Sentà como empezaba a penetrarme, moviéndose lentamente, sus manos no se estaban quietas, apresando mis pezones entre sus dedos, volviéndolos de piedra, describiendo un recorrido sensual, sublime y exquisitamente erótico, labrando un sendero llameante en mi piel, arrancándome jadeos y exclamaciones, que se combinaban con sus gemidos guturales.
Era una etapa de mi vida, de esas donde nada te sale bien… una serie de circunstancias no muy agradables parecÃan haberse dado cita en mi vida… renuncié a mi trabajo… me pelee con mi novio… mi familia estaba lejos… todo esto alteraba mi mente de tal forma que me era imposible seguir adelante con mis estudios… en poco tiempo me encontré sin trabajo, sin familia… sin novio… y fundamentalmente sin ingresos económicos… para colmo… las cuentas pendientes se acumulaban y conseguir un nuevo trabajo se hacÃa realmente muy difÃcil.
Todo esto hizo que me presentara en una agencia de esas que buscan trabajo, allà me tomaron los datos y quedaron en llamarme en cuanto surgiera algo acorde a mis aptitudes, me fui de ese lugar con cierta desconfianza, pensando que serian solo habladurÃas, pero grande fue mi sorpresa cuando me llamaron a los pocos dÃas anunciándome que tenÃan un trabajo para mà y me citaron en la agencia para darme las respectivas indicaciones.
Allà me informaron que mi trabajo consistÃa en cuidar a un señor mayor, y estar pendiente de todo lo que necesite, ya que la persona que habitualmente lo cuidaba esa noche no podrÃa hacerlo, me dieron la dirección y me dijeron que debÃa presentarme el sábado a las 22 hs. Ese sábado puse especial esmero en mi arreglo personal para ir a mi trabajo ya que querÃa causar una buena impresión (tal vez me tendrÃan en cuenta para otra oportunidad), me demoré un poco decidiendo que ropa ponerme… no querÃa algo muy sobrio ni tampoco algo muy vulgar… al final me decidà por una camisa de seda blanca y una pollera negra larga con una abertura lateral que insinuaba lo justo y necesario, unas medias de seda negras, zapatos de taco alto y recogà mis cabellos con una hebilla.
Antes de partir leà la dirección, ya que no la recordaba bien, creà memorizarla, y me fui dejando el papel en la mesa. Al llegar a la dirección indicada pude ver que era un edificio imponente… de un estilo moderno, en su fachada se destacaban los grandes ventanales con vidrios espejados y estaba rodeado por un magnÃfico jardÃn muy bien cuidado. Atravesé el jardÃn deleitándome con el popurrà de aromas que surgÃan de él, fui hacia el portero eléctrico y por un segundo creà no recordar cual era el departamento al que debÃa ir… por suerte enseguida lo recordé… (O creà recordar), y apreté el botón correspondiente. Segundos después… una voz masculina me preguntó quien era…
- Me mandan de la agencia- respondÃ. Pasa, pasa, me dijo y sentà el ruido en la puerta que me indicaba que haba sido desbloqueada, y asà fue como entré al edificio.
Me encontré con un vestÃbulo amplio, soberbio… en toda su decoración predominaban los colores claros, el techo estaba surcado en toda su longitud por 2 hileras de spots, que brindaban una cálida iluminación, atravesé el vestÃbulo, dirigiéndome a los ascensores que estaban al fondo del mismo, abordé uno de ellos y marqué el piso al que iba, cuando el ascensor se detuvo, se abrieron las puertas y salà a un palier en el que desembocaban dos puertas enfrentadas, como no tenÃan ninguna identificación… calculé cual serÃa la de 5° f que era al cual yo debÃa ir… me dirigà hacia la puerta correspondiente y toqué el timbre.
La puerta se abrió y apareció un hombre alto, corpulento, de unos 45_46 años, no era un adonis, pero tampoco se lo podÃa catalogar como feo, era un hombre… interesante… llevaba el cabello corto, todavÃa húmedo, donde se podÃa distinguir el brillo de uno que otro hilo de plata… lo que aumentaba su atractivo, vestÃa una bata de seda de color negro… que combinaban con un pantalón pijama también de seda negro.
- Vengo de parte de la agencia, le dije.
