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La nieta

6 de junio de 2002

Lo que les voy a hacer saber es algo sumamente privado, no crean que me les daré mis señas ni las de las demás personas relacionadas, y desde luego que tampoco usaré nuestros nombres reales, a lo sumo unos datos estrictamente necesarios para que se puedan dar una idea del sufrimiento por el que pasé. Me preguntaran por que me decidí a relatar esto, la respuesta es bien sencilla, se lo tengo que decir a alguna persona o creo que cuando menos lo piense, se lo diré a quien no debo.

Para que tengan una idea general de mi persona, soy un profesional y dueño de una gran y pujante empresa que ha pertenecido a mi familia desde antes de que yo naciese de más esta el decir que se me considera uno de los hombres más ricos de mi país, actualmente soy muy mayor y cuando digo mayor me refiero que ya pasé por mucho del medio siglo, pero entre nosotros les diré que no los represento.

Tengo una hermosa familia, mi esposa y madre de mis hijos, con la que me case cuando ella tenía apenas 17 años, de nuestro matrimonio nacieron dos hembras y dos varones, el mayor ya llego a los 40 y tantos y los menores no pasan de los 30. Uno de mis cuatro hijos falleció junto con su pareja en un desgraciado accidente de transito, por lo que mi esposa y yo desde luego nos dedicamos a criar a nuestra nieta, la que por darle un nombre llamaré Carmen, bien Carmen desde muy niña como les dije fue criada por nosotros dos, tanto para sus tíos como para mi mujer y para mi ha sido la consentida ademas es el vivo retrato de su madre. La nena desde pequeña se dio cuenta de su posición y como es muy inteligente se aprovechaba de todos de una forma u otra, a muy temprana edad ya sabía quien era el que repartía el bacalao, por lo que desde muy niña fue siempre muy afectuosa con mi persona, cosa que al principio para mi no tenía la menor importancia, lo consideraba normal.

En cierta ocasión mi esposa la trajo a mi oficina, y minutos antes una de mis asistentes personales me había estado haciendo lo que la tipa esa Mónica le hacía al Presidente de los Estados Unidos, a diferencia de él mi servicio de seguridad me mantiene al tanto de quien llega al edificio de la empresa sobre todo si es mi mujer o uno de mis hijos, por lo que en esa oportunidad me dejaron sin descargar, al llegar mi esposa supuestamente me sorprendió trayendo a Carmen a mis oficinas, la niña de inmediato se me sentó en las piernas y mi miembro aun se mantenía algo rígido y desde luego caliente, al yo sentir sus nalgas de inmediato la bajé pero ella volvió a sentarseme encima, procuré hacerla a un lado y la cosa no pasó a mayores. Para esa época ella debía tener entre 7 u 8 años, pero no se como se dio cuenta y desde esos momentos no perdía oportunidad de sentarseme en mis piernas. Entre sus 10 y 14 años ya yo no le prestaba atención, pero cada vez que ella se me bajaba de las piernas la que pagaba el plato era su abuela, a la que yo metía al cuarto con cualquier excusa y manteníamos una sesión de sexo, en ocasiones normales en otras según las circunstancias podía llegar a ser sexo anal u oral dependiendo del estado de animó de mi mujer.

A partir de sus 15 años su táctica cambió, ya no tan solo se me sentaba sobre mis piernas sino que además una de sus manos por lo general la derecha la colocaba sobre mi miembro, produciendo el que yo me excitase más aun hasta el punto que en una ocasión me hiso venir, yo desde luego procuré que la situación no se repitiese pero como les dije ella es muy inteligente y siempre se las arregló para hacer su gusto. Al poco tiempo de ese suceso Carmen fue más abierta en una segunda oportunidad me comentó al oído que se encontraba sin braguitas, y acto seguido comenzó a mover sus caderas sobre mis piernas, quien la viese como fue el caso de mi mujer lo menos que podía pensar era que me tenía super caliente, para ella era sencillamente una expresión de cariño de una nieta a su abuelo, en esa oportunidad logró que le regalase una yegua para que practicase equitación.

