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La Empleada Madura

1 de septiembre de 2010
por Javierito

Ella siempre fue muy buena en su trabajo, por lo cual, cuando la familia con la cual trabajó por muchos años, se marchó del país, la recomendó con una colega del patrón para el que trabajaba. Fue a si como Norma entró a trabajar a la casa del Doctor Sepúlveda, prestigioso doctor de la ciudad.

La casa era mucho más grande que la de su antiguo patrón, pero también el sueldo, cosa que la tenía muy contenta, ya que con lo que ella ganaba, mas el sueldo de su marido, apenas les alcanzaba para vivir.

La nueva familia estaba compuesta por el doctor, su señora y tres hijos, uno mayor de 18 años y dos mellizas de 12 años. El trató con sus patrones enseguida fue muy amable, y las mellizas eran unas señoritas, mientras que el joven, apenas la saludaba.

Sin embargo, ella no le dio mayor importancia y se dedico de lleno al trabajo de la casa. Sus patrones, ambos profesionales, trabajaban todo el día, el joven estudiaba en la mañana y las niñas en la tarde. Se sentía un poco incómoda cunado se quedaba sola con el muchacho, ya que este, siempre callado, apenas salía de su habitación a buscar algo a la cocina. Y cunado se dirigía a ella, siempre lo hacía con un tono autoritario.

El primer día se esforzó lo mas que pudo en dejar esa gran casa lo mas limpia posible, cosa que su nueva patrona agradeció enormemente. Le dijo que nunca la casa había estado tan limpia.

Ella comenzó a dedicarle un día especial a cada rincón de la casa, dejando todo impecable, como era su costumbre.

Una mañana, aprovechando que el joven estaba en el colegió, le dedico mucho rato a su cuarto. La verdad estaba mucho mas desordenado que cualquiera de los otros cuartos. Mientras ordenaba el cuarto, el aroma que había en el la tenía cautivada, era distinto, olor a hombre joven.

Daniel, el hijo del doctor, era un joven muy atractivo, que llamó inmediatamente la atención de Norma, aunque su carácter era insoportable. Comparado con su marido, Daniel era un adonis, su cuerpo joven, delgado, su pelo largo y rubio, eran completamente diferentes a la calvicie de su marido y su prominente barriga.

La fidelidad de Norma era algo que hace años se había perdido. Ella siempre fue muy coqueta, aun considerando su físico y su edad. Había tenido muchas oportunidades de engañar a su marido, y lo había echo, una por su necesidad, ya que las relaciones con su marido, demasiado alejadas y de poca intensidad, siempre la mantenía con ganas y por otra parte, ella pensaba que la vida era solo una, y había que vivirla al máximo, y mientras no se enterara su viejo, no había problema en pasar “un rato agradable” como ella decía.

Continuó ordenando la pieza de Daniel, y al hacer la cama y levantar el colcho, encontró gran cantidad de material pornográfico, revistas y cintas. Estuvo un rato hojeando las revistas y pensó que cunado tuviese oportunidad, le echaría un vistazo a las cintas, claro, cuando estuviese completamente sola.

Al correr la cama, para barrer detrás, se encontró con una gran cantidad de papel higiénico, que enseguida llamó su atención. Al ser madre de 4 hijos varones, más de alguna ocasión encontró esos mismos papeles detrás de sus camas y sabía muy bien de que se trataba.

Tomó uno con la mano y lo abrió. Enseguida se dio cuenta que eran restos secos de semen, de alguna de las muchas pajas que el joven Daniel debe haberse echo, mientras miraba sus revistas o videos.

EL papel no le producía ningún asco, al contrario, se imaginaba a su joven patrón saciando sus deseos el solo, y sin darse cuenta, terminó llevándose el papel a la nariz. Lamentablemente todos estaban demasiado secos, deben haber sido de muchos días anteriores, ya que incluso estaban algo amarillos.

A la llegada del joven en la tarde, lo miró ya con otros ojos. Mientras el no la veía, se fijo en su anchas espaldas, su brazos, su hermoso cabello, y ese rico culo, seguramente muy firme y apetitoso, que guardaba bajo esos pantalones.

El joven entró a su cuarto y vio todo tan perfectamente ordenado, que le sorprendió, pero también le gustó mucho.

Cuando salio de su cuarto a buscar un refresco a la cocina, le hizo el comentario a Norma y le agradeció su atención. Fue acá que norma se dio cuneta que Daniel no era tan frió como aparentaba, si no mas bien tímido. Conversaron un rato y desde ese día, su relación mejoró enormemente.

