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Relatos eróticos Marqueze. El Sexo que te gusta leer.

A este maravilloso hombre lo conocí en un cine de la ciudad. Yo había asistido porque era el único cine donde presentaban películas para adultos y a la vez se presentaban oportunidades de conocer a algún hombre interesante y sobre todo con grandes deseos de empiernarse.

Yo estaba muy distraída con las escenas de la película, deseando vivir lo que las protagonistas estaban mostrando en sus actuaciones, estaba plenamente embobada, pues ni sentí cuando un hombre de unos cuarenta y dos años se sentó junto a mí, de pronto y casi de reojo pude ver como él pasaba por detrás del respaldo de mi butaca su brazo, su mirada intensa y lujuriosa se clavo en mi rostro, como diciendo, aquí estoy junto a ti para darte lo que quieres. Voltee hacia él con una sonrisa en mis labios, hola le dije muy disimuladamente, él me contestó el saludo y rozó con su pierna la mía, sin dejar de observar mi rostro, para poder ver cuál sería mi reacción a su pequeño toque, al sentirlo recorrió por mi cuerpo una sensación intensa y muy especial, una combinación de placer, deseo y cierta emoción, mi corazón empezó a latir con mayor intensidad, mi mente dejó de poner atención a la película, aquí junto a mí había un hombre con intenciones de darme una revolquiza y yo quería saber en que iba a consistir tal vivencia. Llevaba puesto en esa ocasión unos pantalones un poco bombachos con resorte en la cadera, una blusa de cierre delantero y unos zapatos cómodos, pues la verdad no creí encontrar nada especial en ese día, ah y por supuesto mis medias sostenidas con liguero, prendas que nunca dejo de usar ni cuando ando en pantalones. Y es que la verdad son muy sexy.

Me concentré en el hombre sentado a mi lado, me acomodé en mi butaca cruzando mi pierna de modo que esta estuviera al alcance de su mano, lo cual él notó de inmediato, sin disimulo alguno y tomando él la iniciativa recorrió su mano hacia mi pierna, yo por supuesto me hice la desentendida, él buscó meter su mano por debajo de la pierna de mi pantalón, y al hacerlo notó que llevaba puestas las medias, lo que lo puso aún más atrevido, eso a mí me gustó mucho, mientras una mano acariciaba mi pierna, la otra buscaba entre caricias entrar en el trasero de mi pantalón, jaló fuerte el resorte, y al ceder este su mano se introdujo con avidez, me acomodé levantando un poco mi trasero para que &ea pregunto él, no, está a unas diez cuadras de aquí le respondí, él entonces me hizo señas de que lo siguiera, cuando salimos del cine, a unos cuantos pasos tenía él un carro estacionado, subimos a su auto y nos dirigimos a mi cuartito, fue entonces que pude observar con más detenimiento al hombre que me llevaba camino al placer, no era un adonis, pero era un hombre, como dije antes de unos cuarenta y dos años de edad, un poco gordito, de tez blanca, de manos grandes muy grandes diría yo, no muy alto, con sus ojos de color café claro, un bigote poco abundante, se veía limpio en su persona, pero sobre todo se veía a leguas las ganas que tenía de comerme a besos. Con una mano conducía el auto, y con la otra me iba acariciando la pierna, y vives solitita criatura me preguntó, aja solitita contesté con una sonrisa y tomando su mano con la mía, dirigiéndola a todo lo largo de mi pierna. Por fin llegamos a mi cuartito, él me abrió la puertezuela, yo me dirigí a abrir la puerta de mi cuartito con la llave, cuando entramos, le ofrecí algo de beber, él tomándome por la cintura y jalándome hacia si me dijo, tengo ganas de beber de tu linda boquita, y se abalanzó sobre mí proporcionándome un beso intenso, lleno de morbo y de placer, su lengua se introdujo en mi boca y pude sentir a la vez el contacto de sus manos acariciando mi trasero, metió ambas manos debajo de mis pantalones, acariciando mi culito, sobándolo, recorriéndolo con tal intensidad que me prendió a lo máximo. Yo correspondí a su beso con la misma intensidad, fue un beso largo, largo, largo, pero l

