LEO Y MAR

Yo era algo joven, lo cual no es excusa para hacer todo lo que hice.

Era una tarde soleada de primavera, de esas que te sientes la reina del mundo. El cambio de hora, el florecer de los árboles o cualquiera de estas chorradas me debieron de alterar las hormonas. Me arremangué la falda del colegio un poco por la cintura, me até la camisa por encima del ombligo, cogí la carpeta forrada con los chicos de Melrose Place y me dirigí a mi casa.

Al pasar por delante de la facultad de periodismo me dio vergüenza tener que llevar el uniforme del cole, con la faldita a cuadros y los calcetines por debajo de las rodillas. Escuché los rumores de siempre entre los grupitos de chicos: Joder como crecen las niñas de ahora&. Y eso no sé que me provocaba, si rabia por lo de niña, o placer porqué en el fondo era un piropo. Siempre pasaba cabizbaja, muerta de la vergüenza, pero aquella tarde era diferente, yo era diferente& ¡ya me sentía mayor! Y alcé la vista, justo para cruzarla con la del futuro periodista más guapo que había visto en mi vida.

¡Mierda! ¡Me he quedado dormida! Me puse el uniforme rápidamente, me lavé los dientes y fui a la parada del autobús, porqué aquel día no había tiempo para ir andando. Estaba llegando, cuando vi el autobús fletado de gente que ya cerraba las puertas. El conductor, al verme, reabrió la puerta, subí corriendo y le dije al chico de delante que me picara el bono que yo no llegaba a la máquina. El futuro periodista más guapo que había visto en mi vida me lo picó. ¡Dios! ¡Que guapo era! Se quedó mirándome fijamente a los ojos, yo le quise aguantar la mirada, al final tuve que reírme para rebajar la tensión y desvié la vista: me había ganado. No dejó de mirarme durante todo el trayecto, y yo le miraba de vez en cuando, hasta que me ponía tan nerviosa que tenía que volver a girar la cabeza. Él no dejaba de mirarme con un aire entre chico seguro y seductor, y todo eso a mi me abrumó. Se bajó en la parada de la facultad, y yo en la de mi colegio.

Las siguientes semanas se convirtieron en un mariposeo constante en mi estómago, cada vez que pasaba por delante de la facultad, de su facultad, miraba a todas las direcciones para ver si veía al periodista. Había tenido centenares de fantasías eróticas con aquél chico, y yo ni siquiera sabía su nombre. Una tarde más pasé por delante sin que mis súplicas se cumplieran. Oigo unos pasos, y un tengo que irme chicos, mañana quedamos para estudiar comunicación en el siglo XX. ¡Ciao!. Los pasos llegan a mi altura y su autor me dice ¡Hola compañera de autobús!. Mi cara se ilumina. Es él. Es Leo. Yo soy Mar. Media hora más tarde seremos uno. Él tiene 25 años. Yo tengo 16. Medi hinchados: floreciendo para ti. Me los chupas, me los mamas, como si quisieras sacarme leche. Entre jadeos me susurras que quieres ser mi bebé, que quieres sacarme hasta la última gota de leche. Yo empiezo a reírme tontamente, es demasiado para mí, quiero reprimir todo lo que siento, y para no jadear o chillar, tengo que canalizar todo mi placer en risotadas. Tú te ríes conmigo, eso hace que me relaje. Nos ponemos serios. Miras tu bulto debajo del pantalón, me miras, te miras el bulto, y me dices: – Sácamela.

