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Le comí el culo a mi prima

10 de enero de 2009

Se la introduje en su desvirgado culo, poco a poco le fue deleitando, agarraba con fuerzas las sábanas, fui subiendo el ritmo de la penetración, hasta que llegó el momento en que le encantaba que le estuviera partiendo el culo, me animaba a que le diera más fuerte, hasta que desembocamos en un orgasmo, los dos nos vinimos, llené su culo de mi semen, mi mano estaba bañada de sus flujos.

Este relato acaeció el día de mi diecinueve cumpleaños, como todos los días llegué a mi casa al mediodía del instituto, pero al entrar, la casa estaba sola, no había nadie. Al rato llamó mi madre, me dijo que mi abuela estaba hospitalizada, que ella y mi padre estaban en el hospital, que mi hermana estaba con mi tía, que almorzara lo que pudiera.

Comí algo, aunque me sentía solo en el día de mi cumpleaños, tras esto fui a mi habitación, me quité la ropa y me quedé en slip y dormí algo.

A media tarde, fui a la cocina, y cuando estaba allí, oí abrir la puerta de la casa, salí a la entrada, y vi a mi prima, la cual no me esperaba y pegó un grito del susto, cuando se relajó se sorprendió de verme en ropa interior, me dijo que mis padres le habían dado la llave para que estuviera conmigo, y no estuviera solo.

Mi prima Teresa, es dos años mayor que yo, tenía la mirada clavada en mis calzoncillos, ella medía sobre 1,75, era castaña, senos grandes, con un sujetador negro, el cual se veía debajo de la blusa casi trasparente blanca que tenía, un culo pequeño pero duro, tapado por una falda tipo escocesa.

Nos quedamos sin habla, no sabíamos que decir, hasta que ella rompió el hielo y me dijo que había venido para que no estuviera solo, hacer la cena a mí y mi padre que vendría después y ver unas películas que había alquilado. Me fui a mi habitación a vestirme, y ella se puso a hacer la cena, cuando regresé la comida estaba casi hecha, minutos después llegó mi padre, cenamos los tres, y al rato mi padre se fue a trabajar.

Tras recoger la mesa y fregar, nos fuimos al salón y vimos dos películas de humor, al terminar la última eran la una de la mañana, me dijo que ya no se marchaba, que iba a llamar a su casa para quedarse, llamó y se lo dijo a mi tía.

Le dejé un pijama de mi hermana, que le estaba un poco chico, se le veía el tanga negro por detrás, después ella me propuso que durmiéramos en la habitación de mis padres, que había televisión y mientras nos dormíamos podíamos verla, yo acepté, y nos fuimos hacia allí, ella entró primero, y se dio cuenta de que le estaba mirando el tanga y en tono burlón me dijo que dejara de mirarla así.

Estábamos viendo tele en la cama, cuando Teresa comenzó a preguntarme sobre mis ex – novias, yo le preguntaba por sus ex – novios, nos contamos nuestras primeras veces, así entre charla y charla se fue calentando la cosa, para más excitación, en la tele empezó a cantar un grupo brasileño, con chicos y chicas ligeritos de ropas, típicos de ese país.

Mi prima se quedó embobada, yo le dije que eso no era nada, que había canales peores, ella con curiosidad me dijo que se los enseñara, y le puse el C47, que aunque no es gran cosa si se ven cosas porno. Lo primero que vimos fue una escena de una muchacha chupándole la verga a un negro, mi prima inmediatamente me dijo que la tenía muy grande, que nunca había visto una así, yo comencé a empalmarme con la situación, pero Teresa estaba aun más caliente.

Para mi sorpresa, minutos después y tras contemplar un poco más la escena, ella se puso de pie, y de forma sexy se fue quitando el pijama, primero los pantalones, dejando que le viera su tanga negro, y después la parte de arriba, en la cual no llevaba sujetador, por lo que dejó sus tetas al aire, eran hermosas, grandes, botaban con cada movimiento de ella.

Cuando terminó se vino hacia mí, me quitó el pijama, dejándome sólo con los slip, yo estaba sentado, a continuación se puso encima de mí y me metió una de sus grandes tetas en la boca, en el primer momento no sabía que hacer, pero después reaccioné y comencé a mamársela, ella gemía de placer, restregándose contra mí, pasaba su húmedo tanga por mi tapado pene, cada vez con más fuerza y velocidad, hasta que empezó a decirme que tenía ganas de que la follara, le dije que era mi prima. Ella me tumbó en la cama, y se puso encima de mí…

Inmediatamente empezó a besarme, después nos enrollamos, me lamió el cuello, bajó por mi pecho, por mi estómago, hasta que alcanzó con su boca mi verga, la cual estaba súper dura, se metió un poco, lamió los alrededores, saboreó mi polla, y luego empezó a metérsela en la boca, se la introdujo hasta la garganta.