indo, mis manos rodearon su cuello, mientras él me llenaba de besos las mejillas, el cuello, la boca, mis hombros, mmmmmm que rico es recordar; mamacita que linda estás, te voy a disfrutar al máximo, y entonces aumentó con creces sus caricias y besos sobre mi. Me quitó el pantalón y la blusa, vi entonces como su mirada recorría mi cuerpo con una lascivia, una lujuria y un morbo tan intenso que me calentó aún más de lo que ya estaba yo. Bajó el zipper de su pantalón y sacó delante de mí una verga linda, rosadita, cabezona, no muy larga, pero si un poco gruesa, dura, bien parada, un encanto de verga. Dirigí mi mirada a semejante ricura, después de llenarme el ojo, la tomé entre mis manos y la empecé a acariciar, fue entonces que decidí hincarme frente a él y poniendo la puntita de su linda verga en mis labios le propiné una serie de besitos cortos, luego empecé a chupar esa cabezota rosadita, el sonar de mis chupadas lo calentó a él aún más, tomándome por la cabeza, me pidió que me la metiera toda a la boca, lo que hice con sumo placer, me encantó que estaba como hecha a mi medida, pues toda ella se perdió en el interior de mi boquita de putita linda, la recorría con mi lengua de abajo hacía arriba, la besaba, la chupaba, la apretaba con mis labios, él solo gemía de placer y no soltaba mi cabeza de entre sus manos.

Se desabrochó el cinturón y se quitó el pantalón y la truza por completo, pude admirar su piernas fuertes y duras, su par de huevos grandes colgaban tan ricamente y su linda verga parada parecía pedir más de mí. Desabrochó mi blusa por la entrepierna y me acomodó frente a él en posición de perrita caliente, se agachó de tal manera que empezó a propinarme una rica lengüeteada a mi culito, cerré los ojos y disfruté ese momento tan especial. Sus manos se apoyaban en mis nalgas y su lengua recorría con gran avidez el centro de mi hoyito, luego de unos minutos dio para que se la limpiara con mi boquita, yo como buena puta me dediqué a darle una limpieza a profundidad, me acomodé de tal manera que aún pude mamarle los huevotes ricos que le colgaban como si fueran duraznos tiernos. Pensé, esto ya terminó, él ya se vino dentro de mí y eso es todo, aún estaba yo caliente y la verdad quería más. Para mi sorpresa él me dijo: ahorita te voy a dar otra cogida mamacita, aún no me vacío totalmente, quiero que quedes plenamente llena de mi leche, yo solo me relamí los labios y le dirigí una sonrisa de puta agradecida. Habrán pasado dos minutos a lo más cuando se le empezó a poner dura otra vez esa lindura de verga, se la mamé para acelerar su parada, fue entonces que me acomodó a su lado, yo dándole la espalda, me tomó por una pierna y alzándola dejó al descubierto mi rico culito, me acomodo su verga dura a la entrada y de un solo empellón me la dejo ir toda, sus huevos golpeaban con intensidad la entrada de mi hoyito, el cual palpitaba de placer al sentirse lleno por semejante verga, entraba y salía con la misma intensidad que la primera vez, mi pierna se movía al ritmo de sus embates, buscó con una mano acariciar uno de mis pezones, al encontrarlo lo tomo y lo pellizcó, pero no para que me doliera, no sino para hacerme sentir el placer de sus caricias, te tengo bien empalada, sientes como te llena mi verga linda, morenita linda eres mía, toda mía me decía mientras entraba y salía a su antojo de mi culo abierto a su placer. Dame más papacito lindo, dame más le decía yo entre gemidos de placer, si, si, soy toda tuya mi amor cógeme y lléname de ti amooooorrrrrrrr.

