Mi esposa, la puta de sus jefes – II

Hola amig@s, soy Sandra y os voy a comentar desde el principio, mi aventura con esos dos monstruos panameños, que me han llenado de placer y me ha hinchado el vientre. Para quienes se pregunten si realmente estoy embarazada por mis aventuras, deciros que sí, que lo estoy y que espero dar a luz una niña (eso dicen las ecos) a mediados de Febrero. Solo sabemos el sexo, el color de su piel no nos importa nada, ya os lo diré cuando la tenga en mis brazos y me vuelva loca con ella ¿no es una pasada no tener ni puta idea de quién es el padre?. Felicidad de madre y lujuria de cómo me ha llegado y un poco de nervios por el color de su piel. A nosotros, a Jorge y a mí, no nos importa en absoluto, asumimos nuestra vida y la disfrutamos, pero sí importará y mucho para nuestras familias ya bastante distanciadas con la vida de golfo puterio que llevamos.

Como ya os explicó Jorge (mi marido) cómo somos nosotros y todo eso, en el relato “Mi esposa, la puta de sus jefes”, no os canso sobre eso. Deciros el nerviosismo que todos los empleados teníamos por la venta de la Empresa y a una sociedad de Panamá, cómo serían nuestros nuevos jefes, que planes tenían y qué pasaría con nosotros que estábamos bastante bien pagados. Cuando nos llegaron los jefes (eran dos), las mujeres flipamos de los dos. Uno era de alrededor de 1,90, mulato claro, se llama Raúl y es mi jefe directo. Cara sonriente y sus ojos te desnudan en 10 segundos y te dicen, sin palabras, que te harían si te cogieran en este instante y el otro, Cesar Antonio, de raza negra, es un poco más bajo, un corpachón lleno de músculos, bastante serio de aspecto pero es el más golfo de los dos. Durante varios días estuvieron conjuntamente los antiguos y los nuevos propietarios reuniéndonos en grupos e individualmente, y explicando las filosofías de trabajo que se iban a implementar y los diferentes cambios. Con el paso de las semanas (pocas) se organizaron los departamentos y cargos a su estilo y yo fui nombrada Subdirectora Comercial y de RR.PP. por mi experiencia y estudios, y mi trabajo se organizó en el último piso junto con Raúl, cada uno con su despacho y con otras salas/zonas comunes para atender a los clientes. Los antiguos directivos se marcharon casi todos con los antiguos dueños como parte del convenio.

Yo estoy bastante buena y había recuperado de sobra mi tipo desde que tuve a mi hija 30 meses antes y como seguía en el gimnasio que estaba al lado de mi trabajo, mi cuerpo era más fibroso. Soy muy liberal, mi marido y yo practicamos el intercambio de parejas, y el sexo es en nuestro matrimonio libertad y placer y no una atadura. Así que estar con esos dos tíos buenos “me ha puesto a hervir”. Poco a poco tal y como pasaban los días y las semanas, Raúl y yo empezamos a mirarnos y a hablarnos con toda clase de cortesía y educación, pero cada uno le decía con los ojos al otro “quiero follarte”. Mis escotes fueron creciendo, mis pezones se endurecían cada vez que pensaba estar en sus brazos y mis tangas se hicieron más pequeños, si ello era posible. Solo esperaba que él, como hombre, tomara la iniciativa. Y no solo Raúl, sino Cesar Antonio, necesitaron muy pronto nuevos pantalones para poder esconder los grandes bultos de su entrepierna. Un día vino Raúl con unos pantalones más ajustados de lo normal y le provoqué un poco ¡menudo bulto se le formó y menuda polla debía tener! Aquello prometía y me tuve que ir al baño a desahogarme. Estos panameños me estaban poniendo a mil en cada momento y en mi casa me follaba constantemente a mi esposo con lo caliente que estaba. Por supuesto, él sabía que follaba con él pero pensaba en otro y eso nos pasaba frecuentemente a los dos, pero teníamos y tenemos una vida sexual acorde con nuestra calentura y disfrutamos cada día y en cada momento.

