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LA TIENDA DE ROPA SEXY

18 de agosto de 2007

Ese día como otros pasaba por Plaza del Sol un centro comercial aquí en la ciudad donde vivo que es Guadalajara, México, ya pasaban de las nueve de la noche y vi que aún estaba abierta la tienda donde alguna vez compré ropa sexy para mí, yo sabía bien que a esa hora ya casi no hay clientela y me es más fácil escoger algo de lencería provocativa como si la comprara para mi novia, de antemano las chicas que atienden ya me conocen y son agradables además de bonitas, tienen buen cuerpo y algunas veces las hago que se prueben algunos zapatos solo con el simple hecho de contemplar sus piernas torneadas y pies bien cuidados, claro esta que de antemano la lencería no me la modelan, pero es lo que acabo consumiendo.

Entré a la tienda y una de ellas la de cabellera negra y larga y piel blanca me atendió como es de costumbre, creo es la hija de la otra mujer que en su madurez se ve muy bien ya que podrían ser hermanas, más esa es una conclusión mía.

-Buenas noches señor ¿como le va?- sonriente me preguntó, -muy bien, ya regresé por algo de ropa para mi novia espero no me sonrojes como la última vez- y echamos a reír.

La tienda es toda suya pues ya casi cerramos comentó, a lo cual le contesté que no me tardaría mucho. Me indicó donde estaban los nuevos modelos de medias, tangas y babydoll´s, así como lo último en sandalias. Yo traía mi idea de lo que pensaba llevar, ya que aún no tenía nada en color rojo, sonó la campanita de la entrada y entró otro señor solo.

La chica Nancy que es su nombre, le dio la bienvenida con su peculiar sonrisa y esa minifalda de mezclilla con sus sandalias de madera y tacón del diez, que la hacían ver sublime, Paty la otra mujer comentó en voz alta que cerrara la tienda ya que con dos hombres en una tienda de ropa sexy es más que suficiente, haciéndonos reír a todos. Agregó a su comentario que seríamos los últimos clientes y que tomáramos nuestro tiempo.

Nancy me dijo que me dejaría seleccionar solo mientras atendía al otro señor el cual se veía un poco nervioso, más bien indeciso de el lugar donde se encontraba, solicitó se le mostrara algún juego de lencería en color blanco, más bien un conjunto, Nancy preguntó talla y gustos, él como que se detenía en expresarse agregando que es la primer vez que se metía a comprar solo ese tipo de ropa para su mujer, Paty comentó sin ningún dejo de vergüenza que no sintiera pena ya que es muy común que hombres entren a comprar ropa para sus mujeres, comentando que yo era cliente asiduo de la tienda y se sintiera en confianza, yo lo miré y sonreí mostrándole una tanga roja semitransparente de hilo dental en una mano y un juego de medias de malla del mismo color en la otra, tu siéntete en casa le dije.

Eso como que lo relajó lo suficiente para iniciar a escoger la ropa que llevaría para su mujer, Paty se acercó a mí para mostrarme unas medias rojas de seda con su liguero y un minivestido ajustado transparente, manufacturado en nylon todo en rojo, así como un babydoll, que hacía juego con la tanga y mallas que ya tenía en mi poder, mientras Nancy mostraba un vestido holgado en seda transparente y unas diminutas tangas blancas con el juego de liguero y medias al señor, Paty por su parte me mostró dos tipos de sandalias de tacón, unas en charol rojo de plataforma y tacón de aguja como esas que usan las bailarinas, y otras muy sensuales con tres tiritas solo en la parte de los dedos de los pies y de tacón del doce súper altas, unas para un conjunto y otras para el otro, le pedí que si podría enseñarme como se verían los zapatos ya puestos y de inmediato sacó unos de su numero y me los modelo.

