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La virgen verga de mi hijo

17 de enero de 2009

Yo movía el culo con su verga tiesa y virginal adentro hasta el fondo, me contorsionaba, mis tetas saltaban y Rubén las mamaba, de pronto me bañó con su leche que salía a borbotones, tomé su verga, quería saber como era el sabor de los dos jugos, de su virgen verga y de mi chucha hambrienta de placer, le mamé hasta los huevos.

En primer lugar parto por decirles que lo que escribo, es como alguien escribió inteligentemente en una de las historias con su abuela, no escribo “para que les guste o disguste”. Escribo es para contar mi historia y de alguna manera encontrar una válvula de escape, que me permita mitigar algunas preocupaciones.

Ojalá también dialogar con otras madres, hijos o hijas que han pasado por estos momentos incestuales y que de una u otra manera buscan un diálogo constructivo, es decir que vivieron o viven este estilo sentimental, amoroso, sexual y que no son meras historias de fantasías, que son otra masturbación mental. Pero quiero que se me entienda bien que no estoy en contra de esas fantasías, porque cada persona somos portadoras de fantasías matinales o nocturnas.

Primero, les cuento que soy una mujer casada, de 39 años, dotado de un buen cuerpo, buenas caderas y nalgas, buenos senos, todavía duros y creo que soy bien proporcionada físicamente, lo que me ha traído algunos problemas en fiestas o actos públicos. Unos cuantos hombres me han galanteado, piropeado y propuesto infidelidades, claro las he rechazado. Mi esposo es gerente de ventas de una compañía, por lo que económicamente tenemos una vida holgada, sin presiones económicas. Jamás intenté crearle problemas. Tengo formación universitaria no completa. Con mi esposo hemos procreado un hijo de 18 años y una hija de 16.

En la vida sentimental mi hogar es estable y nos hemos manejado con mucho amor y respeto. En lo sexual, les cuento que en estos últimos seis meses mi esposo, por efecto de su trabajo me ha abandonado bastante. Tiene que viajar con alguna regularidad y muchas veces llega al hogar cansado. Yo le comprendo, no le exijo más allá de lo que puede darme en buena lid. Pero mi cuerpo es mi cuerpo y pide que le atienda en sus necesidades biológicas. Entonces la masturbación es mi consuelo, lo hago con frecuencia y de distintas formas, especialmente cuando estoy sola. Algunas veces cuando mi marido está dormido.

El mes pasado mi esposo tuvo que viajar al exterior, por un mes. Entonces decidimos que se fuera con mi hija para que visite algunos de nuestros parientes, que siempre nos invitan. Entonces me quedé sola con mi hijo, que lo llamaremos Rubén. A los pocos días del viaje mi hijo, que es un muy buen joven, pero tímido, fue hacer deporte con sus compañeros de estudio. Mi gran sorpresa fue que a la tarde llegó un automóvil y bajaban a mi hijo con sus compañeros, prácticamente rengo. Qué susto! Casi me desmayo! Salí corriendo a recibirlo y preguntar qué pasó.

Me explicaron que un joven del equipo contrario le dio una fuerte patada en el interior del muslo derecho y luego se cayó un poco mal. Que le pusieron un linimento para el dolor y la inflamación, pero que debía tomar unas pastillas y frotarse un diclofenaco. También recomendaron un baño en agua caliente. Se fueron los compañeros. Lo llevé al baño. Como estaba todavía con su pantaloneta con mi ayuda se metió a la tina. Un baño de agua bien caliente. Una vez seco me llamó para ayudarle ir a su cama.

Se durmió hasta las nueve de la noche. En la noche debía frotarse la crema. Se encontraba mejor, más aliviado. Lo acomodé en la cama para el tratamiento y masaje en la parte interior del muslo. Muy cerca de la ingle tenía un moretón. Solo tenía puesto su calzoncillo blanco.

Comencé con las frotaciones, un sube y baja y masajes de derecha a izquierda, cuando de pronto vi que por dentro de su calzoncillo algo comenzaba a moverse, se guía con los masajes y con mi ojos a ese bulto que daba saltos internos. No resistía la tentación de acariciarlo, pero mis dedos llegaban hasta la ingle casi a sus testículos y de pronto vi que su pene se había endurecido y que lo tenía parado.

Rubén miraba para otro lado, quería que me mirara, pero no. Con mis manos llegaba casi a su mismo pene con el deseo de abrazarlo, que lucha interna entre el querer y “la moral”, era mi hijo. Mi vagina se estaba humedeciendo. Ese pene se había agrandado, su interior parecía una carpa. Pensé que estaba masoquista y decidí darle un beso, cobijarlo y salir de inmediato.

