Isabel y el Duque

Este verano tuve una experiencia inolvidable con mi amiga Isabel. Isabel de 43 años es una mujer muy atractiva y además insaciable. Con el agrandamiento de culo y pecho que se hizo hace no mucho hay pocos hombres que se le resistan. Nos encontramos en un bar de copas. Al rato yo me estaba follando a Isabel en el cuarto de baño,  estábamos de pie, Isabel apoyada en la pared. Ella estaba con minifalda y sin bragas, porque yo ya se las había arrancado. Yo se la estaba metiendo y ella gemía y se movía arriba y abajo frenéticamente. Al rato entro un chico negro y se sorprendió al vernos. Isabel ni corta ni perezosa se arrodilló delante de mis narices, le sacó la polla y se la metió enterita en la boca. Se la chupaba como una autentica profesional. Después de hacerle una mamada monumental, él se corrió en la boca de ella. Entonces Isabel se apoyó en la pila y me pidió que la follase. Yo comencé a embestirla violentamente. Ella estaba tan caliente y mi polla le estaba dando tanto placer, que tardó solo unos minutos en llegar al orgasmo, tras lo cual yo me vine dentro de Isabel.

Al salir el chico negro nos invitó juntarnos con dos amigos de el que estaban en el bar, otro negro y un hombre mayor. Después de unas copas estos propusieron ir al chalet del más mayor de ellos, un argentino de unos sesenta años. Este le dijo a Isabel que era productor de películas porno y le ofreció 1.000 euros si además de follar con ellos dejaba que la filmara para su colección privada. Isabel aceptó y nos fuimos todos juntos. Los primeros minutos en el chalet fueron normales. Enseguida nos pusimos a follar con Isabel, mientras el seños mayor filmaba uno de los otros la penetraba e Isabel mamaba a otro. Cuando alguien quería acabar, Isabel se acomodaba para recibir toda su cascada en la boca.

En un momento un negro metía su polla de forma salvaje y brusca en el coño de Isabel quien en cuestión de pocos minutos tuvo un primer orgasmo, pero el negro seguía con su arremetida como si nunca fuera acabar. Al frente de Isabel se puso el otro negro, pero este solo se pajeaba. Cuando el negro que la follaba se iba a correr aviso e Isabel hizo lo de siempre, y recibió su chorro de leche caliente en la boca. Entonces el otro negro la acomodo en el sofá, la puso boca abajo, abrió sus piernas y mientras echaba salivita a su gran trozo de carne metió un dedo en el culo de Isabel, preparándolo para recibir placer. Entonces comenzó a meter poco a poco su gran polla. Después de haberla metido toda, siguió su movimiento de meter y saca. Al rato el negro se acomodó y tomo a Isabel de espaldas enchulándola otra vez.  Entonces yo comencé a follarla por el coño.  Isabel estaba como loca. Después de unos minutos el negro que le estaba rompiendo el culo grito que se venía, saco su enorme polla y vacío su leche caliente en el culo y espalda de Isabel. Yo seguí con mi bombeo unos minutos más y termino dentro de ella.

Después un negro cargo a Isabel hasta una cama. Entonces el señor mayor me pidió que filmara yo y se acercó a Isabel. Desabotonó su pantalón y bajó su cremallera y sacó una polla que se parecía a la de un pony. Todavía morcillona medía más de 25 cms. Isabel empezó a lamerla, puesto que resultaba verdaderamente difícil metérmela en la boca. Enseguida el argentino empezó a introducir esa polla descomunal en el coño de Isabel, no sin problemas: aparte de su longitud, su grosor realmente amedrentaba. Al hombre parecía gustarle aquella situación y empezó a gemir anunciando su corrida. Entonces empujo y consiguió meter tres cuartos de la polla dentro del coño de Isabel. El se corrió y al sacar la polla el semen rebosaba de Isabel. Durante la follada Isabel tuvo un orgasmo bestial. Después de ello, los otros tres pusimos a Isabel en cuatro patas y nos turnamos para encularla mientras el argentino volvió al mando de la cámara de filmación.

