No todas las parejas son como las “tradicionales”. Existen parejas con un estilo de vida diferente. El intercambio de pareja o swinging incluye un amplio rango de actividades sexuales realizadas entre parejas.

Follando en forma salvaje

Marta se sentó encima mío. Mi polla entraba y salía de su chocho, noté en mi polla la presión de los dedos de Manuel que estaban en el culo de Marta, tenía los dos agujeros ocupados. A medida que Manuel metía otro dedo, la presión sobre mi polla era mayor. Le metió hasta cuatro dedos, justo antes de metérsela. Notaba como entraba y salía. Nos la estábamos follando de forma salvaje.

La historia que os voy a contar pasó hace unos 5 años y es totalmente verídica.

Con 23 años, Marta, mi pareja desde el instituto, tenía un cuerpazo impresionante. Unas tetas grandes y flácidas, un culo respingón y unas piernas firmes y largas. Morena y con cabello largo. Una de esas chicas que no pasan desapercibidas. Siempre se quejaba que los hombres que hablaban con ella le miraban más las tetas que sus ojos. Un tanto inocente pero le gustaba coquetear.

Nuestras sesiones de sexo no eran muy frecuentes pero si muy intensas. Constantemente fantaseábamos con terceras personas, situaciones imposibles realmente excitantes.

Recuerdo el día que Marta me comentó que en el trabajo tenía nuevo jefe. Un hombre de unos cincuenta años, canoso y bien conservado para su edad. Realmente era muy bueno en el trabajo, cosa que produjo cierta admiración en Marta.

A diario me comentaba las incidencias en el trabajo, de como empezaba a tener confianza en su nuevo jefe y como él la ayudaba a mejorar en el día a día. Supongo que es inevitable que en esta situación se produjera una mutua atracción que empezó con bromas, comentarios subidos de tono y confidencias de pareja.

Una tarde Marta me llamó, muy alterada para explicarme que su jefe la había acosado y que se le había insinuado. Después de calmarla un poquito, mi cabeza empezó a dar vueltas sobre el tema. Al principio estaba muy cabreado con la situación. Se me pasaron multitud de escenas por la cabeza, pensaba que Marta tendría que dejar el trabajo, denunciarlo, no se … La cuestión es que al cabo de dos horas, lo que era indignación se había convertido en excitación. No podía sacarme de la cabeza la imagen de los dos follando en las oficinas o de ella chupándole con ganas la polla.

Cuando Marta llegó a casa, le confesé mi nuevo estado de ánimo respecto a la situación. Ella también había cambiado su indignación por un cierto orgullo de poder gustar a otro hombre hasta el punto que le propusiera mantener relaciones sexuales. No tardamos ni 10 minutos en pensar una situación en la que estábamos los tres follando como locos. Con sus ojos cerrados, ella ya se estaba tragando su polla hasta los huevos, se giraba para que se la follase como una puta. Después de correrme sobre su vientre me confesó que era peligroso que fantaseásemos con estas situaciones puesto que podría pasar algo. Aunque que estaba de acuerdo con ella, no podía evitar plantearle nuevas situaciones con él cada vez que follábamos. Ella se molestaba un poco, pero en seguida entraba en situación y se mostraba ansiosa de sexo y extremadamente viciosa.

Continuamos así un par de semanas, hasta que muy seria me dijo que ya no le apetecía que metiésemos a su jefe en nuestros juegos. Y se acabó. Yo no podía entender el porque renunciar a esas magníficas sesiones de sexo.

Los dos siguientes meses nuestro ritmo sexual cayó en picado. Ella me daba excusas, pero como ya habíamos pasado situaciones semejantes en el pasado no le di mucha importancia. Lo que no había parado ni un momento era mi imaginación, empezaba a sospechar que Marta tenía algún tipo de relación con Manuel, su jefe. Lejos que preocuparme, no hacía más que masturbarme pensando que no solo yo me follaba a Marta.

Un sábado por la mañana le expuse a Marta mis sospechas. Ella lo negó, aun que me confesó que alguna vez él la había intentado besar y que en una cena de trabajo la había sacado a bailar y que le notó su erección al pegarse a él.

Le pregunté porque no se lanzaba y follaba con él. Que le sería muy fácil y que después podríamos realizar algún trío o intercambio de parejas, si es que su mujer quisiera. Marta se levantó furiosa y fue tajante al decirme que no quería hablar más del tema.

La verdad es que dejé el tema apartado hasta que una mañana Marta empezó a preguntarme si eran los martes que iba a jugar a fútbol sala, y que si este martes iría, y que si pasaría por casa o si iría desde el trabajo. Evidentemente sospeché que algo pasaba porque Marta nunca me interrogaba de esta manera.

Era evidente que ese martes no iría a jugar a fútbol sala y tampoco iría a trabajar. Vivimos en un segundo piso, que después del principal y el entresuelo se convierte en el cuarto y último. La escalera sigue hasta la terraza. Decidí que la esperaría arriba, para comprobar que se estaba cociendo.

Desde arriba, se oía perfectamente la gente entrar por la portería. Después de dos falsas alarmas, reconocí a Marta que subía por las escaleras, sola. Entró en el piso, gritó mi nombre y al cabo de unos larguísimos 20 segundos, salió corriendo escaleras abajo. A los dos minutos Marta y un hombre subían silenciosamente las escaleras. Ella delante y él detrás, era Manuel.

Al llegar al rellano de nuestro piso, vi la cara de ansiedad de Marta. También su desahogo de llegar a nuestro rellano sin que ningún vecino la viera con ese desconocido. Cuando estaba por abrir la puerta, él puso sus manos en sus caderas y la besó el cuello. Sus manos subieron rápidamente hasta sus pechos. Con habilidad le subió el jersey y le sacó el sostén por encima. Los pechos de Marta estaban al descubierto y el los amasaba con lujuria. Ella se volteó y le dio un beso muy profundo y con mucha saliva. Introdujo su mano dentro del pantalón hasta acariciar la polla de Manuel. Mientras le decía algo imperceptible a la oreja, consiguió abrir la puerta e inmediatamente la cerró.

Ahí me quedé, nada sorprendido y muy, muy excitado. No sabía que hacer. Estaba muy nervioso … Estaba claro que tenía que entrar en casa y pillarlos in fraganti. La espera se me hizo larguísima pero no debieron ser más de medio minuto. Me acerqué a la puerta, preparé la llave. No quería hacer ruido … Esperaba que estuvieran en la habitación … pero al abrir la puerta … allí estaban en pleno pasillo. Manuel con los pantalones en los tobillos, Marta sin nada de ropa, de cuclillas haciéndole una mamada mientras él alargaba su mano por su espalda hasta encontrar la vagina chorreante de Marta.

La cara de los dos fue un poema al verme. A Marta se le entrecortó la respiración, se sacó la polla de la boca, se levantó y empezó a balbucear. A Manuel se le cortó la erección al instante. Estaba intentando subirse los pantalones pero no podía por los nervios. Yo sin embargo, estaba tan excitado que no oía lo que intentaba decirme Marta. Mi tranca estaba a reventar, mi mirada perdida viendo aun la situación que hacía solo unos segundos … medio aturdido me bajé los pantalones y dejé al aire mi polla totalmente erecta.

Estoy seguro que Marta ni la vió mientras intentaba hablarme. Suavemente le agarré la cabeza, le di un beso corto en los labios y con una ligera presión en sus hombros conseguí que volviera a la posición de cuclillas de hacía un momento. Sus labios quedaron a escasos milímetros de mi polla. Como aun no reaccionaba tuve que tranquilizarlos a los dos.

– No pasa nada … Esto es lo que hemos estado esperando …- le dije a Marta. – Manuel, tranquilo… Vamos a follarnos a esta viciosa …

Inmediatamente noté como los labios de Marta empezaban a besarme la polla, abriendo la boca se la introdujo poco a poco. Su lengua repasaba una y otra vez las rugosidades de mi miembro. Cerré los ojos, disfrutando de aquella sensación … Noté los dientes de Marta haciéndome una presión casi dolorosa. Abrí los ojos … Allí estaba Manuel, detrás de Marta, introduciéndole sus dedos e intentando hacer que levantase el culo para facilitarle el trabajo. Mi sorpresa fue tremenda cuando vi que intentaba entrar un dedo a través del esfínter de Marta.

Ella nunca me había dejado … Allí estaba, abriendo su culo para facilitarle el trabajo. A cada intento, notaba sus dientes en mi carne. Se sacó mi polla de su boca para lanzar un alarido de placer entre fuertes respiraciones. Se incorporó, nos cogió a los dos de la mano y nos dirigió al salón. Nos sentó en el sofá, los dos con una erección tremenda, y empezó a mamárnosla alternativamente. Alargué la mano hasta llegar a su culo, estaba un poco dilatado … Lo introducí lentamente, noté como Marta lo acomodaba con un suave movimiento de cadena. Lo empecé a meter y sacar. Me levanté del sofá mientras ella seguía a lo suyo con Manuel. La hice poner de cuatro patas encima del sofá. Ella seguía enganchada a la polla de nuestro amigo. Le introduje la punta de mi polla en su ano. Ella presionó hacia mi para que se la metiera … y así lo hice.

… De su boca salió un alarido de placer y también de dolor … Yo estaba como loco, bombeando salvajemente aquel agujero tan deseado y hasta aquel momento prohibido.

– Ahora me toca a mí! – exclamó Manuel.

Se levantó, se puso detrás de ella y se la empezó a follar. Su vagina estaba muy dilatada, al igual que su culito. Marta ayudaba a la penetración, dando fuertes golpes de cadera que se estrellaban en la cintura de Manuel, después que su polla se introdujera en alguno de los agujeros de Marta. Cogí la cara de Marta y la dirigí a mi polla. Abrió la boca y se la metió, limpiándola salvajemente con su lengua.

Ya limpia, me senté en el sofá. Marta se incorporó y se sentó encima mío. Mi polla entraba y salía de su chocho con extrema facilidad. Entonces noté en mi polla, la presión de los dedos de Manuel que volvían a estar en el culo de Marta. Ya tenía los dos agujeros ocupados. A medida que Manuel metía otro dedo, la presion sobre mi polla era mayor. Le metió hasta cuatro dedos, justo antes de metérsela. Notaba como entraba y salía. Nos la estábamos follando de forma salvaje, sin contemplaciones … A Marta le debería doler bastante, pero calló y aguantó. Puso todo de su parte para que quedásemos los dos satisfechos… No pudimos aguantar mucho más. Primero Manuel y después yo, echamos una cantidad descomunal de esperma sobre los pechos y el vientre de Marta. Estaba destrozada … se levantó como pudo y fue a darse una ducha. Manuel, empezó a vestirse. Dijo un ‘ hasta la próxima …’ y se fue.

