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Relatos eróticos Marqueze. El Sexo que te gusta leer.

Sara y yo conocíamos a Virgi y Skorphio por su caliente blog, y aprovechando que estábamos de viaje en su ciudad, probamos a enviarles un e-mail para ver si querían quedar.

La pareja no dio señales de vida, así que continuamos con nuestros planes y fuimos de compras a un centro comercial. Mi móvil vibró, y era Skorphio. Me dio su número de teléfono y le llamé para decirle donde estábamos.

Hicimos algunas compras y a la hora o así fuimos al punto de encuentro. Allí estaba la pareja. Fue muy excitantes verles con la cara descubierta tras haberles visto ya con el resto del cuerpo descubierto por Internet.

Virgi lucía un top blanco sin tirantes el cual marcaba sensualmente sus preciosos y exuberantes pechos. Completaba este conjunto, curiosamente igual que Sara, con una minifalda negra.

Sara por el contrario vestía bastante más modosita, con una camisetita ajustada sobre sus pequeños pechos y la ya nombrada minifalda.

Ambas mujeres estaban preciosas, Virgi morena de piel totalmente sexy, y Sara con su piel pálida y aspecto tímido.

Los cuatro veinteañeros dimos una vuelta por el centro comercial cogiendo a nuestras chicas por la cintura.  La otra pareja se percató de que Sara no llevaba sujetador, y en alguna ocasión sus pezones se marcaron por su camisetita de forma muy sugerente.

Cuando llegó la hora de comer decidimos ir a un famoso restaurante de comida rápida.

Virgi nos deleitó comiéndose su helado con sirope de fresa. Chupaba la cuchara lentamente mientras esta se introducía en su boca. La lengua de la chica danzaba alrededor de la herramienta de plástico para no dejar ningún resto de helado.

-          ¿Hay algún truco en las fotos de tu polla? – preguntó sorprendiéndonos Sara.

-          Je, je, je. No ¿Por? – respondió Skorphio.

-          Bueno… es que se ve muy gordita…

-          Te puedo asegurar que es tal y como se ve – dijo la novia de éste.

-          ¿Y no te hace daño?

-          No,  ja ja ja. Mira…

Virgi cogió con delicadeza la mano de Sara y la posó sobre la entrepierna de su chico.

-          ¿Lo notas?

-          Noto como palpitaciones.

-          Eso es que se está excitando…

Sara se mordió el labio, y este hecho no pasó desapercibido a Virgi, que sonrió con coquetería.

Terminamos de comer y nos fuimos a dar un paseo por el exterior del centro comercial. Sara y yo íbamos un poco adelantados a nuestros amigos, y aproveché para tocarle el culo a mi chica y que ellos pudieran verlo. Le apreté una nalga haciendo que su falda subiera lo suficiente como para que ellos pudieran apreciar la redondez de su culito.

-          Vaya culo que tiene tu chica… – me dijo Skorphio.

-          Sí… ¡entre las tetas de la tuya, y el culo de la mía nos vamos a volver locos!

Ambos nos reímos.

Nuestros amigos nos propusieron ir a su casa si no teníamos ningún plan más. Sara y yo nos miramos nerviosos, y aceptamos.

Nos enseñaron su piso, y nos sentamos en el sofá para hablar. Sara y Virgi, nuestras diosas, estaban sentadas juntas en el sofá, y los dos chicos nos fuimos a por algo de beber a la cocina.

Sara, con sus preciosas piernas cruzadas miraba sonriente a Virgi, quien había apoyado una mano sobre su rodilla.

-          ¿Te han gustado mis fotos en el blog?

-          Sí… son muy morbosas.

-          Tú también podrías hacerlo…

-          Ya… pero me da miedo que alguien me reconozca y luego tenga problemas.

-          Bueno, aquí no tendrás problemas – dijo sonriéndole y acariciándole la rodilla.

Sara le acarició el pelo. Ambas féminas estaban más cerca. Virgi le acarició la espalda, y se fue acercando poco a poco. Los labios de ambas colisionaron, y las lenguas se batieron en duelo lentamente.

Las manos de Virgi se deslizaban desde los brazos a las piernas de su amiga. Sara le puso una mano sobre un pecho por encima de la ropa.

