Yo era parte del trato

Después de varios encuentros con Javier (el primer desconocido por email) la confianza fue subiendo, nos dimos nuestros nombres reales y al hablar de nuestras profesiones, pues podíamos trabajar juntos de vez en cuando y comenzamos a hacerlo. A veces solo trabajo, a veces solo una escapada express al motel y a veces ambas.

En una ocasión, salió un proyecto grande para un empresario importante y tuvimos que reunirnos varias veces, pero era tanta la cantidad de trabajo, que no nos quedaba tiempo para nada. La ultima noche casi sin dormir terminamos el demo del proyecto para ver al cliente al día siguiente.

Al dia siguiente me hablo temprano para vernos con el cliente, terminamos la reunión y cerramos el trato. Solo tenia que darnos unos papeles al día siguiente, pues los tenía en resguardo en el hotel. A mi se me prendió el foco y como el cliente no traía carro, sugerí que le diéramos un aventón y de paso, de una vez nos diera los papeles.

-Excelente idea- dijo el cliente, un señor de unos 50 años, del norte del país, algo gordo y medio tosco en su forma de hablar, Pero siempre muy respetuoso y atento. Terminamos nuestro café y nos subimos al carro. El atrás, Javier manejando y yo de copiloto.

Comenzamos el trayecto y la plática, cuando Javier le dijo al cliente:

-¿Como ves a Carlos? (yo) ¿A poco no es un chingón en lo que hace?

-Es muy profesional, tenías razón, haremos buen dinero juntos. -Dijo el cliente

-Y la chupa de ma ra vi lla, además se mueve delicioso para coger. – Cuando Javier terminó de decir eso, sentí que se me había subido toda la sangre a la cabeza, voltea a mirarlo con ojos de incredulidad y el solo me guiñó el ojo y me dio una sonrisa… Yo trague saliva, sabía lo que eso significaba y despacio mire al cliente, bastante apenado, pero el levantaba una ceja mientras sonreía y se agarraba el paquete por encima del pantalón.

Regresé la mirada a Javier y me dijo,

-Pásate para atrás, yo vigilo.

-Volvi a tragar saliva, pensé, “¿que tendrá que vigilar?”, pero ya sabía lo que iba a pasar…

Me pase con un poco de dudas al asiento trasero, me senté al lado del cliente y le sonreí, el puso la mano en mi muslo y comenzó a moverla, mientras me decía.

-Tranquilo, no pasará nada que tu no quieras. -“Ese es el problema”, pensé para mis adentros.

Tomó mi mano y la puso en su paquete, yo, obviamente me dejé y comencé a sobarlo por encima,el se reclinó y me tomo de la nuca empujándome hacia el pantalón, entendí el mensaje, así que le desabroche su cinturón, me ayudo a bajarse un poco el pantalón y la ropa interior, quedando al aire su miembro.

Lo tome en mi mano y me acerque a chuparlo. Aunque me sentía incómodo en la situación de ir en una avenida haciendo eso con todo y los vidrios entintados no quería hacer quedar mal a Javier con eso de “La chupa de Ma ra vi lla”, así que simplemente me dedique a disfrutar de su miembro en mi boca, de sentir como lo puedo hacer crecer poco a poco hasta ponerlo como piedra y de repente comencé a sentir como el liquido caliente llenaba mi boca y sin chistar o protestar, comencé a tragarlo y seguí hasta que estuve seguro de que estaba “limpio”, me senté correctamente, me limpié la boca y el se acomodó el pantalón.

-Tenía razón en lo de la mamada Javier, la chupas delicioso.- Me dijo, yo apenado le contesté con un “gracias”, aunque estaba hirviendo, el sentir la mirada de otra persona viendo que tan pasivo puedo ser, me llenaba de una especie de pena.

Llegamos a uno de los hoteles mas caros de la ciudad, nos estacionamos y al bajar pude sentir como detrás de mí el Cliente acariciaba mis nalgas al bajar

-Delicioso -dijo.