Allí me quedé, en el sofá, esperando que saliera Marta … Una vez bajada la excitación, me sentía mal, no podía creer lo que había pasado … Oí a Marta llorar dentro del lavabo… estuvo hora y media. Salió rápido y se metió en la cama. Después de ducharme, entré en la habitación. Sin decir nada, me metí en el lado de la cama que estaba libre, al cabo de un buen rato me dormí.

Autor: gengiskan

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Nuestra próxima experiencia será para contar

Era un momento sublime y único, dos hombres dándome placer, dos hombres gozando de mi cuerpo, sentí como mi cuerpo se elevaba, mis músculos se tensaban, mi mente se llenaba de una luz que fue muy intensa cuando llegó la explosión en mi sexo e invadió todo mi ser.

Después de nuestra primera fantasía que hicimos realidad en aquel baile, en el que yo coquetee con otro hombre en tu presencia, provocándole con insinuaciones y roces que lo invitaban a conocerme como mujer y que acabaron con caricias y besos íntimos originando una excitación, no sólo la de él y la mía, sino también la tuya, consiguiendo que nuestra complicidad y vida sexual fuera mayor, decidimos llegar a más, correr los límites, poner en práctica esa otra fantasía que no era más que una ampliación de la primera.

Para ello, empezamos a buscar a una tercera persona que se adaptara a nuestros gustos, que fuera simpática, elegante, educada y que deseara lo mismo. Al cabo de un tiempo la conseguimos y nos citamos con ella, mejor dicho, me cité con ella para tomar un café y hablar.

Recuerdo que fue en el bar del mismo hotel en el que nos alojamos; él me llamó por teléfono y quedé en bajar, pero, al hacerlo, no lo vi, estuve esperando sin que apareciera. Subí a la habitación y le llamé, me contestó que había entrado, pero que observó que yo estaba con un hombre. Me había confundido con otra mujer y así se lo hice ver, y tuve que convencerlo de ello. Volvimos a quedar y, en esta ocasión pensé que sería divertido provocarlo, jugar con su hombría y comprobar su control, pero de una manera que no le hiciera perderme el respeto, ni parecer ordinaria, así que decidí prescindir de mi sujetador, ocasionando que mis senos se percibieran fácilmente a través de la blusa de gasa que además contaba con escote suficiente para que notara la tersura y forma de ellos.

Al bajar nos encontramos, nos saludamos y nos sentamos a hablar. Me gustó su porte, su sonrisa fácil, pero me llamó la atención su timidez, su mirar hacia abajo. En días posteriores confesó que no era sólo timidez, sino que lo que miraba eran mis pechos, que asomaban en el escote y mis pezones que amenazaban con romper mi blusa, lo que le obsesionó y provocó ansiedad y deseo por volverme a ver.

Después de todo ello, tú y yo decidimos que era el hombre adecuado y, por ello, en nuestro siguiente viaje quedamos con él, de noche, para tomar una copa y ver qué sucedía.

Para el encuentro escogí un vestido que había comprado anteriormente pensando en ti, en tus gustos: rojo, con un top de seda que tenía un generoso escote y que dejaba parte de mi espalda al descubierto. Al llegar al local él ya estaba esperando; después de saludarnos dimos un paseo por el local, riéndonos de sus instalaciones y de todo aquello que veíamos. Luis (que así se llama), y nosotros, nos sentamos, pedimos de beber, charlamos y nos reímos, pero tú, pronto, te fuiste, dejándonos solos. Hicimos rápidamente buenas migas, nos reíamos en complicidad y al poco rato ya estábamos besándonos y acariciándonos.

Su obsesión eran mis pechos y, por ello, no tardó en pedir permiso para acariciarlos, con delicadeza, concentrándose en su tacto, alabándolos mientras sus dedos de deslizaban sobre mi espalda y besaba con ansiedad mis labios. Pronto su mano se posó en mi muslo y, poco a poco, fue ascendiendo hacia mi sexo, tocándolo a través de mi tanguita; yo no pude evitar guiar mi mano hacia su cremallera, acariciándolo, notando su excitación. Sentí como el deseo subía por todo mi cuerpo y se acentuaba con su calor, tenía que parar, quería jugar con su ansiedad y con la tuya, porque me gusta ser mala y sé que os provocaba el juego. Así que te busqué con la vista, al encontrarte me levanté, me acerqué a ti y te arrinconé contra la pared, frotándome contra tu cuerpo, mientras mi boca se fundía en la tuya, hasta que noté la dureza de tu pene en mi muslo, lo que provocó un movimiento de vaivén, un apretarme más. Cuando ví que me deseabas, me aparté de ti y, abandonándote, volví con Luis.

Al volver me senté a su lado, dejando que mi seno asomara por el escote descaradamente, sin vergüenza, y mi mano se posó sobre su pecho, bajando despacio hasta el cinturón, deteniéndose, para proseguir su viaje hasta alcanzar la cremallera, quedándose ahí para comprobar con diversión de que su excitación seguía exactamente igual que cuando me fui, tanto que nuestras caricias se hicieron más apremiantes, por lo que decidimos irnos, gozar de nosotros en la intimidad, junto a ti.

Llegamos al hotel, tú y yo empezamos a besarnos, acariciarnos con deseo, suavidad y ternura, él se acercó por mi espalda, posando sus labios sobre ella. Cuando empezaste a desnudarme, poco a poco, cerré los ojos, sentí como me quitabas el top mientras nos besábamos, levanté mis brazos y sentí como la seda subía por ellos, dejando mis pechos libres de tabús y ansiosos por ser besados y tocados; después mi falda se soltó de mi cintura deslizándose por mis caderas, envolviendo mis muslos y resbalando por mis piernas, hasta caer al suelo, provocando que mi desnudez sólo estuviera protegida por la diminuta tanguita negra. Yo no me quedé quieta, te desnudé a ti, poco a poco, hasta notar el calor de tu pecho contra el mío, tu sexo buscando su fin, fue magnífico sentir su calor y erección entrando y saliendo entre mis muslos cerrados, y las manos de nuestro acompañante pellizcando mis nalgas y su respiración en mi nuca.

Me giré, y su boca hambrienta se fundió en mis senos mientras yo lo despojaba de su camisa y pantalón; fue bajando con su lengua por mi estómago y vientre, quitándome las braguitas, me abrió las piernas y se sumergió como un pez en las profundidades de mi intimidad, provocándome oleadas espumosas de placer.

¡Qué delicia! De pie, con él de rodillas saboreando mis jugos y jugando con mi clítoris; tú a mi espalda, soportando el peso de mi cuerpo que amenazaba con desvanecerse, por lo que, despacio y delicadamente, me recostasteis en la cama colocándoos tú a mi izquierda y él a mi derecha.

Cerré los ojos y me concentré en el placer de notar sobre mi cuerpo, al mismo tiempo, dos tipos de caricias, de besos… y yo acariciar a dos hombres, un extraño y otro conocido y adorado. Sentí una mano que hurgaba en mi sexo, acariciándolo, prosiguiendo aquella excitación que poco antes se había iniciado, sentía unos dedos jugar con mi pubis, mi vagina… Otras manos y boca acariciaban con dulzura mis pezones, a punto de explotar, otros labios me besaban y una lengua se fundía con la mía, dibujando entre las dos la palabra sensualidad. Mis manos acariciaban dos penes distintos, dándoles movimiento y tensión. No pude resistirlo, el orgasmo llegó a mí como una tormenta de verano, dejándome dolorida y relajada.

Poco tiempo me dejasteis descansar, vuestros besos y caricias continuaron, él bajó y abriendo mis piernas introdujo su cara entre ellas, húmedas aún del reciente placer. Tú te dedicaste a besarme, acariciarme, susurrarme palabras de amor y deseo, contemplando mis gestos, oyendo mi respiración agitada y gemidos de placer supremo. Notaba el calor y suavidad de su lengua, de sus labios, bebiendo mis flujos e inspeccionando mi interior con sus dedos largos y delicados. Su boca era cálida y excitante que junto con tus caricias y palabras, hicieron brotar de mí gritos de placer mientras el calor subía por todo mi cuerpo, invadiéndolo de nuevo. No quería que el orgasmo llegara pronto, quería que fuera lento, suave, era un momento sublime y único, dos hombres dándome placer, dos hombres gozando de mi cuerpo, pero fue inútil, otra vez me invadió la misma sensación, pero esta vez sentí como mi cuerpo se elevaba, mis músculos se tensaban, mi mente se llenaba de una luz que fue muy intensa cuando llegó la explosión en mi sexo e invadió todo mi ser.

Después de recuperarme, me volqué sobre él, era mi turno, tenía que conseguir que sintierais esa misma sensación, que llegarais a la cúspide del amor. Le besé suavemente, con sensualidad, dejando que mi lengua acariciara la suya, mientras mis manos jugaban con su sexo, lentamente, sin prisas, notando el deseo y el dolor que provoca la excitación. Tú no dudaste, te introdujiste por detrás, entre mis muslos, en mí, imprimiendo un movimiento sexual lento, mientras tu respiración se agitaba, se hacía cada vez más rápida; mi mano seguía en su miembro, arriba y abajo, que se hizo más rápido cuando nuestro orgasmo llegaba, nuestras voces se unieron para anunciar su llegada, que fue triunfal, nuestros líquidos se mezclaron dentro de mí, sellando nuestro amor, complicidad y felicidad, sólo tú y yo podíamos alcanzarlo, nadie más, es nuestro, solo nuestro.

¿Pero él? ¿lo iba a dejar así? No, quería sentir cómo era su final, y que fuera yo, en tu presencia quién lo consiguiera; él lo deseaba, lo necesitaba y yo también. Empecé acariciando con mis manos y boca todo su cuerpo, hasta llegar al punto dónde residía su excitación. Mi boca se abrió para dejar paso a su sexo que, ayudada por la mano, lo mordió, besó, lamió, muy suavemente, para que percibiera la calidez de mi saliva, la tersura de mis labios, la presión de mi mano. Rápidamente noté que llegaba, fue rápido y brotó como la lava de un volcán, con furia, acompañado con sus gemidos y la tensión de su cuerpo.

Nos quedamos los tres callados, quietos, juntos y entrelazados, satisfechos y repletos. Convencidos que en ese juego nadie pierde, todos somos ganadores, aunque confieso, que yo más, fui deseada y amada por dos hombres, y provoqué el deseo y la excitación a los dos.

