Tres noches después estábamos en su casa, Ãbamos a follar y me dijo que en agradecimiento a como la habÃa tratado dejarÃa que se la metiera por el culo, pues se lo habÃa pedido varias veces pero ni se le pasaba por la cabeza. La besé con mucha pasión, le dediqué un trato especial a sus tetas hasta el punto que llegó al orgasmo mientras le chupaba los pezones.
Sonia es bastante gordita y tiene cara de bollo. Esto ha hecho que tenga muchos complejos ya que cuando era adolescente tuvo bastante acné y tenÃa muy poco éxito con los chicos, mientras que sus amigas no tenÃan problemas para ligar. A su favor tiene unas tetas descomunales, que durante muchos años le representaron un problema porque le hacen parecer aun más gorda.
El dÃa en que nos enrollamos por primera vez hacÃa ya varios años que nos conocÃamos, pues éramos vecinos en la misma urbanización de verano. Ella tenÃa 20 años, era un sábado de madrugada, coincidimos en una discoteca y yo, algo pasado de alcohol, no tuve demasiado problema en enrollarme con ella, lo que cambió mi vida, ya que a partir de entonces empecé a depender de mi ración de sexo con ella.
Ella era tÃmida y habÃa sufrido algunos rechazos de importancia, por lo que solamente se enrollaba con quien descaradamente le tiraba los tejos. Ella respondÃa a su propia timidez siendo un verdadero volcán sexual. Aun asÃ, solamente se habÃa acostado con dos chicos antes que conmigo.
Entonces, ella tenÃa 20 años y yo 27. Al principio fueron cuatro besos en la discoteca, luego salimos a un parque cercano y nos sentamos en un banco algo apartado (era Julio). Yo tenÃa amplia experiencia con mujeres pero nunca habÃa tocado unos pechos tan enormes como esos. Me venÃa justo abarcar uno de ellos con las dos manos. Enseguida alcancé sus pechos por debajo del sujetador, luego sus bragas.
Ella no ofrecÃa ninguna resistencia. No tardó en desabrocharme los pantalones y empezar a manosearme. Al poco rato se arrodilló delante de mà y se la metió en la boca. Cuando llevaba un rato, se levantó me dio un beso y me preguntó si me gustaba. Yo le dije que entre sus tetas y su mamada estaba flipando. Entonces se volvió a arrodillar y metió mi pene entre sus tetas.
Con las manos las hacÃa subir y bajar, yo estoy bastante dotado, pero aun asà parecÃa pequeño entre ellas. Se volvió a levantar y me preguntó si me gustaba follarle las tetas. Yo le contesté que me encantaba pero que otra cosa la que me follarÃa. Ella me retó preguntándome a que estaba esperando. Allà mismo le quité las bragas, me bajé los pantalones e hice que se sentara arrodillada encima de mÃ. Sin nada de esfuerzo tenÃa sus pezones en mi cara mientras ella sola se dedicaba a subir y bajar. Primero se corrió ella, después se la sacó, se la metió en la boca me hizo una paja de forma que me corrà mientras me la apretaba con los labios. Nos besamos y regresamos a la disco, hablamos un rato y nos fuimos cada uno a su casa.
La escena se repitió hasta tres veces durante la semana siguiente, pero esta vez en su casa, cuando sus padres no estaban. Sonia era muy ardiente y me superaba en todo. El hecho de haber sido rechazada muchas veces hacÃa que se volcara con quien se fijara en ella. Fueron polvos normales pero muy intensos. Durante todo el mes estuvimos follando como locos y no me di cuenta de que ella se habÃa hecho ilusiones de algo serio conmigo, cosa que yo ni me planteaba.
Lo llevábamos casi a escondidas hasta que un dÃa intentó besarme en público delante de mis amigos y yo la rechacé. La bronca que me tiró no la olvidaré nunca. Me hizo quedar como el gran gilipollas. El caso es que me caÃa muy bien y me sentà muy mal por aquello, asà que cuando pude hablar con ella le prometà un desagravio. Pronto se presentó la oportunidad pues al terminar julio hicimos una cena los compañeros de trabajo y le pedà que me acompañara. La traté como una reina y no tuve reparos en besarla en público. Era la primera vez que alguien lo hacÃa y la recompensa que me dio valió la pena.
Tres noches después estábamos en su casa, Ãbamos a follar y me dijo que en agradecimiento a como la habÃa tratado dejarÃa que se la metiera por el culo, pues se lo habÃa pedido varias veces pero ni se le pasaba por la cabeza. La besé con mucha pasión, le dediqué un trato especial a sus tetas hasta el punto que llegó al orgasmo mientras le chupaba los pezones y aprovechaba para meterle el pulgar por el culo.
