Juan mira como humillan a su novia delante de su hijo

Juan es un joven soltero que vive en España, navegando por internet, llegó a hacer amistad con una mujer de México, ella creo que se llamaba María del Mar, vivía sola con su hijo, tras unos meses hablando por skype, empezó a surgir algo más entre ellos, ella era bastante guapa, tenía una delicada piel blanca como la nieve que contrastaba con su pelo negro, ella estaba desconfiada, hay mucho loco por ahí, pero el ya se imaginaba a su esposa y pensaba hacerla feliz y quería ser como un padre para el muchacho, su padre real era un celoso maltratador, y ella deseaba largarse lejos de ese hombre que aporreaba su puerta borracho.

Un día ella le contaba a Juan una muy desagradable vivencia que habría ocurrido más de un año antes de conocerse, ella iba camino a casa y era ya de noche, y temía andar sola, a la noche las calles se ponen peligrosas, iba con su hijo, y con unas bolsas, no estaba muy lejos de casa pero le quedaban varias cuestas que subir, un señor mayor paró su coche junto a ella y se ofreció a llevarla, ella rehusó amablemente aunque parecía un señor amable, el insistió, -pero como te voy a dejar cargada de cosas en la calle, sola con tu niño, te puede pasar cualquier cosa, si no subes, pues dejo el carro donde pueda y te acompaño. A lo que ella aceptó subirse al coche.

Ella le indicó donde vivía, pero antes de llegar, el salió de la carretera, y el le decía que ella necesitaba un hombre que la cuidase, entre risas,

como aparentando paternalismo, le ponía la mano sobre los muslos de ella, que se empezaba a inquietar y solo pensaba en que su hijo estaba sentado detrás, que era un coche de dos puertas, ella como mujer experimentada supo seguirle el juego mientras pensaba que hacer, el ya dejaba claro lo que quería, ya metía la mano bajo su falda, ella le dice que solo deje que compre no se que cosa en la farmacia para el niño antes que cierren, el le dijo que el niño se quedaba en el coche, ella se bajó y le dijo al de la farmacia que llamase a la policía, ella entro a la trastienda y el empleado sacó su escopeta, el hombre se bajó, y gritó que donde estaba esa zorra, ella salió por la puerta de atrás y sacó al niño del coche, cuando el de la farmacia le apuntó con la escopeta, el tipejo huyó.

Después de que ella le contase esa desagradable historia, el empezó a pensar, -si no hubiese podido escaparse, el la hubiese violado, con su hijo allí, se le vino la imagen de ella desnuda, sometida, y el niño viendo como ese desconocido veja a su madre, y una presión le llenó el pecho, y se le puso dura, no entendía por que, pero no paraba de imaginar la escena una y otra vez, estuvo días masturbándose imaginando como sometían y humillaban a su novia, a la que el no había podido aun ni tocar.

Se pasó semanas imaginando la situación de diferentes formas, no lo podía evitar.
Durante ese tiempo, ella al fin había empezado a ponerse caliente ante la cámara, ponía al niño a dormir, bebían, escuchaban

música y cada día ella le enseñaba un poco más, y deseaba verla, y verla desnuda.

Aquella noche ella había comprado un pícaro camisoncito, de bonitos encajes de un intenso color rojo, para volver loco a su hombre, tenía que darle un poco de jugosa carne para mantener enamorado a ese hombre a tanta distancia.

Como en otras ocasiones, el niño dormía, y ellos contactaban al final de la jornada, era viernes y ambos tenían la noche entera. Pero como ya había ocurrido otras veces, el exmarido de Marímar apareció borracho para aporrear la puerta, y como otras veces ella llamó a la policía quienes solían mandar a un agente que según ella era “un amigo”, y que a juzgar de Juan estaba detrás de Marimar. Siempre que alguien llamaba a la puerta ella quitaba la imagen de la pantalla de su pc, para que no viesen que ella hablaba con un hombre, la pantalla parecía apagada, y mientrastanto el podía ver todo el salón, así había podido asistir en primera fila a varios numeritos del dichoso exmarido. Esta vez ella hizo lo mismo, pero cuando ese energúmeno venía en aquel estado, ella no le dejaba pasar, el aporreaba y gritaba y llegaba la policía, normalmente los agentes llamaban y veían que todo andase en orden, se marchaban, ella volvía a la mesa, comprobaba que Juan seguía allí y continuaban donde lo habían dejado.