Y como todo llega en la vida, llegó el día primero de nuestra pecaminosa vida sexual a muchas bandas. Un día tuve que subirme a una pequeña banqueta de esas que hay con dos peldaños replegables para coger del altillo unas carpetas que necesitaba para archivos. Estaba sola, con la puerta entreabierta, vestía traje-chaqueta de falda a medio muslo ajustada y una camiseta bordada blanca y con tacones de unos 8 cm finos. Al cerrar la puerta del altillo con las carpetas en mis manos, una voz sinuosa dijo:

-¡Menudo culo más precioso!

Era la voz de Raúl que me había visto subida por la puerta entreabierta (que cerró al entrar) y la calentura me poseyó.

-¿Por qué no compruebas si es de tu gusto?

Era imposible que no entendiese mi proposición y además le hablaba de tú. Dicho y hecho, noté las manazas de Raúl en mis glúteos, tocándolos, sobándolos y apretujándomelos y yo me dejaba hacer suspirando de la calentura que tenía. En un momento, apartó sus manos de mi culo y me subió la falda dejando mi culo al aire con un minúsculo tanga negro que rompió con sus manos. Sus manos me sobaron por todas partes y pronto tuve dos dedos en el interior de mi coño… ya no pude más y me corrí. Alzando sus brazos me cogió de las tetas, las agarró fuertemente con un dolor intenso para mí y alzándome toda, me depositó sobre la moqueta y yo tiré las carpetas al suelo. Cogió mi mano izquierda y la puso en su entrepierna ¡menudo paquete! Eso me volvió a calentar pero él me impedia darme la vuelta y sus manos empezaron a moverse bajo mi camiseta rompiéndome también el ligero sujetador. Mis tetas eran totalmente suyas y yo no perdía el tiempo, mis manos le habían sacado la polla y mi cerebro no entendía aquel grosor y aquel tamaño. Ya os dijimos que la tenía de 28 cm pero mi vagina me pedía guerra, se la agité y se la puse dura en poco tiempo y él no fue muy fino, me cogió entre sus manazas y como si fuese un objeto de poco peso, me puso a 4 patas sobre la alfombra y él de rodillas detrás de mí y antes de darme cuenta, tenía una parte de esa polla en mi interior. ¡Jamás había sentido nada así ni había probado consoladores como ese miembro! Mi vagina se dilataba como nunca y poco a poco iba entrado hasta que llegó al fondo de mi matriz, no cabía más y entonces empezó a follarme. Notar en mi interior como entraba y salía aquel monstruo y como chocaba contra el fondo de la matriz y me la empujaba, es algo inenarrable que me producía placer, dolor, calor y que me hacía correrme. No se cuantas veces pero en un momento dado, mis manos no aguantaron más mi peso y solo mi culo, bien sujeto por sus manos en mis caderas, estaba en el aire con esa polla entrando y saliendo hasta que por fin se corrió y me llenó de leche a mí y a la alfombra. No pude más y me desplomé sobre la alfombra, estada sudada, dolorida y a la vez llena de sensaciones agradables de los minutos de placer (bastantes) que el bestia de mi jefe me había proporcionado. Detrás de mí, el se la estaba limpiando con unos kleenex y vi como se levantaba los pantalones y se vestía nuevamente. Se fue al mueble-bar y llenó dos copas de ron con miel, me dio una y él se sentó en el sofá con la otra mientras me miraba en el suelo, yo estaba terriblemente cansada y él como si nada hubiese pasado, sentado, sonriendo, mirándome, encendiendo un cigarro de los suyos casi como su polla ¡su polla… jamás había visto ni sentido nada como esa polla! la recordaría toda mi vida ¡y vaya si la recordaré! Empezó a hablarme