Le encantaba sentir mi glande en su campanilla, se la metía y se la sacaba lentamente, así estuvo unos minutos, el placer era inmenso, más aun por el riesgo de lo prohibido, mi prima ponía cara de puta cada vez que se la introducía hasta el final, se notaba que le gustaba tenerla ahí y que sabía que a los chicos les deleitaba.

Momentos después, logró que me corriese, Teresa engulló todo mi semen, sacó mi polla limpia, sin restos de leche, tras esto me preguntó que si una prima hacía eso, en clara relación con mis reticencias iniciales, tras esto nos acostamos y continuamos mirando la televisión.

Un rato después, nuevamente mi prima comenzó a tocarme la verga hasta que me la puso dura, lo que le gustó, ya que esbozó una amplia sonrisa, seguidamente se puso de pie, y se quitó el tanga, a continuación se tumbó y se abrió de patas, y me dijo que se lo comiera, inmediatamente me lancé sobre el, comencé a comérselo velozmente, estaba depilada, pasaba mi lengua por toda su raja, la cual estaba muy mojada.

Ella disfrutaba, me entretenía con su clítoris, después con su agujero, mi lengua perforaba su cueva, a ella le encantaba, se retorcía de placer, bajé hasta su culito, le di unos lengüetazos, y ella soltó un sonoro gemido, me quedé ahí un rato lamiéndoselo, y no tardó mucho en que ella se corriese, soltando gritos ahogados, sujetando mi cara con sus piernas. Tras esto nuevamente nos acostamos un rato a ver la televisión.

Minutos después, Teresa se dirigió a mi polla, y me dio una mamada, hizo que mi verga creciera de nuevo, tras esto, me senté en la cama, flexioné las piernas, ella se acomodó en el espacio que quedaba entre mis piernas y mi pecho, con las rodillas atraje el cuerpo de Teresa hacia el mío, y mi polla entró en su vagina, repetimos varias veces hasta que nos acomodamos en la posición, se producía un vaivén de los cuerpos, como si estuviéramos en una hamaca, era muy placentero, yo besaba tiernamente los pechos de mi prima.

Continuamos con el ritmo lento, hasta que ella me dijo que acelerara, eso hice, fui progresivamente dándole más fuerte, me pedía que la empujara duramente, seguí dándole, Teresa gemía, me decía que no me preocupase, que tomaba la píldora, así estuvimos un tiempo.

Después, ella se tumbó con las piernas abiertas, yo me puse boca abajo, situando mis piernas a la altura de la cabeza de ella, acomodé mi verga, y la introduje en su vagina, después empecé a penetrarla con movimientos circulares, el clítoris y los labios vaginales estaban en pleno contacto con la pelvis y los alrededores de mi pene.

Teresa mientras era follada, me acariciaba las nalgas, mis testículos, eso me gustaba, yo jugaba con sus pies, mordía sus dedos, esto subió la excitación de ambos, ella me pedía que me corriese, pero aunque ella me dijo que tomaba la píldora, no me fiaba.

Tras un rato, nos soltamos y quedamos momentáneamente tirados en la cama, Teresa me preguntó que por qué no me había corrido, le dije que no podía, ella se rió, y me dijo que me iba a proponer una cosa, que se la metiera por atrás, que era su sueño, me quedé sorprendido, ella me dijo que no me hiciera de rogar, que yo también estaba deseándolo.

Se puso de pie, puso las manos en la cama, curvada hacia delante, mostrando su culito, estaba en un estado de excitación cercano al orgasmo, me levanté, me puse detrás, cogí una crema que tenía, lubriqué abundantemente mis dedos y el ano de ella, para después introducirle delicadamente primero un dedo y después progresivamente el segundo por el culo, la zona quedó bien lubricada, tras esto comencé la penetración del ano con mi pene, le metí un poco suavemente por su rígido culo, y ella gritó, acaricié su zona clitoriana e introduje dos dedos en la vagina, pudiendo sentir mi pene en el orificio contiguo.

Seguidamente le introduje otro poco, ella se quejó, continué acariciando su vagina, así estuvimos hasta que entró toda mi polla, entonces mientras se acostumbraba, empecé a jugar con mis manos por su coñito, hasta que ella se relajó, le saqué mi pene, y nuevamente se lo introduje en su ya desvirgado culo, poco a poco le fue deleitando, agarraba con fuerzas las sábanas, pero le iba gustando…

Lentamente fui subiendo el ritmo de la penetración, hasta que llegó el momento en que le encantaba que le estuviera partiendo el culo, incluso me animaba a que le diera más y más fuerte, hasta que desembocamos en un profundo orgasmo, los dos nos vinimos, llené su culo de mi semen, mi mano estaba bañada de sus flujos.

Tras esto, fuimos al baño, nos aseamos, y nos volvimos a acostar, dormimos agarrados como si fuéramos una pareja. Al día siguiente mi abuela volvió, le dieron el alta, mi prima regresó a su casa, y desde entonces continuamos con nuestras vidas normales.

Autor: Pabloeresmas

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