Luis se fue, quedábamos tú y yo, cariño, solos, juntos y pensativos. Mis pensamientos sólo demostraban amor y agradecimientos hacia ti. Y, a pesar de mi cansancio, de los momentos anteriores de sexo y placer, me faltaba algo; sí, lo sabías, nuestra intimidad, ese acto que sólo puede ocurrir entre dos personas que se quieren. Nos miramos, y nuestras bocas se unieron, nuestras manos no pudieron evitar acariciar ese cuerpo conocido y deseado, y, de pronto, sellamos nuestra satisfacción y complicidad, uniéndonos de la manera más íntima y tradicional, tu cuerpo sobre el mío, tu cara enfrente a la mía, mis brazos y piernas rodeándote con propiedad, mientras te noto dentro de mí, bailando y explorándome. Nuestras caderas empezaron a moverse al compás de la música del deseo y la excitación, cada vez más rápido, mientras de nuestras bocas salían cánticos de placer avisando la llegada de un orgasmo único y compartido.

Pero no creas que me olvido de mencionar a Luis, creo que para él la experiencia ha sido buena y satisfactoria, divertida y sensual, dejándole un buen sabor de boca. Como mujer, me ha resultado un chico agradable, dulce y mi recuerdo hacia él será siempre con una sonrisa de complicidad.

En fin, después de lo vivido, notamos que nuestra unión había aumentado, ya no existían secretos entre nosotros, nuestra confianza y complicidad había llegado al límite, nos sentimos una única persona, con los mismos gustos y deseos. Todo fue tan satisfactorio que, con el tiempo, decidimos seguir buscando maneras y momentos para poner en práctica esas otras fantasías que rondaban nuestras cabezas, porque sabemos con certeza que ellas nos hacen querernos más, entendernos, ser felices juntos.

¿Cuál sería la próxima? ¿Cómo será compartir todo esto con otra pareja? No ser yo la única que perciba las caricias de otro hombre, sino tú la de otra mujer, y saber que ellos también son cómplices, que piensan lo mismo que nosotros. Tiene que ser maravilloso y especial, se mezclarían el sexo, morbo, celos, complicidad, cariño… ¡Tantas cosas! Así que esa será nuestra próxima experiencia, una nueva vivencia para contar.

Autora: Mar Azul

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Mi dulce Laura

Laura cogiste con él, te cogió toda, hija de puta te cogió por el culo, estás bien abierta, Me la metió toda, como gocé cogiendo con Manuel.  Tenés el culo bien abierto puta, yo le pedí que me cogiera por el culo, estaba muy caliente mi amor, esa pija gigante me mata de placer, y cuando acaba es un río, mi amor llámalo a Manuel que venga, quiero coger con él adelante tuyo, cogeme con él.

Los cuatro habíamos estado de acuerdo, no hablado puntualmente, pero sí en forma privada. Por nuestro lado mi mujer y yo sí lo teníamos charlado y fantaseado durante mucho tiempo, pero nunca imaginamos que lo haríamos con Manuel y Elena, nuestros amigos de años.

Estando en la cama una mil veces nos proponíamos hacer un intercambio, y también ingresar un tercero o tercera a nuestra cama, pero nunca lo hablamos en frío, en serio, solo lo hacíamos como juegos de cama para excitarnos más y más. Yo sabía que a Manuel le gustaba la idea del intercambio o la de hacer un trío con su esposa, con él sí lo había hablado pero nunca nos lo propusimos con nuestras esposas, lo comentábamos como una charla de hombres y nada más.

Esa noche estando en casa, cenando los cuatro juntos, reinó durante toda la cena un clima de excitación, que fue creciendo y creciendo a medida que pasaban las horas. Broma tras broma, todas en un mismo sentido, chistes de alto contenido sexual, algo raro nos pasaba a todos, si mi mujer iba a la cocina en busca de algo Manuel se levantaba a acompañarla, y cuando Elena pedía alguna cosa era yo quien la atendía, era como que inconscientemente habíamos cambiado las parejas.

La noche fue pasando entre botellas de vino y anécdotas, risas, muchas risas y demasiado contacto entre nosotros, la excitación y la locura poco a poco fueron apoderándose de todos nosotros. Creo que el punto de partida a la locura de un intercambio de parejas fue cuando empezamos a contarnos intimidades, el alcohol y la morbosidad hicieron que nos soltáramos por completo. Fue Elena quien empezó contando que en las últimas vacaciones habían visto a una pareja en la playa haciendo el amor y que eso los había excitado tanto que estuvieron el resto de las vacaciones casi sin salir de la habitación.

– ¿Para tanto Elena? – pregunté entre risas. – Pregúntale a tu amigo vas a ver que no miento ni exagero – dijo Elena señalando a su marido. – Sí, sí, es verdad, eso nos puso como locos y bueno lo usábamos para charlar en la cama y esas cosas.. – contó Manuel riendo y agregó – nosotros somos de hablar mucho y eso nos mantiene muy excitados a los dos, ustedes no lo hacen? – preguntó abriendo la puerta de las intimidades.

– A mí me gustaría ver a una pareja haciéndolo, pero que sea real, no un show montado, respondió mi esposa sin ruborizarse, ustedes tuvieron mucha suerte, terminó diciendo y se echó a reír.- Mirá a mi mujercita, no sabía que te gustaba mirar, entonces un día podemos llamar a alguien y me ves – dije a manera de chiste. – Así ¿y yo? ¿Te miro y me quedo sola? Así no vale, o hay para los dos o no hay para ninguno – dijo y todos nos reíamos.

La conversación fue subiendo de tono, de poco fue llegando a ponernos muy calientes a todos, se notaba, alguno de los cuatro se animaba a llevar los limites cada vez más lejos.

– Bueno no solo es poder mirar, nosotros jugamos mucho a imaginar, dijo Manuel mientras su esposa lo consentía diciendo sí con la cabeza y sonriendo. – ¿Y que es lo que imaginan? preguntó mi esposa tensando el clima y siguió, ¿que imaginan? ¿Que están con más personas? – Sí, eso también. – le dijo Manuel tenso y excitado – al amor hay que alimentarlo, al deseo también, jugamos a imaginar situaciones y esas cosas, por lo menos a nosotros nos dá buen resultado.- terminó diciendo en tono muy amable, casi un tono de conquistador.

– Excelentes resultados – acotó Elena totalmente desinhibida, entre risas, como toda la noche – imaginando y hablando Manuel se pone como una máquina – y largo una estruendosa carcajada y con sus manos se tapó la cara en síntoma de vergüenza por lo dicho.- No te cuento como se pone Carlos cuando empezamos nuestro jueguito de las fantasías – dijo mi esposa riéndose junto con Elena, yo seguía callado como un espectador de lujo.

En donde iba a terminar todo me preguntaba con mi pene a punto de explotar, llenaba las copas y alentaba consintiendo todo aquello para que ellos hablaran y se contaran cada vez más.

– ¿Cual es la fantasía que más los excita? – preguntó Manuel a mí mujer – dale contá y yo les cuento la nuestra. – propuso. – Mmmmm la que más nos excita?? – quedó Laura pensando. – Jugar a no saber, a imaginar… esa es perfecta – se adelantó Manuel en decir sin dejar a Laura contestar. – ¿Como a no saber? ¿Como lo hacen? – dijo Laura muy interesada. – Fácil, es así, te pongo un ejemplo, ahora vos y yo nos levantamos y vamos a una habitación, Elena y Carlos se van a la otra habitación, cerramos las puertas y listo, mañana a la mañana nos juntamos a desayunar, ¿quien sabe si pasó algo o no? Solo es imaginar que está haciendo el otro, te puedo asegurar que eso te puede alimentar la parte sexual de la pareja por años… y se echó a reír – hay que animarse y nada más, hasta ahora nosotros nunca lo hicimos, no encontramos con quien hacerlo.

Elena miró a mi mujer y la invitó a jugar, lo propuso, a modo de broma, riendo pero en firme.

– Bueno Laura yo te presto a mi marido y vos me prestas al tuyo, ¿dale? – ¡Dale! – le contestó Laura sonriendo.

Elena se paró, me tomó de la mano y me pidió que fuéramos a una habitación, Laura copió a Elena y tomó de la mano a Manuel, todo parecía un juego al que ninguno se animaría a llevarlo hasta el final. Nos dirigimos entre risas y bromas al pasillo donde están las habitaciones una frente a la otra y así comenzó la máxima locura de nuestras vidas.

Ver a mi mujer entrar a nuestra habitación con Manuel, los dos tomados de la mano riéndose como chicos y yo entrando a la habitación de enfrente con Elena, fue la visión más morbosa de mi vida, todo parecía que iba a ser un chiste más en aquella noche, ví a mí mujer cerrar la puerta con nervios y sin dejar de reírse, chau mi amor hasta mañana me dijo con su risa mientras escuchaba a Elena y a Manuel también saludarse a modo de gracia, cuando y como terminaría este chiste me preguntaba.
Elena cerró la puerta de la habitación y me dijo:

– ¿Esto es en serio? ¡Estamos los cuatro muy locos! – No sé, no sé lo que estamos haciendo, esto es una gran broma de todos me parece – dije inquieto y con mi pene queriendo salir de mis pantalones, imposible que Elena no notara mi excitación. – ¿Vos pensás que ellos no van a hacer nada? Yo creo que todo lo provocamos y…. hablaba segura, así la notaba, eso me excitó más hasta llevarme a interrumpir a Elena y la abracé.

La abracé con fuerza sin darle tiempo a nada, desde atrás, apoyándome en ella comencé a besarla en el cuello, ella se dejó, pegué mi cuerpo por completo al suyo haciéndole sentir mi pene en su culo, seguí besándola desesperadamente, mis manos se movían por su cuerpo tocándolo, acariciándolo frenéticamente…

Elena devolvía los besos y las caricias, los dos jadeantes, enloquecidos, acelerados, ella se puso de frente a mí mirándome a los ojos buscó mi pene con sus manos, desabrochó el cinto de mi pantalón, bajó el cierre y agarró con sus dos manos mi sexo, seguíamos en una lucha de lenguas y miradas, hice que quedara de espaldas a mí, me aferré a sus tetas y luego bajé mis manos, levanté su falda, corrí a un lado su bombacha y la clavé con locura, mi pene se metió entero en su  vagina, todo era locura.

Ella se inclinó apoyando sus manos sobre la pared, ofreciéndose, fueron apenas segundos con mi pene entrando y saliendo de ella, sentí  la bajante de río en mi cuerpo, me tensé sabiendo que me venía dentro de Elena, imposible de describir, la mujer de mi amigo me agradecía que la estaba cogiendo mientras su marido estaba con mí mujer en la habitación de enfrente, una erupción de placer, inundé su vagina a la vez que Elena tenía su orgasmo.