-Bien Sandra, ya hacía tiempo que los dos nos deseábamos y ya somos amantes. Cuando dentro de un rato almuerce con Cesar Antonio le comentaré esto y esta tarde supongo que querrá probarte porque te desea intensamente. Llama a tu esposo y dile que esta tarde terminarás a una hora poco habitual porque al terminar el trabajo te llevaremos a un hotel donde llevamos a nuestras putas y te follaremos a placer. Desde ahora eres nuestra empleada, amante y puta y te subiremos el sueldo y te daremos unos complementos económicos para ropa interior y exterior. Vivimos solos y nos encanta ir de putas y todas nuestras putas son de lujo y extraordinariamente viciosas y deben vestir adecuadamente y a ti te transformaremos en una de ellas, en una muy especial, ya te enseñaremos catálogos de ropa para que sepas qué tipo de ropa debes usar, el tamaño de tus escotes en el trabajo y fuera del mismo y aquí mismo tendrás un pequeño cuarto con baño para ti y tus ropas no habituales, así que procura tenerlo lleno. Deseamos uses tacones lo más delgados posibles y de 10-12 cm sin plataforma. Con nosotros tendrás placer, follarás más de lo que te imaginas y ganarás muy buen sueldo y complementos, pero nosotros seremos tus amantes, tus chulos y tú serás nuestra puta para atendernos a nosotros y a quienes te alquilemos… y si no deseas serlo, ahora mismo llamo a contabilidad, te indemnizaremos muy generosamente y te irás a casa ¿Deseas ser nuestra puta y vivir una vida viciosa como ni te lo imaginas o deseas ser despedida?

-Me quedo, seré vuestra puta, pero las condiciones de trabajo y económicas, las pactaremos por escrito entre los tres. Esa es mi condición.

-¿Pondrá problemas tu esposo?

-Tenemos libertad sexual sin limitaciones

-Pues no se hable más. Por cierto, prometes más de lo que me imaginaba y no te preocupes por el tamaño de nuestras pollas, ya verás como las deseas como loca y te enseñaremos cómo debes mamarlas para que te quepan bien en tu boca. Por otra parte, dile a tu esposo que te de estos dias mucho por el culo que lo tienes muy estrecho para nuestras pollas o métete consoladores, ya que desde la próxima semana, tu culo será nuestro al igual que todo tu cuerpo. Y ahora límpiamela y mámamela para que te vayas acostumbrando a su tamaño y sabor.

Y así lo hice. Me acerqué semidesnuda hasta él, le bajé la bragueta y saqué de nuevo aquel chorizo inmenso. Solo pude meterme el glande y con trabajo. Intenté meterme todo lo que pude pero mi boca no me lo permitía y por primera vez en mi vida, tuve unas pequeñas arcadas sin más consecuencias. Pasé mi lengua y mi boca por todo aquel miembro mientras lo movía con mis manos y dos o tres veces me metí el glande dentro para saborearlo (hoy me lo meten hasta la garganta, pero ya no entra más) y me di cuenta que aquello le gustaba a Raúl y de repente, me cogió entre sus manazas mi cabeza y me di cuenta que iba a correrse, así que pasé mi lengua en plan glotón y una gran cantidad de semen salió disparada y como lo estaba esperando y yo siempre me he tragado el semen, empecé a tragarlo y a apretar los labios para que nada se me escapase, lo que le volvió loco y cuando ya me lo había tragado todo, se sacó la polla y empezó a darme besos como loco aplastando mis labios contra los gruesos suyos y metiéndome su lengua, gruesa y áspera para jugar con la mía. Sus manos dejaron de coger mi cabeza y se pasaron a mis tetas ¡dios, como las apretaba y el daño que me hacía! Poco a poco se fue relajando y dejándome descansar. De repente, me empujó hacia atrás, lo que me hizo caer y se levantó mientras decía:

-Te llenaremos de plata (dinero), tendrás todo lo que quieras, pero vamos a hacer de ti la mejor puta de España. No tienes ni idea de lo que te vas a rebajar y de lo viciosa que te vamos a hacer, pero eso sí, te llenaremos los bolsillos y tu colección de clientes será inmensa. Vete a mi despacho, dúchate y vístete y prepárate para esta tarde, le toca follarte a Cesar. Desde ahora, somos tus amos.

