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Relatos eróticos Marqueze. El Sexo que te gusta leer.

por Ragazzzo

Hola, mi nombre es Ramiro y les voy a relatar lo que sucedió con mi hermana cuando yo tenía aproximadamente 22 años y ella 18.
Somos originarios de una población en el Sur de Jalisco y tenemos muchos familiares en Guadalajara donde yo pasaba la semana trabajando y ella estudiando y solo íbamos de regreso con nuestros padres los fines de semana, yo vivía con un grupo de amigos y mi hermana vivía en casa de una tía pues ella y nuestra prima son de la misma edad y estudiaban la misma escuela
Mi hermana, a quien llamaré Lidia, desde hacía un tiempo que yo la espiaba cuando se bañaba, era una delicia observarla pues con frecuencia pasaba largos minutos sentada en el inodoro acariciándose la panochita hasta masturbarse y luego bañarse, por supuesto que yo también me masturbaba desde mi puesto de observación.
Para nuestros viajes de fin de semana yo había comprado un carro pero durante mucho habíamos viajado en autobús, a Lidia le gustaba vestir de minifalda y blusas escotadas y como una cortesía y cuidado de mi parte en el autobús siempre le dejaba el asiento de la ventana para protegerla de las manos de los demás pasajeros, pero también y por supuesto, para acariciar disimuladamente sus piernas, ella acostumbraba dormirse o hacerse la dormida muy rápido cuando subíamos al autobús y yo por mi parte también me hacía el dormido para ir colocando disimuladamente mi mano sobre su pierna mientras con la otra mano me masturbaba acariciándome sobre el pantalón, estoy seguro que ella sabía que yo masturbaba en el camino pues el inconfundible olor de mis eyaculaciones no se puede disimular
Realmente ambos sabíamos en silencio de nuestras mutuas aficiones por la masturbación
Una tarde que llegué a la casa la cual se encontraba aparentemente sola, ingresé a la recámara principal y lo que vi me dejó uno de los más bellos recuerdos que tiene mi memoria, ahí sentada en la orilla de la cama de nuestros padres y observándose en el espejo estaba Lidia totalmente desnuda masturbándose furiosamente con una mano y acariciándose las tetas con la otra, yo me quedé impactado y tuve una erección instantánea, ella pasó corriendo junto a mi para ir a encerrarse a su habitación pero había sembrado en mi un hermoso momento, no pude menos que masturbarme en ese momento, observarla tan cerca de mi.
Mi mente le tomo una fotografía que sigue intacta en el cofre de mis recuerdos a donde voy a observarla, ese día, los dos nos sorprendimos y creamos un hermoso secreto.

Pero lo mejor estaba por suceder
Un domingo en la noche que salimos a Guadalajara ella llevaba puesta su minifalda y una blusa de botones
Apenas iniciamos el camino y ella se cubrió con una pequeña cobija y se hizo la dormida, yo mientras tanto manejaba y empecé a acariciarme la verga sobre el pantalón y al mirarla de reojo me pareció que no estaba dormida pues llevaba los ojos entreabiertos y me estaba observando, eso me calentó más así que poco a poco me fui desabrochando el pantalón hasta que me saque totalmente la verga y me estuve masturbando muy despacio ante su mirada supuestamente “dormida” hasta que no pude más y alcancé una eyaculación deliciosa
Luego llegó mi hermoso regalo

Se empezó a mover y a acomodar como si fuera dormida pero pronto la note que debajo de su cobija se estaba masturbando, se le escuchaban el hermoso e inconfundible sonido que hacen los dedos cuando acarician una panochita mojada y emitía unos pequeños quejidos, se me volvió a parar la verga y me empecé a masturbar de nuevo, ella ya tenía los ojos abiertos y estaba observando directamente mis movimientos, nuestras miradas se cruzaron en silencio mientras cada uno se masturbaba asi que me tomé el atrevimiento de quitarle la cobija y lo que me encontré fue extraordinario pues tenía la falda hasta la cintura y las piernas abiertas, en silencio le tomé una mano y me la coloqué en la verga para que ella me acariciara y puse mi mano en su panochita que estaba increíblemente mojada, los dos estábamos ardiendo, yo le estuve acariciando suavemente el clitorís y le metí dos dedos y asi estuvimos durante varios minutos y cuando me hizo terminar recibió todo mi semen en su mano y me siguió acariciando la verga con el mismo hasta que se secó y cuando mis dedos le arrancaron su orgasmo fue delicioso, aún recuerdo como si estuviera viviendo en éste momento como se retorcía de placer en mi pequeño coche de tal forma que me dejó un recuerdo imborrable para el resto de mi vida
Mi hermana es una mujer muy guapa y conserva un cuerpo hermoso, algunos años después cuando ella ya se había casado la encontré sola en la casa amamantando a su bebé y después de bromear un rato con el recuerdo de que yo la había encontrado desnuda en el mismo sitio nos calentamos un poco y me permitió probar la leche materna directo de sus tetas
Karla es otra mujer, es una bella hembra con quien he vivido el mejor sexo de mi vida y a quien le prometí revelar éste secreto como homenaje a la pasión que nos tenemos y el cuidado que debe prevalecer frente a nuestros respectivos entornos.
Ramiro

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La primera masturbacion mutua con mi hermana, 6.9 out of 10 based on 37 ratings
  
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1 comentario »

  1. Moroxa17 dice:

    Yo tambien he usado eso de hacerme la dormida funciona muy bien jeje..me gusto el relato. Besos

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