Y nos envolvimos en su trapa

Me llamo Carlos, cuando ocurrió todo esto que voy a contarles estaba a punto de cumplir los 30, Llevaba 3 años con mi esposa Juliana que era, es y espero que siga siendo la mujer de mi vida. Todo lo que les he de contar nos ha hecho mucho más fuertes, pronto lo comprenderán. He visto que la gente suele describirse en estos relatos, espero hacerlo bien. Ambos somos Bogotanos. Aunque no sea el mejor para describirme he de decir que soy bastante resultón, en realidad nunca he tenido problemas para ligar. Soy normal o eso considero, pelo castaño claro y con ojos muy cafés. Suelo vestir normal juvenil.

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Nuestra primera vez

Empiezo esta historia con un poco de alegría y morbo al mismos tiempo, nuestra primera vez, fue la vez que todo ser sueña y comparte con su almohada, pero en nuestro caso fue real, fue de verdad y fue la mejor de todas.

Mi esposa dayana, una flaca morena con un cuerpo latino, cuyas caderas son pequeñas y nalgas redondas con piel suave y depilada, siempre fue una mujer de hogar de esas que cuyo matrimonio es el pilar de todas sociedad, donde lo correcto es lo principal. Siempre fue una bestia en la cama, siempre me decía que ella en la cama podría ser la mejor meretriz de todas. ¡Y en efecto así era! Bueno, pero en fin fue la mejor manera de ver a mi esposa convertir sus orgasmos en una bomba que explotaría de una manera que ni ella misma podría imaginar que sería. De hecho siempre que teníamos relaciones parecía salir de su cuerpo y orbitar en la misma habitación para disfrutar de aquel espectáculo de orgasmo, a veces en medio de eso lloraba de placer. A veces se orinaba involuntariamente, ¡otras veces simplemente se dejaba caer y se retorcía de placer! En fin todo un espectáculo.

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Mi mujer, mi cuñada y yo

Llevaba 3 semanas fuera de casa. Había estado trabajando en el extranjero, realizando un trabajo en una fábrica, en Corea. Había acabado y ya podía volver a mi hogar. Dos días antes de lo esperado. No solía yo salir de viaje, pero en esa ocasión así había sido requerido. Era tal el ansia de volver que me fui corriendo al aeropuerto de ese maldito país para poder cambiar el vuelo y pillar el avión. Los viajes de trabajo son una lata. Y más cuando no tienes claro cuando podrás volver. No podía llamar a mi mujer hasta que no supiese nada concreto, ya que no quería ilusionarla en vano. Quizás no pudiera cambiar el vuelo.

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Crónicas Cornudas II, Elisa me cuenta sus aventuras 1

Parejas liberales, Infidelidad consentida, Hetero, Serie de Relatos. Desde hace algún tiempo comencé un juego sexual con mi esposa Elisa, primero la deje que saliera a divertirse con otros hombres, pero poco a poco fue subiendo de tono, hasta que ella me tomó la medida y ahora se acuesta con quien quiere, déjenme contarles como se dan las cosas

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