Continuará

Un beso para tod@s y ya sabéis donde decirnos lo que pensáis de nuestra relación.

Sandra y Jorge

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Una escapada en pareja, escena II

Escena II

Después de una larga siesta, relajados y dispuestos para afrontar la noche que se presentara, comenzamos a prepararnos, en mi caso jeans, camisa de lino oscura y deportivas, la piel estaba bastante dorada y por el sol de la tarde, había adquirido un brillo que junto a la crema hacia que me sintiera mas atractivo.

Gema quería arrasar de nuevo, minifalda lamé de oro, top anudado al cuello en color negro, dejando la espalda desnuda, y sandalias oro anudadas al tobillo, se las regalé hacia poco tiempo para una fantasía sexual, y cada vez que se las ponía acababa, acababa con ellas en la cama.

Revisó su bolso de mano, comprobamos que todo estaba en orden, toda la ropa estaba en la habitación pequeña y el baño estaba inmaculado, solo con los complementos del hotel, nos habían recomendado una terraza donde habitualmente se tomaban las primeras copas de la noche, desde allí si no había cambios, pasaríamos a una disco en la playa.

Gema salió la primera, le di tiempo para que pudiera coger un taxi, seguidamente hice la misma operación que ella y cuando llegué ya la vi con un gin tonic en la mano. Me posicione hasta que me vio, me sonrió, yo sonreí a una chica rubia que tenia frente a mi, junto a una pareja, sin darme cuenta se perdió de mi vista, volví a mirar a Gema , que charlaba con unos chicos y se me acercaron dos chicas como de 27 años pidiéndome fuego.

Una de ellas era la que había estado viendo antes, me justifiqué con que no fumaba y les dije: si queréis os puedo invitar a una copa.

Se presentaron, Marta y Sabrina, al momento estábamos como si nos conociéramos de toda la vida.  Les hablé que estaba pasando unos días de playa y que estaba alojado en el “Gran Hotel”, al instante descubrí que tipo de acompañantes tendría esta noche cuando a ellas se les dibujaron una sonrisa que no pudieron reprimir, sabían que era el tipo de cliente que buscaban , y al que no podían dejar escapar un día entre semana,.

Me disculpé y me acerqué al baño con la intención de hablar con Gema, al instante me abordo, le dije que me llevaría a estas dos al hotel, ella me dijo: “cabronazo, estas te van a follar, hasta dejarte seco”, y se rió.

Hubo mas copas, estas chicas realmente eran esponjas. Marta, rubia con el pelo planchado, con un short corto color negro de encaje y muy ajustado que le hacia un culo perfecto, piernas torneadas con sandalias negras, parecidas a las que llevaba Gema, y blusa de seda que trasparentaba su ropa interior. Entre ellas, hacían bromas  diciendo lo locas que se volvían cuando tenían una copa de mas, se acercaban chicos que las saludaban, y que iban y venían.

Sabrina con vestido de tirantes en color amarillo ácido y sandalias del mismo color, la piel tostada y brillante y el pelo negro, tenia ojos negros de mujer latina, algo exagerada en pintura de ojos, pero lo ideal para salir de fiesta.

