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La chica de la fonda

24 de junio de 2009

Ella con los ojos cerrados disfrutaba de mi verga, era increíble esa imagen frente a mi, ahí estaba yo, cogiéndome a Liliana, la que tanto había deseado, y de verdad, nunca pensé que lo lograría. Ella abrió los ojos, se incorporó, yo le ayudé, y nos besamos, era increíble tenerla ahí, estaba entre sus piernas, cogiéndomela, saboreándola, y lo mejor, siendo el primero en ensartarla.

Hola a todos, quiero relatarles lo que recién me ha sucedido:

Cerca de mi oficina, está ubicada una fonda de comida, en México las conocemos como cocinas económicas o de comida corrida. Esta, de las que les cuento es atendida por la dueña y 5 ayudantes entre cocineras y meseras. La dueña tiene 2 hijas, la mayor, Liliana de aproximadamente 19 años, alta, blanca, es un cromo de mujer, desarrollada a más no poder, buenas tetas y un culo que solo de verlo dan ganas de correrse. Yo tengo 36 años, soy casado, alto, un poco pasado de peso, moreno claro.

Pues bien, llevo ya tiempo comiendo en esa fonda, y aparte de saborear la comida, saboreaba y fantaseaba cogiéndome a Liliana. Y esa fantasía se cumplió. Hace una semana, ofrecí a la mamá de Liliana mis servicios, ya que soy Ing. en computación, por si se tenía problema con su PC o impresora. A los 3 días, un sábado, recibí su llamada diciéndome que si podía pasar a revisar la PC de sus hijas, no imaginaran cuanto pasó por mi cabeza de solo pensar en ver a Liliana dentro de su casa.

Llegué y procedí a revisar el equipo, la mamá se fue a atender su fonda y Liliana se quedó conmigo para checar su pc. Hablamos de eso, de su escuela y finalmente de que si ya tenía novio, que si había varios chicos tras ella, etc. No quise ir más allá, pero mi verga quería explorar, ese día estaba ella vestida con unos jeans ajustados a su cuerpo y una blusa entallada. Era una imagen excitante. Entró su mamá, y le informé de una pieza que debíamos cambiar, que la conseguiría en 1 día y que me indicara que día podría hacer la reparación de la pc, me contestó que le urgía por las tareas de sus hijas y que fuera lo antes posible. Le respondí que la tendría ese mismo sábado por la tarde; pero ellas tenían que salir, así que quedamos para ello al día siguiente domingo.

Al otro día, ya domingo, llegué a mediodía a la casa de Liliana, toqué y abrió su mamá, me invitó a pasar y me dijo que debía salir a surtir la despensa para la fonda, pero que Liliana se quedaría para lo de la reparación de su PC. Eso noticia ya supondrán hizo que me pusiera al cien, solo le dije que no se preocupara y que agradecía su confianza, y se fueron de inmediato.

Yo me quedé con Liliana, ese domingo iba vestida con una falda de manta a las rodillas y un top negro, se veía cachondísima, acababa de bañarse porque olía riquísimo, su cabello húmedo, y no les comenté que tiene unos labios carnosos, listos para chupar. Rápidamente realicé el cambio de la pieza dañada, Liliana se sentó en el escritorio, mientras charlando me preguntó que porque trabajaba los domingos, si era para descansar, yo le respondí que había sido una excepción, que me caían bien y por eso lo hacía; ella dio las gracias; se acercó para ver por dentro su PC preguntando que era eso, aquello y demás, como supondrán nos acercamos mucho, yo suspiré muy hondo y volteando a verla cerca de su cara le dije: “hueles riquísimo…”, ella sonrió y sin pensarlo me acerqué y le di un beso largo, la abracé y sentí como temblaba, sus labios eran suaves, carnosos, un manjar; al mismo tiempo, mis manos acariciaban su espalda, sus caderas, mi verga empezó a crecer y yo la jalaba para la sintiera, y ella empezó a suspirar, sin dejar de besarnos.

Comencé a besarla en el cuello, en sus mejillas, ella no abría los ojos, estaba disfrutando y suspirando, mis manos no dejaban de acariciarla, comencé a manosear sus tetas, firmes, grandes; una de sus manos agarró mi verga sobre el pantalón y comenzó a masajearlo. Yo subí su falda y acaricié sus nalgas, llevaba una tanga, que firmeza de nalgas, era delicioso estar tocándolas, acariciándolas.