Le dije que me diera los dos pares claro del número cinco que es el de mi mujer, y no del tres que es el número que me modelo Paty, al ver esta acción Germán que es el nombre del amigo, solicitó a Nancy le mostrara unas sandalias blancas también de tiritas y otras más de tiritas

con pulsera en el tobillo blancas las dos, claro está que los dos nos juntamos para que nos modelaran los zapatos, esos tacones del diez, lucían esquicios en los pies de Nancy, decidiendo llevar los dos pares también, pero dudó un poco cuando le presentaron los zapatos, ya que él los pidió del número seis y los que modeló Nancy eran del tres como los de Paty, me preguntó sobre el número que yo compraba a mi novia diciéndole que ella calza del cinco igual que yo.

Esto lo hizo dudar en comprar los zapatos del número seis, ya que se le hicieron muy grandes y el sabía que su mujer es del número cinco y tiene el pie un poco ancho por eso pensó en comprarlos un poco más grandes.

Paty y Nancy comentaron a la vez que en las sandalias no se puede comprar como tenis y más de los tacones de esas dimensiones, a lo mucho medio número más grande, pero nunca un número completo, Germen no sabía que hacer y me preguntó que si yo calzo igual que mi chica, por qué no me medía yo las sandalias que le compraría a mi novia, le comenté que es mejor ver en otra persona como lucirán, me preguntó con la vos un poco temblante si le podría ayudar midiéndome las de su mujer, yo reí más de nervios que otra cosa ya que no esperaba ser descubierto en ese momento, pues me encontraba depilado de piernas y mis pies eran casi idénticos a los de las mujeres solo faltaba la pintura de las uñas claro está.

Paty, Nancy y Germán me hicieron cambiar de decisión así, me desnudé el pie derecho para medirme una sandalia la cual me quedaba grandisíma, vaya eres lampiño asentó Paty, Nancy a su vez dijo, a menos que te depiles; les dije que era lampiño por naturaleza, Germán comentó que así es como eran los pies de su esposa, solicitándome ponerme los zapatos del cinco y medio, Nancy comentó que las medias adelgazan los pies cosa que yo sabía muy bien, pero nuestro amigo no, así que trajeron los pares del cinco y comentaron que si usaban unas medias para que me midiera los zapatos como se pretendía que se usaran claro a costo de Germán, él cual sin miramientos dijo que si yo no me oponía por él encantado que le hiciera el favor, así que sacaron unas tobimedias blancas e hicieron que me las pusiera para ponerme el juego de zapatos y caminara para que las mirara Germán, claro que mi caminar casi me delata al ver como Nancy abrió los ojos, así que tropecé, me medí los otros para Germán y pedí ayuda de Nancy para levantarme ya que estos no tenían la pulsera en el tobillo y quería ser torpe en mi caminar, así decidió comprarlos también.

Pagamos y salimos de la tienda, Germán me dijo que él se hospedaba en el hotel que estaba dentro de la misma plaza comercial y que si le aceptaba un trago en el bar en agradecimiento a modelarle los zapatos, yo acepté me comentó que era la primera vez que compraba ropa para su mujer él solo, yo le dije que ya era cliente de esa tienda.

Me dijo que la ropita que había comprado para mi chica era extremadamente sexy, que ya se imaginaba el gustazo que me pensaba dar en cuanto se la pusiera, claro está que él no sabía que la ropita era para mí, yo le dije que él no se quedó atrás con lo que había comprado, a lo que sin chistar me dijo que me la regalaba pues él solo quería ver si habían señoras en la tienda y mirar un poco la ropa echando a volar su imaginación, y por qué no, tal vez contar con la suerte que alguna mujer le modelara unos zapatos, y se daba por satisfecho al haber encontrado a esas dos modelos femeninas de la tienda sin menospreciar mi acción de modelaje a la cual agregó que le gustaron mis pies enfundados en esas medias, preguntándome si en realidad era lampiño o me depilaba como la mayoría de los metro sexuales, le comenté que me depilaba, pero que me dio pena decirlo frente a las chicas.

Hábilmente Germán me comentó algo que me dejó con la boca seca y sin poder dar contestación rápida.