Yo les animaba a mas, se disculparon y me dijeron que iban al baño, vi como Gema estaba expectante y entró tras ellas, al instante salio y me guiñó un ojo, levantándome el pulgar e indicándome que se marchaba al hotel, como diciendo “OK”, propusieron ir a la disco, cuando salimos de la terraza pretendí dirigirme hacia las luces que se veían cerca, ellas dijeron que no, que iríamos a otra que esta de moda, andamos unos pasos y pararon junto a un pequeño descapotable bastante coqueto, muy femenino, me instale en el asiento de atrás, Sabrina se sentó conmigo, no se como Marta conducía con aquellas sandalias, al instante  me estaba metiendo mano, me besaba con una lengua dura y caliente, metí mi mano bajo su vestido y sentí una piel suave y caliente, besé sus hombros, y les dije, mejor nos vamos al hotel y tomamos champagne en el chill-out privado, si os portáis bien puedo “ser generoso” para vosotras, ellas aceptaron con una euforia contenida, dejamos el coche en el parking del hotel.

Se notaba que habían “visitado” en otras ocasiones el hotel, subimos en el ascensor, jugueteando y armando jaleo, intente levantar el vestido de Sabrina, pero me dijo: No te precipites, mientras tocaba mi entrepierna, que ya comenzaba a despertarse, a mi me preocupaba que me llamaran al orden desde recepción.

Ya dentro, lo primero fue pedir que nos subirán varias botellas de champagne con mucho hielo y unos canapés, ellas estaban entusiasmadas con la suite, sabiendo que les había tocado un gran premio, Marta dijo haber estado en esta suite con unos amigos, cuando llegó el camarero y mientras dejaba las botellas en el bar de la terraza, vi como se filtraba la luz por la ventana de al lado, estaba claro que Gema no quería perderse el show.

Me tumbe junto a Sabrina, y Marta se puso a servir el champagne, dejando su magnifico trasero a la altura de mi cara y mano, la cogí por detrás y mordí en un cachete, ella me recrimino de forma poco creíble, acaricie sus piernas, tenia los muslos magníficos creo que no había tocado algunos tan suaves y duros en mi vida, tiré de ella dejándola caer sobre mi, al momento se lengua perforaba mi boca, Sabrina la acariciaba mientras nosotros nos besábamos, entonces las acerque para que se besaran y se dieron un morreo que seguro formaba parte del repertorio que tenían ensayado, levante el vestido de Sabrina y para mi grata sorpresa el tanga era del mismo color, me encanta que las chicas lleven la ropa interior en conjunto con el vestido, al momento se quedo solo en braguitas y  sandalias, con tetas mas bien grandes, morenas, brillantes, no tarde en estar chupando aquellos pezones oscuros, al instante comenzaba a meter mi polla en aquel coño caliente que me apretaba como queriendo atraparme, Marta se había desnudado, su pecho era algo mas pequeño, de los que pueden rozar la perfección, la cintura pequeña y aunque de piel mas blanca, el sol le había dejado un color dorado que le hacia ser la mujer que imaginas desnuda cuando aun la estas viendo vestida.

Montó a horcajadas sobre la cara de Sabrina, quería que le chuparan el coño, Sabrina estaba ocupada, follada por un hombre y con una chica encima, Marta la cogía de la cabeza y tiraba de ella, mientras yo la manoseaba  desde detrás, veía su culo moviéndose rítmicamente, empujando con las caderas sobre la cara de su amante, saque la polla del coño de Sabrina y cogí las caderas de Marta, la atraje hacia a mi y metí mi verga entre sus cachetes, yo quería penetrar sus culo, pero acabo alojándose entre sus labios vaginales, entró suavemente, follábamos montados sobre Sabrina que nos acariciaba a los dos mientras besaba a Marta, ahora yo salía de Marta para volver a Sabrina y así, hasta que  comenzó a soltar borbotones de semen por la espalda de una hasta caer entre las pierna de la otra, ellas se restregaban sexo con sexo y fue Marta la primera en llegar al orgasmo, sin que se desmontara comenzó a meter sus dedos en el interior de su amiga, mientras yo frotaba su clítoris con mi dedo mojado en el semen que caía por la espalda de Marta, el orgasmo fue inminente, caímos rendidos los tres en la cama, por un momento me había olvidado por completo de Gema que estaría viéndonos y seguro tocándose mientras miraba aquel espectáculo.