Pasó cerca de dos meses y todo iba excelente en el trabajo de Norma. Su sueldo la había sacado del hoyo en el que estaba, el trato con sus patrones era excelente.

Su atracción por aquel joven había aumentado desde el primer día en que lo vio. Además había tenido la oportunidad de ver alguna de sus cintas, mientras se quedaba sola, y eso la tenía mas excitaba aun. Incluso, cuando ordenaba la recámara de Daniel, tenía especial cuidado en correr la cama y encontrar la evidencia de las noches de placer que Daniel le dejaba reflejado en esos pedazos de papel, los cuales olorosaba e imaginaba que estaba con el y terminaba masturbándose con esos pedazos de papel, acostada en su cama, con su falda levantada y pasando ese papel por su sexo.

Todo transcurría de una forma normal, hasta que un día, empezó a notar un cambio en Daniel. Este se notaba un poco mas interesado en conversar con ella e incluso ella notaba que el joven le miraba más las piernas. Ella en vez de sentirse ofendía, le gustó mucho la sensación y comenzó a usar faldas cada vez mas cortas, incluso poniéndose medias algo mas coquetas. Con esto la atención del joven aumento mas y ya claramente ella se dio cuenta que el la estaba mirando con otros ojos.

Una tarde en que ambos se encontraban solos, como de costumbre, Daniel le consultó si ella había visto unos videos que el tenía en su habitación. Ella sabía perfectamente de que videos se trataba, pero le negó. Cuando quiso preguntar de qué videos se trataba, Daniel le cambió la conversación y se marcho a su habitación.

Norma se quedo unos instante pensado en que Daniel seguramente había visto los videos y se abría dado cuenta que no estaban en la misma escena que seguramente había quedado.

Pero de repente se dio cuneta que quizás esta era su oportunidad para llegar a lo que tanto había deseado. Quizás el joven había querido avanzar algo con ella y ella con esa negativa lo había espantado.

Pensó un rato en como podía retomar el tema, y decididamente entró al cuarto de Daniel. Golpeó la puerta y escucho que Daniel le decía que se esperara un momento

Le preguntó si se le ofrecía algo y Daniel, muy nervioso le dijo que no.

Ella le preguntó si le pasaba algo, pensando que seguramente el joven estaba viendo una de sus películas, por el gran bulto que se le formaba en su pantalón.

El joven quería decirle algo, pero no se atrevía. Ella por su edad, sabía manejar mejor la situación, y tomando un poco más de atribuciones que de costumbre, se sentó en la cama y le dijo que si le pasaba algo, podía confiar en ella.

Lo que ella no sabía, era que el joven se había dado cuenta que alguien había estado mirando sus cintas, y tratando de sorprender al intruso, había dejado conectada una cámara de video, escondida, filmando quien era el que miraba su preciado tesoro. Pero al ver la cinta, las demás pasaron hacer simple juego de niños, ya que en esta, aparecía su empleada, acostada en la cama, con las piernas abiertas y masturbándose como loca, con las muestras que el dejaba detrás de la cama.

Quizás Norma para muchos no sería una mujer deseable, pero para el, aun con lo apuesto que era, era una mujer muy sensual, luego de haberla visto en su intimidad y la deseaba, tanto como Norma lo deseaba a el.

Su inexperiencia en el arte de conquistar mujeres mayores, le hicieron tomar una actitud, que quizás para muchas las hubiese alejado, pero no a Norma que también lo deseaba y mientras hablaba con el no podía quitar los ojos de su entrepierna abultada

Sabía muy bien, que si le decía que la había filmado, ella quizás se espantaría y que por vergüenza, nunca mas volvería a trabajar, pero sabía también que ella lo deseaba , y que solo tenía que tirarse, para encontrar en esa vieja mujer, un cuerpo donde saciar sus deseos.

Mientras norma hablaba, el la miraba con ojos de deseo, Norma lo sabía y en un movimiento, levanto su pierna para que Daniel pudiese ver entre sus piernas hasta sus calzones.

El joven no desaprovechó esta oportunidad y descaradamente miró las piernas de su empleada, que ya lo tenían al borde de la calentura.

Daniel sin escuchar lo que Norma hablaba, no halló nada mejor que sentarse a su lado, y mencionarle que sus piernas eran muy hermosas. Norma sabía que había cumplido su cometido y siendo mas coqueta aun, se las miró y le volvió a preguntar si realmente se las encontraba bonitas.

Daniel superando su timidez, confirmando su apreciación de las piernas de Norma, se atrevió a colocar una de sus manos sobre estas pernas, acariciándolas por sobre sus medias. Norma se sorprendió que Daniel hiciese ese movimiento, pero en ningún momento echo pie atrás.