-Esa ropa no es para tu chica es para ti, vi como mirabas la ropa desde antes de yo entrar a la tienda, tu sonrisa maliciosa y escondida en cada cosa que veías te delataban, pensando en que ninguna de las chicas te miraba, pero yo lo hacía desde afuera, cuando pediste los zapatos de la talla de tu chica diciendo que son de la misma talla lo afirmé, solo faltaba verte a ti

modelar unos zapatos, cuando desnudaste tus pies me di cuenta que no estaba en un error, y al caminar con el primer par aseguré que estos eran para ti, se que trataste de disimular tropezando al caminar, pero no te diste cuenta que cuando te pusiste las tobimedias lo hiciste con tal delicadeza y destreza que dejaste ver esa parte femenina que llevas dentro.

Caminábamos por una sección que se encuentra sola en la plaza casi para llegar a su hotel, mi boca estaba seca no sabía que contestar al ser descubierto de esa forma, mis latidos del corazón se aceleraron a tal grado que no me dejaban escuchar el ruido del ambiente, yo creo que palidecí, pues no esperaba ser descubierto de esta forma, de modo firme Germán sujetó mi brazo comentando en vos tranquila y melosa que el estaba buscando conocer a alguien como yo, que le diera la oportunidad de presentarse, pues nunca pensó haber tenido la suerte de encontrar ese día lo que ya algún tiempo atrás quería realizar con alguien con ese gusto de transvestirse.

No había más que decir, él sabía bien quien por dentro de mi existía, solo hacía falta presentarle a Sandra Lety, la más puta, caliente y cachonda travestí, esa que llevo dentro en cuanto me transformo de mujer. Así que la invitación al bar cambió de giro hacia mi casa, en donde se encuentra el closet de Sandra Lety. Me comentó de su inexperiencia como bisexual ya que sería su inicio como tal, le dije que todo lo dejara en manos de Sandra Lety, y que de antemano si sentía que eso no es lo que él esperaba me lo dijera para frenar a la puta y relajarnos con un buen tequila ya que a partir de ese momento me conocería tal y como soy, un hombre bisexual pasivo al cien por ciento y con ese toque femenino para explotar y explorar su lado homo, más el control de mi personaje lo tengo yo, ya que ningún hombre se me antoja estando yo vestido de hombre, pero en cuanto me transformo las cosas cambian, pero se controlar mis impulsos mediando mi realidad en esta fantasía sexual.

Así inicié esa aventura, llegamos a la casa y abriendo la botella de tequila y con música de fondo nos dirigimos a la habitación, sacamos las cosas de la bolsa y le pedí escogiera el atuendo mientras sacaba mi peluca, maquillaje y accesorios de mi closet, las medias transparentes, el liguero, un vestidito que de antemano es un corsete ajustado de arriba y minifalda de holanes transparente de abajo, unos guantes de media a los codos, la tanga de hilo dental transparente del mini triángulo y esas sandalias de tiritas con tacón del doce que me había medido estaban ya dispuestas sobre la cama, claro todo en color blanco.

Me desnudé frente a él que no encontraba el lugar para acomodarse y mirar el espectáculo de la transformación, y terminó parándose en el marco de la puerta, me puse la peluca para arreglarla un poco, seguido me coloqué la tanga, ocultando bien mi pene y así no me hiciera bultos con la ropa usando el clásico truco del escondite que es un secreto entre nosotras, claro está que me giré frente al espejo mirando que las tiras quedaran en su lugar y no enrolladas como suele suceder y jalé hacia atrás el hilo dental para asegurar bien el escondite y solo se mostrara mi triángulo de vellos recortados al frente, abrí un poco los cachetes de mis nalgas para esconder el hilo y así se perdiera en mi cuerpo, esto sin lugar a dudas con los movimientos requeridos como si no hubiera nadie viéndome, pero mostrando a mi espectador todo lo que el quería ver.