Marta se levantó y se fue desnuda hacia la terraza, la veía de espalda desnuda, iluminada por el interior de la habitación, su cuerpo era atractivo, sentí ganas de poseerla, entró en la habitación y nos dijo que tenia preparado algo, eran tres copas de champagne, brindamos por el amor y el sexo, se tumbó en una colchoneta, cogí una botella y dejé caer champagne por su boca, el espumoso bajaba por su cuerpo como un alud, Sabrina comenzó a beber de aquel manantial, cosa que yo imité, lamimos su cuerpo y su ombligo, que se llenada de burbujas, su sexo se ofrecía como fruta del paraíso,  acabé chupando su clítoris y metiendo la lengua, hasta que de nuevo Marta explotó en un nuevo orgasmo, yo de nuevo me encontraba preparado para entrar en el juego, y esta vez mi polla si entró en el culo, no el de Marta, si no en el de Sabrina, lo lubricaba con champagne y embestía cada vez mas excitado; ellas se besaban de nuevo, mi final estaba por llegar y no tardó, mas corto que el primero, pero la espalda quedo salpicada de gotas que bajaban lentamente mezcladas con los restos de champagne , metí mi mano y acaricié .

Ahora tocaba pagar la diversión, se dieron una ducha y se recompusieron, no se si seguirían de fiesta o buscando otros “amigos”, para mi había sido suficiente, las acompañé a la puerta y nos despedimos. Gema esperó el tiempo oportuno y entró en la habitación, venia desnuda con la piel brillante de sudor, me besó y me dijo: Queda algo de champagne para mi? he tenido cuatro orgasmos cabronazo, estoy muerta, nos tumbamos y nos quedamos abrazados en la terraza hasta el amanecer.

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Yo era parte del trato 2

Me acerqué a su miembro estando arrodillado y comencé a chuparlo, el Cliente se hizo para atrás y dejó que hiciera lo mio. Pensé que Javier, arrodillado detrás mio, me penetraría, pero no fue así, simplemente me dio una nalgada y se sentó en un pequeño silloncito a mirar la escena.

Movía mis nalgas lo mas sensual que podía, tratando de invitarlo a entrar, quería que fuera el primero, pues ademas de que su miembro era mas chico y sería mas fácil para arrancar, me daba algo de pena no satisfacerlo a el primero. Si quería mirar, le daría un buen show.

Me desnudé y seguí  chupando el miembro del cliente, lamiéndolo desde la base, metiendo solo la punta y chupándola mientras jugaba con mi lengua, mordidas suavecitas en las pelotas… todo mi repertorio. De repente se paró y me agarró del cabello y comenzó a bombear mi garganta, pero dándome chance de respirar cada dos o tres bombeadas.

Para esto a mi ya se me había olvidado que estaba javier viendo, solo me levante, tome su miembro entre mis manos, me puse de espaldas contra el, arrimándome su miembro y le dije -“¿me la metes?”

Aunque estaba algo nervioso por el tamaño, estaba extremadamente caliente y no podía soportar más. Me tomó de las caderas, me giro hacia la cama y me empinó. -“Pon los codos en la cama”- me dijo y así me quedé arrimado contra su miembro hirviendo, con las piernas estiradas y los codos en la cama.

Javier le pasó algo, -“el condón”, pensé, se despegó de mí, se lo puso, me puso alguna crema en mi culito y se apoyó. -“Ven a ver como se la meto”- le dijo a Javier, que de inmediato se paró al costado de la cama, el cliente me giro un poco para que quedara mi rostro a la altura del miembro de javier y sin que me lo pidieran se lo comencé a chupar.

El cliente se acomodó en la orilla de la cama, volvió a apoyar la punta hirviendo de su miembro justo en la entrada y comenzó a empujar.

