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Relatos eróticos Marqueze. El Sexo que te gusta leer.

Juegos de colegio

2 de mayo de 2003

Pues aquí estoy otra vez, de nuevo a contar una de mis historias, esta vez una muy chimba y bien prendida.

Pues aquí estoy otra vez, de nuevo a contar una de mis historias, esta vez una muy chimba y bien prendida. Resulta característicamente increíble el gran numero de relatos que hay en la red de amigos quienes empiezan a sentir cosas el uno por el otro y terminan en una follada llena de lujuria y pasión, la verdad es que creo que son la gran mayoría, y es entendible… ¿qué parcero por mas macho que sea, no ha sentido deseos dañados e invertidos?, yo creo que no exista el primer mancito que me pueda responder esta pregunta diciéndome que ellos no, y muchas veces esos deseos son por nuestros propios amigos, muchos se lo callan y así quedan, arrepentidos y jodidos por el resto de sus vidas pero otros… otros…Ummm … bueno, sin palabras, para esos va dedicado este relato.

Y si, a mi también me ha pasado, amistades de toda la vida, que en una noche de borrachera y de juerga , pues cayeron. El pelao de esta historia se llama Damián, cuando eso 17 años (aunque aparentaba muchos mas), 1.77 mt, 74 Kg, grande, corpulento, muy velludo, era el mas desarrollado de nuestra clase, parecíamos niñitos a su lado, usaba el cabello corto, muy al ras, una cara redondita y una sonrisa de mierda que enloquecía a cualquiera, en esa carita de adolescente ya brotaban los nuevos vellos varoniles, una sombra de barba ya hacia presencia, entre los pantalones del uniforme siempre guardaba un bulto que con el tiempo crecía mas y mas y su voz cada día mas gruesa hasta quedar en una grave voz muy sensual, el tiempo pasa y nos transforma, nos convierte en manes de verdad, pero esos días adolescentes son muy intensos y hay que saberlos vivir. Fuimos compañeros de clase durante los dos últimos años del colegio, llegamos a convertirnos en grandes amigos, parceritos, yo en ese entonces me guardaba mucho mis gustos y prácticamente nadie sabia que me interesaban los mancitos, además de que siempre manteníamos juntos de arriba para abajo y era él muy suertudo con las viejas, no se porque pero siempre me atrajo físicamente, mas sin embargo nuestra relación de amistad era muy intensa y nunca tuve el deseo de entablar alguna relación con el, ni siquiera en el plano sexual, estaba totalmente conforme con que fuéramos amigos.

Cuando tenia 16 años conocí a un mancito, un pelao que me iniciaría en el campo de la homosexualidad, me trague perdidamente del parcero y empezamos una relación formal, por esta razón me aleje un poco de Damián, pero había algo de mi que lo extrañaba; faltando dos meses para graduarme, una tarde le pedí a Damián que fuéramos a estudiar:

- Parce, venís a mi casa esta tarde?, estoy solo y hace rato que no venís- le dije

- No se guebon, es que tengo cosas que hacer-me respondió- aunque de todas formas, aprovecho y me ayudas con el trabajo de química que no entiendo ese marica- continuó.

- Listo parce, entonces lo espero a eso de las 3:00 PM, lleve platica haber si nos compramos unas cervecitas; guebon vos gastas- Le dije.

A eso de las 3:10 PM, oigo sonar el timbre de mi casa, abro la puerta y me encuentro con Damián que parado en la puerta, se encontraba empapado y con unas latas de cerveza en las manos que también escurrían el agua, afuera caía un aguacero torrencial,

- Quiubo marica, ¿se vino nadando?- le dije yo, mientras el mismo pasaba hacia la casa.

- Tan guebon, venir a mojarme para que el otro se burle, no pues que chimba- me respondió- mejor pasame una toalla.

- Y es que venís con muchas ganas de estudiar?- le dije irónicamente mientras miraba las cervezas que traía, mientras también le pasaba una toalla

- Si parce, pa que nos hagamos la fiesta, y si queres llamamos a Claudia y le digo que te traiga una amiguita, vos veras- me respondió- ve hablando de eso, que paso con Manuelita, no lo he vuelto a ver con ella, se murió el cuento, no marica, vos si estas salado, no duras con las viejas ni una semana- continuó diciendo, Damián no sabia que yo ya estaba bien encarretado, pero no con una pelada, si no con un mancito y mucho menos que a mi me gustaban los niños, por eso las peladas que me caían no las espantaba de inmediato, sino que trataba de mantenerlas por lo menos una semanita, como para las apariencias.

