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LA PUTILLA LESBIANA DE MI TIA ELVIRA

15 de octubre de 2007

Hola soy Noqtambulo, y esta es una historia ficticia, ya que ella es propia de mi imaginación.

Mi nombre es Lidia, tengo 19 años, y lo que les voy a contar ocurrió hace exactamente 2 meses, cuando decidí ir de vacaciones a San Julián, un pueblito a 400 km de donde yo vivo. Allí viven mis tíos, Carlos, y mi tía Elvira, hermana de mi madre.

Elvira es una mujer de contextura grande, todo lo contrario a mi, que soy menudita, de cuerpo muy pequeño. Mi tía Elvira, fue a buscarme hasta donde yo vivo, llegó con su auto, y mientras lo estacionaba, mi familia y yo, salimos a darle la bienvenida, que lindo, hace aproximadamente 3 meses que no veíamos a la tía.

En el momento que me tocó saludarla me dio un abrazo bien fuerte, y un beso en la mejilla, los cuales me sorprendieron un poco debido a la efusividad de estos, pero no le di mucha importancia, ya que se los adjudiqué al tiempo que pasó sin vernos.

Ya más tranquilos, todos, dentro de casa, mi madre invito a comer a tía Elvira, esta acepto gustosa, pero con la condición de irnos después de la comida, ya que estaba con el tiempo justo.

Mi padre y madre, recordaron que no habían ido de compras, y nos dejaron a mi y a mi tía un rato a solas en la casa ya que saldrían a comprar, le propusieron a Elvira ir con ellos, pero esta no aceptó, poniendo como excusa que se quedaría en casa ayudándome a terminar de armar el bolso.

Llegué hasta mi pieza, entrando detrás de mi la tía Elvira, esta se tiró en el sofá, y empezó a preguntarme, como me había ido últimamente, yo le respondí, que muy bien, Elvira insistió, con preguntas que poco a poco se iban dirigiendo al sexo.

Me preguntaba cosas como, si tranzaba con muchachos, y si ya había tenido relaciones con estos. Pues les debo contar lo mismo que le respondí a tía Elvira, y es que solo he tenido un novio, y con el mismo solo había cogido una vez, pero no me gustó mucho, por los demás jóvenes no sentía ningún atractivo, creía que eran todos unos tontos, le confesé también a mi tía, que creía que era bisexual, porque en los recreos de la escuela me encerraba con una compañera en el baño, y nos tocábamos todo el cuerpo y nos dábamos besos muy tiernos, pero nunca habíamos tenido relaciones,

Mi tía, trató de calmarme diciéndome, que eso era muy común a mi edad, y que estaba tratando de definir mi sexualidad, que no me preocupara tanto, que ella después si yo quería, ella me enseñaría algunas cosas. La verdad, no se porque le había contado esto a mi tía, porque ni siquiera a mi mamá se lo había contado, pero mi tía en la forma de hablarme me hacia sentir muy segura.

La comida pasó de lo más tranquilo, a no ser por el insistente guiño de ojo que me hacia a cada rato mi tía Elvira.

Llegó la hora de partir con mi tía, hacia su pueblo a pasar mis vacaciones de una semana. Así lo hicimos, y apenas emprendimos viaje, mi tía, insistió en que le cuente aquellos momentos en que con mi compañerita del colegio nos tocábamos a escondidas en el baño.

Empecé a narrarle como fue la primera vez.

Mi compañerita Lucia, como se llamaba, hacia tiempo que me conocía, y un día en uno de los recreos, me pilló, en unos de los baños, con la pollera baja y la camisa levantada, y a mi con mis manos en mi conchita, meta meter los deditos en mi vulvita, ella ni lerda ni perezosa, se me acercó y me dijo, déjame que yo te ayudo, y remangándose posó sus manos en mis pechos, haciéndome tener escalofríos.

Me los sobaba de una manera espectacular, se notaba que no era la primera vez que lo hacia, me hizo colocar mejor, para que mi conchita quedara expuesta, y comenzó por meterme deditos, a esas alturas ya estaba completamente empapada, lo más bueno fue a continuación, cuando posó sus labio

s y posteriormente su lengua, me hizo estremecer como nunca, yo deliraba y después de unos segundos tuve le primer orgasmo de mi vida.

A todo esto mi tía Elvira se apretaba los dientes, y de vez en cuando se metía una mano sobre el pantalón y se acariciaba la concha.

En un suspiro exclamó, ¡Lidia no aguanto más! Paró el auto de golpe, y metiéndome mano por debajo de mi pollerita, me comenzó a besar salvajemente, sin tiempo para atinar a nada, me dejé, y al ver que yo no me resistía, se detuvo, y me dijo que aquello no podía pasar, que nosotras éramos tía y sobrina y que era una locura.

Yo la silencié con un beso, en su boca, y le dije, tía, yo lo quiero, quiero que me chupes la conchita, después de pensarlo un poco reclinó el asiento donde yo me encontraba, me volvió a levantar mi pollerita y se adueñó de mi conchita ya mojada, por el morbo que me causaba que mi tía me metiera sus manos y su lengua y todo lo que tuviera al alcance.

La putilla lesbiana de mi tía Elvira no se detenía en su frenética chupada a mi conchita que ya me hacia agarrarme de todos los lados del auto debido a lo bien que lo hacía, de vez en cuando cruzábamos palabra con mi tía con lo cual, todo se hacia más caliente.

Ella me decía que yo era bien buena para gozar, y que eso salía de familia, yo a la vez le decía que ella era una putita a la cual le gustaba aprovecharse de su sobrinita que a la vez era una putona calentona e insatisfecha.

Todo esto nos daba más morbo, y como para mi y mi tía, en ese momento era suficiente, estiró una de sus manos y de la guantera del coche sacó un vibrador enorme, el cual empezó a enchufármelo por el culo, tía, no, le dije, dilátamelo primero, eso hizo, y después de dilatarme el agujerito, me clavó su vibrador, yo gemía, pataleaba insultaba, y hacia todo lo que se puedan imaginar.

Mi tía me calmaba, acariciándome los muslos, sacó el vibrador ya que era mucho para mi culito, y empezó ella a clavárselo por la concha, mientras que con la mano que le quedaba libre me seguía metiendo los deditos por mi concha. Yo mientras me acariciaba mis pezones, estaba a punto de tener el mejor orgasmo de mi vida, y nada más ni nada menos que con mi propia tía. Dicho y hecho suspiré profundo y acabé en múltiples orgasmos.

Mientras mi tía se desplomaba con el vibrador en su culo, en otro orgasmo mortal. Una vez restablecidas, mi tía me dijo que cuando llegáramos a su casa, yo aprendería lo que es un hombre con mi tío.

Pero esa es otra historia, que pronto se las contaré.

Autor: Noqtambulo

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