– Carlos ¡que orgasmo!… estamos locos de verdad …  me dijo apoyada sobre la pared conmigo detrás, con sus piernas chorreadas. – Uffff…. Elena… me moría de ganas.. – atiné a decirle con mi miembro dentro de ella y mis pulsaciones a mil.- esto es una locura, paremos….

Elena se dio vuelta haciendo que mi pene se salga de adentro suyo, me abrazó, me besó y me empujó suave, de a poco hacia la cama, hizo que cayera sobre la cama boca arriba con ella encima, dejó de besarme y poco a poco fue bajando por mi pecho a medida que me desnudaba abriendo mi camisa, con su boca fue hasta mi pene y comenzó a chuparlo y a hacerme olvidar de mi mujer, de todo. Ahí estaba yo, tirado en la cama con la mujer de mi amigo de más de diez años, con ella comiéndome el pene como una loca, dándome lenguazos, metiéndosela todo dentro de la boca, dándome un placer increíble…

Miraba a Elena chupar mi pija y eso me ponía al tope de lo caliente, la miraba como con mi pene en su boca seguía desnudándome, sacándome los pantalones como podía, hasta lograrlo. Me chupaba la pija mientras ella se sacaba ropa, cuando quedó desnuda, vino arrastrándose sobre mi cuerpo pasando sus tetas por mi pija, luego internó su lengua en mi boca y con una de sus manos guió mi pija a su concha y con un solo empujón la penetré bien profundo.

Elena se acomodó y comenzó a cabalgarme mostrándome bien sus tetas, su cara era placer, era locura, era pura morbosidad, comencé a besar y lamer sus tetas, las estrujaba con mis manos y mis labios lamiendo fuerte sus pezones, me puse de forma para poder besarla, con sus pechos apoyados en el mio, mis manos sobre su culo aumentando el ritmo de la cogida, ella tragaba mi saliva y yo la suya.

– Como cogés…. – le dije sin dejar de besarla – como cogés… – Sí síííííií… Carlos… síííí, me gusta lo que hacemos, me gusta… gritó y la sentí acabar y yo volvía a descargar mi semen adentro de su vagina.

Rendidos, agotados, relajados, nos quedamos abrazados sobre la cama, dormimos un buen rato, los dos acostados pegados uno con el otro. En todo ese rato no me había acordado de mi mujer y de Manuel, no había pensado en ellos, la tensión de la noche, la situación había sido agotadora, la ansiedad, el no saber que sucedería, todo lo previo había hecho que prácticamente nos desmayáramos al acabar. Desperté con Elena fregando su culo contra mi pene erecto, ella ronroneaba y se movía cada vez más y mejor, yo tenía una enorme erección, otra vez en poco tiempo, la abracé colocando mis manos en sus tetas, y de a poco me fui poniendo sobre ella, no hizo falta guiar mi pija a su concha y una vez adentro, comencé a cogerla despacio, escuchándola…..

– Carlos… Carlos… ¿así estarán cogiendo ellos? – me preguntó y al oírla me vino a la mente la claridad de lo que estábamos haciendo.

Mi mujer y Manuel cogiendo, pude visualizar la imagen, y eso me excitó aún más y me llevó a cogerla locamente, metiendo y sacando mi pija como un animal, estaba descontrolado, enloquecido, la escuchaba a Elena gemir y gemir, la escuchaba gozar, sin control de mí, saqué la pija de su concha y la apoyé a la entrada de su culo y la clavé sin más, metiéndola toda, Elena me pedía más y más, y yo más y más daba.

– ¿Te gusta que te cojan por el culo? le dije con rabia y acabando otra vez más en aquella noche de locura. – Me gusta, me gusta….,  ahhhhhhh como te siento acabar, vos me sentís – me dijo llevando una de mis manos a su concha.

Haber echado tres polvos, y más con toda la carga de la tensión y el alcohol, todo lo vivido hizo que me desplomara sobre ella.

La noche había sido larga, creo habernos dormido cerca de las tres o cuatro de la mañana, el sol entró por la ventana, de repente y sin permiso provocando que abriera los ojos de forma parpadeante, la ví a Elena desnuda abriendo las cortinas, la veía de espaldas a mí, miré su culo, sus piernas, su torso, su melena, sus hombros, ella se dio vuelta y estaba sonriente, contenta, a pasos ligeros y mostrándome sus tetas vino hacia mí.

– Muyyyyy buen díaaaaa….dijo de forma chiquilina – ¿como te sentís? – me preguntó acomodándose en la cama junto a mí. – Que noche, que locura, ¿como me siento? Bárbaro… – le dije guiñándole un ojo y sonriendo. ¿que hora és? – Las nueve de la mañana. – contestó terminándose de acomodar a mí lado. – Estuvo estupendo.., yo la pasé genial . – y comenzó a acariciarme las piernas – quiero darme una ducha e ir a desayunar, ¿ellos ya se habrán levantado? Laura es de despertarse temprano, pero a Manuel le gusta dormir hasta tarde .- me decía con su mano acariciando mi pene que al escuchar sobre Laura y Manuel había entrado en erección.

– ¿Habrán hecho algo ellos? – le pregunté como no pudiendo creer que mi mujer haya estado con Manuel toda la noche. – a ver si solo nosotros lo hicimos, Laura es muy tímida.- Elena se sonrió mientras comenzaba a masturbarme. – ¿Carlos estás mal? decime la verdad, estás arrepentido, ¿sentís culpa? ¿algo está mal? – me preguntaba ella sin dejar de masturbarme y acercando su lengua a la mía.- a mí me gustó mucho…- dijo y me besó.

No contesté y seguí dejándome hacer y besándola, acariciaba sus tetas y su culo sin dejar de pensar en Laura, que habrá hecho?, no podía asimilar lo que seguramente había pasado, se me vino a la mente la imagen de Laura y Manuel entrando a la habitación, tomados de la mano, riéndose, abrí mis ojos para despejar esa imagen con Elena chupando mi pija, estuve un buen rato recibiendo la chupada de Elena, pensaba si Laura le habría chupado la pija a Manuel, en si habrían cogido….

– Cogeme Carlos … por favor cogeme…escuché a Elena que se ponía acostada boca arriba, lista a que me subiera sobre ella y la cogiera. – Así.. asííí… te gusta asííí…. le dije una vez sobre ella con mi pija hundida en su concha. – Síí.. sííí. Asíííí… me gusta, me gusta…. y sus piernas me abrazaban para lograr más  profunda la penetración – ahhh sííí… asíííí mássss….

Mientras cogíamos me despertó el morbo de saber sobre Laura y Manuel, y cogiéndola despacio le preguntaba…

– ¿Vos pensás que ellos habrán cogido como nosotros ahora? – me notaba enloquecido una vez más.
– Ahhh Carlos como me estás cogiendo… me calentás tantoooo, así sííí más…me pedía doblándose de placer. – Laura es muy tímida, seguro que Manuel se la quiso coger y no pudo, solo nosotros cogimos…- Como se te puso la pija de dura, mientras vos dormías yo la escuché a Laura, estaban cogiendo….me dijo. – ¿Que escuchaste?… contame…- le pedí fuera de sí, cogiéndola bien fuerte.
– La escuché a Laura, gritaba de placer, Manuel tiene la pija enorme…. – y mi descontrol aumentó.
– Decímelo….. cuando te cogí por el culo bien fácil te entró, tiene la pija bien grande no? – le supliqué que me contestara.

– Sí Carlos sííí, Manuel tiene la pija muy grande, ahhhh como me haces gozarrrr… – me contestó a punto de acabar. – Como se la debe haber cogido a Laura, como se la debe haber cogido – repetía con mi boca babeando sobre la suya, penetrándola incansablemente. – La debe haber cogido toda la noche… no se cansa de coger…acabo acaboooo…acaboooooo…aghhhhhhhh.. – y Elena tenía su orgasmo clavando sus uñas en mi espalda.

Yo seguía cogiéndola como un acto mecánico sin poder acabar, ella lo notó y aguantaba mis embestidas, sabiendo que era lo que ponía fuera de sí, siguió hablándome para aumentar al límite mi morbo y mi locura.

– Estás enloquecido…, estás enloquecido… – me decía Elena mirándome con sus piernas abiertas recibiéndome. – Quiero acabar…, quiero acabar…. – le dije sin parar de cogerla.

Desayuno!!! escuchamos gritar a Laura, la noté feliz en su voz, como si nada hubiera pasado, o como si todo hubiera pasado y de mil maravillas, sin el mínimo pudor.

– Se la escucha bien cogida a Laura – me dijo Elena sabiendo como me ponía escuchar eso – seguí, seguí…. – me pidió. – Manuel se la cogió mucho no ? – pregunté con la obsesión por acabar. – Manuel tiene la pija muy grande, es un hijo de puta cogiendo sin parar, acaba y sigue y sigue, como se la debe haber cogido a Laura… – Seguí, seguí por favor seguí… – le rogué.- Laura tenía ganas de coger con mi marido…, yo le conté como me coge y la pija que tiene y ella se calentó mucho….- y al escucharla acabé.

Al llegar a la cocina y ver a Laura terminar de preparar el desayuno junto con Manuel, no podía dejar de pensar en como habían cogido, la ví a Laura reírse y charlar con él como si la noche anterior no hubiese existido, la notaba tan relajada y yo estaba tan tenso. Entré a la cocina diciendo con voz tímida y algo temblorosa un simple “buenos días”, como con vergüenza por lo hecho, esperando la reacción de ellos, Laura dejó inmediatamente lo que estaba preparando y sonriente vino hacia mi, estaba feliz, vino corriendo y abriendo sus brazos.

– Hola mi amor! buen día! – me dijo a la vez que me besaba y me abrazaba, parecía una adolecente enamorada. – Hola Lauri, como pasaste la noche ? – le pregunté obsesionado con saber. – Te sentís bien mi amor? – y Laura se distanció un poco de mi, observándome – te pasa algo? Pasó algo malo?
– No, no mi amor, está todo bien, te preguntaba si la pasaste bien – le dije y la abrazaba haciendo que su cara quedara pagada a la mía, y retrocediendo unos pasos salimos de la cocina alejándonos de Manuel. – cogiste con Manuel – le dije susurrando en su cara.

– Carlos no te parece que mejor desayunamos, ellos desayunan y se van, y después nos quedamos los dos solos y hablamos, te noto muy tenso, nervioso.., seguro que no pasó nada malo?? – me preguntó queriéndome calmar. – Después, después hablamos – le contesté seco.

