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Las zorras de mi madre y mi hermana

2 de diciembre de 2009

En diestro movimiento introdujo su pene en el culo de mi madre que sólo atinó a emitir un apagado suspiro, pude ver la cara de calentura de mi madre que cerró sus azules ojos y mordió sus carnosos labios, el tipo no se medía en ocultar sus acciones para con mi madre, extrajo uno de sus pechos dejándolo fuera, sobándolo casi a la vista de cualquiera.

Les voy a platicar porque me gusta acompañar a todos lados a mi madre y a mi hermana, a las cuales después de esta experiencia las veo de una forma muy distinta a la que antes tenía de ellas, todo esto se origina en que como ambas tienen unos cuerpos de campeonato, es común que despierten el apetito sexual del más calmado, ambas son rubias de ojos azules, con unas cinturas que parecen de concurso, además cuentan con unas nalgas tremendas y ni hablar del par de tetas que se cargan, y esto a pesar que mi madre nos ha parido a ambos, su cuerpo parece el de una jovencita, ya que nada de su cuerpo se encuentra fuera de su sitio, se mantiene muy en forma a base de ejercicio, sus piernas son un verdadero monumento a la perfección.

Ni hablar de mi hermana que con sus veinte años cumplidos, tiene uno de los mejores cuerpos entre sus amigas, a ambas esto lo tienen bien conocido ya que me he percatado que a ambas les gusta mucho lucir su cuerpo, por lo que en sus guardarropas abundan las prendas diminutas y entalladas, por esto cuando andan por la calle, todos los tipos se les quedan viendo mientras pasan, y otros les dicen varios piropos obscenos, otros más atrevidos les tocan el pandero descaradamente mientras les manifiestan lo buenas que están, y con más razón porque a ambas les encanta vestir con la ropa más sensual que se puedan imaginar.

A pesar de los reproches de papá, ellas no dejan de ponerse minúsculas faldas y los pantalones ajustados, de manera que dejan ver lo plano de su vientre y lo abultado de sus sexos y sus nalgas, las cuales se marcan perfectamente, sobre todo que a ambas les gusta vestir calzas de malla de colores muy claros, donde se llega a notar la minúscula ropa interior que visten, en su mayoría tangas, las cuales se les encajan perfectamente en la raja de su culo y si a esto le aumentamos que se mete también la calza entre sus nalgas, imagínense que espectáculo tan maravilloso, luego con el par de senos que ambas se cargan, los cuales son firmes y muy redondos, por esto nunca se ponen el incómodo sujetador, por lo que es frecuente que se noten a la perfección sus pezones a través de la tela de sus ropas.

En una ocasión tomamos un autobús en el que abordamos sin ningún problema, pero calles más adelante comenzó a subir demasiada gente, por lo que en pocos minutos el bus iba completamente repleto, casi de inmediato se acomodaron, tras de mi madre y de mi hermana, dos tipos jóvenes de buena apariencia, por lo que mi madre y mi hermana no denotaron ninguna incomodidad al respecto, al poco tiempo pude apreciar como estos tipos intercambiaban miradas y sonrisas de complicidad mientras frotaban sus penes en las nalgas de mi madre y mi hermana, sin que ellas mostraran algún tipo de reacción, más adelante los fulanos envalentonados con la pasividad de mis familiares ya habían extraído sus penes y se los sobaban entre las rajas del culo de ambas, aprovechando que las calzas se les introducían bastante en la raja de sus nalgas, entonces me percaté que el que tenía en turno a mi hermana, deslizaba lentamente la mano por el costado de sus muslos recorriéndolos a conciencia hasta alcanzar su plano vientre para después bajar lentamente a su abultado sexo, donde el tipo delineaba el contorno de su cocho con las yemas de los dedos.

La cara de mi hermana se encontraba ruborizada por la acción del desconocido, supongo que acalorada por la excitación, notaba como ella disimuladamente se inclinaba un poco al frente mientras levantaba el culo para encajarse el miembro del tipo lo más posible, haciendo un imperceptible movimiento de sus nalgas sobre el paquete del desconocido, mientras una de las manos del individuo se metió por debajo del top de mi hermana apoderándose de su delicioso seno, jugando calientemente con su delicado pezón el cual no tardó en ponerse duro como una pequeña cereza, lo cual era un sueño hecho realidad para el caliente joven quién a estas alturas debido a la constante ficción de su pene, ya tenía las nalgas de mi hermana repletas de semen, supongo que de repetidas eyaculaciones provocadas por el magreo consentido por mi hermosa hermanita caliente.