Fui a mi dormitorio, me desnudé y tendí en la cama en mil posiciones me masturbé con mis dedos, metía en la vagina los que podía y con la otra mano masajeaba mis senos y apretaba los pezones que estaban grandes y duros. Mi clítoris fue víctima de mi lujuria, pensaba en el pene y los testículos de mi hijo, metía mis dedos por la vagina y el culo, me venía orgasmo tras orgasmo. Parecía loca. No me bastaba, agarré mi peine de cabello que tiene un buen cabo y me lo metía por la vagina y el culo.

Para no gritar me tapé la boca con la almohada, pero me salían unos grititos y cuantas palabras y frases eróticas que no me podía contener. Terminé extenuada revolcándome en la cama. Tenía mi vagina adolorida igual el culo. Pero llena de placer que estaba restringido. Me dormí hasta el otro día.

A las ocho de la mañana fui a ver a Rubén estaba despierto, le di un beso en la frente, unas caricias y me contó que sentía mejor, menos dolor en el cuerpo. Le dije que no se levante y le traería el desayuno y luego el masaje con la crema. Le preparé un buen desayuno. Un descanso, vine con las pastillas para que se las tome. Cuando levantó las cobijas me di cuenta que ahora, el pícaro tenía una pantaloneta bien cortita y ancha, creo cortó las piernas de la pantaloneta.

Abrió las piernas y comencé con el masaje. Con los movimientos, podía ver sus testículos y un poco de sus pelos; a poco rato asomó la cabeza de su pene. Yo le miraba con entusiasmo. Él no me miraba a mí tenía la cabeza a un lado mirando hacia la ventana, con las frotaciones se estaba excitando porque enseguida asomó su pene y poco a poco se paró en toda su plenitud como saludándome. Yo ya no pude contenerme y le acaricié y le dije al pene parece que no dormiste bien. Oh, pobrecito parece que quieres también unos masajes.

René movió su cabeza como diciéndome si pero rápido. Pero que lucha la mía, que hago ahora con la verga de mi hijo en mis manos, comenzó mi gran excitación, me puse cómoda y le bajé la pantaloneta, que lindo espectáculo unos pelos negros le bajaban desde el ombligo y le cubrían alrededor de los huevos. Una verga dura, de buen tamaño, nada de enormidades. Con una mano le acariciaba los huevos, que los tenía colgados, mi mano se aproximaba cerca del ano.

Con la otra mano le acariciaba esa hermosa salchicha, que gracioso ver como le salía y le entraba la cabecita sonrosada de su verga, claro era la verga de mi hijo que yo le había parido. Con mis manos sube y baja la piel, la verga la sentía más caliente y en medio del dolor Rubén movía el culo de atrás para adelante y me gritó más rápido, más duro, aceleré y con mi mano le apreté la verga, en un momento explotó, cómo le salía la leche, que hermoso!. Parecía que me devolvía la leche que él había mamado de niño!

Como quise mamarle la verga, nunca lo había hecho con mi marido. En esos instantes me vino un orgasmo que ya sin ambages me aprisioné mi vagina con mi mano. Traté de que su mano me apretara la vagina pero estuvo un poco lejos entonces me acerqué y aprisionó mis tetas mientras yo terminaba de pajearme. Estaba exhausta. Con su pantaloneta le limpié la verga y me limpié las manos.

Lo único que me dijo era, gracias, gracias mamá.. Me despedí de Rubén esta vez con un beso en la boca, aunque quería quedarme y de una vez culear con él. Al fin me fui a mi dormitorio, me tomé un baño y en la bañera me di otra tremenda paja con agua caliente y la ducha manual. Este placer que me di sería para escribir otro capítulo.

Transcurrió el día normalmente. Yo tuve que salir por algunas diligencias y compras de la casa. La sirvienta debía darle de comer a Rubén. Por la tarde una reunión con amigas se contaron unos chistes bien subidos de tono con palabras gruesas y vulgares que nos causaba risa, especialmente una de ellas usaba todo el lenguaje tabú, yo me sonrojaba pero me gustaba pensando en mi hijo.

Me preguntaron que me veían nerviosa, intranquila. Les conté lo del accidente de hijo cuando hacía deporte y ellas me consolaron. Llegue ya para la cena.. Solo cenó Rubén. Luego un poco de televisión para ver las noticias.