Cuando todo parecía terminar el dueño de casa trajo a su perro, un labrador negro llamado Duque quien comenzó a acercar su nariz a la zona del coño de Isabel. Ella intentaba empujarle su cabezota, pero el perro era demasiado insistente y fuerte. Entonces el hombre le dijo: parece que le gustas mucho putita, mira lo excitado que le has puesto. Efectivamente debajo del perro se podía ver un pedazo de carne colgante y roja salida de la envoltura. Parecían unos 20 cm, y se veía que había más dentro. El dueño de casa propuso a Isabel que follara con el perro. Le trajo otros 1.000 euros para ella si se follaba al perro. Ella dijo: No me atrevo, podría morderme. Sin embargo, las dimensiones de la polla del perro la calentaban mucho. Yo que estaba deseando ver como Isabel follaba con el perro le dije que seguramente le iba a gustar mucho. Ella se decidió al fin y se agachó un poco y comenzó a frotarle ligeramente la polla al animal mientras la filmaban. A perro le debió encantar porque la polla comenzó a crecer y a crecer. Duque sabía de qué iba el tema ya que antes de que Isabel pudiera decir nada, Duque le estaba lamiendo el coño como poseído. Ella empezaba a gemir, sus ojos se ponían en blanco. Duque la lamía sin parar con su lengua y ella disfrutaba a cada segundo. Separó las piernas de par en par para permitirle entrar la lengua lo más adentro que pudiera. Ella ya estaba que no podía más, comenzó a correrse y dar gritos de placer, llegando al orgasmo como poseída.

Al rato un negro levantó a Isabel y la colocó sobre el sofá con su precioso culo para arriba y le dijo al otro que ayuda al perro a que la follara. El coño de Isabel estaba muy mojado y brillante de sus jugos, y el negro ayudo a Duque a entrar dentro de ella. No fue complicado, y Duque comenzó a follarla como poseído, desde el comienzo. A ella le encantaba. Ella comenzó a gritar con cada embestida del pollón de perro. Este empezó a gemir y su saliva goteaba sobre el pelo de Isabel, mientras le clavaba las garras en su espalda, aunque a ella no parecía importarle, ella sólo necesitaba toda esa polla dentro de su coño caliente. El perro la follo durante 20 minutos, siempre igual. Isabel se mantuvo aguantando las continuas embestidas, empapada de sudor. En un momento ella dijo: está empezando a crecer más, hostias, joder, su polla es más grande ahora. Se estaba refiriendo a la bola del glande de Duque que ya la tenía pillada. Ella comenzó a gritar cada vez más fuerte, eran ya aullidos, y la bola del perro realmente le estaba causando cierto dolor. Después de un minuto o dos, ella ya parecía estar mejor y empezaba a disfrutarlo de nuevo. El animal empezó a gemir cada vez más y se veía que estaba a punto de correrse. Isabel estaba igual, gimiendo también de placer, con sus ojos en blanco, llegando al su orgasmo. El perro por su parte se corrió dentro de ella. Duque, al acabar de correrse intentó salir, pero al estar bloqueados no pudo, así que se quedó sobre ella. Después de un rato, Duque pudo salir de ella. No se podría creer la cantidad de semen de perro que salió del coño de Isabel.

Isabel quedo rendida. La llevamos a la cama y se quedó dormida unas cuantas horas. Nosotros vimos la película y tomamos unas cervezas. Los negros llamaron a dos amigas nigerianas para que nos mamen las pollas para entretenernos. Las chicas cobraban a 10 euros la mamada. Un de ellas acepto que por 20 euros el dueño de casa la folle por el culo. Al despertarse Isabel estaba muy dolorida del coño. Se bañó y se vistió y la lleve a su casa para que se reponga de la orgia animal que había gozado. Nos despedimos hasta un próximo encuentro, cuando ella tuviese muchas ganas de follar.

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