-          ¿Te gustan?

-          Sí… ya me gustaría tenerlas así.

-          Hoy las vas a tener… todas para ti.

Sara acarició con suavidad, casi con cariño, los pechos de su amiga. Se besaban, y Virgi extendió su mano desde la pierna que rastrillaba hasta el culito de Sara.

-          Tienes un culito de infarto. Tienes a mi chico loco.

-          ¿Tú crees?

-          Sí. De hecho me ha dicho textualmente que “le encantaría romperte el culo”.

-          ¡Qué miedo con ese pollón!

-          No… al contrario…

Virgi le acarició las tetitas a Sara y le dijo de repente:

-          ¡No llevas sujetador!

-          Ja, ja, ja. ¿Te gusta?

-          Mmmmm.

La anfitriona le subió la camiseta dejando sus pechitos turgentes al aire. Se lanzó a chuparle un pecho a lametones.  Sara le quitó el top a su amiga, y sopesó sus grandes pechos entre sus manos. Se lazó hacia uno de aquellos grandes y oscuros pezones y le dio lametazos como si le impartiera tortas con la lengua. Virgi apoyaba sus tetas sobre la cara de su amiga disfrutando del momento.

Skorphio y yo contemplábamos la escena sentados en unas sillas del salón.

-          Mira como mi novia le toca la entrepierna, seguro que está muy mojadita – dijo Skorphio.

-          Vaya… tendrías que haber plastificado el sofá.

Ambos nos reímos y seguimos disfrutando viendo a nuestras hembras en celo.

-          Me decías antes que te gustaba el culo de Sara… pero el de Virgi no se queda atrás – dije sin quitar ojo de Virgi con el culo en pompa comiéndole el coñito a mi chica.

-          Ufff. Con tu permiso me la voy a cascar.

Skorphio sacó su artillería al aire, y empezó a masturbarse viendo a mi chica abierta de piernas en el sofá y a su novia haciéndole un tremendo cunnilingus.

Ambas mujeres se desnudaron, y le tocó a Sara, recostada de lado, comerle el coñito a Virgi. La chica gemía con fuerza mientras mi novia desataba remolinos sobre su clítoris.

Las dos chicas se sentaron en el sofá y se masturbaron la una a la otra sin dejar de besarse. Cachondo perdido imité a Skorphio y empecé a masturbarme. Virgi le hacía chupar los dedos con los que le masturbaba a mi chica, y ella succionaba con ansia.

-          ¿Vas a enseñarle tu culito a mi chico?

-          Sí… mmmmm.

Virgi ayudó a colocar a su amiga de rodillas en el suelo apoyada en el sofá, con su culito en pompa apuntando a nosotros.

Dejó caer chorretones de saliva sobre su ano abierto al tiempo que le masturbaba el coñito. Le chupó el culito y le introdujo un dedo dentro.

-          ¿Te gusta cariño?

-          Mmmmm, sí….  Sara, qué ganas de follarte que tengo – dijo Skorphio.

-          Vamos allí tío, que no aguanto más.

Las chicas se sentaron en el sofá, y Skophio lo hizo al lado de su chica, y yo entre ambas.

-          ¿Os ha gustado lo que habéis visto? – dijo Virgi.

-          Ufffff. Estamos muy cachondos – dije.

Nuestras chicas nos agarraban los penes erectos mientras que no paraban de sonreírnos y morderse los labios. Sara se lanzó hacia mi miembro y empezó a comérmelo cómo sólo ella sabe hacerlo.

Virgi masturbaba a su chico mientras ambos nos miraban sin pestañear.

-          ¿Te gustaría que se la comiese, cariño?

-          Haz lo que quieras….

-          ¿No te importa que se la coma a Luis?

-          Eres mi putita, así que compórtate como tal.

Ella se rio, y tras dar unas chupaditas a la tranca de su hombre, se acercó a la mía. Sara se apartó un poco para que Virgi me la pudiera comer. Ambas juntaron sus cabezas sobre mi entre pierna e intercambiaron lengüetazos sobre mi polla y sus propias bocas. Era una situación muy excitante y tenía que hacer verdaderos esfuerzos para no correrme.

-          Sara, demuéstrale a Skorphio lo bien que la chupas.