La situación de mi madre casi era la misma, sólo que ella era tocada directamente bajo la calza, podía percibir claramente las manos de su manoseador bajo la delgada tela de su pantalón de malla, las cuales se notaban perfectamente mientras recorrían el trasero de mi madre, se percibía como el tipo apretaba y aflojaba con sus manos las grandes carnes de las nalgas de mi madre, incluso la parte de la cintura de su tanga alcanzaba a asomar fuera de su calza color azul claro, también pude notar cómo el sujeto deslizaba su mano de arriba a abajo a través de toda la raja de su culo, donde en repetidas ocasiones se detuvo a la altura de su ano, donde alcancé a notar que introducía un dedo en su apretado orificio, mientras mi madre sólo respiraba apresuradamente, ya que sus grandes tetas subían y bajaban de lo agitado de su respiración y sus pezones se encontraban completamente erguidos de la calentura.

En determinado momento el tipo tomó el resorte de su calza y lo retiró hacia abajo, dejando las nalgas de mi madre a la vista, se notaba perfectamente la parte trasera de su tanga, perfectamente encajada en su culo, el desconocido tomó los elásticos de su tanga, y los deslizó hacia abajo de la cintura, logrando retirarlos del trasero de mi madre, al carecer de ninguna oposición por parte de mi madre, el fulano rompió la prenda íntima de mi madre y la colocó en su bolsillo, y en diestro movimiento introdujo su pene en el culo de mi madre, la cual sólo atinó a emitir un apagado suspiro, sólo pude ver la cara de calentura de mi madre que de inmediato cerró sus azules ojos y mordió levemente sus carnosos y rojos labios, el tipo no se medía ante nada en ocultar sus acciones para con mi madre, ya que incluso extrajo uno de sus pechos dejándolo fuera de su fina camiseta, sobándolo casi a la vista de cualquiera que pudiera haberse dado cuenta de esta situación, mientras el tipo se esmeraba en meter y sacar su miembro de tan apretado orificio.

Después de unos minutos de fricción el tipo extrajo el pene y eyaculó en las nalgas de mi madre, procediendo a acomodar la calza de mi madre en su lugar, dejando la calza de mi madre al igual que la de mi hermana, totalmente llena de semen, mientras mi madre se introducía nuevamente su teta descubierta dentro de sus ropas, ante todo esto yo estaba a 1000, por lo que al abandonar el autobús, me aproximé a mi madre y a mi hermana, y aprovechando el aglomeramiento para descender del transporte, les comencé a tocar sus duras nalgas con tremenda excitación, frotando a ambas con intenso deseo.

Yo no sé si ellas se dieron cuenta que quien les metía mano era yo, ya que mi manoseo distaba mucho de ser discreto y la única persona que se encontraba detrás de ellas era yo, ya que ninguna de las dos hizo ningún movimiento de desaprobación, por lo que les apreté el culo sobre las calzas mojadas de semen por los desconocidos, llegándoles a meter con fuerza mis dedos en la raja que formaban sus nalgas, llegando incluso a sentir sus apretados y calientes anos, sobre todo el de mi madre ya que no contaba con el estorbo de su tanga, mientras que a mi hermana le sentí la delgada tira de su tanga entre ambos globos de carne, sintiendo el calor que desprendían ese par de deliciosos culos, tanto el de mi madre como el de mi hermana, lo cual es la sensación más caliente de toda mi vida, por lo que rápidamente  extraje mi pene y me masturbé apuntando a sus deliciosos traseros.

A la hora de estallar, procuré regalarle tanto a mi madre como a mi hermana, una cantidad casi igual de mi caliente leche, la cual chocó deliciosamente dejando goterones de lefa en sus culos, así abandonamos el autobús que me mostró el lado desconocido, excitante, muy candente de mi madre y mi hermana.

Autor: Observador

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Ningún comentario »

  1. MrCapy dice:

    Relato un tanto inverosimil pero bueno

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