Elena salió de la ducha saludó a Manuel sonriendo, se los veía distendidos, como si la noche hubiera sido la más normal, el desayuno debido a mi, transcurrió rápido y en silencio, apenas habrá durado unos diez minutos, en los que yo entraba y salía constantemente de la cocina.

En una de mis vueltas a la cocina Laura me dice “ ya se fueron, te notaron que no estabas bien, te notaron intranquilo, Manuel me pidió que te dijera que a la noche te llama”, mi ansiedad por escuchar a Laura contarme su noche me provocaba una especie de taquicardia, temblaban mis piernas mis manos, todo. Me senté en sillón del living y Laura se sentó sobre mi.

– Que te pasa mi amor?  Estoy preocupada… – Contame tu noche.. – le pedí ansioso. – Que te cuente que ? Que es lo que te pasa? – me dijo Laura y quedé desconcertado.- Mi amor no te entiendo . – quiso levantarse, yo no la dejé, la aferré bien fuerte contra mí, corrí su falda haciendo que quedara sentada sobre mí sintiendo mi pija dura en el medio de su culo. – Era jugar a imaginar no a contarnos, habíamos quedado en eso.. – desafiante en su voz y en su culo que lo movía sobre mi pija. -Por favor te lo pido Laura, por favor, me explota la cabeza, no me aguanto.. Contame… – le pedí y ella notó mi desesperación.

Laura se paró frente a mi con actitud desafiante, sin desvestirse se sacó la bombacha, me bajó los pantalones y los calzoncillos, y volvió a sentarse sobre mí colocando sus piernas a ambos lados de las mías y mirándome de frente, dejando mi pija apoyada sobre su pubis, lista a cogerme.

– Vos pasaste la noche con Elena y yo la pasé con Manuel, ese era el juego, el resto quedamos que lo imaginábamos… – me dijo moviéndose y haciendo que su concha me frotara la pija, movía sus caderas de un lado a otro y me besaba, era una gata, jamás la había visto de esa forma tan provocadora. – Te lo estoy pidiendo por favor…., a vos no te interesa si Elena y yo cogimos? – y mis manos acariciaban su culo acompañando en sus movimientos.

– Te lo pido por favor…, no pensé que esto me iba poner así, no aguanto no saber… – ella notó que yo le rogaba y que necesitaba saber. – Mi amor contame que es lo que te imaginás que hicimos…. – me decía sin dejar de moverse y llevándome al punto de la explosión. – Me imaginaste con Manuel cogiendo? – me dijo besándome. – Sí, y me calienta mucho, me vuelve loco, no puedo dejar ni por un segundo de imaginarte con él, pero por favor…, como tengo que pedírtelo… – supliqué.

Ella se desabrochó el vestido y se lo sacó, sintiéndose dueña de todo quedó desnuda, la abracé fuerte, sus labios sobre los míos, seguía sentada sobre mí, mi pija no aguantaba tanta excitación.

– Qué querés saber? – me preguntó agarrándome la pija con una mano y acomodándose a ser penetrada.- Yo también estoy muy caliente. – Cogiste con Manuel? Cogiste con él? Por favor decímelo.. – volví a rogarle. – Porqué dudás si lo hice o nó….y ya estaba a punto de clavarse mi pija, ella manejaba a su gusto la situación. – Yo no dudo de lo que vos hiciste con Elena.- Laura por favor, decime, por favor decime….- Decime vos primero y después preguntame lo que quieras….. – me propuso y su excitación la hacía jadear.

– Mi amor siiiii….., me vas a hacer acabar…- Decime y yo te contesto todo lo que me preguntes…, cogieron con Elena? – volvió a desafiarme y mi pija seguía en su mano, rozando los labios de su concha.

Mi lengua se hundió en su boca, la besaba y la besaba, y en el medio de ese beso interminable y caliente, desesperado por escucharla, le conté.

– Sí Laura sííí – susurraba casi dentro de su boca –  Cogimos….- le contaba con mi respiración acelerada, jadeante – Cogí con Elena.- Cada vez estoy más caliente. Te gustó? Te gustó cogértela mi amor? – Me gustó, sí, me gustó mucho…- Tenías muchas ganas de cogértela? – me preguntó lujuriosamente fregando su concha en mi pija a la vez que me masturbaba.

– Sí, tenía muchas ganas, tenía ganas de coger con ella y que vos cogieras con Manuel.- Y mientras te la cogías pensabas en mí? – y sus palabras seguían cargadas de lujuria. – Sí, sí, Laura sí, Elena me chupaba la pija y te imaginaba, te imaginaba a vos chupándosela a Manuel….. ay como me gustaría verte…. – Y te calentó mucho pensar en mi chupándosela a Manuel? – me preguntó y seguía haciéndome la paja. – Sí mi amor Síííí…, me calentó muchísimo…

– Te calentarías más si me vieras? – Vos lo sabes Laura, por favor contame… – Así como me vas a coger ahora, así te la cogiste a Elena? – Sí amor así, metiéndole toda la pija…- Te la cogiste mucho?
– Laura mi amor, si me la cogí mucho, hoy me despertó a la mañana chupándome la pija… – le dije a punto de acabar – y cuándo te escuché a vos decir buen día estábamos cogiendo y me enloqueció escucharte…

– Pregúntame lo que quieras … – me respondió y levantó un poco sus caderas y dejando mi pija lista a clavársela – Pregúntame…., qué querés saber?

La miré con todo mi morbo, desesperado, con la excitación más grande de mi vida.

– Cogieron? – le pregunté con voz ronca . – Decime Laura decime si cogiste con Manuel…. – volví a pedirle, yo la  abrazaba, ella frotaba sus tetas en mi pecho, su boca babeando sobre la mía, sus manos aferradas a mi pija, me más turbaba, con su respiración cada vez más acelerada me miró morbosamente y metió su lengua en mi boca, la notaba poseída de morbosidad.

– Sí. – me dijo  moviendo su lengua alocadamente dentro de mi boca y mi mente voló en mil pedazos al escucharla.- Sí Carlos sí…. – volvió a decirme.- Mi amor decime la verdad, por favor… – le rogué sin poder creer lo que había escuchado – Cogieron? Cogiste con Manuel? – Sí mi amor, cogí con tu amigo…. – me contestó besándome con mi pija entre sus manos y su lengua lamiendo la mía. – Me entregaste para que cogiera con otro, y cogí, cogí con tu amigo,  me cogió toda la noche…me decía de forma desesperada. – Ay Laura, no lo puedo creer, me caliento más y más…Te gustó? ¿Te gustó coger con Manuel?

– Carlos por favor…. por favor.. – me pedía enloquecida.- Decime Laura decime la verdad, te gustó? Te gustó mucho? decimelo! – le grité.

Ella comenzó a meterse mi pija dejándose caer lentamente sobre mí, a medida que mi pija entraba despacio, Laura siguió hablándome.- Me gustó mucho, te calienta lo que te digo? – me preguntó metiéndose mi pija hasta el final. – Te calienta que te diga que cogí con tu amigo y que me gustó mucho, me gustó muchísimo como me cogió tu amigo.

– Mi amor sentís lo dura que tengo la pija? No me mentís? De verdad cogieron?. – le rogaba la verdad, no podía creer que Laura, con lo tímida y recatada que era haya cogido con mi amigo. – Carlos la tenés durísima, me gusta tu pija bien dura, así de dura te la puso Elena? – Vos me la ponés así, contándome…

– Mmmm… y cuanto más te cuento más dura y más grande se te pone? – me decía acelerando su cogida. – Sí Laura sí ….. – Te  gustó coger con Elena sabiendo que tu amigo me iba a coger…? – me preguntó lamiéndome el cuello sin dejar de cogerme. – Me calentó como nunca en la vida…, y a vos? – A mi también, nunca estuve tan caliente, nunca gocé tanto…., me gustó que cogieras con Elena…, me gustaría verte con ella…., ver como te la coges… – proponía con un ritmo demoledor, me cabalgaba fuerte… – Ver como te chupa la pija…., y yo chupándosela al marido…

– Sí, yo también quiero verte, Laura como me calienta imaginarte cogiendo con Manuel. Cogieron mucho? Manuel te cogió mucho? – le pregunté con mi voz cada vez más agitada. – Mucho muchísimo…acercó bien su labios a los míos y sus ojos se clavaron en mis ojos, y me contestó a manera de confesión – … nunca nadie me cogió tanto y tan bien…. – su cara era lujuria y morbosidad. – Ay Laura….., te gustó la pija de Manuel? Es bien grande no? Contame Laura contame por favor – le supliqué.

– Querés eso? Querés que te cuente cómo es la pija de Manuel? – me dijo con mi pija adentro de su concha y su lengua recorriendo mi boca. – Sí, sí, por favor…- Manuel tiene la pija enorme…. – me dijo jadeando y se metía toda mi pija hasta el final, cabalgándome lento repetía – Tiene la pija enorme mi amor….Tiene la pija muy grande…acabo mi amor acabo… – Sí mi amor, sí, seguí, te gustó, te gustó mucho…

– Tiene la pija larga.., muy larga y muy gruesa, – me contaba moviéndose sobre mí mientras acababa, me miraba y babeaba, se mordía los labios de calentura – Muy dura …, bien dura, aaahhh…., que hermosa pija, bien caliente…Seguí seguí, ahhhh Laura estas tan mojada, seguí…le pedí totalmente fuera de sí. – Ahhhh como me gustó esa pija, ahhh… que pija que tiene….. – la notaba ida, borracha de placer – Tiene la pija más grande y más dura que conocí.

– Es la pija que más te gustó? – Si mi amor sí, es la pija que más me gustó – me contaba y seguía moviéndose sobre mí, sin dejar de mirarme a los ojos. – Cogiste con él…cogiste con él…háblame.. Háblame – volvía a pedirle mientras acababa a chorros dentro suyo.

– Cogimos toda la noche.. – me dijo sintiendo mi leche llenar su concha, no dejaba de moverse, de cabalgarme, mi pija seguía dura a pesar a haber acabado, la escuchaba contarme y enloquecía, la miraba moverse hacia arriba y dejarse caer, con los ojos cerrados y la cabeza tirada hacia atrás me contaba mientras tenía un orgasmo tras otro – mi amor como te siento acabar…, mi amor Manuel me cogió así, acababa y seguía con la pija bien dura…, como me cogió.