Llegó el momento y me pidió que lo hiciera muy despacio. La unté bien con crema y puse la cabeza de mi aparato en su entrada, le metà la punta y la dejé cinco minutos antes de continuar presionando. Tardé 15 minutos en metérsela toda, después todo fue más sencillo, aunque apenas tardé dos o tres minutos más en correrme.
Después del polvo estuvimos hablando y quedamos en salir juntos de manera más o menos formal. Por su parte me prometió todo el sexo que yo quisiera y, de hecho, ella todavÃa necesitaba más sexo que yo.
A los cuatro años nos casamos y ahora llevamos nueve de casados. Ahora tenemos 33 y 40 y en lo que respecta al sexo, ella siempre ha sido tan fogosa y activa como el primer dÃa y siempre nos hemos satisfecho nosotros mismos sin necesidad de terceros. Somos aficionados a revistas eróticas y a las pelÃculas porno, sobre todo especialidades como transexuales, gordas, maduras, preñadas etcétera. Aunque a veces si que nos hemos excitado con la posibilidad de follar en grupo o con un transexual, nunca nos lo habÃamos planteado en serio. Hasta hace dos años.
Un buen dÃa, ella y un par de amigas del trabajo se fueron a cenar a un pueblo cercano a Valencia, donde una de ellas tenÃa otra amiga. En total fueron cuatro leonas. El caso es que eran las fiestas del pueblo y esa noche habÃa verbena, por lo que después de cenar se fueron a la plaza a tomar unas copas. De vez en cuando se les acercaba algún grupo buscando ligue pero ellas pasaban de todo e iban a su marcha. En un momento dado, el tÃpico grupo de chavales jóvenes que hay en todos los pueblos se les acercó buscando su oportunidad, pero hoy no era su noche y ellas también pasaron de estos. Sin embargo, Sonia se fijó en el más chuleta de todos ellos. Era grande y con cara de cabrón, cicatrices de acné y pinta de fumador de porros. Por alguna razón se sintió atraÃda por él pero no lo demostró.
Pronto se quedaron tres, pues una de ellas se fue a casa. Sobre las cuatro de la mañana una de ellas (soltera y sin compromiso) se iba colgada del brazo de uno, la que vivÃa en el pueblo se iba a su casa y Sonia se encaminó hacia el coche que estaba aparcado a las afueras del pueblo. Apenas llevaba una calle andada cuando apareció el cabrón de antes con una moto de esas de cross, le dijo que si querÃa que la llevara. Sonia lo mandó a freÃr espárragos pero tras una breve conversación acabó subiendo a la moto. Él la llevó hasta el coche como habÃa prometido, pero antes de que Sonia se subiera al coche intentó besarla varias veces, a lo que Sonia se negó sin ninguna duda.
Al dÃa siguiente, Sonia me contó lo sucedido. El chaval tendrÃa 18 o 19 años y debo reconocer que me excitó mucho la historia. Sonia me dijo que le atraÃa mucho y que si hubiera intentado besarla un par de veces más habrÃan acabado follando como locos. Esta frase me puso a cien y le pedà que me contara como se lo hubiera follado, mientras yo me la follaba. Cada vez que tenÃamos sexo le pedÃa que me contara lo que hubiera pasado si aquel hubiera sido más lanzado. Sonia no se extrañó de que aquello me excitara pero sà de mi insistencia. La diferencia era que aquello realmente habÃa estado a punto de pasar, mientras que todo lo fantaseado hasta ahora era fruto de nuestra imaginación.
Cuando vio que no cambiaba el tema de nuestras fantasÃas me dijo que si lo llegaba a saber se lo hubiera follado. Empecé a sonsacarle y me confesó que ella también pensaba mucho en él y que habÃa llegado a masturbarse pensando en él. Asà fue como empecé a proponerle la posibilidad real de hacerlo. Ella insistió mucho en que conmigo tenia más que suficiente, yo insistà mucho en que ella habÃa estado cerca de ponerme los cuernos, por lo que no podÃa garantizarme nada, que lo estaba deseando y que a mà me excitaba. Finalmente dejó la puerta abierta a la posibilidad de hacerlo.
A partir de ahÃ, cada vez que tenÃamos sexo me decÃa que era un cabrón y me contaba todas las cosas que le iba a hacer. Me decÃa frases como: con lo jovencito que es seguro que nunca ha visto unas tetas como estas, lo voy a ahogar con ellas. Cuando se corra dentro de mà me las apretara tanto que tú mismo podrás ver las marcas de sus manos. Cuando note su semen en mi garganta le miraré a los ojos y pensaré en ti. Después de follarme las tetas le diré que ahà tiene mi culo para hacer lo que quiera y que estoy deseando que me lo folle. Solo con oÃr esas frases pronunciadas de su boca era capaz de correrme.