Al fin, nos separamos, ella estaba excitadísima, se le notaba en la cara, me tomó la mía con sus manos y me dijo: “tenía tantas ganas de ti, me encantas, me gustas mucho…” yo le respondí: “Yo también Liliana pero no me atrevía a decirte nada, quizás me lo tomarías a mal, soy más grande que tú…”, y ella respondió: “por eso me gustas, no los de mi edad, quiero que me enseñes…”

Eso me puso más caliente, me estaba pidiendo y diciendo que quería ser mía. Nunca lo hubiera imaginado!. “Pero, tu mamá.”, le dije, y respondió “va a tardar, porque primero va a pasar a ver a mi tía…”, “¿entonces tenemos tiempo no?”Le dije, y contestó “si, ven…” Nuevamente nos besamos, recargados en el escritorio y ahí perdí todo pensamiento controlado, rápidamente le quité el top que llevaba y comencé a mamar sus tetas, sus pezones ya estaban bien duros, y sus gemidos eran incitantes.

Sin dejar sus tetas le bajé y quité su falda, fue sencillo, como pude la subí al escritorio quedando yo entre sus piernas, restregándole mi verga ya durísima sobre su panochita ya mojada, al igual que su tanga. Le acariciaba las piernas mientras seguíamos besándonos, las tetas, la espalda, ella solo suspiraba. Hice a un lado el teclado y algunas cosas que tenían sobre el escritorio y la recosté, le abrí las piernas y comencé a besarla desde los pechos hasta su vientre, ella agarraba mi cabello, “Mmmmhh que rico, se siente rico… así….Mmmmhh”, decía.

Sin más, suavemente le quité su tanga, me acerqué a su panochita, a su conchita, olía riquísimo, esta mojadísima, lo tenia medio depilado, fue un gusto ver aquella panochita bien cuidada, y lo mejor, en ese momento era mía.

Comencé a darle lengua, mientras mis manos habrían sus piernas y las acariciaban, ella gemía: “mmmhhhh que rico! asíiiii….masssssss…..mmmmmhhhhhhh…”, su clítoris estaba a reventar, le pasaba mi lengua, hacía círculos, de repente bajaba a su perineo, llegaba a su ano, le daba un lengüetazo y volvía a la carga, eran deliciosos sus jugos, muy ricos. De pronto empezó a gemir más, como bufando “ayyy Siiiiiiii, asssiiiiiii mmmmhhhhhhhhh…masssssss, masssssss….. asiiiiiií……que ricooooooooooooo…..” y explotó en un tremendo orgasmo, arqueó su espalda, agitadamente me jaló de los cabellos mientras yo seguía dándole lengua, sus piernas apretaban mi cabeza. Lamé sus jugos, fue un manjar, era delicioso sentir esos jugos calientes en mi lengua y boca.

Me incorporé mientras ella recuperaba el aliento, y rodeé el escritorio justo a donde estaba su cabeza, ella tenia los ojos cerrados, disfrutando del momento y sus sensaciones; desabroché mi cinturón, y saqué mi verga que ya me dolía de tenerla prisionera, tomé la cabeza de Liliana, ella abrió los ojos solo para encontrarse con mi verga sobre su frente, la pasé por su nariz, por sus mejillas, ella volvió a cerrar los ojos, disfrutando ese rico masaje, la tomé de la barbilla, le di un beso y le dije: “saborea tus jugos chiquilla..Son ricos, ¿los puedes oler?” Volvió a abrir los ojos y le dije: “abre la boquita, te va a gustar…” y dicho y hecho, abrió su boca y comenzó a chupar mi glande, que rico lo hacía “hazlo como si fuera un helado de cono” le dije y así lo hizo.

Poco a poco, lentamente lo hacía, mientras, mis manos jugaban con sus tetas, y ella, comenzó a tocarse, suavemente, de verdad estaba disfrutando. Su otra mano me agarraba los huevos y la verga, lo estaba haciendo deliciosamente, su saliva me humedecía más y más, sentía como mi verga entraba y salía de su caliente boca. Como pude, unas de mis manos alcanzó su conchita, comencé a meterle un dedo, a jugar con su clítoris, a estas alturas, estaba súper mojada.

Suavemente saqué mi verga de su boca diciéndole “date la vuelta, ven acá…” ella se incorporó y me coloqué de nuevo entre sus piernas, se las abrí, comencé a pasarle mi tranca por su panochita ya húmeda y suavemente le metí la punta de mi verga. “Despacio para que no me duela, ¿si?” me dijo, “no te preocupes Lili, sentirás rico, ya veras…”, le respondí. La besé y la recosté nuevamente sobre el escritorio. Y poco a poco fui metiéndole la verga “Ayyy, despacito…despacito…” me decía, yo sin decir nada iba metiéndosela poco a poco, la miraba y veía su cara, estaba extasiado.