Así me monté el liguero y senté en la cama, para estirar mi pierna mientras resbalaba las medias sobre esta hasta llegar a su límite, tomé la otra y mostré como estirando y acariciando mi pierna se acomodan las medias, aseguré los broches frontales del liguero y tomé las sandalias, para ponérmelas y acomodar una a una de forma delicada y paciente, junté mis piernas y me puse de pie para girarme dando la vista de mis nalgas y piernas a mi espectador para ajustarme así los broches traseros de las medias, siempre me gusta que me ayuden así que no me esforcé mucho en uno de ellos para pedirle a Germán su asistencia quien pronto respondió, así sentí como los nervios lo invadían ya que con todo cuidado trataba de ajustar el broche mientras yo ajustaba el otro, me puse el vestido y él ajustó las cuerdas en mi espalda, me maquillé poco ya que Sandra Lety usa lentes sin importar lugar y hora, apliqué el labial rojo intenso,

coloqué los accesorios aretes, collar, guantes y pulsera, todo estaba en su lugar, eché un último vistazo en el espejo dándome un giro, y lo miré.

Me indicó caminara por el corredor que da a la sala, ya que me quería ver, al pasar junto a él pasé mi mano para sentir la dureza de herramienta la cual ya había despertado desde hace un rato, caminé tratando de no exagerar los movimientos ya que la ropa sugería sensualidad, mostrar esos pliegues de las nalgas con las piernas así como incluir hasta el movimiento de pies, tobillos y deditos en las posiciones que debía lucir, para despertar el hambre de quien me tendría en unos instantes a su merced.

Falta algo comentó mientras me acercaba a él que no se movió del marco de la puerta, y en efecto ni siquiera se masturbaba por encima de la ropa como algunos otros amantes en mi vida, pero se notaba su erección, así que al acercarme restregué mi mano en su pantalón para masturbarlo y darle cierto acomodo al pene que al parecer quería ser liberado, Germán, desató el lazo del corsete, comentando a la vez que con ese vestido estaba reprimiendo a la puta que quería ver en acción.

Lo tomé de la mano y senté sobre la cama comentándole que en efecto el color y el atuendo eran para una ocasión diferente, así me recargué en el tocador quedando frente a él y subí mi pie en medio de sus piernas para que me quitara la zapatilla, desnudo mi pie, lo coloqué con delicadeza sobre su pene y le indiqué quitara la media, mientas yo restregaba mi pie al momento que le decía que lo puta ya lo llevaba dentro, me desnudo la pierna y esta la puse en una de sus rodillas para ofrecerle mi otro pie, el cual siguió el mismo camino de su compañero, al terminar de quitarme las medias dejé un momento mis piernas abiertas en sus rodillas cosa que Germán aprovechó para acariciarlas, me puse de pie quitándome el vestido para quedar en tanga, pensaba en estrenar el conjunto rojo que había comprado, pero Germán ya más acalorado y con su mano en mis nalgas me dijo que me pusiera algo con lo que ya me hubieran cogido antes.

Saqué mi blusón transparente negro de flores rojas, mi liguero negro con medias transparentes del mismo color, mi tanga negra de teibolera y mis zapatillas plateadas de tiritas, atuendo con el cual más de uno me había sometido a sus deseos sexuales.

Nuevamente Germán me vio vestir desde el marco de la puerta, así que cuando terminé de ponerme las escasas prendas caminé hacia él para restregar mi trasero en su ingle y dirigirme a la sala por un vaso de tequila, esta vez me siguió ya sobandose la verga encima del pantalón, tomamos asiento en el sillón, yo fui por unos ceniceros y apagué dos de las cuatro lámparas de piso de la sala, con el único fin de mostrarle lo más que pudiera ver del panorama, tomé mi lugar junto a él y crucé mi pierna.

Un silencio llenó el ambiente por unos segundos y el nerviosismo de Germán creció al dudar en el movimiento siguiente para hacer, a lo cual tomé su mano y la puse sobre mi muslo, con una yo sujetaba un cigarrillo y la otra la deslicé hacia su herramienta, rompiendo de esta manera el silencio en un gemido que escapó de su boca, a lo cual me dejó comentarle si le gustaba la caricia, sonriendo me dijo que no sabía como faltarme al respeto, yo dejé el cigarro y abrí su pantalón poniéndome de pie y abriendo un poco mis piernas me incliné hacia él, para quitarle el pantalón, el cual zafamos y dejamos en el piso e inicié a lamerle el pene así de pie, me hinqué un poco para obligarlo a que abriera las piernas, ya que quería que me mirara a la cara cuando me metiera su duro y jugoso juguete en mi boca, sacándolo y lamiéndolo desde su raíz hasta la punta, para después tragármelo todo, y sacarlo poniéndolo en mi mejilla para preguntarle si ya se encontraba excitado y me podía faltar al respeto.