Pensé que costaría trabajo, pero gracias a la crema, entró la punta, me dolió pero al mismo tiempo se sentía hirviendo , muy diferente a las demás veces con otros hombres y aunque apreté un poco, el resto de su gran miembro se deslizó hasta el fondo de mi culito.

Tres chorros de leche salieron de mi miembro, estaba loco del placer… se hizo para atrás y pensé que me dolería, pero se deslizó con facilidad y comenzó a cogerme, yo temblaba recibiendo todo aquello y en mi boca noté que Javier estaba mas excitado que nunca.

El cliente solo hacía ruidos y de vez en cuando decía cosas como “Que rico culo”, “Vamos a tener que hacer muchos negocios”, “Eso, eso”, “Muévete sola”. Yo de repente buscaba los ojos de Javier, que siempre que se encontraban nuestras miradas, me hacia una cara de “muy bien, dale” dándome su aprobación para todo lo que sucedía

Comenzaron a ser tan fuertes los empujones del cliente, que después un rato, javier estaba sentado ya contra la cabecera de la cama y yo de perrito recibiendo al cliente.

-“y te estoy cumpliendo otra fantasía que me habías contado”, me dijo Javier. No sabía de que hablaba, el trío y mirar eran sus fantasías. (Aunque yo las estuviera disfrutando) Me saque su miembro de la boca y a penas pudiendo hablar le dije -“Cual fantasía?”.

El cliente me la enterró hasta el fondo y con sus manos pellizcando mis pezones, me levanto hasta quedar mi espalda contra su pecho, los dos de rodillas.

Sin salirse ni un milímetro me dijo al oído-“te la estoy metiendo sin condón y usando pura vaselina”. Me calenté al doble de lo que estaba, empuje mi culo con todas mis fuerzas contra su miembro para que entrara si es posible un milímetro mas.

Me empinó de nuevo pero después de unas pocas metidas, se salió. Giré a mirarlo y vi que se fue al silloncito donde antes estaba javier.

-“Venga potranca a montar su caballito”

…continuará.

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Yo era parte del trato

Después de varios encuentros con Javier (el primer desconocido por email) la confianza fue subiendo, nos dimos nuestros nombres reales y al hablar de nuestras profesiones, pues podíamos trabajar juntos de vez en cuando y comenzamos a hacerlo. A veces solo trabajo, a veces solo una escapada express al motel y a veces ambas.

En una ocasión, salió un proyecto grande para un empresario importante y tuvimos que reunirnos varias veces, pero era tanta la cantidad de trabajo, que no nos quedaba tiempo para nada. La ultima noche casi sin dormir terminamos el demo del proyecto para ver al cliente al día siguiente.

Al dia siguiente me hablo temprano para vernos con el cliente, terminamos la reunión y cerramos el trato. Solo tenia que darnos unos papeles al día siguiente, pues los tenía en resguardo en el hotel. A mi se me prendió el foco y como el cliente no traía carro, sugerí que le diéramos un aventón y de paso, de una vez nos diera los papeles.

-Excelente idea- dijo el cliente, un señor de unos 50 años, del norte del país, algo gordo y medio tosco en su forma de hablar, Pero siempre muy respetuoso y atento. Terminamos nuestro café y nos subimos al carro. El atrás, Javier manejando y yo de copiloto.

Comenzamos el trayecto y la plática, cuando Javier le dijo al cliente:

-¿Como ves a Carlos? (yo) ¿A poco no es un chingón en lo que hace?

-Es muy profesional, tenías razón, haremos buen dinero juntos. -Dijo el cliente

-Y la chupa de ma ra vi lla, además se mueve delicioso para coger. – Cuando Javier terminó de decir eso, sentí que se me había subido toda la sangre a la cabeza, voltea a mirarlo con ojos de incredulidad y el solo me guiñó el ojo y me dio una sonrisa… Yo trague saliva, sabía lo que eso significaba y despacio mire al cliente, bastante apenado, pero el levantaba una ceja mientras sonreía y se agarraba el paquete por encima del pantalón.