De pronto y una vez más sentí como se ponía tenso, e inmediatamente, mmmmmm un tremendo chorro de semen inundó mi interior, tanta fue la leche que vació en mí que parte de ella se salió escurriéndose por entre mis nalgas, no me importó en absoluto, me fascinó sentir el palpitar de su verga al vaciarse dentro de mi culo. Me soltó de la pierna y me besó en el cuello diciéndome al oído, aún no he terminado mamacita, tengo más para ti, solo déjame descansar unos momentitos y ya verás como te dejo este lindo culito, yo me sorprendí de sus palabra, ¿tenía más leche para mí?, no podía ser cierta tanta maravilla, para mí solita. Déjame de

cirte que para este momento mi culo estaba, si lleno, pero con más ganas de esa tercera empalada. Supe esperar, y no fue mucho el tiempo por cierto, su verga se puso más dura que las otras dos veces, me acostó boca arriba, tomó mis piernas y las colocó sobre sus hombros, me calienta verte con tus medias puestas y tu liguero sosteniéndolas mamacita te voy a dar una cogida como para que no me olvides me dijo, fue entonces que mirándome a los ojos y colocando su dura verga en la entrada del ya conocido rico hoyito me la dejó ir toditita, su mirada se dirigió a mi culito el cual estando en esa posición con mis piernas en sus hombros este estaba a la merced de su mirada en todo su apogeo, con lascivia, lujuria y morbo me dijo pero mira nada más morenita linda como se ve tu culito tragándose toda mi verga, si vieras como se ve entrar y salir mi verga dura de tu culito y como este me lo aprieta rico, yo solo respondía con gemidos de placer  si mi amor es que este culito es todo tuyo si mi vida llénalo con tu linda verga por favor no dejes de hacerme tuya, sus manos me tomaron de las pantorrillas y alzándome ambas piernas al mismo tiempo me la metió y me dijo aprieta las nalgas mamacita, sentía como sus huevos go hombros, me abandoné a su lujuria, que en gran parte también era mía, sus manos recorrían a ratos mi rostro, y a ratos mis piernas, su mano buscaba sentir su verga dura entrar y salir de mi hoyo dilatado por el placer, de pronto y sin previo aviso me miró a los ojos fijamente y me dijo ahí te va el resto de mi leche morenita linda, lléname de ti mi amor le respondí, y entre pujidos y gemidos de placer por tercera ocasión se vino dentro de mi culo, dejándome llena hasta el límite, sus manos se apoyaron en mis nalgas y en un último empellón me colmo de su rico manjar de leche tibia y blanca.

Luego de un rato de estar en esa linda posición, y una vez que su verga había tomado su tamaño casi normal, se acostó a mi lado, dándome un beso en la boca me dijo, nunca me olvides, te acabo de dar una cogida como para que nunca me olvides, jamás lo haré papacito lindo le dije, ¿pero cómo te llamas? Le pregunte, José María, morena mía, así me llamo, y es verdad nunca lo olvidé. Hasta ahora no lo volví a ver, pero su recuerdo y la tarde que viví con él nunca se han borrado de mi mente, y cada vez que lo recuerdo, se sigue dilatando y palpita mi culito de deseo y placer. Soy una transexual muy coqueta y reconozco que tengo un culo muy travieso, y también que me fascina mamar hasta que me llenen de leche la boca con semen de verga, me enloquece pensar en que algún día viviré una experiencia tan especial y espectacular, y tal vez sea contigo.

Siempre estoy caliente, soy súper pasiva y me encanta el tipo de hombres que les fascina tratarla a una como una linda nena muy putita y sensual. Me fascinan los hombres morbosos, lascivicos y muy lujuriosos, soy morena de talla media, ojos color café oscuro, soy transexual de nacimiento y de todo corazón, me fascina que me cojan con mis piernas sobre sus hombros, aunque no rechazo ninguna posición, me encantan los piropos vulgares y no me incomoda que me digan lo que quieran con tal de calentarme, soy muy coqueta y busco un hombre que me haga suya y que tenga unos cuarenta o cincuenta y tantos años de edad, se que no se va a arrepentir. Mando besitos a todos, suya por siempre.

Si alguna vez quieres mandarme algún recadito morboso, lascivo o lujurioso escríbeme.

Autor: Yolanda Rico Hoyo yolaricohoyo93 ( arroba ) hotmail.com

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LAS TRES COGIDAS RICAS QUE ME DIO UN HOMBRE, 6.0 out of 10 based on 7 ratings
  
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