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INFIDELIDAD MORBOSA

28 de octubre de 2006

Hola, me llamo Guille y me apetece contaros como relato como comenzó mi mujer a follarse a otros hombres y mujeres.

Somos un matrimonio de 31 años. Yo siempre había tenido la chica que quería, salía de copas por la noche y acababa follando con la chica que me apetecía o me daba mas morbo (casi siempre con pinta de putón, soy fetichista del pie femenino y me encantan los pies muy bien arreglados, además de las tetas súper grandes).

Hasta que conocí a Lola (así se llama mi mujer), me dedicaba a follar sin ningún compromiso, tenía mis líos, pero nada serio, no es que estuviera cerrado a conocer a la mujer de mi vida, pero me daba igual, tenía lo que quería y mi autoestima estaba por las nubes, ya que mi labia y mi físico (tengo que deciros que estoy muy bien), funcionaban tal y como quería.

En fin, un día estudiando en Italia, conocí a Lola, estaba preciosa .Llevaba una minifalda negra, una camisita de tirantes blanca y unas sandalias blancas de tacón alto que dejaban ver sus bellos y arreglados pies, con sus uñas bien pintadas de rojo.

Yo me fijé claramente en ella, ya que además de sus perfectos pies, que por otra parte no podía dejar de mirar, era un bellezón, con un par de tetas empitonadas de quitar el sentido.

Pues bien, después de tres meses de follar con quien quería en Italia, estaba loco por entrarle a Lola, cada vez que salía se ponía unos zapatos distintos para que les diera mi aprobación, estaba loco por chuparle esos pies.

Después de Navidad, al volver, una noche salimos; éramos de la pandilla, así que fuimos a una fiesta. Ella, se había dado unos besos con otro amigo mío, pero no llegaron a más. De repente, con una amiga, se acercó y mientras yo estaba bailando, me tocaba el culo, así que me giré. Estábamos borrachos (sobre todo ella), y me la llevé a la terraza de la casa.

Una vez allí, nos dimos morreos y le magreé las tetas, pero cuando me bajé los pantalones para jugar con mi nabo, me advierte una cosa: “Guille, no sigas, que soy virgen”. Yo me paré y dije que nos veríamos al día siguiente par hablar.

Así fue, en cuanto me desperté, me fui con mi moto hacia su casa, y hablé con ella. Me estaba esperando con un picardías rojo transparente donde se le marcaban sus pezones y sus enormes tetas, y unas sandalias con un tacón impresionante (por supuesto, y aunque fuera Enero, las uñas de rojo perfectamente marcadas).

Pues bien, yo me estaba enamorando de ella y en ese momento, nos fuimos a su habitación.

Estaba muy temblorosa, tenía miedo, pero a sus 25 años, tenía claro que quería perder su virginidad con el chico de sus sueños. La tumbé en la cama, y despacito, le quité las sandalias, quedando sus bellos pies al descubierto que empecé a lamer poco a poco mientras que ella se empezaba a tocar el clítoris ya mojado y muy excitado. Ya no podía más y me suplicó que me la follara.

Así lo hice y por seis veces ese día, ella quizás por miedo a sentirse un poco puritana, gemía como una loca y ponía unas caras de puta que en mi vida había visto. Definitivamente, ese ángel por descubrir era puro vicio.

Por supuesto, ahora es mi mujer desde hace 6 años, pero hasta Abril, algo había cambiado .Lógicamente ya no era lo mismo que al principio, había que darle algo de marcha a nuestra vida sexual.

Un día en casa de unos amigos, noté algo extraño. Siempre pensé que habiéndola conocido virgen y no habiendo estado con otro varón que no fuera yo, se sintiera atraída por otros, sobre todo con alguno de mis amigos.

Ese día estaba muy sexy, llevaba unos piratas rojos y una blusa blanca con unos zapatos de tacón rojos. Yo notaba perfectamente como mis amigos querían follársela y ella por supuesto también lo notaba.

Como os contaba, aquel día la noté muy excitada con mi amigo Juan, era un compañero de trabajo, casado que no paraba de follar a quien podía, era muy caliente y degenerado. Al

final de la noche, quedamos los tres en casa, habíamos bebido y pensé que quizás era el momento.

Me atraía mucho la idea de verla como se la follaba un amigo mío y ver hasta donde ella era capaz de disfrutar, así que propuse poner un poco de música y bailar con ella, estaba muy cachonda y le empecé a tocar el culo, apretándolo contra mi pene ya muy empalmado.

Ella sin importarle nada que estuviera Juan, me empezó a besar con la lengua y a tocarme el paquete, y yo le hice una seña a Juan. Este, vino hacia nosotros y empezó a tocarle le culo hasta verse rodeada. Juan le tocaba sus enormes tetas y le quitaba la blusa, mientras que yo le quitaba sus zapatos y sus pantalones.

Le empecé a chupar los pies y cuando me di cuenta ya se la estaba chupando a Juan, gimiendo como una loca. Nos la follamos sin parar, por el culo, los dos juntos, de mil maneras y ella estaba como loca, no sabía que hacer con esas dos pollas todas para ella.

Fue un día especial y se ha repetido en otras cuatro ocasiones, llevándome ella también a mujeres a casa, genial. Mi vida sexual es otra y estoy encantado.

Me gustaría tener la oportunidad de enseñárosla y compartir experiencias con nuestras mujeres, ver fotos etc., así que si queréis agregarme al MSN o escribirme a mi correo.

Saludos.

Autor: Guille guillemarquez29 (arroba) hotmail.com

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