Creo que el vallet parking nos vio, pero solo sonrío, saco su tarjeta/llave de su bolsa y entramos al hotel, en el elevador me enteré que ellos ya habían platicado y que en las copas salió nuestras experiencias y que el cliente incluso se decidió a firmar solo por poder probar mi culito.

Todas las emociones se revolvían en mi, estaba entre ofendido, excitado, enojado, feliz, intrigado, preocupado, atemorizado y decidido. Debió notar eso el cliente, pues inmediatamente sirvió unos whiskys para celebrar el “cierre del contrato”, puso música y se sentó junto a mi en un sillón, mientras Javier nos veía sentado en otro, cuando terminé el segundo whisky, me dijo que pasara al baño y me pusiera cómoda, entre al baño y había unos calzoncitos de mujer, unas medias negras  y una pequeña bata que apenas me tapaba la mitad de las pompas.

Fui al baño, me bañé, me lave muy bien y como vi un tubito en el baño, me lo metí a manera de “calentamiento”.

En menos de 15 minutos ya estaba afuera, con las medias, la bata y el calzoncito. Debo admitir que me sentía muy “cómoda”. El se levantó, apagó la luz menos la del buró y comenzó a bailar conmigo, tocándome y apretándome, me giro y vi que Javier estaba justo enfrente de mi mientras el cliente apretaba su paquete contra mis nalgas y se movía en círculos y pequeñas bombeadas.

Javier se hizo para atrás y se saco el miembro indicándome que lo chupara, pero como el cliente no se despegaba de mi cadera, solo me incliné sin agacharme y pues por la diferencia de altura no quedamos bien, así que bajamos al suelo, en donde quede en cuatro patas chupando el miembro de Javier mientras el Cliente me arrimaba. De repente se levantó y se desnudó completamente, javier se puso de rodillas y me giro para quedar dándole el culito a el y de frente al cliente, que se sentó en la orilla de la cama y me dijo

-“venga la gatita por su lechita”

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Recuerdos de un intercambio I

Por debajo se le notaba una diminuta braguita, pues eso era lo que yo siempre le exigía q se pusiera. Carlos al ver esa figura de diosa se sonrió con cara de malicia y yo me quede con la boca abierta al ver a mi esposa de esa forma e inmediatamente le reclamé, pero Vero se interpuso de inmediato y dijo que era normal que anduviera así pues al fin era su casa y los extraños eran ella y Carlos.

