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La esposa de mi amigo.

17 de febrero de 2003

Estaba en mis últimos semestres de universidad y tenía un grupo de amigos que nos conocimos desde que entramos y que durante toda la carrera nos dedicamos en nuestros ratos libres a parrandear y darnos la buena vida.

Los cinco amigos que nos juntábamos esperábamos impacientemente los inicios de cursos para conocer a las chicas recién desempacadas de preparatoria para ver cuales eran los prospectos a conquistar.

Uno de mis amigos, a quién llamaré Ángel conoció a una chica muy simpática llamada Sonia, de cuerpo delgado pero sabroso, con unos pechos grandes y redondos y una cabellera rubia larga que hacía juego con sus ojos azules.

Ni tardo ni perezoso Ángel se abocó a la conquista de la chica, quién en aquél entonces tenía novio. Ángel no es un tipo muy atractivo, pero su manera de conversar lo hizo llevarse a la cama a más de tres. El hecho es que a la semana de estar "trabajando" a Sonia, la conquistó, la hizo que rompiera con el novio y días después comenzó a tener sexo con ella.

Realmente los dos se comportaban como animales en celo, ya que aprovechaba cualquier oportunidad y lugar para ponerse a follar. Esto se siguió dando por mucho tiempo, yo terminé la carrera y mis amigos aún tenían materias que completar, por lo que tendrían que cursar un semestre más.

Yo ya comenzaba a trabajar y después de mi trabajo me descolgaba a la Universidad (todos estudiamos de noche) y de ahí me lanzaba con mis amigos a las parrandas nocturnas a las que estábamos acostumbrados.

Una noche que llegué como era costumbre a ver a mis camaradas, otro de mis amigos apuradamente vino a mi encuentro para soltarme una bomba… Sonia estaba embarazada.

Para no hacer el cuento largo, Ángel tuvo que truncar sus estudios, casarse con Sonia y ponerse a trabajar. Los padres de Ángel les ayudaron bastante e incluso les consiguieron un departamento. Pasó el tiempo y Sonia tuvo a su bebé, un varón.

A pesar de la situación, los mismos amigos nos seguíamos frecuentando, sólo que ahora el depa de Ángel era el lugar de reunión, y Sonia se integró a nuestras borracheras, platicando y bebiendo a la par de todos nosotros.

Una noche, me quedé trabajando tarde y al salir decidí visitar a mi amigo Ángel en su depa. Como yo sabía que el a veces estaba algo corto de efectivo, decidí llegar a una tienda de conveniencia, compré una dosis generosa de cervezas, una botella de tequila y cigarrillos.

Llegué al estacionamiento de los departamentos y al ver que ahí estaba el coche de mi amigo, me bajé con todo mi “equipo” pensando en pasar una noche de parranda como era costumbre.

Subí las escaleras hasta llegar al depa de mi amigo y timbré. A los pocos minutos se abrió la puerta y era Sonia, quien vestía una camiseta ajustada que delineaba perfectamente su generoso busto y unos shorts de toalla breves que dejaban ver en todo su esplendor sus largas y delgadas piernas.

-"Hola! Como estas?"

-"Hola Sonia! Y Ángel?"

-"No está… se fué a México a ver unos negocios con su tío… pero pásale…"

Entre al departamento, caminando detrás de Sonia, no pude evitar ver su lindo trasero oculto en esos shorts. Caminamos a la cocina.

-"Y tu bebé?"

-"Se quedó con mis suegros, me insistieron que lo dejara con ellos y en fin, estoy sola…"

Sonia estaba sola. Yo en ese momento pensé que lo más correcto era retirarme pero Sonia no me dio oportunidad, ya que antes de que otra cosa sucediera, me pidió una cerveza.

-"Por supuesto Sonia, toma." le dije mientras ponía las bolsas con cervezas en la barra de la cocina. Sonia sacó un destapador y abrió también una para mi. Sacó el resto de las botellas y comenzó a guardarlas en el refrigerador.