Sus ojos me recorrieron de arriba abajo… escrutándome, examinándome… me miró a los ojos y sus labios se curvaron describiendo una sensual sonrisa y haciéndose a un lado me franqueó la entrada y yo pasé a su lado… en ese momento pude percibir el inconfundible y masculino aroma del perfume Polo de Ralph Laurent. Una vez adentro del departamento, aunque me sentÃa un poco confundida, no pude dejar de admirar el buen gusto con que habÃa sido decorado, una mezcla de estilos moderno… funcional… muy minimalista.
En el equipo de audio se escuchaba una de las canciones más sensuales que conozco This city never sleeps de eurythmics, la música y el lugar se combinaron para ejercer sobre mà una magnÃfica fascinación, pero el hechizo duró poco ya que fue roto por el ruido de la puerta al cerrarse. El llevaba en una de sus manos un vaso con algo que me pareció whisky… con pasos firmes y seguros fue hacia la mesa del living donde dejó el vaso… y se dirigió hacia mà rodeándome con sus brazos…
-La verdad es que esperaba a alguien más… Exuberante… pero… en fin…Vos también estás muy buena… dijo.
Durante unos segundos que me parecieron siglos… fui procesando todo lo que estaba ocurriendo y me di cuenta de que evidentemente estaba en un error… me habÃa equivocado de departamento… traté de apartarme de él… de liberarme del apretado cerco que formaban sus brazos a mi alrededor, pero fue inútil, no lograba moverlo ni un centÃmetro.
-Disculpe, le dije. Pero hay un error. – Está todo bien bebé (me dijo), mientras acercaba su boca a la mÃa… yo aparté la cara y apoyé mis manos en su pecho desnudo (ya que la bata se le habÃa abierto con sus movimientos)… pero al sentir el contacto de mis dedos con la suave capa de pelos que cubrÃa su pecho provocó en mà un estremecimiento peligrosamente similar a una ráfaga de excitación… que deseché rápidamente y empujé su pecho con todas las fuerzas que me era posible ejercer… tratando de separarlo, entonces él me dijo:
-Basta con este juego tontita… No necesitas hacer el papel de puritana inocente para que me excite… Yo ya lo estoy… Y mucho…
Al oÃr esto quedé inmóvil… estaba rodeada por sus brazos… atrapada por ellos… cuando comenzó a besarme sentà que aflojaba un poco la presión y aproveché ese momento para apartarlo… logré separarme de él, pero sólo por un momento ya que él fue más rápido y volvió a atraparme entre sus brazos… pero esta vez tomó los mÃos y los llevó a mi espalda, rodeándome las muñecas con una de sus fuertes y poderosas manos… logrando con este movimiento que nuestros pechos se oprimieran uno contra otro.
A través de la seda de mi camisa pude sentir su piel firme… caliente… contra la cual mis pechos suaves, redondos, se apretaban fuertemente… ante ese roce exquisito mis pezones comenzaron a erguirse, a endurecerse… insinuándose sensualmente bajo la seda de la blusa. Su pecho y el mÃo se rozaban con cada inspiración rápida, entrecortada, tentándome, provocándome… haciendo que surgiera desde lo más profundo de mis entrañas un deseo imperioso… repentino… inesperado… a la vez que sentÃa como mi pulso se aceleraba y la cabeza me daba vueltas. Mi cuerpo temblaba pegado al suyo… me mantenÃa inmovilizada… hechizada… sin aliento para seguir tratando de explicarle que todo se trataba de un error. SentÃa como mi cuerpo me traicionaba respondiendo a sus caricias con la misma excitación que habÃa en él.
Con una mano me mantenÃa inmóvil… y con la otra… comenzó a acariciar mis cabellos… liberándolos de la hebilla… haciendo que cayeran en una suave y sedosa cascada en mi espalda, siguió acariciando mi cara… mi boca… mi cuello… hasta encontrar los botones de mi blusa… los fue desabrochando lentamente. Sus labios eran como brasas encendidas… que se pegaron apasionadamente a los mÃos… apretándolos… comprimiéndolos… lamiéndolos… invadiéndolos suavemente.
Su lengua se introdujo profundamente en mi boca degustándola toda… haciendo que la sangre corriera como lava por mis venas… (De verdad este hombre lograba excitarme), este pensamiento hizo que me ruborizar… ya que sentÃa la cara en llamas… por suerte él no lo notó… ya que seguÃa acariciándome con sus labios, bajando por mi cuello, yo querÃa responderle… de alguna manera… pero como todavÃa tenÃa mis manos apresadas por él en mi espalda, le dije… susurrándole al oÃdo.