Empezamos a tomar y con el paso del tiempo se nos había olvidado el estudio y solo hacíamos mas que recordar cuentos viejo

s de el colegio y con el paso del alcohol empezábamos a tomar mas confianza y a soltarnos mas. Pues viendo que Damián tenia toda la ropa empapada:

- Parce, porque no te quitas la camisa y si queres te presto una, es que te vas a enfermar, guebon estas mojadísimo- le dije, … sin el mas mínimo pensamiento morboso.

- Pero, ¿me prestas un pantaloncito también?- me pregunto

- ¿si? Y que mas será, ¿los pantaloncillos o que?- le dije en tono de burla

Me fui a buscar la camisa y el pantalón a la pieza y cuando volví a la sala donde estábamos lo encontré ya sin su camisa y se estaba quitando el pantalón, hace rato que no lo veía así con su torso desnudo, y ufff, ese marica estaba buenísimo, de veras que era el mas desarrollado del salón, a sus 17 años ya tenia un pecho poblado de vellos gruesos y negros que bajaban hasta un frondoso camino hacia su verga, tenia un pecho amplio y unos brazos grandes en contraste no poseían mucho vello, la imagen me impacto, a decir verdad, me excito, y mas fue cuando el pantalón empezó a descender de su puesto, llevaba unos jeans que por el efecto del agua se mantenía forrado a sus piernas y a su bulto, de repente ante mi apareció un slip blanco, que para mi desafortunada suerte… también se había mojado, y dejaba entrever una verga que aunque dormida era de grandes proporciones, algunos que otros vellos se salían de su slip, no, mas bien, la mayoría de sus vellos se salían de su slip, de verdad que el parcerito este ya había terminado su desarrollo y ya se había convertido en todo un mancito, pero que mancito, era todo un oso y además un culo bien voluminoso, no el hijueputa estaba mas que chimba, y yo lo había tenido dos años en frente y ni me había dado cuenta, además el efecto del alcohol hacia mella en nuestros cuerpos, yo me sentía desinhibido, tanto que me arriesgue a tomar la iniciativa, cosa que hasta ese momento nunca había hecho. Damián y yo, siempre en clase de gimnasia teníamos la costumbre de entablar peleas de lucha y tirarnos al piso y revolcarnos, hasta que uno de los dos dejaba prácticamente inmovilizado al otro, casi siempre el que acaba perdiendo era yo, pero pensé que era el momento perfecto para entablar una vez mas nuestro juegos, así que empecé a forcejear tratando de quitarle la cerveza:

- Que haces hijueputa, quedate quieto- me decía Damián tratando de mantenerme alejado, pero al mismo tiempo en medio de risas Yo ya estaba totalmente loco, me había tomado como cinco cervezas y un traguito del whiskey de mi papá, y estaba decidido a mandar al suelo a mi oponente, por fin lo logre cayendo ambos hacia la alfombra de la sala, empapándonos de cerveza y ambos en plena carcajadas, seguimos forcejeando y rozábamos nuestro cuerpos cada vez mas, yo me sentía acalorado y empecé a quitarme la camisa, también me quite los zapatos y el con su fuerza logro zafarme la correa del pantalón y empezaba a quitármelo a la fuerza, cosa a la que me resistí, en medio de tanto forcejeo quede con mi cabeza entre sus piernas y dejando ante mis ojos una vista de su culo, el cual se internaba en medio de su slip como una caverna que quería ser profanada, también en otras ocasiones quedaba mi boca en frente de su bulto mientras el me agarraba de las piernas y me ponía de cabeza, por fin logro quitarme el pantalón y quedamos ambos en calzoncillos, el en su slip blanco, con sus vellos negros que salían por todos lados y yo con unos bóxer que no ocultaban para nada el hecho de que tanto forcejeo me empezaba a excitar, en un momento dado, Damián me cogió de los brazos y se sentó encima de mi que estaba boca arriba, quedando su culo exactamente en la cabeza de mi verga que se estremeció solo de sentir el roce de su caverna, se quedo quieto mientras yo me trataba zafar y me miro a los ojos mientras de su rostro salía una leve sonrisa, en ese momento también me quede quieto y empecé a sentir como se movía sutilmente de atrás hacia delante buscando el roce que le producía el bulto agrandado en mi slip contra su culo, logre zafarme quedando con la ventaja, lo agarre de las piernas y cada una me la puse en los hombros, me pare y con esfuerzo logre levantar aquella masa de hombre quedando el con la cabeza hacia el piso, en ese momento su bulto quedaba debajo de mi rostro, y también denotaba un crecimiento, tanto que el slip se hacia pequeño para sostener el pedazo de verga que guardaba y de la mata de pelos que el mancito tenia se lograba divisar un poco de piel, mas exactamente a