Una vez llegamos un amigo y yo a casa de Ángel y el no estaba, esa vez nos pusimos a beber con Sonia y platicamos por horas. Ella realmente es una mujer muy agradable y se puede uno pasar un buen rato conversando.

Total, Sonia y yo nos sentamos en un cómodo sillón de la sala y comenzamos a beber, a fumar y a charlar. Sonia me platicó del trabajo de &Aac

ute;ngel, de su bebé, de lo caro que era la vida, etc. Me preguntó que cómo me la pasaba en mi trabajo y cosas por el estilo.

La noche transcurría y hablábamos de todo. Las cervezas se fueron vaciando poco a poco. Noté que empezaban a hacerle efecto a Sonia, ya que ahora se reía con mucha frecuencia y casi por todo. Cuando le dimos muerte a la cerveza, fui a la cocina y destapé la botella de tequila, saqué del refrigerador unos limones y agarré dos vasos. Serví dos tragos y seguimos con nuestra charla.

No recuerdo porqué pero la charla terminó siendo sobre sexo. Sin saber cómo, yo le estaba contando a Sonia de una relación que tuve con una secretaria de mi oficina (un relato que luego les contaré) y fui por demás detallado y gráfico en cómo eran nuestros encuentros en la intimidad.

Cuando le conté a Sonia como había hecho que la secre llegara a un orgasmo únicamente usando la lengua, me hizo una confesión…

-"Sabes una cosa? Te voy a decir un secreto…"

-"Que es?"

-"Lo que pasa es que Ángel es muy egoísta y muy acelerado…"

-"Como? No entiendo…"

-"Si, mira, lo que pasa es que desde siempre… desde que Ángel y yo hemos tenido sexo, él es muy salvaje…"

-"Ah si?"

-"Si… me ha roto no se cuantas bragas por las ansias que le da… pero eso no es lo malo…"

-"Y entonces que es lo malo?"

-"El problema es que apenas me ha desnudado, se me monta, me lo hace como loco y se viene…"

-"Ahhh… ya veo… o séase que no más te deja con el motor encendido?"

-"Si… eso… mira… Ángel fue el primer hombre con el que he tenido sexo… y cuando he platicado con amigas casadas o que tienen relaciones me han contado de lo rico que se siente el tener un orgasmo y yo finjo y les digo que si, que es excelente, pero… la verdad…nunca he sentido un orgasmo.."

-"Noooo…"

-"De verdad… no lo sé…"

En ese momento yo no tenía todavía "malos pensamientos"… elocuentemente le dije a Sonia que en el buen sexo se debe buscar primeramente la satisfacción de la pareja, el llevarla a los límites, hacerla volar… todo esto lo decía como un amigo y confidente…

-"por Dios Sonia, eso si que es un problema serio… no es posible que no sientas tu realización como mujer en la intimidad…"

-"Si, lo sé"

-"Vamos, no es por nada, pero eres una mujer muy guapa, cualquiera mataría por hacerlo con alguien que tuviera un cuerpo como el tuyo…"

-"En verdad lo crees?"

-"Claro!"

-"Tu lo harías conmigo?"

Esas palabras me dejaron helado… estaba algo achispado por el alcohol… estaba totalmente desinhibido… esas palabras hicieron que prácticamente en un segundo tuviera una erección. Como Sonia y yo nos llevábamos muy bien, pensé que sólo lo preguntaba por mera curiosidad, así que le contesté…

-"Uuuuy siiii… claro que lo haría contigo…"

-"Pues hazlo… enséñame lo que es un orgasmo…"

Las cartas estaban sobre la mesa… la jugada la hizo Sonia… ya no estaba en total control, me dejé llevar… no me importó que fuera la esposa de mi entrañable amigo… me follaría a Sonia en ese instante.

-"En serio lo quieres hacer?"

