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LA AMIGA DE MI MADRE

29 de octubre de 2004

Cuarentona necesitada de sexo

El relato que os cuento ahora pasó hace bastantes años, mi madre tenía una amiga, se llamaba Macarena, tenía cuarenta y dos años, con el pelo largo, moreno y liso, de 1,66 de estatura, un cuerpo bastante cuidado gracias al gimnasio, delgada y fibrosa, con una cara bella, unos pechos medianos pero firmes al igual que su culo. Ella solía venir a mi casa a visitar a mi madre de forma bastante habitual, era separada, yo la saludaba, aunque tampoco tenía una relación muy extensa.

Un día, me preguntó si entendía de ordenadores, porque tenía uno para cosas del trabajo en casa, y le había empezado a dar problemas y no sabía que le podía pasar. Mi madre no estaba, ya que se encontraba en la cocina, Macarena entró en mi habitación a preguntármelo, pero nunca había visto así a la amiga de mi madre, ya que tenía su mirada insinuante clavada en mí. Yo le respondí que sí, que podía mirarlo, y ella me respondió que muy bien, que ya me recompensaría con algo, a la vez que me guiñaba un ojo, me quedé callado, y ella me dio su dirección.

Fui a su casa a la mañana siguiente para arreglarle el ordenador, cuando llegué me recibió con una bata, como si se acabase de levantarse aunque era mediodía, me invitó a una cerveza y la seguí hasta su cuarto para ver el ordenador, lo encendí y este iba bien, andaba perfectamente, le pregunté por lo que pasaba, y me dijo que a veces se reiniciaba solo, estuve un rato con él encendido y no le pasaba nada, así que a los minutos le dije que me iba a ir, me levanté de la silla, y Macarena se acercó a mí, y me dio un beso en la mejilla, me quedé inmóvil, tras esto me preguntó que si había traído el destornillador, no sabía a que se refería, así que le dije que no, que para que necesitaba uno, no tenía ni idea de que estaba pasando. Al momento, ella se dio media vuelta, se sentó en la cama, abrió las piernas, y me dijo que seguro que tenía un destornillador para arreglar eso, señalando a su coño totalmente desnudo.

Me quedé paralizado, sin saber que decir ni que hacer, mientras mi polla empezaba a endurecerse y crecer dentro de mis pantalones, ella enseguida se dio cuenta y se acercó a mí diciéndome que ya sabíamos los dos que me pasaba. Segundos después, se agachó y empezó a desabrocharme y bajarme los pantalones, yo seguía petrificado sintiendo mi polla cada vez más dura y más grande, me quitó el slip, y Macarena la agarró con una mano y se la metió entera en la boca de golpe, a continuación fue lamiéndola por fuera, pasaba la lengua por el glande, chupaba mi punta, con los labios absorbía mi pene, masturbaba mi polla con la mano, pasaba su lengua por los laterales del pene, así estuvo empleada unos cuantos minutos en mi verga, hasta que no pude resistirlo más y me corrí, ella sin inmutarse, siguió lamiéndome la polla, tragándose todo el semen que aun chorreaba, hasta que la dejó totalmente limpia, sin restos de semen.

Seguidamente, se levantó y me quitó el resto de la ropa, empujándome después para que me tumbase en la cama, se quitó la bata, se subió en esta y se sentó en mi cara, tras esto, me preguntó si me gustaba, le dije que sí, ella respondió que me tocaba a mí hacerla gozar, momentos después empecé a lamerle el coño, le daba lametazos largos por su raja, jugaba con sus labios, lamía sus ingles, su coñito se iba mojando cada vez más, se notaba que le gustaba, seguidamente le empecé a meter la lengua todo lo que podía por su vagina, intentando follarla con ella, ella lo agradecía, gemía, después busqué su clítoris, le pasé varias veces mi lengua, Macarena gemía, su cuerpo se estremecía, más aun cuando le metí un dedo en su coñito, soltó un suspiro sonoro, se lo introduje y saqué varias veces, después dos, y con ellos buscaba su punto g, acariciaba su parte superior, además con mi lengua no perdía su clítoris. Momentos después, cayó desfallecida boca arriba sobre la cama, yo le abrí las piernas, y continué con mi lengua en su clítoris, y con los dedos follándome su coñito. Más tarde, mojé otro d

edo con los jugos que le salían de la vagina y se lo empecé a meter en su ano, nada más hacerlo, noté cómo le tembló todo el cuerpo, tras esto no paró de decirme que siguiera, que no parase, le estaba trabajando su clítoris, su coño y su culo a la vez, ella se moría de gusto hasta que rompió en un agudo orgasmo, su cuerpo se estremecía alocadamente, pasado un rato, poco a poco fue calmándose.