-Está bien… No necesitas usar tanta fuerza… Ni ser tan bruto… Al fin y al cabo… Has hecho que me excite tanto o más que vos…
Al escuchar esto liberó mis manos lo que también le permitió a él, el libre movimiento de sus brazos… sus dedos se movÃan rápidamente sobre mis ropas… con movimientos sensuales y precisos, fue despojándome de toda mi vestimenta, lo único que me dejó puesto fueron las medias de seda negra que llegaban hasta la mitad del muslo, con un borde de encaje elastizado… hice ademan de quitármelas… pero me lo impidió… de esta forma me vi completamente desnuda frente a él. Volvió a rodearme con sus brazos, acercando mi pecho al suyo… mis pezones estaban duros… erectos… por el sublime placer que resultaba del contacto con ese pecho viril, cubierto por una suave capa de vello.
SentÃa que mis manos tenÃan vida propia traicionándome… recorriendo su cuerpo con una excelsa pasión, acariciando su espalda… sintiendo su piel que parecÃa arder bajo las yemas de mis dedos… mis manos bajaban por su abdomen… posándose en su miembro, apoderándose de él, rodeándolo… envolviéndolo… ejerciendo una suave y delicada presión… que arrancaban de lo profundo de su garganta gemidos de gozo que evidenciaban el sublime placer que estaba experimentando. Comenzó a recorrer con sus labios mi cuello… dejándome la piel en llamas… obligándome a inclinarme hacia atrás… arqueándome… apoyando una de sus manos en mi espalda… mientras la otra recorrÃa mi cuerpo.
Rodeó uno de mis pechos, oprimiéndolo sutilmente… aumentando poco a poco la presión… hasta lograr una fascinante combinación de placer y dolor… sus labios siguieron el camino de las manos, apoyándose suavemente sobre el pezón… rodeándolo, describiendo con su lengua cÃrculos de fuego sobre él… apretándolo entre sus dientes… traccionándolo levemente… estirándolo… besándolo… alternando este exquisito tormento entre uno y otro de mis pechos. Un poderoso temblor recorrió todo mi cuerpo mezclando… deseo… pudor… culpa, mientras un fuego abrasador se apoderaba de mis entrañas… sumergiéndome en un deseo tan intenso y pecaminoso que obnubilaba mi mente.
Cuando se separó de mà me invadió una sensación de vacÃo… de querer más… habÃa despertado en mi pasiones que jamás habÃa imaginado que existieran… aunque no podÃa dejar de sentir cierto temor… generado por la sensación de no saber que esperaba de mÃ… aunque lo sospechaba… ya que a él se lo notaba muy seguro de lo que querÃa. Hizo que me sentara en el sillón y él se paró frente a mÃ… acercando peligrosamente su pelvis a mi cara… (¡Esto estaba llegando demasiado lejos! Yo nunca habÃa practicado el sexo oral… aunque no puedo dejar de reconocer que en cierta medida me intrigaba y hasta puede decirse que la idea me resultaba atractiva…), y fue tal vez el anonimato que me brindaba la situación en la que estaba lo que me decidió a seguir adelante. Sólo esperaba que no se diera cuenta de mi inexperiencia, porque se notaba que a él experiencia le sobraba.
-Vamos nena… Quiero ver cómo lo haces… me decÃa en ese momento, haciendo que abandonara mis pensamientos… y me encontrara con su miembro frente a mÃ… dejé mis cavilaciones de lado y me dejé llevar por el deseo… asumiendo de una vez por todas el rol en el que él me habÃa ubicado, removiendo de raÃz todas mis inhibiciones. Tras unos segundos de indecisión que a mà me parecieron eternos… tomé su pene entre mis manos… acariciándolo suavemente… mientras acercaba mi boca a él… con mi lengua lo fui recorriendo despacio… en toda su longitud… desde la base a la punta… una y otra vez… con movimientos cada vez más rápidos e intensos, mientras sus gemidos y exclamaciones eran un poderoso y erótico estÃmulo que me alentaban a seguir.