-"Si, en serio… vamos a hacerlo…"

-"Pero es que… esto no es correcto…"

-"Lo sé, pero hoy me siento muy sola, y quiero saber lo que es un orgasmo… vamos… vamos a hacerlo…"

-"Sonia… vamos a tu recámara…"

Nos levantamos rápidamente y caminamos a la recámara nupcial. Entramos al cuarto y Sonia antes de encender la luz me volteó a ver…

-"Quieres que deje la luz apagada? A Ángel no le gusta que lo vea desnudo…"

-"No, enciéndela, la vista es otra herramienta más…"

Sonia encendió la luz, caminamos hasta la cama y nos sentamos uno al lado del otro. Yo estaba excitadísimo y decidí jugar al maestro… el alcohol en mis venas me hizo olvidarme de con quién estaba y decidí poner lo mejor de mi para satisfacer a esta hembra.

-"Bueno Sonia, lo primero son los besos. Antes de cualquier cosa se debe iniciar con una buena sesión de besos…"

Dicho esto la abrac&eac

ute;, su frágil cuerpo quedó rodeado por mis brazos y ella desesperadamente se prendió de mi boca. Cerré los ojos y disfruté del juego de lenguas que comenzaba. Primero yo metía mi lengua en su boca y ella la apretaba con los labios, mamándola como si se tratara de un pene.

Como esto era una cátedra, me dediqué únicamente a acariciar su espalda mientras nos besamos. Así estuvimos por varios minutos. La respiración de Sonia ya sonaba agitada, quizás el hecho de estar con alguien que no fuese su marido la estaba poniendo más caliente.

Me separé de sus labios y viéndola a la cara tomé de la parte de abajo su blusa y tiré de ella hacia arriba. Sonia me ayudó terminando de despojarse de esa prenda. A la vista de mi estaban sus grandes y redondas tetas cubiertas por un bra sencillo de algodón.

-"Quítate el bra, Sonia…"

Ella obedientemente busco en su espalda el broche y acto seguido se deshizo de la estorbosa prenda. Ahora tenía a mi alcance esos ricos pechos coronados con unas aureolas grandes y rozadas con dos pezones erguidos apuntando hacia arriba.

Los dos permanecimos en silencio, ella me veía con un rostro que denotaba su clara excitación, yo con mis manos acaricié sus pechos y su respiración se agitó aún más, mis manos delineaban la circunferencia de sus tetas y de vez en vez mis dedos se detenían a juguetear con sus pezones. Sonia cerró sus ojos disfrutando del tierno masaje que le estaba propinando a su pecho.

Acto seguido me incline, mandé mis manos a acariciar su espalda desnuda mientras mis labios se cerraban sobre uno de sus pezones. Como un crío comencé a mamar ese pecho, de vez en vez abría la boca para meterme todo lo que mi boca me permitiera. La abría hasta que me doliera la quijada y succionaba hasta tener dentro medio seno. Sonia se retorcía gozosa por lo que le estaba haciendo… mi ritmo era lento, pausado, me estaba tomando mi tiempo para besar su pecho, mis manos no estaban siendo traviesas, solo acariciaba su espalda y de vez en vez una de ellas regresaba para acariciar la teta que no estuviera siendo ocupada por mi boca.

Regresé a su rostro para besarla nuevamente, con mis dos manos estrujaba sus tetas mientras ella me besaba como desesperada, su respiración intranquila denotaba que estaba haciendo bien mi labor.

Me levanté de la cama lentamente, Sonia me observaba con cara de duda, no sabía lo que seguía, a lo mejor pensó que en ese momento me estaba arrepintiendo. Parado frente a ella me deshice de mi camisa, lentamente. Me quedé en camiseta, la cual a los pocos segundos también fue desechada. Después de eso me quité los zapatos, las calcetas y finalmente me deshice del pantalón. Ahí estaba yo, portando mis interiores que a duras penas contenían a mi durísima verga, parado frente a la semidesnuda esposa de mi amigo.