En cuanto sonaron los golpes ella apagó la pantalla y se acercó a la puerta, seguidamente llamó a la policía, junto a la puerta para que el lo oyese, esta vez el exmarido se fue rápido, al poco rato, toc toc toc, ella dijo que seguro sería la policía, volvió a apagar la pantalla y fue a la puerta, era el amiguito de las narices, Juan se fijó en que llevan chaqueta de policía, pero el resto era ropa de paisano, no llevaban gorra, parecía que estaban fuera de servicio, Juan supuso que habrían pasado a atender a una conocida ya de camino a casa, pero Juan empezó a sentir un creciente enfado, porque el amiguito pasaba su mano por la mejilla de Marimar, Juan no oía lo que decían, pero le parecía que trataban de entrar, estaban en la misma puerta, hacían gestos señalando al interior de la casa mientras ella trataba de cerrar mientras negaba con la cabeza. De pronto hubo un forcejeo y el amiguito la empujó diciendo, -Que entres coño!, ella calló al suelo, se la veía indefensa, con un fino vestido, descalza, su pequeño y blanquito cuerpo fue zarandeado violentamente por el supuesto amigo, el otro tipejo cerraba la puerta, Juan no sabía que hacer, no sabía que numero marcar para llamar a la policía de aquella ciudad, además, esos dos eran policías, su móvil no tenía saldo, no tenía teléfono fijo, o puede que simplemente decidiese no hacer nada, lo primero que pensó es que de tanto fantasear con el tema había hecho que esto pasase, un torbellino de ideas le atravesaba la cabeza, el otro tipo, un poco barrigón, levantó a la pobre Marimar, que tenía la cara llena de lágrimas, suplicaba y lanzaba miradas a su pc, hacia Juan, el era su única esperanza, pero su parte instintiva no podía dejar de mirar, el amigo le gritó que se callase, y entonces, el niño, apareció en la puerta, en pijama, se había despertado por el jaleo, el corazón del perturbado Juan dió un vuelco, el amigo se acercó al niño, mientras su madre lloraba de nuevo sentada en el suelo a los pies del barrigón que la sujetaba por las muñecas, el amigo le dice al niño, -sientate ahí calladito, mientras mami juega con sus amigos, el niño se sentó ovediente, entonces se acercó de nuevo a la indefensa madre, -levanta, le dijo cogiendola por los brazos, mientras no podía parar de llorar, miraba con incredulidad, repetía, -dios, dios, dios… la hicieron ponerse en pie, ellos retrocedieron y la dejaron de pie en medio del salón, entonces el maldito amiguito le dice, -desnúdate, en un tono frio y brusco que fue una bofetada para la pobre mama, no ovedecía, asi que se acercó y le cogió del pelo, -que te desnudes coño, venga!, y entre llantos, con la cabeza baja, temblando, se soltó su vestido de los hombros, calló al suelo dejando al aire su blanco cuerpo en ropa interior, blanca, de encaje, Juan no pudo más, sintiendose horrorizado de si mismo, puso la cámara a grabar y se llevó la mano a su paquete, y la imagen de el masturbándose viendo como abusaban de su novia en vez de tratar de hacer algo, le excitaba aun más, la verdad es que muy en el fondo sabía que podía tratar de llamar a la policía de allá, en el locutorio de abajo,

pero apartó la idea de su mente, la patética y cobarde idea de quedarse mirando, le ponía cachondo. Cuando el sujetador calló al suelo y ella se tapaba sus blancas tetas, ahí decidió que no podía resistirse, se bajó los pantalones y se dejó llevar por esa voz que gritaba dentro de su cabeza, -desnudadla, sometedla, es toda para vosotros, dejad que la vea desnuda y sometida, ojala ella pudiese verme, que me vea masturbandome mientras la violan.