No fue difÃcil encontrar el lugar por que se movÃa él chaval. Era una disco cercana en la que ponÃan una música horrorosa. Sonia y yo entramos y nos separamos. Llevaba un jersey fino y ancho, y una falda larga. No tardó en localizarlo y se hizo la despistada, pero se aseguró que él la viera. Enseguida se acercó y le propuso invitarla a una copa que ella aceptó encantada. Antes de 10 minutos él ya habÃa intentado besarla otra vez, pero esta vez Sonia se dejó llevar. Se sentaron en un rincón y empezaron a besarse. Pude ver como aquel fulano colocaba sus manos debajo del jersey de Sonia y le acariciaba las tetas. No habÃa pasado media hora cuando Sonia le propuso ir a otro sitio, ya que le incomodaba que yo estuviera por allÃ
Fueron a su casa y Sonia me contó que aquel tipo estaba tan bien dotado como yo y que sabÃa lo que se hacÃa. Durante el camino se besaron y ella llegó a su casa ya sin sujetador. Lo primero que hizo él fue quitarle el jersey y lanzar su boca contra sus tetas. Sonia le cogió la cabeza con aire maternal y le dijo que era como un bebe mamando de su mamá. Aquel se bajó los pantalones, tumbó a Sonia, le quitó las bragas y se la metió tan rápido que Sonia no tuvo tiempo casi ni de reaccionar. Él chaval sabÃa controlarse y estuvo bastante tiempo dentro de ella hasta que se corrió como un loco. Aun sin sacársela, Sonia le acusó de ir demasiado de prisa perdiéndose un montón de polvos. El chaval dijo que apenas habÃa comenzado. Conforme se la sacó, se sentó en un sofá, cogió a Sonia de la mano y le condujo la cabeza hasta su rabo, aun pringoso de semen. Sonia se lo metió en la boca y poco a poco notó como volvÃa a crecer, hasta estar armada de nuevo. Se la sacó de la boca y se sentó encima de él. Le excitó mucho mirar hacia abajo y ver a otro en mi lugar. Tuvo dos orgasmos antes de sentirse de nuevo inundada de semen.
Aunque aseguraba estar en condiciones de meterle otro polvo, Sonia no quiso seguir, se vistieron y regresaron a la disco y el chaval le dio su teléfono. Volvimos a casa y me lo contó todo con pelos y señales. Ella no tenÃa clara cual serÃa mi reacción una vez que de verdad lo habÃamos hecho. Esa noche hicimos el amor dos veces. Nunca le habÃa dicho tantas veces seguidas que la querÃa y que era lo más importante para mi y siempre lo serÃa. También le dejé claro que el sexo es el sexo y hay que disfrutarlo, igual que si fuera un deporte. Ella me dijo que esa noche no habÃa disfrutado mucho por temor a mi reacción, asà que le prometà que lo podrÃa repetir, siempre que me lo contara con pelos y señales.
Esa semana hicimos el amor todos los dÃas. Yo le pedÃa a Sonia que me contara con pelos y señales todo lo que pensaba hacer con el Juan (asà se llamaba) y ella me pedÃa que le dijera lo que yo querÃa que hiciese. En ese juego, le decÃa que se mostrara obscena con él y que no se cortara en nada. Ella me contaba como se dejarÃa dominar por él y me hacÃa imaginar como un chaval con menos de 20 años iba a disfrutar de un cuerpo y unas tetas como las suyas.
Llegado el viernes, volvimos a ir a la misma disco y allà estaba él. Antes de darme un beso para ir en busca de su amante me preguntó que harÃa yo mientras. Yo le dije que irÃa a casa a masturbarme. Entonces se me acercó al oÃdo y me dijo “mientras te corres piensa que le voy a pedir que me folle por el culo”, me dio un beso y se fue.
Cuando llegaron a su casa, Sonia no se anduvo con muchos tapujos y le dijo que a ella le iba mucho el sexo y que esa noche querÃa disfrutar. Sonia se esmeró mucho en que le hiciera disfrutar y durante toda la noche mantuvo la situación a su gusto, de forma que Juan siempre la penetraba y le hacÃa lo que ella querÃa. Juan se pasó la noche con los pezones de Sonia en la boca, eso a ella le excitaba mucho. Lo primero que hizo ella después de desnudarse fue tumbarse a su lado y metérsela en la boca, mientras Juan le metÃa mano por todo el cuerpo…
Cuando ya estuvo a punto, se tumbó hacia arriba y le pidió que le comiera el coño y que no se limitara a pasar la lengua por el clÃtoris, sino que le diera auténticos morreos, metiendo la lengua en su coño como si fuera una garganta. Ella mientras le cogÃa de la cabeza y lo apretaba contra sÃ.