Me detuve en la punta… rodeándola con mis labios… mientras mis manos seguÃan acariciándolo… rodeándolo… oprimiéndolo… tironeándolo suavemente… mis labios se cerraron sobre el… ejerciendo suaves y firmes movimientos de succión… fui abriendo mis labios lentamente… introduciendo poco a poco su miembro en mi boca… mientras lo miraba a los ojos… buscaba su mirada… pero él mantenÃa entrecerrados sus ojos. De su boca brotaban gemidos suaves… que hacÃan evidente su goce… y eso me tranquilizó… querÃa decir que lo estaba haciendo bien… sus manos tomaron mis cabellos y tiraron de ellos… mientras penetraba profundamente en mi boca… sentÃa como palpitaba… como latÃa… introduciéndose una y otra vez a un ritmo cada vez más frenético y apasionado… mientras mis manos seguÃan rodeándolo.
En una de sus embestidas… atrapé su miembro con mis dientes, ejerciendo una leve presión y lo fui recorriendo… raspándolo… suavemente… en ese momento el emitió un grito de placer y sus movimientos se hicieron más rápidos y profundos… hasta que sentà como se expandÃa y se contraÃa con intensos espasmos. Se separo de mÃ… de su miembro erecto emergÃan gotas de perlado lÃquido… hizo que me pusiera de pie… me guió hasta uno de los extremos del sillón y me pidió que me diera vuelta… dándole la espalda… se colocó detrás de mÃ… haciendo que me acostara boca abajo sobre el apoyabrazos del sillón de manera que mis nalgas y mi sexo quedaran más elevados… separó mis piernas y comenzó a acariciar la cara interna de mis muslos… alternando sus caricias entre la piel desnuda y la cubierta por la seda… sus manos se deslizaban por mis nalgas… apretándolas, pellizcándolas… oprimiéndolas…. generando en el fondo de mis entrañas un remolino embriagador que se expandÃa más y más… recorriendo todo mi cuerpo como vibrante electricidad.
Sus dedos subieron hasta mis pliegues más Ãntimos… separándolos… acariciándolos, introduciéndose en el estrecho canal… que se cerraba sobre ellos… amoldándose comprimiéndolos, mojándolos con el abundante y cristalino fluido… que surgÃa de mà como respuesta a sus poderosos y excitantes estÃmulos… Retiró sus manos y susurrando algo que no llegué a comprender, sentà como empezaba a penetrarme… moviéndose lentamente… ensamblando nuestros cuerpos con una perfecta precisión… se fue recostando sobre mÃ… amoldando su pecho a mi espalda… sus manos… no se estaban quietas… por momentos se aferraban a mis hombros, por otros, recorrÃan mi espalda… luego las sentÃa en mis nalgas… en mis muslos… en mis pechos… rodeándolos… apresando mis pezones entre sus dedos…volviéndolos de piedra… describiendo un recorrido sensual… sublime… y exquisitamente erótico, labrando un sendero llameante en mi piel… arrancándome jadeos… y exclamaciones… que se combinaban con sus gemidos guturales.
Su penetración se fue haciendo cada vez más profunda… más intensa… hasta encontrar el ritmo embriagador de sus embestidas… yo arqueaba mi espalda más aún para permitirle una penetración absoluta y totalmente salvaje. Su boca fue recorriendo la piel de mi espalda… adhiriéndose Ãntimamente a ella… besándola… mordiéndola… ejerciendo junto con sus manos una sublime y magnÃfica combinación de caricias y besos. De repente se detuvo… inmóvil… dentro de mÃ… invadiéndome… completándome… lo sentà inspirar profundamente… como si quisiera prolongar de esa manera este momento tan sublime… luego de unos instantes interminables… se separó lentamente y me indicó que me recostara en el sillón apoyando solamente los brazos y la espalda… él se arrodilló en el piso frente a mÃ… sentándose sobre sus talones, yo lo rodeé con mis piernas… flexionando las rodillas… me tomó firmemente de las caderas atrayéndome hacia él… penetrándome profundamente…
El húmedo canal rodeaba su miembro como si fuera un guante… aprisionándolo… en un perfecto encastre… luego… rodeó con sus brazos mis muslos, separándolos aún más… hundiéndose más y más en mÃ… sus caderas comenzaron a moverse suavemente al principio… aumentando su intensidad paulatinamente… hasta que sus movimientos adquirieron una violencia…primitiva, hambrienta… acosada y perseguida por la pasión, era tan exquisita… deliciosa y eróticamente salvaje esta invasión profunda e implacable de mis rincones más Ãntimos… que cortaba mi respiración… que se hacÃa cada vez más agitada… jadeante… mi cuerpo temblaba… se retorcÃa… se desgarraba de placer.
