla a la boca, tragándose el semen. Hasta quedar totalmente extenuados y durmiéndonos al amanecer.

Al día siguiente, nos levantamos ella se fue a su dormitorio sin que sus hermanas la vieran y yo me duché, bajé a desayunar no estaban mi dos hijas pequeñas, al rato bajó Diana y con la mirada me preguntó si estaban sus hermanas, yo le dije con la cabeza que no y nos fundimos en un beso, llegando a levantarla y sentarla en la barra americana mientras que le abría las piernas y le metía un dedo en su coño, por desgracia mi hija Stephanie 20 años bajó las escaleras y casi nos pilla. Lo que quedó de semana estuvimos follando a escondidas de sus hermanas, luego Diana tuvo que volver a Alemania. Tengo ganas que lleguen las vacaciones de verano para volver  atenderla en mi cama.

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