Regresé la mirada a Javier y me dijo,

-Pásate para atrás, yo vigilo.

-Volvi a tragar saliva, pensé, “¿que tendrá que vigilar?”, pero ya sabía lo que iba a pasar…

Me pase con un poco de dudas al asiento trasero, me senté al lado del cliente y le sonreí, el puso la mano en mi muslo y comenzó a moverla, mientras me decía.

-Tranquilo, no pasará nada que tu no quieras. -“Ese es el problema”, pensé para mis adentros.

Tomó mi mano y la puso en su paquete, yo, obviamente me dejé y comencé a sobarlo por encima,el se reclinó y me tomo de la nuca empujándome hacia el pantalón, entendí el mensaje, así que le desabroche su cinturón, me ayudo a bajarse un poco el pantalón y la ropa interior, quedando al aire su miembro.

Lo tome en mi mano y me acerque a chuparlo. Aunque me sentía incómodo en la situación de ir en una avenida haciendo eso con todo y los vidrios entintados no quería hacer quedar mal a Javier con eso de “La chupa de Ma ra vi lla”, así que simplemente me dedique a disfrutar de su miembro en mi boca, de sentir como lo puedo hacer crecer poco a poco hasta ponerlo como piedra y de repente comencé a sentir como el liquido caliente llenaba mi boca y sin chistar o protestar, comencé a tragarlo y seguí hasta que estuve seguro de que estaba “limpio”, me senté correctamente, me limpié la boca y el se acomodó el pantalón.

-Tenía razón en lo de la mamada Javier, la chupas delicioso.- Me dijo, yo apenado le contesté con un “gracias”, aunque estaba hirviendo, el sentir la mirada de otra persona viendo que tan pasivo puedo ser, me llenaba de una especie de pena.

Llegamos a uno de los hoteles mas caros de la ciudad, nos estacionamos y al bajar pude sentir como detrás de mí el Cliente acariciaba mis nalgas al bajar

-Delicioso -dijo.

Creo que el vallet parking nos vio, pero solo sonrío, saco su tarjeta/llave de su bolsa y entramos al hotel, en el elevador me enteré que ellos ya habían platicado y que en las copas salió nuestras experiencias y que el cliente incluso se decidió a firmar solo por poder probar mi culito.

Todas las emociones se revolvían en mi, estaba entre ofendido, excitado, enojado, feliz, intrigado, preocupado, atemorizado y decidido. Debió notar eso el cliente, pues inmediatamente sirvió unos whiskys para celebrar el “cierre del contrato”, puso música y se sentó junto a mi en un sillón, mientras Javier nos veía sentado en otro, cuando terminé el segundo whisky, me dijo que pasara al baño y me pusiera cómoda, entre al baño y había unos calzoncitos de mujer, unas medias negras  y una pequeña bata que apenas me tapaba la mitad de las pompas.

Fui al baño, me bañé, me lave muy bien y como vi un tubito en el baño, me lo metí a manera de “calentamiento”.

En menos de 15 minutos ya estaba afuera, con las medias, la bata y el calzoncito. Debo admitir que me sentía muy “cómoda”. El se levantó, apagó la luz menos la del buró y comenzó a bailar conmigo, tocándome y apretándome, me giro y vi que Javier estaba justo enfrente de mi mientras el cliente apretaba su paquete contra mis nalgas y se movía en círculos y pequeñas bombeadas.

Javier se hizo para atrás y se saco el miembro indicándome que lo chupara, pero como el cliente no se despegaba de mi cadera, solo me incliné sin agacharme y pues por la diferencia de altura no quedamos bien, así que bajamos al suelo, en donde quede en cuatro patas chupando el miembro de Javier mientras el Cliente me arrimaba. De repente se levantó y se desnudó completamente, javier se puso de rodillas y me giro para quedar dándole el culito a el y de frente al cliente, que se sentó en la orilla de la cama y me dijo

-“venga la gatita por su lechita”

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