Terminadas las noticias me fui a mi dormitorio, para prepararme para la noche. Estando allí otra lucha, mi cuerpo pedía ir desnuda, pero mi conciencia de madre me reprimía, ¿que hago? Esa era la pregunta… Me recriminaba, no seas tonta…No lo hagas….. Pero había otras voces que me decían, ayuda a tu hijo… Anda, anda… Te necesita… Finalmente decidí ir con una camisa de cama transparente pero sin nada al interior. Me arreglé el cabello, algunos cosméticos.

Fui al dormitorio de Rubén, lo primero que me dijo: Qué linda se te ve mamá. Te quiero mucho, mamá… Le contesté, tu también. Él clavó sus miradas en mis tetas y luego a mi vagina, él podía verla Le pedí que se prepare para los masajes y la crema. Me di la vuelta y me acarició el culo, masajeándolo un poquito, le di tiempo para que lo haga… Me dijo que estaba con el pijama. Ahora tenía que ayudarle a quitarse el pantalón y el muy sinvergüenza no tenía nada debajo.

Sabía como tentarme. Un bonito cuerpo del muchacho, pero entre sus piernas en medio de un bosquecito, estaba un nido con un par de huevos y una verga dormidita esperando que la acaricie. Le puse un poco de la crema y unos masajes en el muslo, de a poco la verga se iba parando, qué lindo espectáculo.

- Le dije, así Rubén párala, párala mi amor.

Me acerqué y le besé en la boca, me contestó con otros besos apasionados y desesperados. Besos que no los había tenido por tiempos. Maniobré para que la camisa se vaya para arriba y la vagina quede al descubierto, Rubén metió su mano entre mis piernas y me acarició la vagina. Me di cuenta que no sabía que hacer, le dije que busque el clítoris, tuve que guiarle con mi mano, que manos más suaves y delicadas acariciaban mi chochito, le pedí lo haga más duro, mientras yo comenzaba a jugar con su verga. Le pregunté que si ya había conocido mujer, me dijo que no. Qué más emoción acariciar y jugar con una verga virgen.

De inmediato decidí mamársela. Me subí encima de Rubén y me acomodé para hacer un 69. Qué linda sensación en mi boca llenarme de esa virgen verga. Al comienzo tuve resistencia pero logré metérmela toda, No sabía que cosas hacer, pero me la metía y sacaba y luego con la lengua lamía como si fuera un helado, acariciaba sus huevos, eso le gustaba mucho y me pedía que siga, siga, siga y no pare. Por su lado me besaba y lamía la chucha.

Metía su lengua en mi raja, como tratando de descubrir secretos en esa cueva secreta. Mis jugos vaginales salían, sus jugos seminales también hasta que explotamos, Rubén quiso sacar la verga de mi boca diciéndome voy a terminar, pero yo no le dejé, quería que me devuelva la leche que él me había mamado. Vino esa leche por primera vez, no tuve asco, era la leche de mi hijo, sabrosa como la de su madre. No dejé que se desperdicie una sola gota, aunque fue imposible salía por mis vértices bucales. Rubén me chupaba y estiraba el clítoris con su boca, en un momento puso sus manos por el culo, le pedí que me meta los dedos en el culo, un poco incómodo.. Levanté mi cuerpo para darle más posibilidades para que meta sus dedos y a si lo hizo.

Casi sentado en su cara metía sus dedos en mi culo otros y en la concha. Y tuve unos tres orgasmos seguidos. Terminados me puso a su lado y le besaba con frenesí, mientras él aprisionaba mis tetas, me dijo quiero mamarlas. Yo me acomodé para que mame, lo hacía con pasión a momentos mordía mis pezones, el placer era más grande que el dolor, con la otra acariciaba mi hambrienta concha.. Cansados me quedé dormida a su lado. Creo que por una hora y media. Me desperté y como perra en celo nuevamente comencé acariciar la dormida verga de Rubén. Se despertó y me masajeó las tetas.

Otra vez estaba arrecha, cachonda. Logré que la verga de Rubén se pare, obedezca a mis caricias. Como no podía moverse mucho, decidí sentarme sobre ese hermoso pedazo de carne y músculo, duro como un palo. Me senté de espaldas a su cara, abrí las piernas tomé ese encanto de salchicha y me la puse en la concha y de un golpe me senté, como estaba mojadita entró de una, me hice para atrás para que pueda acariciar mis tetas, que las agarró con las dos manos.

Yo movía el culo con su verga tiesa y virginal adentro hasta el fondo, me contorsionaba como la Shahira, luego me levanté y me di la vuelta para culear de frente, su verga seguía dura como un palo y con mi mano la puse en la raja y la metí de una.

