Kara Marqueze

Bienvenidos!

Se cual va a ser vuestra primera pregunta: ¿de verdad me llamo Kara? Pues no, mi nombre es mucho más común y anodino. Es el nombre de mi madre, de mi abuela, de mi bisabuela. Nos lo hemos pasado de generación en generación, lo mismo que la tendencia a divagar cuando hablamos. Y hablamos mucho. Eso también nos lo hemos pasado de generación en generación. Bueno, eso y unas buenas tetas, que son un orgullo familiar. La del buen culo es mi hermana. Ella ha salido a la familia de mi padre. Todas unas culonas. Yo estoy un poco más limitada por la retaguardia. Pero es como yo digo: mejor tener unos buenos airbags que un buen parachoques.

La segunda pregunta será “¿que hace una chica como tu en un sitio como este?”. Podría decir que necesitaba un cambio de vida, hacer cosas nuevas y estimulantes, transitar por espacios desconocidos, pero la realidad es que tengo la fea costumbre de comer, si puede ser todos los días, así que aquí estoy.

Antes trabajaba en una tienda de productos ecológicos, que cerró por la crisis. No me diréis que no es un cambio.

Era esto o ser cajera de un super de mi barrio, y se me da fatal las cuentas. Las matemáticas nunca fueron lo mio, aunque uno de mis profesores era.. digamos que estimulante. No aprendí nada, pero me quedó la tendencia a que me gusten los hombres con barba y que el número de Avogrado me ponga cachonda.

Tiene inesperadas ventajas: ahora resulto muy interesante. Fascinante, os diría. Cuando a los que me preguntan en que trabajo les digo que soy una de los content manager de una web para adultos, me miran alucinados. No me queda claro si por lo de content manager o por lo de web para adultos. Supongo que ambos resultan chocantes.

Problema 1: acabas sabiendo cosas que no deberías de personas que no deberían contártelas.

Mi nueva profesión les da confianza, en plan, con lo que tienes que ver todos los días no te vas a escandalizar.

Problema 2: me escandalizo. Y mucho. Pero pongo mi mejor Poker Face y salimos del paso como podemos.


¿Os cuento mi entrevista de trabajo? Me encanta contarla. Tengo a mis amigas fritas con la historia.

Vi en una red social para profesionales un anuncio para el puesto de Content Manager en un proyecto web sin determinar. Y aunque la descripción del puesto era vaga, más vaga soy yo, si os soy sincera. Así que puse monísima (las apariencias son a veces la clave), y fui al lugar de la entrevista, para descubrir que no era una oficina como yo pensaba, más bien un bar un tanto cutre en el centro de Madrid. Un lugar en el que yo no hubiera entrado ni para ir al baño fue el marco en el que me hicieron la entrevista. Entregué el CV y me marché con pocas esperanzas y un ligero miedo. No os niego que temí que me secuestraran en un plis plas.

Pasaron dos semanas y yo ya me había hasta olvidado de la entrevista, cuando me volvieron a llamar para la segunda. Esta vez estuve en las oficinas de Marqueze, me contaron el proyecto, cual eran mis obligaciones y me presentaron a Julio, mi compañero. Él se encarga del lado tecnológico: para eso soy una autentica negada. Así que ya sabéis, si algo falla, la culpa culpita culpa es de él. Un saludo Julio, que se que estás leyendo esto.

Me encanta estar aquí. Tengo libertad para decir lo que quiera sin que me censuren: teta, culo, follar. Ops. ha dicho follar. Las señoritas no dicen eso. Las señoritas se aburren mucho. Yo no soy una señorita.

Algunos datos:

Nombre: Kara

Edad: 28. De verdad de la buena. Os lo juro por la cobertura de mi Xiaomi que no me estoy quitando años.

Estado civil: Soltera para toda la vida.

Ideas Random sobre mi:

Adoro mis hombros y mi escote. Los luzco mucho. Mi madre dice que hasta demasiado, que me ponga una rebeca que me dará frio
Soy una loca del color rosa, pero lo suelo llevar solo en la intimidad.
Me gustan los zapatos y creo que tengo un gusto exquisito para ellos: son mi fetichismo particular.
Fumo. Y no tengo intención de dejarlo.
Viajar es divertido, pero volver también lo es.
Nunca, nunca, nunca llevo pendientes. Los odio.
Mi lugar favorito está en Neverland, a la orilla del Darro.

Bueno, os dejo por ahora, que como veis, me enrollo y no paro. Hay que aprender a parar, me decía mi santa abuela, que en el sofá descansa.

Mi abuela es lo peor: la adoro, pero cuando coge una manía…

Os pongo un ejemplo:

Marcada por Doctor Jaus (House M.D.), al que mi bueli quiere con locura, tanto que dice que es el hijo que nunca tubo. La cosa es que mi padre no está muy de acuerdo con esa afirmación. Mi abuela le remueve el inexistente flequillo y le besa en la frente con un sospechoso “venga venga no me seas celoso”.

Pues eso, que me lio. Sentada en el sofá, nos lanza frases lapidarias de la serie, sin venir a cuanto, apoyándose en el bastón de mi abuelo, con mirada inquisitiva.

Yo: “Tengo que hacerte un regalo por tu cumple, bueli”.

Mi abuela “A veces el mejor regalo es la gratificación de no volver a verte el canalillo, Karita”. ” Y llévate una rebequita por si refresca”.

Besitos, Kara Marqueze.