Cuando Sonia ya estuvo mojada, le cogió del pelo y le pidió que la penetrase. Juan no se hizo de rogar y empezó a bombear despacio, mientras le amasaba las tetas y la besaba. Para decepción de Sonia, Juan se corrió enseguida, justificándose en que era una pasada estar con una tÃa como ella. Sonia le pidió entonces a que la masturbase. Juan se sentó detrás de ella y empezó a acariciarle el clÃtoris, a la vez que la besaba desde atrás. Era una postura que a Sonia le excitaba.
Cuando estaba a punto de correrse, Juan sacó de un cajón un consolador que él utilizaba para sà mismo y se lo puso a la entrada de la vagina. Justo en el momento en que Sonia se corrÃa, Juan la penetró con el consolador y cuando todavÃa no habÃa terminado de gemir, se lo sacó y, ya recuperado, empezó a follársela de nuevo. Cambiaron de postura y fue él el que se situó debajo, Sonia se la cogió con la mano, la apuntó a la entrada de su coño y se dejó caer. En esta postura llevaba ella el ritmo y eso le permitió alcanzar de nuevo el orgasmo, antes de que Juan la volviera a inundar con su semen.
Hicieron una pausa en la que hablaron durante un rato. Él le dijo que tenÃa novia, pero que solo la veÃa en verano y un par de fines de semana al mes. Su novia tenia 18 años, era muy celosa y no tenÃa muchas tetas. Sonia le confesó que estaba casada pero que no le estaba poniendo los cuernos a su marido porque cada pareja tenÃa sus acuerdos en lo relativo al sexo y nosotros tenÃamos que el estar con otros hombres estaba en esos acuerdos.
Él mostró curiosidad sobre esos acuerdos y ella le comentó que cuando llegara a casa su marido se la follarÃa mientras le contaba todo lo que habÃa hecho esa noche. Juan estaba un poco alucinado y le preguntó si a su marido realmente le excitaba que su mujer le contara como se la follaban otros hombres, a lo que Sonia contestó afirmativamente.
Entrando más en detalles, al final Sonia le dijo que cuanto más disfrutara él con su cuerpo, más disfrutarÃa después su marido oyéndolo. Juan para entonces ya estaba otra vez a punto y Sonia empezó a masturbarlo, entonces el la beso y le preguntó si a su marido le excitarÃa que le hiciera una cubana y le corriera con las tetas. Sonia le espetó que a su marido le excitarÃa más si le hacia una cubana y después el se corrÃa en el interior de su garganta. Asà que Sonia fue generosa con él y le hizo una esplendida cubana. Justo cuando se iba a correr se la metió en la boca y dejó que le descargara dentro mientras lo miraba y oÃa como chillaba de placer. Cuando se la sacó estaba perfectamente limpia.
Juan habÃa llegado al lÃmite, la tenÃa tan morcillona que ni se la veÃa. Pero Sonia se acercó a su oÃdo y le dijo que si era capaz de ponerse otra vez, le dejarÃa que se la metiera por el culo. Juan empezó a besarla por todos los sitios, especialmente en el coño, donde le hizo una mamada que llevó otra vez al orgasmo a Sonia.
A su vez, Sonia no paraba de manoseársela y metérsela en la boca sin resultado. Finalmente Juan se volvió a empalmar y Sonia cumplió su promesa.
Se puso a cuatro patas y le pidió que se la metiera por el culo.
A Juan le costó cinco minutos metérsela, y empezar a bombear, esta vez no se corrió enseguida y consiguió que Sonia se venciese y se tumbase boca abajo mientras él seguÃa dándole. Al cabo del rato le pidió cambiara de postura. Él se tumbó hacia arriba, Sonia se puso a horcajadas, con la mano se la apuntó hacia el culo y se fue dejando caer.
Como me dijo Sonia, Juan se habÃa follado por el culo a mi mujer, mucho mayor que él, con enormes tetas y cara de puta, mientras le cogÃa del culo y de las tetas. No se podÃa creer su buena suerte.
Cuando terminaron, Sonia le dijo que ahora le tocaba disfrutar a su marido de todo lo que habÃan hecho. Siguieron viéndose de vez en cuando y Sonia siempre me adelantaba lo que pensaba hacer con él.
Cada vez que iba a su casa y nos despidamos con un beso, Sonia me decÃa que iba a plantarse delante de él desnuda, cogiéndose las tetas con la mano, que se le iba a ofrecer completamente y que, posiblemente, dentro de una hora ella estarÃa debajo de su cuerpo sudoroso, oyéndole resoplar mientras notaba su rabo en el culo. SabÃa putearme. Juan, por su parte, le dijo que si su marido querÃa, alguna vez lo podÃa ver en directo.
Pero eso es otra historia.
Autor: Jota Be
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