En otra ocasión yo me encontraba en mi oficina, cuando seguridad me informó que mi nieta venía a visitarme, para esos momentos ya Carmen había cumplido los 17 años y en innumerables ocasiones me había vuelto hacer lo mismo con identico resultado, o sea que lograba su propósito el que fuese, pero ya no se conformaba con decirme que no estaba usando bragas, al principio

de eso se subía ligeramente la falda y me mostraba parte de sus rosadas nalgas, pero luego más adelante me tomaba una de mis manos y se sentaba sobre ella. Pero volviendo al tema ese día en la oficina llegó con una mini falda de color blanco y al cerrar la puerta le pasó el seguro sin decir nada se me volvió a sentar en mis piernas, yo traté de no pensar pero ella de inmediato de forma muy inocente me dijo. Abuelo yo tengo algo de curiosidad por saber que es lo que tu ocultas aquí? De saber ella yo se bien que sabía, a su edad y como están las cosas la joven que no sabe eso o es retrasada mental o no vive en este planeta, y mi nieta no llena ninguna de esas dos condiciones, yo en ese momento no sabía que decir o que hacer, pero ella como siempre tomó la iniciativa, en dos por tres su tierna mano llegó hasta mis cojones, y comenzó a acariciarlos con ternura, mientras que con la mano izquierda tomó mi mano derecha y la metió debajo de su falda dejandola sobre su coño, ese día logró que le comprase un juego de cuarto nuevo, ella realmente no tenía necesidad de hacer eso, con soló pedirselo a la abuela de seguro mi mujer se lo hubiese comprado sin chistar por el precio ni un segundo, pero Carmen de seguro buscaba medir su fuerza de persuasión en mi. Creo que esta de más el decir que soló me masturbó y yo a ella a la vez.

Al cumplir sus 18 años se le regalé un automóvil, aunque realmente no le hacía falta ya que en la mansión nuestra hay tres choferes, con sus respectivos autos pero le regalé un BMW deportivo convertible de color blanco, sin que mediase nada entre nosotros, yo soló me adelante como previniendo, pero de nada sirvió mi precaución, a la semana siguiente a su fiesta de cumpleaños se presentó a mis oficinas, pero cambió de táctica, luego de hacerse la inocente mientras me calentaba hablandome de un novio que no tenía trabajo, yo no podía más me tenía a punto de levantarme y arrancarle la ropa, cuando sin aviso alguno se agachó frente a mi sacó mi verga y le dio tremenda mamada, el joven consiguió su empleo.

Ya se que dirán que soy un viejo verde aprovechandose de su pobre nieta, pero nada más lejos de la verdad, a las pocas semanas llegué temprano a mi hogar, ya que salía de viajes para las Filipinas por cuestión de negocios y algo de placer ya que mi mujer no me podía acompañar debido a que era la presidenta de una actividad para recoger fondos justo en esa misma fecha. Al llegar subí a nuestras habitaciones, pero al pasar frente a la habitación de mi nieta tremenda sorpresa me dí, ahí se encontraban las dos desnudas en la cama de Carmen con toda la puerta abierta de par en par, mi mujer y mi nieta manteniendo una de las relaciones lesbianas más fuertes que se puedan imaginar, yo las observe por unos minutos y estaba a punto de tirarme sobre ellas, pero me contuve, bajé las escaleras sin hacer ruido y entré a un despacho que tengo en la casa, dando tiempo a que terminasen, como a los veinte minutos volví a subir y ya la puerta del cuarto de Carmen estaba cerrada, al entrar a mi habitación mi mujer se sorprendió toda al verme, cosa que consideré normal ya que le había dicho yo a mi nieta que regresaría a media mañana para salir de viaje, por lo que Carmen eso lo hiso con toda la intención de que yo la viese.

A mi regresó de Filipinas, traté en lo posible de no encontrarme a solas con mi nieta, para evitar cualquier situación y durante un buen tiempo me dio resultado, ella llegaba a la oficina y siempre se encontraba alguien acompañándome, por lo que cualquier idea que trajese no la podía ejecutar. Pero les dije que era muy inteligente, se las agenció para que nos quedásemos los dos solos en casa sin que yo me percatase, yo me encontraba en la biblioteca leyendo y tomando una copa de coñac cuando ella entró al aposento, vestía una casi transparente bata de dormir la cual no ocultaba los encantos de mi nieta, de inmediato me dí cuenta que no estaba usando nada debajo de la vaporosa bata, y le indique que cualquiera de los empleados podía verla en tal facha que lo mejor era que se fuese dormir, fue cuando sentandose sobre mis piernas me dio una detallada información de donde se encontraba cada una de la servidumbre de la casa. Cuando le indique que su abuela podía estar al llegar me recordó que mi mujer se encontraba acompañando a mi otra hija que estaba de parto, a esa altura ya yo estaba bien excit