Entre ambos hubo un silencio, se quedaron mirando, sabiendo a lo que iban. Daniel continuó acariciando la pierna de Norma, que se estremecía de placer, pensando que ese atractivo joven la deseaba.

Daniel ya había entrado un poco mas en confianza y sin dejar de acariciarle la pierna se puso delante de ella. Ella en una forma maternal comenzó a acariciar los cabellos de Daniel, diciéndole lo buen mozo que era, y que le gustaba sentir su mano ahí.

Daniel con estas palabras, ya perdió todo miedo y sus caricias fueron subiendo más y mas hasta dejar todas sus piernas al descubierto, incluso hasta llegar al comienzo de sus glúteos.

Ella no podía creer como ese joven tan atractivo, la estuviese tocando. Cunado sintió que la mano de Daniel apretó sus pechos, un escalofrío recorrió su cuerpo y se entregó por completo a su joven amante.

Sus manos eran muy suaves, deliciosa, completamente distintas a las gruesas y ásperas manos de su marido. Claro esta la diferencia en que el las usaba para trabajar en construcción y el joven para los libros.

Daniel tampoco podía creer que esa vieja mujer estaba ahí, en esos momentos, acostada en su cama, completamente entregada a el, dejándolo que la tocara a su antojo. Muchas jóvenes habían andado detrás de el, pero su timidez nunca le permitió enfrentarlas, pero ahora, era distinto. Tenía a esta vieja mujer, no muy atractiva, pero con la cual quería experimentar todo lo que muchas veces había imaginado y visto en sus películas.

Lo primero que hizo, fue buscar los pechos de Norma. Siempre le había atraído en especial esa parte del cuerpo femenino y siendo sus primeros pechos, no desaprovecho la oportunidad y los chupo fuertemente, haciendo temblar a Norma de placer.

Daniel chupaba como los dioses, haciéndola estremecer de placer con cada succión que el le daba. Era una zona que mucho le excitaba, y su marido, apenas le daba un par de chupetones, mientras que Daniel lo hacía deliciosamente, con ganas, con deseos, como queriendo sacar leche de esos pechos. Pero ella sabía que solo tenían un par de horas antes que llegaran la niñas del colegio, y ella también tenía ganas de tocarlo, sentir su joven y vigoroso cuerpo, a si que le pidió que se desvistiera.

Mientras Daniel se incorporó ella término de sacar su brasier.

Tener ahí, delante suyo a su joven patrón era un sueño hecho realidad. Sabía muy bien la inexperiencia del joven, a si que ella misma le desabrochó el pantalón , bajándoselos, encontrándose con los mismos slip azules, que muchas veces había lavado, y que en mas de una oportunidad , había llevado a su nariz, sintiendo ese olor a hombre que la cautivaba, pero esta vez, con un precioso tesoro en su interior.

No lo dudo ni un momento y sacando ese precioso tesoro lo llevó inmediatamente a su boca.

¡Que cosa más rica! , pensaba ella, mientras saboreaba ese largo y duro miembro, era realmente exquisito, muy distinto al viejo, chico y gordo pene de su marido, que apenas duraba parado unos minutos. A ella le fascinaba sentir una verga en la boca, era algo que la excitaba por completo, pero a su marido casi nunca se lo chupaba, ya que este con solo un par de chupadas terminaba acabando en su boca sin avisarle, cosa que siempre a ella le molestó.

Daniel tampoco daba crédito a las sensaciones que estaba experimentando. Era la primera vez que una mujer se lo chupaba y sentía las ansias y la pasión que Norma ponía en cada una de sus chupadas. Terminó de desvestirse por completo, pero sin sacar ni un momento su verga de la boca de su madura amante.

orma chupaba desesperada la verga de su joven amante, la sentía deliciosa, le encantaba su olor, su forma, su textura, quería que ese momento nunca acabara. Se admiraba de la resistencia de Daniel, que solo se quejaba fuertemente y con más ganas la chupaba. Su entrepierna ardía de deseos, sentía una calentura que hace mucho tiempo no sentía. Tener ese pedazo de carne en su boca, la tenía loca, y mientras lo chupaba, una y otra vez, no resistió mas la ganas y se comenzó a masturbar.

Daniel se sentía en el cielo con la boca de esa mujer en su sexo, pero el quería experimentar todo, a si que se bajó de ella y terminó por desnudarla.

