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Jugando con la botella

25 de febrero de 2009

No dije nada simplemente  lo dejé que me pajeara porque se sentía tan bien mi verga deslizándose dentro de su mano que no pude aguantar más la excitación, por eso inmediatamente me agaché para tragarme su pija, la cual estaba dura, porque él también se había excitado al sentir la piel tibia de mi herramienta dentro de su mano.

Esto que voy a narrar hoy me sucedió hace mucho tiempo, más exactamente en las primeras vacaciones que tuve en mi trabajo.

Varios de los profesores jóvenes como yo (en ese entonces), alquilaron una casa en un balneario para pasar allí todo el mes de enero, muchos llevaron a sus novias, mujeres o como quieran llamarles.

Como éramos muchos y había más hombres solos que parejas, alquilaron la casa contigua que por suerte era del mismo dueño y aún no se había alquilado. Yo pagué mi cuota correspondiente y ellos se encargaron de todos los víveres, incluidas las bebidas, música, etc.

No pude ir con ellos por eso arribé a la vivienda un caluroso sábado de enero como a las 10 de la noche, encontrándome con cuatro de mis compañeros de cabaña los cuales muy borrachos me dijeron cual era mi habitación. Después de acomodar mis cosas me dirigí al patio donde estaban reunidos mis compañeros jugando unos juegos estúpidos de adivinanzas y bebiendo más cerveza de las que les cabía en sus organismos.

Como protesté diciendo que si no tenían algo más excitante para jugar Paco me miró y luego me dijo:

-¡Tenés razón! ¿Por qué no jugamos al juego de la botella?

Todos quisieron saber de se trataba eso por lo que Paco tuvo que explicarnos que se hacía girar una botella y el que señalaba el pico perdía y por eso tenía que pagar una prenda.

Cuando la velada había pasado la medianoche la mayoría de los muchachos estábamos casi desnudos porque las chicas que eran las que iban ganando nos pedían que nos quitásemos alguna prenda de vestir como castigo por haber sido señalados por el pico de la botella. Con perder unas tres veces ya no nos quedaban ropas que cubriesen nuestros cuerpos porque la mayoría tenía puesta una remera, un short y alguno más osado algún slip y zapatillas.

Los más jóvenes éramos Dionisio y yo, y también los últimos en incorporarnos a ese grupo de profesores. Al promediar la 1 a.m. las chicas ya no portaban sostén y los profesores estábamos todos con la verga al aire porque ya habíamos perdido hasta los calzoncillos… ¡y que buenos que estaban algunos! Sobre todo Samuel que en ese tiempo tenía como 38 años, siendo el mayor del grupo, tenía una verga hermosísima con todo el glande al descubierto ya estaba circuncindado porque su religión se lo exigía. Su mujer llamada Sara tenía unas tetas dignas de los cuadros de Rubens por lo abundantes, las cuales exhibía sin ninguna clase de pudores.

Esa vuelta perdió Sara la cual se negó a sacarse la parte baja de su bikini por lo tanto Paco le dijo que si no lo hacía tenía que chupársela a su marido como castigo por haber perdido. Samuel le festejó la ocurrencia exhibiendo su cabezuda verga en vías de erección, mientras Sara les gritó que eran unos cochinos, los mandó a la mierda y se terminó el juego.

Ni que decir quedé tremendamente excitado con la visión de esa verga, pero no dije nada porque no iba a arruinar más la primera noche de veraneo. Nos fuimos para nuestra cabaña donde compartiría la habitación con Dionisio el cual había bebido más que yo, al estar desinhibido por el alcohol que había consumido me dijo que tenía ganas de coger porque con todo lo que había visto en la otra cabaña se había excitado.

-Mejor que te vayas a dormir… Acá no vas a tener suerte porque ni putas hay.

Inmediatamente se bajó el short exhibiendo su pija bastante dura apuntando hacia el frente y me dijo:

-No es broma. ¡Mirá como la tengo!

Realmente si la de Samuel era cabezona esta era larga y totalmente cubierta por un prepucio grueso que le cubría todo su glande del cual caían unas gotitas de precum por el orificio donde éste se terminaba. Yo también estaba con la verga morcillona no solamente por la visión de la pija de Samuel sino porque la de Dionisio me parecía muy apetitosa y como se la miraba sin apartar mi vista de ella éste me dijo:

-Vos también estás caliente, se te nota por el bulto que tenés bajo el short… no te animás a hacerme una chupadita así me hacés acabar y después nos dormimos tranquilos…

-¡Ufffffff! Bueno… pero que te parece si mejor hacemos un 69 porque yo también quedé caliente con el espectáculo que vimos en la otra cabaña.

Al principio Dionisio titubeó un poco, pero como su mano iba a lo largo de su verga y al mismo tiempo sus ojos veían que mi mano hacía lo mismo con la mía, no tuvo más remedio que aceptar la propuesta. Al principio lo hizo muy torpemente, ignoro si por inexperiencia, por la borrachera o porque quería hacerme creer que era su primera vez… o tal vez lo era.

Cuando tuvo toda mi verga dentro de su boca saqué la suya de la mía para comenzar a lamerle el orto, hasta que entre gemidos me dijo que se la chupase nuevamente para acabar dentro de mi garganta con dos dedos míos ensartados en su agujero.

Mi verga comenzó a latir aceleradamente por lo que él también tuvo su ración láctea en lo más profundo de su garganta sin que hiciese ascos al jugo que estaba recibiendo.