Mis tetas con el suba y baja saltaban y Rubén tenía la oportunidad de mamárselas de rato en rato, estábamos para terminar y le pedí que me acaricie el culo, me estrujaba las nalgas que me dejó unas marcas, Yo le pedía, Culeammmee Rubén, así más duro, culeeeeaaame, culeammeeeee, dale maaaasssssssssss, por favor, que tienes una verga deliciosa, méteme hasta los huevos, métemelos, no te detengas, méteme todo, todo lo que puedas

De pronto me bañó con su leche que salía a borbotones y yo terminaba a gritos diciéndole que rico Rubéneeeen, eres grandioso, tienes una verga pequeña pero excepcional, dura, caliente y con mucha leche. De inmediato me di aliento para ir hasta su verga y mamarla, quería saber como era el sabor de esos dos jugos de su virgen verga y de mi chucha hambrienta de placer. Y se la mamé por un largo rato. Ay que rico amigos, le mamé hasta los huevos. Qué excitación, por varios días se me quedó esa sensación de tener sus huevos en mi boca.

Rubén me dijo eres grandiosa mamá, me has enseñado lo que es el placer sexual. No lo sabía, y me has desvirgado, con mucho placer y mucho amor. Eres mi maestra y madre, te amo y te respeto más que nunca por estos cuidados y placeres que me das. Por haberme enseñado ese sublime lenguaje erótico, sin tapujos. Por haberme enseñado a ser hombre, por haber aprendido el funcionamiento de mi propio sexo, de todo mi cuerpo.

Por saber cómo hacer el amor y comerse una vagina con amor. Cómo no amar tu vagina si por allí me trajiste al mundo. Nunca sabía la potencia que tiene un clítoris ni el valor total de mi lengua para acariciarlo y envolverle como un recién nacido. Gracias mamá por haberme enseñado a ser feliz a una mujer y gracias por haber aprendido de tu sensibilidad y lujuria para coger, para culear, para follar. He mamado de tus senos y ahora de tu rica vagina, antes tuve la leche hoy los jugos, que combinación más perfecta.

Lindas palabras de mi hijo, verdad?

Bueno amigos y amigos podría seguirles contando con todos los lujos y detalles los juegos y placeres que nos dimos por tres semanas consecutivas. Fueron de intensa lujuria. Pero una cosa si les cuento.

Le pedí a Rubén que estas culeadas las guardáramos en secreto. Que él ni yo debíamos enamorarnos ni repetirlas después que vengan su padre y su hermana. Que él debía buscarse una novia y que yo le ayudaría en todo lo que quiera, que cuando la quiera culear la puede traer a la casa o buscar su mejor sitio. Así lo pactamos y lo estamos cumpliendo, aunque hay momentos que quiero romper el compromiso…

Autora: Margot del Alba

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6 comentarios »

  1. Maria Fernanda dice:

    Lindo relato te felicito margot, [correos NO permitidos en comentarios – eliminado por la administración)me escribes linda

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  2. leono224130 dice:

    hola margot, muy interesante tu relato, solo me gustaria saber q mas a pasado con tu vida?, y la relacion con tu hijo? me dejaste un poco picado con tu relato espero tu respuesta, bye

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  3. befor dice:

    Me encanto tu relato y espero que continues con mas, ya te agende dentro de mis coordenadas favoritas, en realidad tu eres una madre en todo el sentido de la palabra y eso hala de como te preocupas p0r tu hijo.

    Lo imporante para ti es que tu familia funciona muy bien, en paz, felicidad y mucha armonia y amor, sin chabacanerias, sino con mucha calidad y exquisitez.

    Continua asistiendo a tu aforunado hijo y mantenme al tanto de los peqeños detalles de como se fueron dando los acontecimientos, me serviran de mucho tus experiencias y desde luego las aprovechare y pondre en practica ya que pienso que una relacion incestuosa no afecta a la moral en ningun sentido siempre y cuando se realice con respeto en el seno de laintimidad de tu hogar

    Muchas personas te escribiran y te halagaran, otras personas (las menos) te escribiran para decirte que sois una degenerada… buenooo… esta bien que en el mundo haya variedad de opiniones. .
    En cuanto al modo de actuar dejate y dejense llevar, chupasela, tragatela y deja qe te entre por el ano gozaras como una verdadera PUTA que eres.
    Espero tu excitante devolucion

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  4. Candyboy dice:

    deberias agregarme para que hablemos mejor [correos NO permitidos en comentarios - eliminado por la administración R.M.]

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  5. vidal romero zamora dice:

    orale buen relato

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  6. Camilo_Cruz dice:

    Que padre relato qe a pasado con ti vida y la de tu hijo

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