una de sus bolas peludas, que no soportando la presión que generaba esa polla en crecimiento, buscaba libertad hacia los lados del slip, con semejante visión yo no podía ya ser responsable de mis actos, y entonces tome con mis manos ese bulto, apretándolo por medio de su calzón blanco, a lo que el solo soltó un gemido y una carcajada, logro al final zafarse de aquella posición hasta dejarme otra vez inmovilizado a mi, esta vez me tenia en una de sus piernas boca arriba mientras que con sus brazos agarraba de mis piernas y con el otro de mis brazos, ahora el que tenia una libre visión de mi anatomía era el, ante su rostro quedo la imagen de una verga totalmente erecta que ya se salía por la parte superior del slip, además de que los juegos previos habían hecho mojar mis bóxer, ahora entonces empapados de líquidos preseminales, al parecer tampoco pudo sostener la tentación y también me agarró el bulto, aunque el fue mas allá y metió la mano por debajo del slip hasta hacer contacto directo, y fuera de eso, empezó a hacerme un movimiento de paja que me volvía loco, pero el juego no podía terminar ahí y yo quería mas, así que como pude logre zafarme y en medio de forcejeos empecé a tirar de sus pantaloncillos, el al ver mi cometido empezó a hacer lo mismo, al final ambos quedamos empelotas, totalmente empalmados y cada una de las vergas brotando líquidos preseminales que iban a parar a la alfombra, además de que los toques eran totalmente descarados , cada uno agarraba la verga del otro sin ya importar nada y nos hacíamos movimientos de paja, su verga estaba deliciosa, de unos 19 cms, muy gruesa, despegaban y solo se conectaban por un hilito del liquido preseminal que quedaba colgando desde las dos cabezas, el también agarraba mi verga y me llevaba a punto de venirme haciéndome una paja frenética, mientras que con lo que quedaba de liquido en su palma se lo llevaba a la boca y lo lamía, en una de esas también introdujo uno de sus dedos en mi culo, sintiendo yo como me abría en dos, para luego el empezar a culiarme con su dedo, en ese momento estábamos ambos de costado, el detrás de mi, tenia una brazo sosteniéndome mi pecho fuertemente, mientras que con el otro socavaba dentro de mi culo a una velocidad impresionante, tanto que me hacia gritar del dolor, definitivamente el trago había hecho sus efectos, nos habíamos desinhibido completamente y nos comportábamos como dos putos en celo, ya no hacíamos mas que gritar y gemir, mientras aparentemente el juego continuaba; después logre zafarme de sus brazos, y de nuevo volví a apoderarme de sus piernas, las coloque en mis hombros y con la fuerza que me quedaba me coloque de pie y el de nuevo quedando con su cabeza hacia el piso, pero esta vez lo que quedaba al frente de mi cara era su culo abierto de par en par, bordeado por muchos pelos y en el fondo un esfínter rosadito que ansiaba ser probado, no lo pensé mucho y me arroje al interior de la caverna penetrándolo con mi lengua, mientras que mi cabeza se hundía en medio de sus dos grandes nalgas, al sentir el húmedo toque en su ano, Damián soltó mas que gritos, gemidos de placer, y entonces tomo mi verga que exactamente quedaba enfrente de su cara, y apuntaba directamente hacia su boca, la cual abrió, sumergiendo así, la punta de mi verga dentro de su cavidad oral, pero el 69 de pie no duro mucho ya que mis piernas no eran tan fuertes para soportar el peso de su cuerpo y terminamos cayéndonos sobre la alfombra pero ya allí, retomamos con la mamada, esta vez yo me apodere de su falo que también pedía algo de placer, lo sumergía todo lo que yo mas podía, pero me era difícil abarcar todo el pedazo de vergajo, sentía como brotaban sus gotas y como producía contracciones de su falo dentro de mi boca, golpeándome el techo del paladar, su sabor era extraordinario, sabia a macho, el gueboncito estaba muy rico y yo nunca me percate de lo que hubieran podido ser los dos últimos años del colegio, el también se entretenía mucho con mi polla en su boca, y tenia unas tragaderas impresionantes, tanto que sumergía los 17 cms de mi falo hasta el fondo de su garganta, al parecer habíamos tomado un receso de nuestra lucha, porque el forcejeo había terminado, pero yo no quería que el cuento terminara allí, quería sacarle mas jugo.. o leche…jejeje. De nuevo comencé el forcejeo mientras el succionaba de la cabeza de mi verga, el reclamó pero le esperaba algo mejor, el de nuevo tomo resistencia, a lo que empezamo