Ante sus ojos apareció ese coño que había visto en el video, ahora ahí, de carne y hueso. Era hermoso, el momento que siempre soñó, estar bajándole los calzones a una mujer hasta dejar liberado su sexo, se había cumplido. El olor que salía de este lo trastornaba, era olor a mujer, a hembra caliente, excitada

Suavemente comenzó a tocar el sexo de Norma, inspeccionándolo, con los ojos muy abiertos, no perdiendo detalle de cada uno de sus pliegues, su forma, era algo completamente nuevo. Era como un niño con juguete nuevo. Veía como su dedo se introducía en esa peluda y húmeda concha, viendo el rostro de Norma que gemía a cada movimiento que el hacía. Más que su propio placer el joven buscaba aprender a excitar a una mujer y lo estaba consiguiendo. Norma completamente entregada al placer, abría lo más posible las piernas, dejando que el muchacho la tocara libremente.

Entre gemidos le indicaba en que posición tenia que colocar los dedos, como moverlos, y el joven obedientemente hacía caso de cada una de las órdenes, causándole un placer indescriptible.

Pero su cuerpo pedía a gritos ser penetrada por esa tremenda cosa que había tenido en su boca. Su sexo chorreaba de deseos y casi suplicándole a Daniel , le pidió que de una vez se la metida toda, completa, la necesitaba, necesitaba sentir eso dentro suyo. Daniel no esperó ni un segundo y colocándosela en la entrada de su coño de un solo golpe se introdujo dentro del cuerpo de Norma, haciéndola gritar de placer.

Ella hace mucho que no sentía una verga tan dura como la de Daniel, la llenó de gozo y más gozo sentía al ver la cara de su joven amante, su joven patrón, metiéndole toda su cosa hasta el fondo de su sexo.

A los pocos minutos de que Daniel se la estuvo metiendo, sintió una electricidad recorrer todo su cuerpo y no aguanto su orgasmo que venía como un relámpago.

Casi a gritos le pidió que se la metiera hasta el fondo cosa que Daniel hizo, haciéndola sentir todo su coño, completamente llena de verga. Ella gemía como una perra en celo, hace años que no se corría de esa forma, y su joven amante mantenía su dureza intacta , era increíble, acostumbrada a las cortas relaciones con su viejo marido, mientras que este joven , sin ninguna experiencia , le hacía tocar el cielo y aun continuaba con toda su verga completamente dura.

Ella levantaba las piernas y las abría lo más que podía para que Daniel pudiese metérselo hasta el fondo. El joven no dejaba de quejarse y mientras se la metía le chupaba desesperadamente las tetas, cosa que a Norma la volvía loca.

El joven para ella era todo un semental, atrás habían quedado las relaciones esporádicas con alguno de sus vecinos, amigos de su marido, incluso su cuñado que en una noche luego que su marido se embriagara, había follado con ella en la cocina. Daniel era completamente distinto, era joven, ardiente, con sui delicioso olor, y la vitalidad de hombre joven que casi la hacía llorar de placer.

Si concha ya no botaba mas jugos, la sentía completamente mojada, y la verga de Daniel no se detenía. Casi alcanzando su segundo orgasmo, vio la cara de Daniel completamente transformada y sus grande gemidos que anunciaban la salida de esa rica leche que siempre había deseado. Ella hubiese querido probarla directamente de su verga, pero al ser la primera vez de Daniel, prefrió que este acabara de una forma tradicional.

Con un gran gemido del joven, sintió como un chorro de semen le inundaba completamente su sexo, Sentía la fuerza con que esa leche golpeaba todas las paredes de su concha dejándola completamente mojada, y mientras sentía esto, ya completamente entregada al placer ella gimiendo como loca, alcanzo un monstruosos orgasmo, apretándole fuertemente las nalgas impidiendo que le sacara su cosa ni un solo centímetro.

Luego de la potente acabada de Daniel , el joven no quiso salirse de ahí hasta que su verga perdió completamente su dureza, cosa que pasó en varios minutos. Norma se sentía completamente dichosa, de haber podido iniciar a su joven patrón.

Lla no sentía ningún remordimiento de haber sido infiel, una vez mas, a su marido, mientras Daniel no podía creer que esa vieja empleada le hubiese entregado tanto placer.

Ella permaneció desnuda al lado de Daniel que aun exhausto, no dejaba de tocarla.

Pasaron un rato así en la cama, cunado Norma se percato que las niñas estaban por volver.

Mientras se vestían, ella no resistió y dándole las últimas chupadas a la verga de su joven patrón, dejándosela completamente limpia, cosa que hizo que Daniel nuevamente se empalmara, con el dolor de su corazón , tubo que soltarla , ya que afuera sonaba la bocina del furgón escolar que traía de vuelta del colegio a las mellizas

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