El amiguito se acercó a ella -bájate las bragas, vamos puta de mierda. El barrigón se acercó por detrás y se las bajó hasta los tobillos de un tirón, ella rápidamente se tapó la entrepierna con una mano y los pechos con la otra, -no te tapes, dijo el barrigón mientras la sujetaba por las muñecas, cuando Juan vio sus blandas tetas, el bello púbico negro destacaba en su blanca piel, estaba mirando esa imagen, con atención, con sus piernas muy juntas, cuando la oscura, fuerte y peluda mano del amiguito se mete entre sus muslos, se acercó a su cara, -cuanto llevaba soñando con esto, vas a ser mi perra, ponte de rodillas, a cuatro patas. Juan miraba atentamente, el amiguito, sacó una especie de vara, telescópica, como una antena de radio, pero algo más robusta, empezó a azotarle las nalgas mientras ella no podía parar de llorar, respirar de forma desesperada, todo su cuerpo temblaba, pero el querido amigo no tenía piedad.
Mientras el barrigudo rebuscaba en los cajones y todo lo que veía, olía las bragas y las tiraba, entonces vio sobre una mesita, el picardías rojo, lo sacó de la caja, lo miró y se rió, -que pasa puerca, esperabas macho esta noche?. miró al amigo y le dijo, -que se lo ponga. -ya has oido, vamos, queremos vértelo puesto, ella se lo puso, la pusieron en pie, -vamos, mueve el culo para nosotros puta, vamos, camina, que te veamos. Juan tenía la polla a rebosar, de ver esa tela roja que resaltaba sobre su blanco cuerpo, los invitados se sentaron y gritaban, -venga cerda, baila para nosotros, vamos, baila, mientras la azotaban, ella se movía tristemente mientras lloraba, suplicaba, miraba al suelo y a veces miraba a su chico o la pantalla donde quizás intuía que su novio se entretenía mirando como un asqueroso. La hacían inclinarse y mordían sus nalgas ya más rojas que blancas, -te vamos a follar por el culo hasta que te cagues, quiero sacarte toda la mierda, puerca asquerosa, le destrozaron el picardías a tirones, la seguían azotando, la obligaron a ponerse a cuatro patas, el barrigón cogió su porra y dijo al amigo, -sujétala bien, de nuevo desnuda, a cuatro patas, el barrigón embadurnó de saliva su porra y en cuanto Marimar sintió la dura porra penetrándola empezó a resistirse, pero su querido amigo la tenía bien sujeta, Juan no pudo más, verla desnuda y sometida era su fetiche, ahora lo entendía, se corrió mientras ella gritaba y ellos reían, pero no se le bajó el rabo ni por un momento, estaba caliente, estaba inmerso en su propia decadencia, saboreaba cada instante, cada imagen, ellos empezaron a relajarse, se quitaron los pantalones, Juan entendió que ivan a disfrutarla. El amigo se sentó en la silla del pc donde ella había estado antes de que esto empezase, se sentó despatarrado y chasqueó los dedos y le ordenó a Marimar, -ven aquí, a cuatro patas, perra, vamos, ven aquí. Ella andaba a cuatro patas mientras el barrigón no sacaba la porra del recto de esa pobre mama, se la introducía aun más para empujarla, caminaba arrodillada hasta los testículos de ese malnacido que se sentaba en la silla de ella como un rey en su trono. -chúpame el rabo cerda, la sujetaba por el pelo y le zarandeaba la cabeza violentamente, ella tenía arcadas, y chorros de babas caian por los huevos de ese tipo, Juan pensaba, -obliguen a esa perra a lamer esos huevos, quiero verlo, quiero verla chupar los huevos a su querido amiguito, no entendía porque pensaba eso, no era dueño de sus pensamientos, para su satisfacción el tipo metió sus huevos en la boca de la novia de Juan, mientras la polla se posaba sobre su cara, ante la excitación de Juan, tendieron a la mama en el suelo, el amigo se puso de cunclillas sobre la cara de la pobre Marimar, que parecía a punto de vomitar, el culo del amigo estaba sobre la boca de marimar, el le decía que lamiese, -déjalo limpio puta de mierda, Juan ahora rabiaba por no poder verlo mejor, quería verla meter la lengua en ese culo peludo, el amigo la sujetó por los tobillos, subiendo sus piernas, el culo de Marimar miraba al techo como un cubo de mierda, el barrigón empezó a penetrarla, Juan ahora si podía verlo bien, oía los quejidos ahogados de la mama que sonaban con cada embestida del barrigón, el amiguito y Juan gritaban al unísono, dale, dale, dale, rómpele el culo, ambos se cambiaron el sitio.
La cosa fue para largo, para muy largo, los dos violadores igual que Juan se corrió varias veces, hasta se fue a por algo de beber, siguieron durante horas, le lamieron todo el cuerpo, la penetraron a la vez, pero entonces llegó el climax, estaba amaneciendo, empezaron a hablar, se reian, Juan estaba asqueado, horrorizado pero no podía dejar de mirar, la madre tenía su cara morada, sacaba la lengua en una mueca grotesca de asfixia, Juan pensó que la matarían y se le calló el mundo a los pies, pero no, nadie murió gracias al cielo, pero si que el barrigón apretaba, entonces quedó claro lo que buscaba, de la entrepierna de Marimar salió un chorro de fluido vaginal y orina, era un tremendo orgasmo provocado por la asfixia, entonces el barrigón sacó su polla y una fuente de excrementos brotó del culo blanco y hermoso de la mama, mientras todo su cuerpo temblaba, entonces le aflojó el cinto del cuello y ahora si vomitó, por un momento chorreaba por delante y por detrás, por todas partes, pusieron a la mama a cuatro patas aunque estaba agotada, pero era como un ritual, no podía estar acostada, la querían a cuatro patas con la cabeza hincada en el suelo, los dos se pajearon de pie y dejaron caer el esperma, recogieron las cosas y en unos minutos volvieron para orinarla encima, luego se vistieron y se marcharon, y Juan dice que cree que uno de ellos le guiñó un ojo a la cámara antes de irse, pero serán imaginaciones, podría denunciarlos con ese vídeo, no se que hará, no sabrá que decir a la pobre Marimar, por el momento me ha vendido una copia a mi, y pienso verlo, solo para ver si hay guiño o no. 😉

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