– Mejor que yo? – le pregunté y seguía cogiéndola a pesar de haber acabado. – Querés saber todo ? – me dijo acelerando a full sus movimientos, enloquecida, mirándome fijo a los ojos – Querés saber? – volvió a decirme. – Te cogió mejor que yo… – dije y Laura me besaba alocadamente.

– Sí mi amor sssíííííííi….., me cogió mejor que vos, no sabés lo bien que me cogió tu amigo, – me dijo con rabia – como me gustó coger con él, ahhhhhhh…. acababa y seguía y seguía cogiéndome…, como un animal, toda la noche con la pija dura…y esa pija tan grande, mi amor…fue el que mejor me cogió en mi vida… me dijo sin sacar sus ojos de los míos – sentís como no paro de acabar…- Se la chupaste mucho? Le chupaste mucho la pija?

– Sí, se la chupé, todaaa, se la chupé mucho, se la chupé hasta hacerla acabar, me dijo provocando aún más locura en mí y en ella. – En la boca? Te acabó en la boca? – le pregunté desencajado de placer con mi pija entrando y saliendo de su concha. – Si, se la chupé hasta hacerlo acabar, ay toda la leche que me tragué mi amor, no podía parar de chupársela, como me gusta esa pija.

– Tenés ganas de volverla a chupar y de que te vuelva a coger? – Sí mi amor sí, la quiero volver a chupar y que me la meta toda bien fuerte y hacerle la paja, como me gustó hacerle la paja ….., Elena te hizo la paja?- No, no puta….me haces acabar, me haces acabar…- Yo sí le hice la paja a tu amigo y él me metió la pija en la boca y acabó acabóóóóó…- Sos una puta, sos una puta…le dije acabando por segunda vez en menos de nada. – Tu amigo me volvió una puta, nadie me cogió tanto y tan bien, nadie, yo también mi amor yo también acabo…me dijo arañando mi espalda.

Volvía a acabar y ya no pude más. Laura se salió de encima mío y yo quedé recostado y dormido en el sillón, exhausto, abatido. Desperté sobre el mediodía, con Laura como si nada hubiése pasado avisándome que el almuerzo estaba listo.

Fui hasta el baño, y me dispuse a darme una ducha, mi cabeza estaba a mil por hora, no podía creer que todo lo que había sucedido fuera verdad, no aceptaba la realidad. Salí del baño con mi bata y fuí hasta la cocina, Laura estaba sentada con el almuerzo servido.Yo estaba cada vez más caliente, más  excitado, miraba la boca de mi mujer y la imaginaba chupándole la pija a Manuel hasta hacerlo acabar, ella se sonreía y volvía a preguntarme si estaba bien.

Transcurrió el almuerzo en silencio, sin decirnos una sola palabra, yo cada vez más excitado mirando a mi mujer e imaginado todo lo que me había contado, pero aún seguía sin poder creerlo.

– Mi amor quiero dormir una siesta, estoy cansada, muy cansada. – me dijo sonriendo y se levantó y se dirigió hacia mí, me besó poniendo cara de pícara y me dijo – Venís? quiero dormir un rato – y con cara burlona y divertida agregó – No pegué un ojo en toda la noche… – y se hechó a reir.

Yo seguía cada vez más loco, más excitado, más curioso que nunca y más atrevido, no terminaba de creer lo que me había contado.

– Seguro que te gustaría más dormir la siesta con Manuel que conmigo? Bah.. dormir… – Carlos que decís! – me respondió pero sin enojarse y siguió con su picardia. – Me gustaría más dormir la siesta con vos y con Manuel! Los dos para mí, mmmm, y yo en el medio, ufff. muero por eso! – me dijo riendo y dándose la vuelta para querer dirigirse a la habitación.

La tomé de un brazo no dejando que se alejara, y la atraje hacia mí, la abracé, quedando frente a frente.

– De verdad queres eso? De verdad queres coger con los dos? – le pregunté haciéndole sentir mi agitada respiración en su cara. – Me encantaría……, vos y él – Laura se comportaba como una perra en celo, su voz cargada de exitación – Te la chuparía mientras él me coge…., no te gustaría a vos? No te gustaría que te la chupe y ver como Manuel me coge? – me desafiaba morbosamente. – Tenés ganas de volver a coger con él? – pregunté casi con ira. – Tengo ganas de que me cojan mucho los dos.- me dijo desafiante abriendo mi bata y aferrándose a mi pene. – Te gusta que te hable así, como te calienta…

– Me calienta mucho, no dejo de tener la pija parada. – A mi también me calienta mucho,  ahhh sí… los dos a la vez, cogiéndome, prometémelo por favor, prometeme que me van a coger los dos juntos…. – me pedía mientras me comenzaba a más turbarme y su lengua recorría mis labios, estaba irreconocible. – Porqué te gustó tanto coger con él..?

– La pija que tiene mi amor, es gigante y muy dura, y como coge ….., que bien que coge tu amigo, como se mueve, me la metía toda bien fuerte y acababa y seguía cogiéndome…., y me cogía y me cogía sin parar, ay mi amor me encantó como me cogió Manuel y esa pija enorme que tiene… – Laura me hacía la paja mientras me hablaba, me besaba, su lengua seguía inquieta recorriéndo mi boca y sus palabras brotaban de su calentura – Así, ves así le hice la paja a Manuel, ay mi amor como me gustó hacerle la paja, él tiene la pija mucho más grande que vos y cuando iba a acabar él me la metió en la boca, y me gustó…acabé mirándola a Laura, con su masturbación y sus palabras.

Escucharla, su mirada, Laura estaba transformada, atrevida, me seguía hablando con mi pene entre sus manos, flácido. Los dos desnudos.

– Da resultado esto! – me dijo sin dejar de más ajear mi pene. – Que cosa? – contesté con mi respiración todavía agitada, sin respuesta física a sus masajes. – Esto! De intercambiar por una noche y que te cuente cosas que no sabes si pasaron.. – y sonreía burlona y divertida, excitada.

– No mi amor por favor, la verdad, la verdad te lo suplico, le rogué con mi pene de vuelta en erección y mi mente descontrolada .- por favor.. como sé que no me estás mintiendo, – Queres verme con él? Te gustaría verme con él? Siempre me pediste verme con otro….. – me desafió y seguía con sus manos bañadas en semen sobre mi pija.- Te animás a verme coger con Manuel? Vas a ver la pija que tiene……, vas a ver esa pija enorme y bien dura…, te dan a dar ganas de chuparla…., de tenerla adentro…

– Puta …, puta…. – dije con morbosidad. – Carlos quiero volver a coger con Manuel….. y con vos mirándonos…., que mires como tu amigo me coge y me hace gozar……, que veas como chupo esa pija….., la pija que más me gustó, la que mejor me cogió……., la pija que quiero que me vuelva a coger…y volvía a masturbarme. – Ayyyy Laura sos una hija de puta…., como se que no me mentís, como se que no me hablás así para calentarme….., vos no te animaste…., te conozco me estás inventando todo…

– Vení mi amor, vení y sentate acá. – me dijo haciendome sentar en un silla del living, mi pija se puso durísima, ella se sentó encima mio, de frente – te voy a sacar todas las dudas, si te demuestro que no te miento juráme que vas a mirar como tu amigo me coge… – dueña de toda la situación, manejándome como a un muñeco comenzó a meter su lengua en mi boca con sus tetas apoyadas en mi pecho – juráme que vas a ver como le chupo la pija…. mi amor me muero de ganas de volver a coger con Manuel, quiero que veas como me cogen mejor que vos…

– Te lo juro Laura, te lo juro………, puta….., putaaaaa……– le prometí, ella levantó un poco sus caderas y tomó con una mano mi pija y la guió a su culo y poco a poco se dejaba caer, mi pija entraba con una facilidad asombrosa, a medida que entraba seguía hablándome con su boca pegada a la mía.

– Te dás cuenta que no te miento….. – y mi pija entró entera en su culo como jamás antes había entrado – te dás cuenta….., mi amor no te miento……, fué el que mejor me cogió, me cogió todaaaa…

– Ahhhhhhh Laura siiiiii, si cogiste con él, te cogió todaaaahhhh, hija de puta te cogió por el culo…. Laura no lo puedo creer…., estás bien abierta putaahhh… – Me la metió toda, todaaahhhhh…., como gocé cogiendo con Manuel……., me creés ahora me creés…? – Tenés el culo bien abierto puta… putaaaaaa…

– Yo le pedí mi amor, yo le pedí que me cogiera por el culo, estaba muy caliente mi amor, caliente como núnca antes estuve…, me moría de ganas y él empezó a cogerme, y yo sentí entrar esa pija …., ahhhhh que placer…., que pija que tiene tu amigo…..- me decía y yo volvía a acabar enloquecido de morbosidad y Laura seguía hablándome – Como coge, que bien que coge, Manuel te mete la pija entera, esa pija gigante y me mata de placer, y cuando acaba es un río, mi amor llamalo a Manuel que venga, quiero coger con él adelante tuyo, cogeme con él.

– Sí, te vamos a coger entre los dos, te vas a morir de placer puta, puta…… – le decía desencajado.
– Quiero que me coja adelante tuyo…. – repetía a medida que se bajaba y quedaba con su cara frente a mi pene chorreado de semen, metiéndoselo y sacándolo sin parar de su boca.- Quiero que me veas chuparle pija a tu amigo….- me dijo y mi pija volvió a pararse en menos de nada. – Ayyyyyy… mi amor… como gozo! Porqué me hacés esto? – Te gusta, te gusta que te cuente que me cogieron mejor que vos…., que te cuente que otra pija me gusta más que la tuya….. te calienta saber que tu amigo me coge mejor que vos… llamalo a Manuel que venga ahora…., me lo juraste…. – Sí…., sí…

– Que me chupe las tetas y la concha, que me bese, me toque, que me haga acabar metiéndome toda la pija, llamalo mi amor, llamalo ahora mientras te la chupo.. – Querés …, vos querés que lo llame ahora? Estás segura? – le pregunté enloquecido a la vez que apenas me movía para alcanzar el celular y Laura se metía y se sacaba mi pija de la boca – me estás volviendo loco…- Sí, sí Carlos, sí, llámalo quiero volver a coger con él… y que vos mires como se cogen a tu mujer…

Continuará…

Autor: Carlos

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Fotografiando un intercambio caliente

Las nalgas separadas de Raquel mostraban la verga de Juan entrando y saliendo y a la vez su boca llena de la de Luis. Dejó de mamársela a Luis mientras tenía su primer orgasmo, el siguiente en correrse fue Juan. Hizo un amago de sacársela para correrse fuera, el primer chorro debió de alcanzar la garganta de Raquel.