Sin separarse de mÃ… sosteniéndome con sus brazos… fue acostándose en el piso… de manera que yo quedé a horcajadas sobre él… sus manos comprimÃan fuertemente mis caderas… pellizcaban y castigaban mis nalgas… yo comencé a moverme sobre el suavemente… deslizándome alternadamente de atrás hacia delante… de arriba hacia abajo… sintiéndolo totalmente dentro de mÃ… mis movimientos se hicieron más rápidos… más enérgicos… intensos… mis pechos oscilaban… bailoteando libremente… siguiendo el ritmo de mis movimientos… él los rodeó con sus manos acariciándolos… apretándolos… reteniéndolos… mis manos se posaron en su pecho… hundiendo mis uñas en su piel… arañándola… raspándola… mientras seguÃa deslizándome sobre él, moviendo mis caderas en cÃrculos… sintiéndolo estremecerse debajo de mÃ… tenÃa su cara contraÃda… cubierta por pequeñas gotas de sudor…
Yo sentÃa los labios resecos… y deslicé mi lengua por ellos para humedecerlos… fui bajando mi boca hasta encontrar la suya… mordiendo suavemente sus labios… separándolos con mi lengua… introduciéndola en su boca… subyugándolo… con mis labios adosados a los suyos… explorando toda su boca con mi lengua… deleitándome con su sabor… mientras seguÃa moviéndome sobre él… mis brazos rodearon su cuello… y continué besándolo pasionalmente… me incorporé nuevamente… dándole a mis movimientos un ritmo frenético… intensamente salvaje, ya casi no podÃa aguantar más… el comenzó a estremecerse… su caderas subÃan y bajaban vigorosa y convulsivamente… cada vez más de prisa… sus dedos… recorrÃan mi cuello… mi cara… mis labios, introduciéndose en mi boca… instintivamente respondÃ… succionando sus dedos… mordiéndolos.
Poderosos espasmos recorrieron su miembro viril… vigoroso… varonil… contrayéndolo… estremeciéndolo… alcanzando el clÃmax en medio de mis gritos y sus exclamaciones y gemidos, sentà su descarga de semen fluir en mi interior… y un éxtasis violento… salvaje… repentino y esperado… se apoderó de mis entrañas… recorriendo mis muslos y piernas… estremeciéndome… quedando mi cuerpo surcado por temblores y espasmos… que fueron aquietándose poco a poco. El permanecÃa en el piso… acostado… relajado… disfrutando… le pedà que me indicara donde quedaba el baño…hizo una seña con la mano… recogà mis ropas y fui hacia allÃ… rápidamente aunque todavÃa temblando… pude asearme y vestirme.
Cuando salÃ… él estaba sentado en el sillón… me miraba con los ojos entrecerrados, escrutándome… me dijo:
-Mujer… Que has sido buena… La próxima vez pediré por ti… ¿Cuál es tu nombre? Comprendà que era totalmente inútil aclararle el error… por lo que le contesté cualquier nombre… él se puso de pie y salió de la habitación… cuando volvió traÃa un fajo de billetes en la mano…
-Con la agencia arreglamos 200 dólares… Ahora realmente me parece poco… Asà que te entrego 500, me dijo extendiéndome el dinero.
Sin pensarlo dos veces tomé el dinero que me daba y me despedà de él… cuando salà al palier me fijé bien… claro… me habÃa confundido de puerta… como no tenÃan numeración… seguro la del viejito era la puerta del frente… estaba yendo hacia allÃ… cuando se abrió el ascensor y salió de él una mujer fascinante… sensual… vestida muy sexy… me di cuenta que era con esa mujer con quien me habÃan confundido… se dirigió hacia mà y me preguntó…
- Por favor me podes decir cual es el 5° I. Me detuve a pensar un segundo… yo realmente estaba muy cansada para cuidar a nadie… sólo querÃa irme a casa… a descansar… por eso le contesté… -Si… Si justamente es aquÃ…
Le dije señalando el departamento del viejito… al fin y al cabo todos tenemos derecho a tener una alegrÃa de vez en cuando ¿no?… y me fui sonriendo…
Autora: lahechiceracba
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