Me monté en la cama y me acosté, le di la mano a Sonia para que gateara y se acostara al lado mío. La besé un par de veces más y volví a mamar ese par de pezones que me lo pedían a gritos. Detuve mi labor y tomé de la cintura el short con todo y bragas que eran las últimas prendas que cubrían a Sonia. Con mis dos manos tiré hacia abajo de ellas y Sonia levantó sus nalgas para ayudarme en mi labor. Cuando me deshice de ellas el aroma penetrante del sexo ardiente de la hembra se hizo presente. Un parche triangular de vellos rizados coronaba el monte de venus de ese cuerpo blanco casi perfecto. Arrojé las prendas y abracé a Sonia, para besarla nuevamente.

MIentras nos besábamos tomé su mano izquierda y la dirigí a mi tolete. Sonia lo tomó y comenzó a acariciarlo, a pasar los dedos sobre mis vellos, a sentir la textura del saco que guarda mis pelotas. Yo con mi mano acaricié por un rato, prolongando la agonía, el monte de venus, sin atreverme a ir más abajo. Sonia abrió más sus piernas, indicándome que deseaba que fuera más allá…

Con la palma de la mano acaricié su entrepierna, que en ese momento ya se encontraba empapada, repetí esta operación varias veces, mientras la seguía besando. Sonia pajeaba mi chile y yo finalmente con el índice recorría los labios de su vagina, haciéndola estremecer.

La acosté boca arriba y me puse encima de ella, quizás en ese momento pensó que la penetraría, que se

ría igual que con su marido… pero no… besé apasionadamente sus labios, después mordisqueé su barbilla. besé su cuello, le planté dos besos en los respectivos pezones y con la punta de la lengua empecé a trazar un camino por su abdomen, haciéndola estremecerse al pasar por su ombligo, logrando robarle jadeos al tocar con la lengua su monte de venus y finalmente sacándole el aliento al plantar toda mi boca en su sexo.

Mis labios se empapaban de sus jugos, mi lengua tentaba los labios expuestos de su sexo, para después besar su inflamado clítoris. Sonia Se retorcía gozosa al sentir mis embates.. con mis manos acariciaba la parte interior de sus muslos mientras mi boca se deleitaba con su sexo. Todo esto pasaba sin decir palabras ninguno de los dos, nuestros cuerpos se comunicaban muy bien entre ellos. Seguí comiéndole el coño por lo que se me hizo una eternidad. Sonia ya estaba a mil por hora, su pelvis empezaba a marcar un ritmo a compás con mi lengua que ya estaba exclusivamente dedicada a su clítoris. Con el índice empecé a follarle el coñito húmedo y Sonia sólo atinaba a acariciarse y pellizcarse los pezones por el placer.

Seguí mi tarea, lo hice muy bien, porque los movimientos pélvicos de Sonia se aceleraban más y más, su respiración era veloz y sus jadeos constantes. Al poco tiempo sobrevino la explosión…. Sonia abrió los ojos en una mezcla de sorpresa y gozo… se estaba corriendo, su cuerpo se sacudía… lo estaba gozando y era la primera vez que le pasaba… no atinó a hacer nada más que derretirse sobre las sábanas y convulsionarse mientras yo seguía mamándo la rica chocha durante su clímax.

Cuando sentí que todo había acabado, saqué mi cara de su sexo y la volteé a ver… ella me miro por entre sus tetas, respirando aún agitada…

-"Ay… ay… ay… que rico… que rico… sentí bien rico…"

-"Acabas de correrte Sonia, tuviste un orgasmo…"

-"Sentí riquísimo… ah… ah… ah… que rico sentí…"

-"Quieres más?"

-"Si, pero dámelo ya… necesito sentirte dentro…"

Escalé el menudo cuerpo de esta rubia y la hice saborear sus propios jugos, los cuales colmaban mi boca y mi barbilla… ella los tomó ávida de besos, mientras que me posicionaba encima de ella y con la mano empezaba a frotar la inflamada cabeza de mi pene en su cueva de amor. Cuando estuve en posición me lancé por todo… de un golpe le dejé ir mi trozo de carne por ese sexo ya habituado a recibir pasión. Sonia puso sus pies en mis nalgas y abrazándola comencé a follarla… con un ritmo pausado y sin desesperarme… quería sacarle otro orgasmo antes de que se me derramara la leche.