Entablé amistad con Luis y Juan al poco tiempo de inscribirme en una escuela de fotografía, hace un par de años. Desde entonces nos veíamos regularmente para enseñarnos las últimas fotos que habíamos tomado. A Luis le encantaba el montañismo y la naturaleza. Habitualmente nos traía fotos de sus escaladas en Chamonix y Vignemale.

En alguna ocasión algunas fotos de animales salvajes espectaculares. Recuerdo particularmente una de un oso asturiano y una de un lobo de la Sierra de la Culebra, ambas dignas de un reportaje de National Geographic. Juan era el viajero del grupo. Ya antes de inscribirse en la academia había abandonado su trabajo en una multinacional y había montado un negocio con mucha temporalidad que le permitía viajar al menos 4 ó 5 meses al año.

Sus fotos lo mismo eran de un Tuareg en el Sahara o de una mujer de Benarés bañándose en el Ganges. Recuerdo una serie de fotos que hizo en Angkor Wat en Camboya que transmitían algo espiritual. Mi interés era más periodístico.

Al principio me tenía que conformar con eventos públicos, para los que no se requería acreditación, como manifestaciones políticas, esperas en los aeropuertos o carreras populares. Pero en un par de ocasiones me ayudaron en la escuela y conseguí una acreditación para una rueda de prensa importante y para un Gran Premio de Motociclismo en Jerez.

Desde el principio los tres habíamos mostrado interés por las fotografías de estudio con modelos pero teníamos tanto un problema de espacio como de conseguir modelos. El problema del espacio se solucionó cuando encontramos una escuela de teatro que alquilaba sus instalaciones por horas para todo tipo de eventos artísticos.

Había ensayos de música, cursos de cine, lecturas de poesía,…. Era muy tedioso tener que montar el equipo cada vez que hacíamos una sesión, pero al menos en la escuela nos permitían dejarlo bien custodiado y no había que transportarlo. Hasta podíamos acompañar las sesiones con el equipo de sonido de la sala.

El asunto de los modelos se resolvió con anuncios en las escuelas de teatro y modelos de moda. El boom televisivo de Operación Triunfo hacía que hubiera muchas chicas que quisieran tener su book de fotos.

Éramos económicos porque nosotros poníamos el equipo y pagábamos el alquiler del local y Luis y Juan sus carretes. Yo ya me pasé a la digital. Ellas se encargaban de su maquillaje y vestuario, cuando no posaban desnudas, y pagaban el revelado y la encuadernación. El trato era honesto, ni nosotros ni ellas éramos fotógrafos o modelos profesionales. Todos estábamos aprendiendo.

Tras las primeras sesiones nos empezaron a conocer en las escuelas y entre ellas nos fueron recomendando. Éramos bastante serios con lo que hacíamos y la verdad es que en ocasiones hicimos muy buenas sesiones.

Cuanto más conectábamos con ellas y mayor era el grado de entendimiento mutuo nos salían las cosas mejor. A veces la clave para una buena sesión era acertar con la música que nos poníamos. Cuando trabajábamos con Jazz la atmósfera se volvía especial.

Que grandes sesiones salieron escuchando a Duke. En otras la sesión la acompañábamos de algún buen vino. En una ocasión de sus actividades montañeras por los Pirineos, Luis trajo unas botellas de un Somontano muy rico. Él se especializó en los primeros planos y era capaz de sacarle el ángulo mejor a cualquier chica. Juan y yo no fuimos capaces de adquirir esa habilidad y nos teníamos que conformar con hacer primeros planos mediocres.

Las chicas a veces se traían amigas que las maquillaban y terminaban posando las dos. Lo que era absolutamente una decisión suya era el vestuario y la actitud al posar. Normalmente empezaban por las fotos más serias y menos “comprometidas” y posteriormente la situación se iba distendiendo y la ropa empezaba a faltar.

Algunas lo más sensual que hacían era posar con un traje de noche y tacones. Otras terminaban con un topless o algo de lencería. Muy pocas terminaban completamente desnudas. Pero de estas recuerdo especialmente una futura modelo de Ucrania que era una escultura. Que me perdone pues no recuerdo su nombre, que era absolutamente impronunciable.

Cuando recordamos aquella sesión la llamamos “Danielka”, pero porque a Juan le recordaba a una rusa que conocía cuando estaba tomando fotografías en la Plaza Roja de Moscú y nos pareció un nombre mucho más adecuado. Llegó a la cita con minifalda y cuando nos dejamos de fijar en su melena rubia y sus ojos verdes nos dimos cuenta de que tenía unas piernas muy largas y perfectamente torneadas.

Empezó posando con un look de oficinista de traje de pantalón y chaqueta, pero enseguida pasó a posar con unos vaqueros recortados y un top. Entonces empezamos a darnos cuenta de su vientre plano y las perfectas dimensiones de sus pechos.

No tuvimos que esperar para verlos pues al siguiente cambio de ropa ni siquiera se retiró del plano y se quitó el vaquero y el top delante de nosotros. Aquellos pechos no mostraban ningún signo de flacidez y estaban aderezados de unos pezones algo puntiagudos y muy sensuales. Sólo llevaba un tanga negro que le dejaba ver unas nalgas perfectamente duras.

El punto sublime fue cuando también sin retirarse del plano se quitó el tanga inclinándose para mostrarnos las nalgas y al darse la vuelta pudimos ver un pubis absolutamente depilado. En algunas poses separaba algo las piernas y se le podían distinguir los labios.

Salieron muy buenas fotos de aquella sesión. Luis como siempre sacó unos primeros planos muy buenos de esos ojos verdes. Yo saqué un par de fotos con algo de movimiento en la melena y Juan creo que debió de perder la concentración y solo atinó a sacarle fotos buenas cuando llevaba el traje de chaqueta. “Danielka” debió de quedar contenta pues nos recomendó a varias compañeras y en una ocasión acompañó a una.

Para entonces se había cortado algo la melena y se la había teñido de un negro azabache. En aquella sesión terminaron posando al final las dos juntas pero más por afán de recordar el momento que por añadir las fotos a su book. La amiga debía de ser algo más pudorosa pues no pasó del topless.

Las futuras modelos eran más atractivas que las futuras actrices. Algunas de estas no eran ni guapas, pero eran más divertidas. Las modelos no necesitaban consejos sobre como posar mientras que las actrices continuamente nos consultaban como iba la sesión y atendían a nuestras sugerencias. Con actrices, sobre todo las sesiones eran más variadas. Incluso a veces venían en grupo y nos representaban algo mientras nosotros les fotografiábamos.

Eran muy fotogénicas las sesiones en las que nos representaban algo de Comedia del Arte con trajes de época. Algunas le daban tono de comedia a su pose y otras eran muy melodramáticas o románticas. Algunas eran realmente atrevidas y se acariciaban y fingían excitación.

Pero lo que cambió totalmente el curso de aquellas sesiones fue cuando tuvimos oportunidad de fotografiar a una chica colombiana que se llamaba Raquel. Era absolutamente latina de melena ondulada y tez morenas. El adjetivo para su físico era el de Rotunda. Absolutamente sensual y felina. Enseguida le dejamos claro que ella decidía como comportarse ante las cámaras y que sus compañeras le daban un sentido más o menos orientado a lo que se le daba mejor o pretendían transmitir.

Algunas estaban optando o representando algún papel determinado y era lo que realizaban durante la sesión. Nos dejó claro que su interés era de amplio espectro y que íbamos a fotografiar representaciones muy variadas. Empezó contándonos que había hecho algo de danza y que admiraba a Alicia Alonso y hicimos un primer pase con pasos de danza clásica.

La sesión continuó cuando recitó un monólogo dramático de Yerma de Lorca y menos mal que continuó simulando algunos personajes de películas de Almodovar y aquello fue perdiendo seriedad.

Notamos que aquello había dado un giro interesante cuando una de las veces que se cambió se nos presentó vestida de colegiala con una blusa blanca atada por encima del ombligo, sin sujetador y con falda escocesa. Se había peinado con un par de trenzas a los lados de la cabeza y entonces me di cuenta de lo carnosos que eran los labios de su cara y lo oscuros que eran sus ojos.

Lo que fue definitivo es cuando nos preguntó: – ¿Habéis fotografiado a alguna chica interesada en el cine erótico o porno? – ¿Qué nos vas a representar? – Le contestó Juan – Observad bien y no dejéis de fotografiar esto

La cara se le transfiguró y empezó a humedecerse los labios y acariciarse el cuello. Metió una de sus manos por debajo de la blusa y se acarició un pecho. Y de la otra se chupaba el dedo pulgar con lascivia. Permaneció así hasta que se le notaron los pezones erectos. Había ido separando las piernas y ya nos enseñaba sus braguitas blancas, cuando bajó la mano de la boca hacia su entrepierna y empezó a acariciarse en círculos por encima de ella. Lo hacía suavemente y sin apenas presionar.

Dirigí mi enfoque allí para hacer un primer plano y pude apreciar que existía una mancha de humedad que me hacía sospechar que Raquel no estaba sólo actuando. Se llevó la mano que estaba acariciando el pecho a la boca y se untó de saliva los dedos índice y corazón. La mano que daba masajes a la entrepierna retiró la braguita a un lado y los dedos ensalivados de la otra empezaron a penetrarle. Lo hacía a un ritmo pausado. Al rato nos miró.

– ¿Qué os parece? ¿Sois de piedra? Porque esto sale mejor cuando se tiene compañía.

Por supuesto habíamos hablado entre nosotros de nuestras aventuras sexuales, pero nunca nos habíamos presenciado en vivo. Sinceramente no sabíamos que hacer aunque era evidente que estábamos todos muy excitados. Fue ella quién se acercó a Juan, se arrodilló delante de él y le empezó a acariciar la entrepierna. Le bajó la cremallera con los dientes mientras con las manos le acariciaba el vientre y le aflojaba el cinturón.

Cuando le bajó el slip ya estaba erecto. En la última foto de Juan se ve a Raquel empezando a pasarle la lengua por la cabeza, después supongo que no acertó a encontrar el disparador. Luis y yo seguimos tomando fotos de aquella felación. Se notaba que se estaba aplicando bien en sus deberes porque los pómulos y los labios se ceñían totalmente a la cabeza de la verga.

Mientras con una mano le acariciaba los testículos, con la otra se desanudó y retiró la blusa y se quitó la falda. Juan apoyaba sus manos en las coletas y a veces las agarraba con fuerza, pero no forzaba ningún ritmo. Era Raquel quien llevaba el ritmo y por la cara que ponía Juan creo que era muy bueno.