Descansamos un tiempo, hasta que nos repusimos, enseguida Macarena se levantó y sin dejar que me moviese se sentó encima de mi polla, metiéndosela entera en su coño de una vez, la mantuvo un tiempo, y después empezó a hacer círculos con ella dentro de su vagina. Luego, se puso en cuclillas, sacándose parte de mi verga, y fue agachando y levantando su culo, metiéndose mi verga en su coñito, a ambos nos gustaba esto, lentamente se metía mi verga. Después, se arrodilló en la cama, y comenzó a cabalgarme como si yo fuese un caballo salvaje, ella gritaba, gemía, estaba fuera de sí, me pedía que no me corriese, y aunque me faltaba mucho, yo le decía que no, que aguantaría, ella sonreía, y seguía cabalgándome, así durante un largo rato.

Pasado este, me pidió que cambiásemos de posición, se puso boca arriba, y yo encima, nuevamente volví a meter la polla en ese coño tan hambriento, y empecé a penetrarla lentamente con la postura del misionero, quise hacerlo lentamente, pero ella no me dejó, me pidió que fuera más deprisa, más duro, más fuerte, así que cambié la velocidad y empecé a embestirla fuertemente, como si intentase hacer un agujero en la pared, Macarena seguía gritando y gimiendo a cada golpe.

Pasados unos minutos más, me empujó hacia el lado, y me puso boca arriba, empezó a besarme los pies, pasando su culo por mi pecho, podía ver su mojada raja y su culo cerradito arriba, aunque usado seguramente, después pasó a lamerme las piernas, y por último mi miembro, tenía su raja en mi boca, pude lamerla un poco más. Tras esto se sentó en mi polla dándome la espalda, y controlando los movimientos se metió mi verga, tras esto, Macarena asomó su rostro sobre su hombro, tenía cara de ninfómana. No tardó mucho en empezar a botar, yo acariciaba su culo, sus glúteos y su ano, ella disminuía la velocidad de los movimientos para disfrutar del estímulo anal, a la vez le tocaba sus pechos, ella no paraba de gemir, y de botar lentamente sobre mi verga.

A continuación con la misma postura, me senté en el borde de la cama, Macarena sobre mí, marcando el ritmo, apoyando sus pies en el piso, yo acariciaba sus pechos, besaba su cuello y tiraba del cabello de ella mientras ella se movía sobre mi pene, clavándose mi polla en su vagina una y otra vez, podía ver en primer plano cada embestida que Macarena realizaba, a ella le encantaba esta postura, y a los minutos se corrió. Tras esto paró un poco, y me preguntó si no me corría, le dije que sí, pero más tarde, tras esto, ella continuó botando, sus flujos caían por mi polla y mis piernas, pero esta vez lo hacia con fuerza, deseosa de hacerme correr de nuevo.

Cuando empecé a notar que me iba a correr, se lo dije, ella paró de golpe, le pregunté por lo que pasaba, enseguida, se levantó, se giró, frente a frente y me dijo que quería que me corriese en su culo, sin más, se puso a cuatro patas, yo detrás de ella, le acaricié su esfínter muscular, para que no ofreciera mucha resistencia, relajandola corporalmente, a continuación, tomé un gel lubricante, y se lo unté por el ano, por fuera, e incluso algo por dentro introduciéndole un poco un dedo, posteriormente llené de este gel mi polla, para que todo estuviera muy bien lubricado. Su agujerito parecía muy pequeño, así que lubriqué un dedo mío, y dilaté primero un poco su ano, metiéndole varias veces este, cuando se abrió un poco de camino, puse mi polla justo en la entrada, di un pequeño empujón, y entró la puntita, la estaba penetrando de manera cuidadosa y suave, entrando mi verga paulatina, ella no decía nada, no daba muestras de dolor. Cuando fui a dar otro empujón, ella me acompañó con un movimiento que hizo que mi polla entrase entera en su culo, Macarena dio su primer gemido. La saqué y se la volví a meter, para irlo haciendo m

ás continuamente, me agarraba de sus tetas, al principio iba despacio pero enseguida ella me pidió más velocidad y fui más deprisa, mi polla estaba aprisionada en su culo apretado, era delicioso, y en poco tiempo me corrí dentro de ella, llenándole su culo.

Me quedé exhausto, Macarena también, caímos en la cama, yo sobre ella, con mi polla aun en su culo, así nos quedamos durante unos minutos. Cuando saqué mi verga, de su culo empezó a brotar mi semen, le caía por su coño, era espectacular verlo. Al rato, nos aseamos, y me fui a mi casa, contento por el pago recibido por arreglarle el ordenador.

Autor: Fary

pabloeresmas ( arroba ) hotmail.com

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