Podía sentir lo estrecha que estaba, su himen no quería ceder, poco a poco fui acrecentando el mete y saca, eso a ella le gustó porque empezó a gemir, llegado el momento, de un golpe se la metí “ayyyyyyyymmmmmmmm” gritó ella, “tranquila chiquita, tranquila…” le dije. Me esperé unos segundos y nuevamente empecé a bombear, lentamente para que se acostumbrara a mi verga dentro de ella. “mmmmmhhhhh, asiiiiii, así, despacio, así siento rico, mmmhhhhhh….” me decía, “que rico ¿¿verdad? ¿Te gusta lo que sientes?” le pregunté “sssssiiiiiiiiiii mmmmmmhhhhh, que rico, asiiiiii….asiii… siento riquísimo… ….mmmmhhhhhhh” me contestó.

Mis manos jugaban con sus tetas, yo podía verle la cara, ella con los ojos cerrados, disfrutaba de mi verga, era increíble esa imagen frente a mi, ahí estaba yo, cogiéndome a Liliana, la que tanto había deseado, y de verdad, nunca pensé que lo lograría. Ella abrió los ojos, se incorporó, yo le ayudé, y nos besamos, era increíble tenerla ahí, estaba entre sus piernas, cogiéndomela, saboreándola, y lo mejor, siendo el primero en ensartarla.

Ahí le pregunté:” ¿cuando fue tu última regla?”, y ella respondió “hace 3 días acabó”. No dije más y comencé a bombearla más y más. “Agarrate con ambas manos de mi nuca le dije” así lo hizo ella, y la levanté del escritorio, esto le gustó muchísimo, nos acomodamos bien y comencé a levantarla con mis manos de las nalgas para hacer un mete y saca delicioso. “mmmhhhh que rico lo hacesssss, asssiiiiiii dame másssss, que rico, que ricooooooo…me gusta…Siiiiiiii” decía. Y yo le respondía “¿te gusta como te la meto?, sssssiiiiiiiiiii? eres miaaa ?”. “Sssssiiiiiiiiiii, soy tuyaaaa papito, asiiiií…metémela massssssss, soy tuya….dame maaaasssssssssss, masssssss…asiiiiiiií….ricoooo…” Sentía sobre mi verga como resbalaban sus jugos, era increíble, maravilloso lo que sentía en ese momento.

La volví a colocar sobre el escritorio, y comencé a bombear más rápidamente, ella abrió los ojos y dijo “ahhhhhyyyyyy, que rico que rico sientoooooo, hazme asiiiiiiií maaaasssssssssss, sssssiiiiiiiiiii, que rico, papito, mmmmhhhhhhh, mmmhhhhhhhhhhhhhhh…..” Y comenzó a gritar, a gemir, a bufar, “mmmmhhhhhhh, sssssiiiiiiiiiii…”

Y sin más ni más, ambos nos corrimos, pude sentir mi verga explotar y llenarle de lechita su panochita, ella se agitaba y gemía “mmmmmmmmmmmhhhhhh, Aaaaaaaahhhhh, mmmmhhhhhhh!”, suspiraba, revolviéndose como loca, tomando mis brazos con sus manos clavándome sus uñas, fue riquísimo.

Después de unos momentos, me agaché a besarla y me dijo “que rico, de verdad que rico…gracias, no sabia que pudiera sentir tantas cosas…” y me dio un beso. “No, gracias a ti, y no olvides que eres mía solamente, de nadie más”, le respondí, y ella me contestó “si papito, solo tuya, solo tú me la podrás meter.”

Me comentó que se daría rápidamente una ducha, mientras yo me limpiaba. Levanté su ropa y se la entregué “pero tu tanga, me la quedo yo…¿puedo?”, le dije, mientras me la acercaba a la nariz. “Travieso, está bien…” me respondió. Metí su tanga en mi maletín, me limpié la verga del semen y de un poco de sangre que aún quedaba como prueba de su primera vez, me acomodé la ropa, reacomodé las cosas que se habían caído del escritorio, encendí su pc y me senté a terminar al 100% la reparación, después de unos minutos ella apareció peinándose y con la misma ropa, se dio la vuelta mostrándome su riquísimo culo y con un dedo bajo la falda para enseñarme la tanga que se había puesto.

Le sonreí y le dije: “ese es mi próximo obsequio”, y me respondió “si papito, será tuya y yo también…” Y nos besamos.

Terminé la reparación, le dije que pasaría al día siguiente para finiquitar el servicio con su mamá: “cuídate le dije…no me seas infiel” le dije, mientras la abrazaba y besaba; “tú también Ed” me respondió. Me dirigí a la puerta y me dijo al tiempo que me guiñaba un ojo”veamos que le fallará a la pc la próxima semana…”, yo le sonreí y salí de ahí con cara de triunfo y felicidad, dejando a Liliana a la espera de su mamá y hermana, conciente de que daría buena referencia de mis servicios, y por consiguiente una cliente satisfecha, que se que volverá a solicitar de mis servicios.

Ojalá les haya gustado y sepan que hay fantasías que se vuelven realidad.

Autor: ED

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