Como siempre los primeros planos que tomó Luis son los mejores. Se aprecian con todo detalle los labios carnosos húmedos y los hilos de saliva. Algunas tomas muestran como le pasaba la lengua totalmente desencajada por el cuerpo de la verga y otras como le succionaba un testículo.

Poco a poco la situación terminó en una silla donde se sentó Juan. Los que hacíamos las fotos perdimos totalmente el fondo blanco que solíamos usar y lo que perdió Raquel fueron sus braguitas blancas. Pero nos las perdió de cualquier manera. Se levantó, se puso de espaldas a Juan y se inclinó hacia delante mientras se las quitaba con su trasero al alcance de las manos de Juan.

Fue entonces cuando Juan se acercó ese trasero a su boca y se dio un festín de jugos femeninos. Le pasaba la lengua de arriba abajo y se entretenía en pasarle la punta suavemente por el clítoris. Cuando le absorbía los labios era cuando a Raquel se le ponía cara de estar disfrutando más.

– Pero a mí lo que me gusta es que me la claven bien adentro.

Me dio tiempo a ponerme en posición para tomar unos primeros planos de la verga de Juan empezando a entrar. Luego las tomas muestran un coño dilatado alojando una verga clavada hasta el escroto. Se aprecian los jugos blancos y un cuerpo de verga brillante que dan una idea del estado de excitación del momento y lo muy real que estaba resultando la actuación.

Si los primeros planos esta vez no fueron de Luis es porque éste no debió de aguantar más y ya se la había sacado y colocado a la altura de la cara de Raquel.

– ¡Otro más para la fiesta! ¿Ya os vais dando cuenta del tipo de representaciones que me gustan?

Esta vez la habilidad para hallar el ángulo correcto de Luis no lo aplicó para fotografiarla si no para ponérsela en la boca. A ella no le pareció importar y se dedicó a darle brillo con su saliva. El hilo de saliva que se apreciaba en la comisura de los labios daba una idea de cómo lamía el caramelo la niña.

– Chicos, ¡Cómo a una puta para que me salga bien la representación!

Tomé distancia, cambié de carrete y tomé fotos del conjunto. Las tomas desde la espalda de Raquel eran sublimes. Sus nalgas separadas mostraban la verga de Juan entrando y saliendo y a la vez la cara de lado con la boca llena de la de Luis.

Dejó de mamársela por un momento a Luis mientras tenía su primer orgasmo, pero enseguida retomó el ritmo. El siguiente en correrse fue Juan. Hizo un amago de sacársela para correrse fuera, pero – En esta película los chicos se corren dentro.

Hasta ahora no había tenido en cuenta las expresiones de mis compañeros, de hecho era una sesión para ella. Pero cuando Juan se corrió le tomé un par. Estaba totalmente desencajado.

El final de Luis fue su mejor primer plano de la tarde. El primer chorro debió de alcanzar la garganta de Raquel. Con el semen del primero saliéndole por la comisura de los labios, el segundo le fue a parar a la mejilla y los últimos al pecho. Fue después de limpiarle la verga y darse un beso con Luis cuando me miró y me dijo:

– Y tu guapita, ¿Cuándo te vas a unir a la fiesta? ¡Ah! Se me olvidó decirlo. Me llamo Laura.

Autor: Fotoqueze

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Cepillando a la madre y a la hija

Introduje mi pene en su precioso culo, luego saqué mi polla de su interior y lo metí en su vagina, gemía sin parar, lamía sus pechos  y mordisqueaba sus pezones, me pidió que acabe en su boca, y así lo hice, luego se montó sobre mí, tomó mi pene y lo introdujo en su vagina, yo acariciaba sus pechos y ella se movía sin parar, anunció su orgasmo y cuando lo tuvo, se dejó caer sobre mí.

Esto que les voy a contar me pasó hace ya unos 3 años, pero recién ahora se me ocurrió escribir y contarlo, para que la gente sepa que el sexo no es pecado. Así que ahí les va:

Todo empezó cuando un amigo me llamó por teléfono y me invitó a una fiesta que daba en su casa esa noche, yo accedí al instante y salí hacia allá. Ya en su casa, me presentó a todos los invitados, pero quedó sin presentarme a una mujer muy especial. Y digo muy especial porque ni bien me acerqué para presentarme, por mi cuenta, se lanzó sobre mí diciendo que se había caído. Estuvimos hablando horas enteras hasta que fui a la toilette.

Cuando estaba por salir de allí se apago la luz, era ella, había entrado sin que me diera cuenta, apoyó un dedo sobre mis labios y me pidió que no dijera nada, luego se arrodilló, desabrocho mi pantalón y comenzó a lamer mi pene. Nunca me habían chupado el pene con tanta suavidad. Lo lamía, se lo introducía todo en la boca, hasta la garganta. Así hasta que acabé. Entonces se paró, se levantó su larga pollera, corrió, un poco, su bombacha y me pidió que se lo metiera por atrás, porque era fanática del sexo anal.

Y así fue, la tomé por la cintura y se la metí hasta el fondo de su culo hasta que se me ocurrió tocar su vagina y me encontré con otro pene. Acabé, justo, en su culo y luego la saqué, me vestí y le dije que esas cosas a mi no me gustaban.

El/ella se disculpó y me dijo que se llamaba Fabio, me pidió que lo acompañe hasta su casa, porque tenía a alguien a quien coger, pero él no quería hacerlo. Inmediatamente sacó, de su zapato, una foto de una mujer de 41 años de edad, aproximadamente. Era su esposa y quería que la cogiera. Miré la foto, era muy linda, y acepté cogerla.

Fuimos a su casa, y cuando llegamos, su mujer estaba acostada en el sillón con una bata que apenas le cubría el cuerpo. Era más linda que en la foto, y a mí ya se me había parado, otra vez, la pija. Fabio dijo que estaba muy cansado y se fue a dormir sin presentarme. A mi me llamó mucho la atención de que su mujer lo viera vestido de mujer y no le dijera nada, pero no dije nada y me presenté.

Su mujer, Claudia, en seguida me invitó un whisky y mientras lo tomaba, sentado junto a ella en el sillón, comenzó a contarme que su marido ya no la satisfacía. Mientras me contaba todo lo que deseaba chupar una buena pija, comenzó a desabrocharme el pantalón, mi pija ya estaba dura y cuando la agarró con sus manos y se la llevó a la boca creí que iba a estallar. La lamía con tanta suavidad que prácticamente no lo sentía, dejé el whisky en el piso y, lentamente, comencé a sacarle la bata, debajo de esta no tenía nada, estaba completamente desnuda.

Ella seguía lamiendo mi pene mientras yo le acariciaba los pezones, comencé a desvestirme. Una vez desnudo me agaché y comencé a lamer su vulva, con mis dedos, acariciaba sus labios vaginales. Se notaba que hacía mucho tiempo que no tenía sexo, porque lo estaba disfrutando como si fuese el último de su vida.

Caímos del sillón al pisa, en donde la tomé por atrás e introduje mi pene en su precioso culo, ella gritó diciendo:-¡Por el culo noo! – Pero luego comenzó a gustarle y pedía más. Así estuvimos un largo rato, y luego saqué mi pene de su interior la di vuelta y lo introduje lentamente en su vagina que, por cierto, ya estaba mojada. Gemía sin parar, me acosté sobre ella, lamía sus pechos como dos grandes bolas de helado y mordisqueaba sus pezones, cosa que la hizo gemir más.

Cuando estaba por acabar, me tomó por los hombros y se puso encima de mí. Esto demoró el orgasmo solo unos segundos, y bastaron para que se ponga a lamerme otra vez el pene. Me pidió que no pare, que acabe en su boca, y así lo hice, luego se montó sobre mí, tomó mi pene con sus suaves manos y lo introdujo en su vagina, nuevamente. Era su turno de llegar al orgasmo, se movía de una manera inexplicable, era como si estuviese enchufada a 220V, tenía la misma (o más) energía de cuando habíamos comenzado, en el sillón.

Yo acariciaba sus pechos, mientras ella se movía sin parar, luego anunció su orgasmo y finalmente cuando lo tuvo, se dejó caer sobre mí sin decir nada. Así estuvimos durante unos segundos, hasta que se levantó y dijo: -fue fabuloso, me has dejado agotada. Quiero volver a verte la próxima semana.
Ya era muy tarde, así que pasé la noche en su casa, en la habitación de huéspedes. Estaba muy agotado, quizás más que ella, ya que, en aquella fiesta, yo había estado con su marido, así que me dormí enseguida. A la mañana siguiente, cuando me levanté, no había nadie, en la casa, solo una chica que decía ser la hija de este extraño matrimonio.

Mientras desayunábamos me dijo que se llamaba Paula, que tenía novio, y entre tantas otras cosas, me dijo que había escuchado todo lo que había pasado con su madre, la noche anterior. Yo no sabía que decir, me había quedado congelado, pero ella supo que hacer. Me tomó de la mano y dijo:

– Ven aquí, acompáñame. Soy virgen y estoy cansada de serlo. Mi novio es muy lento para estas cosas- Una vez más, la joven me había dejado con la boca abierta, pero en esta altura de la vida, y después de haberlo hecho con sus padres, no me podía faltar un miembro de la familia, su hija de 18 años, que por cierto era muy linda y parecía tener más de 19.

Entonces la seguí hasta su habitación, la cual estaba llena de almohadones, de todos los tamaños. Ni bien entre se acostó en la cama y me dijo: – hazme tuya-

Yo me acerqué lentamente y comencé a desvestirla, mientras le sacaba el pantalón rozaba sus piernas con mi lengua, al igual que cuando le saqué la remera. Luego le saqué el corpiño y me quedé en sus pechos, que eran casi tan grandes como los de su madre. Comencé a recorrer su cuerpo con mi lengua hasta llegar a su bombachita, la cual le saqué de prisa y comencé a lamer el interior de su vagina.

Yo seguía lamiendo su vagina mientras ella gemía sin parar, luego me sacó la remera, yo me paré y comenzó a sacarme el pantalón y sin utilizar las manos se metió mi pene en la boca, con sus manos me guió hasta la cama, yo me acosté y le invité un 69, ella accedió encantada y se acostó sobre mí. Estuvimos en esa posición hasta llegar al primer orgasmo.

Luego se levantó, se sentó sobre mí, introdujo mi pene en su culo y comenzó a moverse igual que su madre. De repente alguien llamó a la puerta, era su novio, así que tuvimos que dejarlo ahí, por esa vez, y hacerlo pasar.

Ella fue a atender la puerta mientras yo me vestía y me escapaba por la ventana de la habitación de sus padres.

Autor: Clubdelsexo

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