El aludido se levantó y se acercó a mi novia. Sara, de rodillas frente a la ancha polla de Skorphio, comenzó a proponarle grandes lametones de arriba abajo. Pasados unos segundos se metió la punta en la boca y empezó a chupársela moviendo la cabeza como si intentara escapar de algún casco invisible que la aprisionara.

Virgi por su parte se había subido encima de mí, y apoyando sus manos sobre la pared de detrás del sofá balanceaba sus tetas sobre mi cara. Las noté húmedas por la saliva de mi chica, pero las comí con desesperación.

Nuestra anfitriona me sorprendió poniéndose en cuclillas sobre mi cara, y lanzándose a comerme el pene. Aquel extraño 69 era muy morboso porque notaba todo el peso de su cuerpo a través de su sexo sobre mi cara.  Virgi me la comía metiéndosela casi hasta los huevos, seguramente por la práctica que debía tener con el gran miembro de su chico.

Cuando mi amiga despegó de mi cara, pude ver cómo los otros dos se lo montaban en la alfombra del suelo haciendo un 69 “tradicional”.

Skorphio le comía el coño y el culo como si fuera un hambriento, abriendo sus nalgas y metiendo su lengua por todas partes. Virgi se acercó a la pareja y chupó el ano de mi chica al tiempo que su novio hacía lo propio con sus labios vaginales.

Sara se retiró a besar a su presa, y Virgi me guio hasta el miembro de su chico. Agarró ambas pollas y tras empezar un buen ritmo de masturbación, las fue mamando alternativamente. Nos comió la polla e hizo que estas entrechocaran contra su cara.

Las chicas se levantaron y se colocaron de rodillas en el suelo, con el cuerpo apoyado en el sofá. Sus culos nos miraban desde aquella posición de tal forma que no podíamos lanzarnos hacia ellos.

Ellas esperaron pacientes, y cada uno se fue con su pareja. Se la metí a Sara sin dejar de mirar como Skorphio hacía lo propio con su chica. Ambas estaban muy cachondas y lubricadas, y nuestro mete-saca cogió fuerza en seguida. Virgi se dio la vuelta y se sentó en el sofá abierta de piernas. Su chico, arrodillado en el suelo frente a ella, colocó su grueso pene en la entrada de su vagina y se lo metió de golpe.

Las tetas de Virgi saltaban arriba y abajo mientras ella estiraba la cabeza hacia atrás gimiendo con pasión.

Mi chica y yo cambiamos de postura, y por petición de ella me tumbé en el suelo. Sara se encaramó encima de mí dando la espalda a nuestros amigos. Empezó a cabalgarme mirando más a la otra pareja que a mí. Las sentadillas que ejercitaba sobre mi cuerpo hacían que su culito botara como si lo hiciera sobre una cama elástica. Ella miró a Skorphio con lujuria, mordiéndose el labio, y él no quitó la vista de su culito saltarín.

-          Uff, Sara, ¡vaya culo! – dijo totalmente cachondo Skorphio

-          ¿Por qué no lo pruebas si tanto te gusta?

El chico reaccionó al momento. Ayudó a mi novia a ponerse a cuatro patas en el suelo y se colocó justo detrás.

-          Veamos qué tal es…

Ella se puso bien en pompa, y Skorphio guio la punta de su ancho miembro hasta la entrada de su vagina. La colocó y empujó lentamente hasta metérsela entera.

-          ¡Vaya polla más gorda que tienes cabrón!

-          Toda para ti…

Skorphio le apretó fuerte de las nalgas, y empezó a follársela con fuerza mientras Sara gemía con fuerza. Yo seguía tumbado, y me estiré un poco hasta ubicarme justo de la cara de mi novia. Ella me besó haciendo una montaña rusa con su lengua dentro de mi boca.

De repente noté un peso encima de mi cuerpo. Virgi se estaba colocando encima de mí, lista para cabalgarme. Noté su cálido y dilatado coñito mientras ella se insertaba mi pene. Empezó a cabalgarme con lujuria y me desprendí de los labios de mi chica para ver el espectáculo. Sus grandes pechos oscilaban como dos planetas a punto de colisionar. Skorphio y Virgi se besaban mientras se follaban a sus invitados.