Sonia me abrazaba, me besaba en los labios, besaba mi cuello… con las manos me acariciaba la espalda, de vez en vez me tomaba de las nalgas para tratar de meterme aún más adentro de lo que me encontraba ya. Volví a besar sus pechos grandes y ardientes… mi lengua dibujó círculos en sus inflamados pezones mientras escuchaba el sonido de mis bolas golpeando el culo de esta hembra.

Cambiamos posiciones, me salí de su vagina recibiendo una mirada de reproche de su parte por dejar de suministrarle su dosis, la tomé de la mano y la levanté de la cama. Me senté en la orilla y la hice que se sentara sobre mí, frente a frente. Sonia rodeó mi cuerpo con sus piernas y montada sobre mi, nos abrazamos como dos koalas. Ahora ella se meneaba con mi chile enterrado hasta el fondo, yo le tomé de las nalgas para ayudarla a seguir un ritmo constante. Sonia estaba como desesperada… se agarraba el cabello, me abrazaba, se acariciaba los pechos, me volvía a abrazar…. todo esto acompañado del sonido de su muy mojada chocha frotándose inmisericorde sobre mi verga.

Poco a poco Sonia comenzó a acelerar más el ritmo, estaba sintiendo que se acercaba nuevamente al clímax… me agarró con ambas manos del cuello y se inclinó hacia atrás… su cabello largo y rubio caía al vacío y con la cabeza echada para atrás continuó con el frenético meneo hasta que comenzó nuevamente…

Como si le hubieran clavado un cuchillo se impulsó hacia adelante, abrió nuevamente los ojos y empezó a gritar como animal herido.. se estaba corriendo nuevamente… yo la tomé de la cintura y detuve el

meneo para dejarla con toda mi estaca metida hasta el fondo… Sonia volvió a perder la razón por la corrida que se estaba dando y abrazándome con todas sus fuerzas terminó.

Por unos momentos nos quedamos así, los dos enredados en un abrazo de koala.. ella encima de mí… nuestros cuerpos sudorosos adheridos en un abrazo largo. Mi verga aún tenía batería para una envestida más, así que le indiqué a Sonia que se desmontara y se pusiera en cuatro patas. Para este momento Sonia era totalmente esclava mía, todo lo que le indicaba lo hacía sin remilgar.

Cuando la tuve en cuatro, me puse detrás de ella y comencé a follarla ahora si buscando mi orgasmo, sus tetas se movían al ritmo de mis embates mientras ella gemía gozosa. Ya le había dado demasiada estimulación a mi miembro, por lo que en cuestión de instantes empecé a sentir que me corría… saqué mi verga de su guarida y como si no hubiera follado en décadas derramé infinidad de disparos sobre su espalda. Me quedé paralizado por segundos mientras las últimas gotas caían sobre su culo. Sonia estiró la mano para tomar unas toallitas de la mesita de cama y le limpié mi descarga de su cuerpo. Ella estaba por demás complacida por todo lo que le había hecho ya que al tirarme fatigado a su lado ella me abrazó y tiernamente me besó en los labios.

-"Gracias… estuvo increíble todo lo que me hiciste…"

-"De nada… tu también estuviste increíble…"

-"Este va a ser nuestro secreto… verdad?"

-"No te preocupes Sonia… aquí no ha pasado nada…"

-"Gracias"

Dicho esto me plantó otro beso. Estuvimos un rato los dos desnudos ahí, tirados en su cama. Finalmente me levanté y me vestí, me despedí de Sonia y salí del depa. Cuando manejaba rumbo a casa me entraron los remordimientos por lo que había hecho… pero ya lo había hecho, así que ya nada se podía hacer…

Autor: Hotmex69

hotmex69 ( arroba ) hotmail.com

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