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Mi mujer en el sex-shop

Espero que este relato sea de vuestro agrado , por lo menos hemos intentado escribirlo utilizando el máximo de los detalles que hicieron de ese día algo nuevo e inolvidable.
De la misma forma los nombres que saldrán en este relato no son los originales pero los sitios si que lo son así por lo menos quien conozca la zona podrá imaginarse esta narración de una forma mas clara.
Nos llamamos Carlos y mi mujer Patricia, ambos tenemos 28 años. Soy un chico completamente normal pero con la suerte de tener una mujer de escándalo: es morena , mide 1,67 y sus medidas son 95-60-87. A todo esto hay que sumarle que tiene una cara cargada de morbo y siempre viste de manera muy provocativa por lo que llama atención allí por donde pasa.
Un día paseando por Barcelona vimos un sex-shop en la rambla y nos decidimos a entrar, en un inicio solo era para hacer el curioso.
Empezamos mirando lencería, lubricantes y juguetes para ella (tengo que decir que juguetes tiene algunos ya que sabe que me encanta jugar)
Al poco vi la puerta de la sala de mini cine X así que decidí preguntarle:
-¿Te apetece que entremos a mirar un poco?
-Bueno como quieras pero si no nos gusta nos vamos.
Entramos en la sala, se apagaron las luces y empezó la película, la verdad es que era realmente buena, sin decirle nada empecé a pajearme, al principio sin que ella se diera cuenta ya que estaba totalmente absorbida por la película. Ella movía las piernas constantemente ya que tenía el tanguita empapado como me percate mas tarde.
Yo estaba disfrutando y mi mujer aunque parecía tener un poco de vergüenza también parecía gustarle, en ese instante me fije que a tres o cuatro sillas de allí había un chico más joven que nosotros mirando. Evidentemente que se había sentado cerca de ella para mirarla.
Al poco mi mujer aparto la mirada de la película y me vio disfrutando con la escena de la película (un trío de 2 con 1 sola chica)
Tengo que reconocer que estas son las escenas que mas me excitan, me encanta ver a una solo chica hacer disfrutar a 2 tíos.
Patricia me comento viendo lo bien que lo estaba pasando:
-¿Te gusta verdad?
Yo afirme que me lo estaba pasando muy bien con la película, ella sonrió y me susurro al oído; ¿que pensarías de mí si te echo una mano y la gente me ve hacerlo? ¿Te molestaría que me vieran?
-Me encantaría la verdad, además allí ya tienes un espectador, si a ti no te importa a mi me gustaría que te vieran masturbarme.
Me agarro la polla y empezó a subir y bajar con su mano masturbándome además de acariciarme los huevos para ya hacer de esa paja algo impresionante. Estaba muy caliente , sin pensarlo mucho, decidí abrirle las piernas dejando su cochito a la vista del chico para que disfrutara viéndoselo y empecé a acariciárselo, primero empecé tocándole el clítoris dándole pellizquitos a veces y acariciándoselo dando círculos como a ella le gusta
La escena acabo aproveche para sacarle las tetas y empezar a tocárselas asegurándome de nuevo que nuestro espectador no perdiera ningún detalle. Disimuladamente me fije como ya no podía dejar de pajearse mirando como mi mujer estaba totalmente cachonda y disfrutando de la paja que yo le estaba haciendo.
Yo ya había perdido los papeles, decidí mirando al chico invitarlo discretamente a sentarse a nuestro lado para seguir con el espectáculo y cuando mas se acercaba mas crecía el morbo en mi interior por aquella situación.
Cuando por fin se sentó al lado de Patricia me fije como esta de forma discreta miraba la polla que tenia a su otro lado hasta que finalmente se dio cuenta de que yo la había visto y por su reacción creo que entendió bien que le daba mas que permiso para que mirara sin miedo.
En esta situación opte por decirle a mi mujer:
-¿Te gustaría masturbarlo a el también?
Lo estaba diciendo y casi me corría solo en pensarlo, había imaginado alguna vez a mi mujer con otro tío, sobretodo lo imagino cuando la masturbo con consoladores, y eso me excita mucho.
Mi mujer al principio con un poco de vergüenza empezó a bombearle el miembro a nuestro nuevo amigo, me encantaba estaba pajeandonos a los dos.
Ahora yo ya no podía dejar de masturbarla pero viendo que el chico no dejaba de pasarle las manos por las piernas saque mi mano para que pudiera masturbarla como forma de romper un poco mas el hielo y sin duda alguna funciono. Observe que cuando el chico empezó a tocarle el clítoris mi mujer se ensalivo dos dedos y se mojó de nuevo todo el chochito. Me encantaba ver como masturbaba a mi mujer, le acariciaba el clítoris dando círculos , le metía 2 deditos, le daba palmaditas en el conejito y mi mujer cada vez lo pajeaba mas como si fuera una putita.
Viendo que sabia bien donde tocarle y que iba bien cachonda yo empecé a lamerle las tetas disfrutando con sus gemidos que hizo que algún otro hombre (un poco mayor) se diera cuenta de nuestra pequeña fiesterita.
Aguantamos un par de escenas mas hasta que cuando ya estaba apunto de acabar la película nuestro nuevo amigo hizo que mi mujer se corriera metiéndole los deditos para que así acabara con unos gemidos que hacían la competencia a los que salían de la película.
Ya lista no tubo compasión ninguna y fue tal la paja que nos hizo que creo que dejamos las butacas llenas de manchas.
Al salir de allí nos despedimos de Pedro y nos dirigimos para la salida pero antes me fije como varios hombres (mayores) la miraban con mucho deseo.
Espero que haya sido de vuestro agrado este relato, si es así colgare algún otro porque esta fue la primera pero no la ultima experiencia.
Esperamos vuestros comentarios

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