s a luchar otra vez revolcándonos en la alfombra, hasta que yo quede con sus piernas las cuales abrí lo que mas pude hasta que gritó de dolor, el estaba boca arriba y en esa posición me dejaba entretenerme, con toda su figura masculina que era todo un ejemplar. Cuando lo tenia inmovilizado, con sus piernas abiertas, su cabeza mirando al cielo, y con todo su culito a la entrada de mi verga, le empecé a meter la cabeza de mi polla en su ojete, el que se resistía fuertemente, al sentirlo, Damián se incorporo y trató de zafarse, pero no pudo y aprovechando que subió un poco su pelvis le deje ir casi la mitad de la verga dentro, a lo que el soltó un gemido que debió ser escuchado a tres cuadras a la redonda, yo no hacia mas que reírme mientras que el me decía todas las groserías posibles

- Sacamela cabrón, que me partes, malparido guebon, que le pasa, duele como un hijueputa- decía en medio de su inmovilización

- Relajate, que ni porque me chilles te la saco, y todavía falta la mitad, así que empieza a disfrutar gueboncito- le respondía yo en medio de mis carcajadas Por fin entro hasta el final, ya la resistencia había cesado y ahora podía soltar sus brazos sin peligro de que se quisiera salir, coloque sus piernas en mis hombros y empecé a bombear, seguro que el parcerito estaba gozando porque su cara ahora era una de satisfacción, de deseo. Y yo? ¿qué si gozaba?, ahh, el marica tenia el culo hirviendo y bien estrecho, además que también colaboraba moviéndose hacia atrás buscando mas verga y contraía las paredes de su recto para hacerme exprimir toda la leche que tenia en mis bolas, estaba en el cielo, entonces sentí unos deseos ni los hijueputas de besarlo, así que me deje caer sobre su cuerpo mientras las embestidas seguían y busque sus labios, primero mordí su labio inferior sutilmente a lo que el me respondió mordiendo mi labio superior, luego saque mi lengua lamiendo su boca hasta que el la abrió y las dos lenguas se encontraron y se invitaron a pasar la una a la otra, al mismo tiempo, Damián ocupaba sus manos en mi culo, el cual estaba tratando de dilatar lo mas posible y empujaba hacia el en cada embestida para que cada vez la bombeada fuera mas fuerte, con sus labios en los míos, su cuerpo peludo rozándome el mío, empapándome en sudor, sus dedos en mi culo, y con su culo en mi verga, a la que cada vez apretaba mas, no resistí mucho y explote dentro de el, inundándolo en leche mientras que nos fundíamos en una misma boca. Salí de su culo y lo deje chorreando leche por su ojete, el cual se iba a mezclar con el sudor de su zona perineal, su verga apuntaba sus 19 cms a no mas poder y entonces era la hora de darle su recompensa por tan delicioso “juego”, me senté en ese palo que apuntaba al techo y me movía rítmicamente, mientras apretaba igual que el hacia conmigo, lleve mis dedos a sus labios y era fascinado chupándolos, después de cabalgar unos minutos, sentí como mi interior era invadido por una corriente de leche que me llegaba hasta el estomago, se vino en no se cuantos trallazos, pero lo que si se es que fue una gran corrida, cuando me levante , la leche escurría como si hubieran abierto una llave: luego nos quedamos recostados en aquella alfombra, paso un tiempo, uno junto al otro, no nos dijimos mucho, nos vestimos, estudiamos y se fue. Esa tarde puede que se haya acabado una amistad, pero valió la pena. Si te gusto mi historia y quieres contactarme, escríbeme a mi e-mail

Autor: Juan

solo61010 ( arroba ) hotmail.com

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