Cuando todo hubo finalizado y las vergas mustias abandonaron nuestras bocas, Dionisio me dijo muy asustado:

Estoy muy mareado por eso ni me di cuenta de que ibas a acabarme en la boca… nunca había probado el esperma y ni sé que sabor tiene, tengo tanto gusto a cerveza dentro de mi garganta que ni sé lo que tragué…

-No te preocupés si querés saber a que sabe mañana sobrio me la chupás de nuevo… -¡Nooohhh! No les digas nada a los demás…  ¡que van a pensar de nosotros que somos unos putos! -Quédate tranquilo y dormite, nadie tiene porqué saber nada de lo que hacemos en nuestro cuarto.

Me dormí pensando en Paco que era un profesor de muy buen porte, además esa noche le había visto su descomunal verga la cual muerta llegaría como a los 19 ó 20 centímetros por eso me imaginé que en estado de total erección sería un gran trofeo para el que pudiese poseerla.

En el liceo alardeaba de supermacho porque decía que se había cogido a un montón de profesoras, y desde que le había visto la verga empecé a creer que eran verdaderas todas las aventuras que contaba sobre sus conquistas. Hetero totalmente, pero la experiencia me dice que ante un buen convite de placer los heteros caen, pero con Paco no tenía idea de cómo insinuarle que me dejarse probar ese pedazo de carne tan larga que poseía.

Una noche en que las mujeres estaban jugando canasta, nosotros estábamos en el parrillero preparando un asado y para el aperitivo Samuel había comprado una botella de whisky la cual casi se consumió toda antes de que el asado estuviese pronto par saborearlo. Paco siempre con sus juegos planteó otra vez que jugásemos al juego de la botella, Samuel y Febo protestaron diciendo que para que lo íbamos a jugar si ya nos habíamos visto desnudos y las chicas no estaban para hacernos alguna chupadita.

El alcohol había hecho sus estragos por eso Paco hizo girar la misma botella de la cual estábamos bebiendo y el destino quiso que el pico lo apuntase a él por lo cual tuvo que sacarse el short porque no tenía ninguna prenda que le cubriese el peludo torso. Febo no quiso saber nada del juego yéndose de ese lugar inmediatamente y dejándonos a nosotros cuatro allí, como Paco siguió girando la botella ésta vez le tocó el turno a Samuel, pero como no llevaba nada debajo del short quedó con la verga al aire.

Su verga cabezona me pareció más grande que la primera vez que la había visto y él se dio cuenta de que yo se la miraba porque dijo:

-¡Estás tan borracho que te quedaste duro mirándome la pija! ¿O realmente te gusta?

Muy nervios y balbuceante le contesté:

-Es que no me explico como no se te irrita la cabeza al tenerla sin forro… -¡Ah! Es por eso que me la mirás tanto… mirá a los cuatro días de nacido me circuncidaron por eso no se como es tener prepucio.

La ronda de la botella siguió hasta que le tocó a Paco perder nuevamente por eso se sacó el slip que era lo único que le cubría su enorme verga y al bajárselo vimos que estaba bastante morcillona.

-¿Andás tan caliente que tenés la verga así?

Fue lo que le preguntó Dionisio obteniendo como respuesta lo siguiente:

-Sí. Porque acá no tengo donde ponerla por eso me voy a hacer una escapadita hasta el centro para ver si encuentro alguna puta que me saque la leche…

Con qué ganas le hubiese contestado que yo estaba dispuesto a probar semejante herramienta, pero no estaba tan borracho como para decirle eso, por lo tanto no abrí la boca quedando inerte sin decir ninguna palabra.

Samuel revisó el asado, después se fue para atrás del parrillero poniéndose a orinar, como yo lo seguí él pensó que iba a hacer lo mismo, pero mi verga se negaba a orinar porque se había puesto muy dura con la hermosa panorámica de las nalgas redonditas del asador. Hasta ese momento siempre había creído que Samuel era hetero, no tanto como Paco, pero no tenía ningún indicio de que le gustasen otras cosa por eso me asombré muchísimo cuando al verme así me tomó la pija con su mano y comenzó a masturbarme mientras me decía:

-¡Así no te podés quedar! Te voy a pajear, así tu pija se baja y después podés vestirte porque no vas a presentarte así delante de las mujeres…

No dije nada simplemente  lo dejé que me pajeara porque se sentía tan bien mi verga deslizándose dentro de su mano que no pude aguantar más la excitación, por eso inmediatamente me agaché para tragarme su pija, la cual estaba dura, porque él también se había excitado al sentir la piel tibia de mi herramienta dentro de su mano.

Con pocas lamidas Samuel comenzó a jadear y cuando estaba acabando fuera de mi boca porque en esos momentos se la chupaba de lado, oímos a Paco que nos decía:

-¡Con lo que me encontré! Demoraban tanto que vine a buscarlos porque las chicas ya terminaron su canasta… por suerte no los vio Sara…

Paco vio cuando saltaba el semen por mi uretra estrellándose sobre la tierra circundante y muy avergonzados nos limpiamos los restos de nuestra gozada para luego ir a buscar nuestra ropa sin decirle nada.

No tuve oportunidad de saborear los centímetros que Paco portaba entre sus piernas, pero tampoco hablé con él sobre lo que hacíamos cuando nos sorprendió. A pesar de verlo diariamente en el liceo ignoro si no le dio importancia o su machismo le impidió hacer algún comentario sobre lo sucedido.

Samuel una vez me dijo que no había podido disfrutar de la mamada porque fue muy rápida e inesperada, pero cuando le dije que si quería la repetíamos en cualquier momento, se me quedó mirando como diciéndome que no se animaba por no estar tan ebrio como esa noche.

Un abrazo

PD: Espero que les hayan gustado mis relatos y que me den sus comentarios.

Autor: OMAR

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1 comentario »

  1. remo26 dice:

    Este relato me ha dejado con la polla tiesa. Si tú tb estás así y quieres compartirlo, [correos NO permitidos en comentarios - eliminado por la administración R.M.]

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