Skorphio tenía todo su cuerpo apoyado sobre el de mi chica y se la follaba con fuerza. Ella gemía pidiendo más y más totalmente insaciable. Colocó a mi chica en forma de V invertida, y puso la punta de su pollón en la entrada de su ano. Escupió un par de veces y empujó hasta que la cabeza de su miembro se coló en su culo. Sara gemía sin parar mientras nuestro amigo le reventaba el culo. Mi chica se fue irguiendo lentamente hasta quedar en la clásica postura del perrito.

Su cara era un rictus entre el dolor y el placer.

-          ¿Te gusta que me revienten el culo?

-          Sí… estás hecha toda una guarrilla.

-          Fóllate bien a Virgi…

Obedecí a mi chica y coloqué a Virgi tumbada boca arriba a mi merced. Como si fuera un animal, me lancé sobre ella aplastándola con todo el peso de mi cuerpo. Mi polla encontró su orificio sala, y empecé a follármela como si fuera un hombre de cromañón. Ella me abrazaba y arañaba la espalda mientras que yo se la metía a lo bestia. Más pronto que tarde el sudor nos embargó y tuve que bajar el ritmo para no correrme.

Paré un momento para coger aire, y busqué con la mirada a los otros dos. Los encontré en el sofá. Sara estaba cabalgando de espaldas a Skorphio, quien jugueteaba con las tetitas de esta.

-          Luis, ¿por qué no vienes a ayudarme a tapar todos los agujeros de Sara?

Me acerqué a la pareja y pude ver como Skorphio la estaba penetrando por el ano. Miré a mi chica, y tras sonreírla empecé a metérsela por el coño. Al principio costó, pero ambos chicos no tardamos en sincronizarnos y penetrar a Sara a la vez.  Nuestros penes se rozan por fuera, y noto la picha de Skorphio hacer fuerza en la membrada que separa ambos conductos. Sara gime como una loca y Virgi la aplaca con besos con la lengua por fuera de la boca. Su lengua se lanza hasta los pezones de mi chica, y los chupa con decisión.

Virgi desciende hasta las dos pollas en movimiento y las lame como puede mientras se introducen a la vez dentro de Sara.  Cuando Virgi empieza a chuparle el clítoris a Sara, ésta no aguanta más y con fuertes gemidos tiene un tremendo orgasmo. Abatida tras el esfuerzo, nos separamos y ambos hombres nos sentamos en el sofá.

Cada chica se va con el chico de la otra pareja y empieza a chupársela.

-          Chicos, yo también quiero que me hagáis un sándwich – nos reta Virgi.

La chica se sube sobre su novio y deja su culo expuesto a mi miembro. Apoyo mi punta sobre su agujerito, y empieza a entrar poco a poco hasta el fondo. En seguida nos sincronizamos, y nos follamos a Virgi por los dos agujeros a la vez. Sara se masturba en el sofá mirándonos, y Virgi grita de placer. A los pocos minutos Virgi tiene un gran orgasmo que hace que casi nosotros nos corramos también.

Ambos chicos estamos a punto de corrernos, y nos masturbamos mirando como las dos féminas se besan, abrazan y manosean con lujuria. Nos acercamos a ellas masturbándonos y pronto lanzan sus lenguas hacia nuestros glandes. Sin aguantar más, me corro sobre la lengua extendida de Virgi. El chorro sale propulsado a toda velocidad y mancha a Sara y un poco a Skorphio. Sara se gira hacia donde ha caído la mancha, y la chupa con rapidez del cuerpo del chico.

Mientras Virgi apura a lengüetazos los restos de mi corrida, Skorphio mete su polla dentro de la boca de mi chica y empieza a masturbarse con rapidez. Un fuerte gemido de oso anuncia su orgasmo. Sara frunce el ceño cuando el semen de Skorphio fluye dentro de su boca. El chico saca su polla, y de la boca de mi novia caen regueros de semen mezclados con saliva.

Los chicos nos dejamos caer exhaustos en el sofá, y ellas se besan y manosean un rato más.

Los cuatro nos limpiamos, y nos vamos a echar una siesta totalmente agotados. Al despertarnos nos despedimos, no sin la promesa de quedar otro día…

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