1 respuesta

  1. Jordi81
    03/11/2017

    Gemía a gritos y se frotaba el clítoris con tanta fuerza que incluso se orinaba. Yo no podía decir lo contrario. En ese momento olvidé quién era o lo que hacía en esa casa. La verdad nada me importaba más que coger con la puta rubia. Mi pene se preparó, la excitación que me controlaba estaba a punto de liberarse… y así fue como mi semen chorreó todo el interior de mi querida señora. Eyaculé y eyaculé, tanto que hasta me dio un poco de miedo debido a que nunca lo había hecho con esa potencia ni cuando me masturbaba viendo vídeos de Lilith Lust o de Puma Swede. Anabelia seguía brincando en mi verga, ahora con más calma. Me dio un beso en la boca y con una cara de pervertida me dio un “gracias”. Por nada, le respondí; ni siquiera

     

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