Claro que esto lo hice con esa sonrisa maliciosa, él abrió más las piernas y sujetando de la base su miembro rígido me dijo – saca la lengua puta- y me dio unos golpes suaves con su verga en mi cara, tomándome con la otra mano de la cabeza y restregando su verga por mi boca, nariz y cara al momento que me preguntaba -¿te encanta la verga?-, si que no ves- -pues trágatela puta mía-, inicié un mete y saca y entre lamidas y golpes s

itos de su miembro junto con algunos movimientos de cadera, sujetó mi cabeza desde las mejillas y me pidió meterme la verga en la boca, y sin dejarme mover, inició un mete y saca cogiéndome de esta forma por mi boca, tal fue su excitación que me quiso hacer a un lado para terminar incluso escuché entre pujidos que decía no puedo más, a lo que con sumo cuidado abrí mi boca, le puse una mano en su vientre y la otra acariciando sus huevos para que terminara sin preocupación, y así explotó, lo succioné suavemente para tragarme hasta la última gota de su semen y limpié con mi lengua el restante, me incorporé para darle un trago al tequila mientras él se relajaba con las piernas abiertas y su pene semi duro en el sillón. –Gracias por esto- me dijo.

Se quiso vestir, pero acaricié su pene suavemente y le dije que se relajara que si no se sentía a gusto, él sujetó mi mano con la que masajeaba su pene y me dijo que si, fuertemente relegó mi mano a su pene y sentí como la sangre regresaba a este, nunca imaginé que esa reacción fuera tan de inmediato, incluso yo pensaba fumarme un cigarrillo.

Como vi que la cosa se ponía candente acerqué los condones y el gel ya que mi culo pedía tratamiento y al parecer esta vez si disfrutaría.

Antes de sentarme él me tomó de la cadera para acercar mis nalgas a su cara, abrió mis piernas y a mordidas, lamiéndome llegó hasta mi orificio, y con la punta de la lengua inició el tratamiento de dilatación de mi ano, después me pidió le diera el gel para meterme un dedo y así hasta tener tres dentro de mí, yo gemía y mis piernas temblaban ya de la excitación, se puso el condón sin que me diera cuenta, y sin dejarme siquiera hincarme en el sillón, sujetándome de las caderas me ensartó así de pie, dándome unas nalgadas y unas arremetidas lo suficientemente fuertes me dijo –eres mi puta perra., y se ve que te encanta la verga, además aprietas muy rico aún, anda ¿dime cuantos te han cogido así?-, yo solo sentía no pensé que debía contestar, pero una nalgada junto con una arremetida hasta el fondo que incluso hizo que me pusiera de puntitas, al tono de su voz ¿Qué cuantos?, me hizo pensar en contestar –tres dije, tres-, -eres una puta-, dos arremetidas más y me giró para recostarme en el sillón, abrirme de piernas y por medio de unos cojines acercar mi culo a la punta de su verga, quitó mi tanga y me pidió me masturbara mientras él me cogía, puso mis piernas en sus hombros y me la dejó ir hasta el fondo, eso no permitió mi erección, pero mi pene ya babeaba de la excitación, quitó mis sandalias mientras bombeaba para sujetarme de mis plantas de los pies y abrir a más no poder mis piernas,-quiero bañar tu culo con mi semen puedo- no terminé de contestar cuando me giró, se sacó el condón y me chorreó con su semen, embarrándome su pene en mi culo al momento de escuchar sus gemidos.

Nos limpiamos en el baño, yo me metí a la regadera ya sin disfraz, y él me siguió, para pedirme que me masturbara frente a él, claro que su curiosidad lo llevó a ayudarme en ese movimiento.

Así fue la primera entrevista con Germán, ese desconocido de la tienda de ropa sexy, y hoy es quien más sabe de mis obscuras fantasías sexuales que ya son realidades.

Autor: Closetgdl closetgdl (arroba) hotmail.com

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