ado, y ella lo sabía por experiencia, traté de oponer algo de resistencia, pero francamente me fue inútil, caí vencido por sus encantos o mejor dicho por su culito sobre mis piernas, no me pude contener más y comencé a acariciar su cuerpo con lascivia, ella se notaba que estaba buscando un macho que la ciñera y me encontró a mi, en la misma alfombra de la biblioteca los dos nos estábamos besando con ardiente pasión, quisas fue lo morboso de la situación de estar magreando a mi propia nieta pero yo estaba incontenible, rogaba para mis adentros que no se fuese arrepentir y se echase para a tras, por que de hacerlo terminaría violandola en contra de su voluntad, como pude me quité la ropa mientras ella me restregaba su coño contra mi cara, el cual besé y lamí con lujuria, una vez que estuve totalmente desnudo ella buscó con su boca mi verga y se la llevó a la boca mientras yo continuaba chupando su bello coño y acariciando sus firmes senos, yo estaba a punto de estallar cuando ella se incorporó para cambiar de posición, se acostó boca arriba sobre la alfombra de la biblioteca y abrió totalmente sus blancas piernas, su bello coño se observaba todo húmedo, yo lentamente fui avanzando sobre su delicado cuerpo y lentamente comencé a penetrarla, para mi no fue sorpresa el descubrir que ella no era virgen, pero tenía la vaga esperanza de que así fuera, los dos nos dimos gusto mutuamente hasta que ella y yo alcanzamos nuestra mutua satisfacción. Yo me levanté algo confundido recriminandome a mi mismo como pude hacer eso con mi propia nieta, me encontraba parado frente a ella cuando se arrodilló y se llevó a su boca mi verga nuevamente diciendo antes. Vamos a ver viejito si puedes una segunda vez. No se si fue lo que dijo o como lo dijo pero me molestó sobre manera, así que antes de que lo tuviese dentro de su boca ya mi palo se encontraba nuevamente tieso, apenas me lo mamó por unos segundos cuando le dije. Dejate de estar mamando, ponte en cuatro que te voy a dar por el culo, para que veas quien es el viejito. Su rostro reflejó sorpresa, y algo temerosa se colocó en la posición que le ordené, trató de convencerme de lo contrario, pero yo ya estaba resuelto a darle una buena lección a esa malcriada muchacha, Carmen trató de levantarse pero no se lo permití, estaba asustada llorando me pidió que no lo hiciera así, que haría lo que yo quisiera pero que por lo que yo más quisiera que no le diera por el culo, esas palabras lejos de calmarme me enardecieron más, tomé mi verga con una de mis manos mientras que con la otra le abría las nalgas a mi nieta, su colorado y pequeño esfínter a desapareció de mi vista al colocar la cabeza de mi cipote frente a él, sin más dilación comencé a penetrarla, sus chillido y gritos de dolor se debían escuchar en la carretera que pasa frente a la mansión, pero aun y así continúe Carmen lloraba a lagrima viva del dolor que sentía, pero no me amilané por eso, todo lo contrario continúe penetrandola, sentí como sus carmes se abrían al paso de mi verga, una vez que mis bolas hicieron contacto con sus nalgas lentamente comencé a retirarlo hasta que estaba a punto de sacarlo y nuevamente la comencé a penetrar, para mi era como darle una lección a mi nieta, ella continuaba llorando y quejandose del dolor, pero poco a poco sus gritos y llantos fueron cambiando por quejidos de placer, hasta que llegó el momento en que comenzó a mover su culo con fuerza, lo restregaba contra mi verga y yo continuaba dandome gusto con el culo de mi nieta, como pude le agarré su coño y la puse a disfrutar al tiempo que le preguntaba con algunas obscenidades si le gustaba que le diese por el culo a lo que la muy puta me respondía. Si abuelito, continúa dandome por el culito. Claro esta que llegó el momento en que volvía a eyacular pero esta vez dentro de su tierno culito, ha sido uno de los placeres más gratos que tenido en mi larga vida, al terminar los dos quedamos desnudos sobre la alfombra de la biblioteca, al despertarnos casi a media noche, ella me indicó que todavía le dolía su culo pero que lo había disfrutado mucho que fue la primera vez que le hacían eso, que al principio le dolió mucho pero que luego le agarró el gusto.

A las pocas semanas Carmen se casó con el vago que emplee a solicitud de ella, hoy ya estoy más tranquilo después de escribir estas lineas, cuando nos visitan yo procuró no

quedarme a solas con ella para evitar cualquier problema ya saben la carne es débil, lo único que lamento es que esa putita linda sea nieta mía.

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Nick: Narrador.

E-mail: narrador (arroba) hotmail.com

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