Me asusto, pero me miras de una manera tan especial, que me das coraje para sacarla. Con las manos temblando, te bajo la cremallera, tus pantalones te caen, te bajo los bóxer. Tu polla sale disparada hacia mí. Me tumbo y abro las piernas, me subo la falda y me saco la tanguita. Te pones encima mío, agachas la cabeza porqué quieres ver como me penetras. Ves como el capullo se va abriendo paso, la introduces un poco más y encuentras un freno. En este momento me miras y entiendes que eres el primero. Veo en tu rostro un haz de arrepentimiento, por primera vez puedo parecerte una niña. Sigue, te quiero dentro, lo digo con tanta seguridad que dejas de titubear, vuelvo a ser una mujer, tus ojos me ven otra vez como la hembra que soy. Me miras fijamente y empujas fuerte. Me muerdo el labio, conteniendo un grito que me sale por los ojos, una lágrima surca mi mejilla. No te creas que es de dolor, es de felicidad. Llegas hasta el fondo de mi ser y me arrancas un grito que finalmente libero, y entonces me transformo, dejo de ser la M

ar pasiva, asustada de 16 años, a ser la Mar con un volcán dentro que quiere experimentar todo lo que Leo le ofrece. Te araño la espalda y te aprieto contra mí. Por fin has notado que me he soltado, por eso me pides que te cabalgue. Sales de mi, creo que me voy a morir estos segundos que no te tengo dentro. Me siento encima de ti y soy yo misma la que me la clavo, me agarras las caderas y me marcas el ritmo, empezamos lentamente. Pareces fascinado con el bamboleo de mis tetas.

-¿Te gustan mis tetas? -Me encantan, Mar, son tan grandes que puedo perderme en ellas. Estas tetonas hacen que seas muy hembra. Muévete sexy, Mar.

Y yo, quiero ser la mujer más sexy del mundo para Leo, muevo mucho mis caderas en círculos, jadeo mucho más fuerte. Recojo mi melena hacía arriba, para luego soltarla otra vez. Hago que mis tetonas se muevan fuerte, las levanto con mis manos.

-Cómete mis fresones- te digo mientras me inclino hacia ti para que puedas llegar con tu boca. Y tú, sin poder rechazar mi orden, lo haces encantado.

Me pides que acelere el ritmo, cabalgo frenéticamente, estamos los dos a punto de corrernos, cuando recuerdo que tú no te has puesto protección. ¡Dios! ¿Cómo he podido hacerlo sin preservativo? Jadeamos los dos, y te pido que no te corras dentro de mí. Cuando siento que estás a punto de eyacular, tengo la intención de retirarme, pero me agarras fuerte de las caderas, y me dices que necesitas darme toda tu leche dentro de mí, mientras siento chorros de tu semen que me inundan, y es en este momento cuando pierdo la poca razón que me quedaba y cabalgo muy rápido pidiéndote más y más, y terminando con un espectacular orgasmo. Seré una mamá joven.

Entramos en la casa de tu padre, cogidos de la mano. Intentamos transmitirnos energía para afrontar esto, una energía de la que, desgraciadamente, los dos carecemos. Tu padre es un hombre severo, de buena posición, que ya ha hecho planes para ti, y yo no entro en ellos. Pero estamos dispuestos a todo para hacer ver a tu padre que ya soy toda una mujer responsable.

-¡¡¡Por Dios!!! Pero que no ves que esta chica es una caza fortunas, que se ha quedado preñada para que te cases con ella. ¿Quieres echar tu no nos va a ayudar! -¡Un momento! Si me demuestras que tu novia es una verdadera hembra, os daré el dinero.

-¿Y cómo lo vamos a demostrar?

Mi suegro está sentado en el sofá, se pone la mano encima del paquete, se lo soba, baja la cremallera y finalmente se saca una polla mucho más grande que la de Leo. Está en semi-erección, se le marcan muchas venas. Tiene un color muy oscuro. Creo que lo que quiere está muy claro: joder con su nuerecita embarazada de dos meses. Leo y yo nos miramos. En dos meses hemos tenido tiempo para conocernos a fondo, y sé que Leo es capaz de venderme a su padre, y él sabe que yo por él lo haría todo. Asiento con la cabeza. Mi suegro no puede reprimir una risotada.

-Así me gusta putita. Contigo voy a saciar la sed acumulada en 20 años. Estoy harto de pajas. Súbete la falda, niña, y ponte de 4 patas apoyada en la mesilla.

Lo hago. Me sube la falda, llevo tanga y mi culo en pompa queda expuesto ante mi suegro. Él me magrea el culo, me aprieta las nalgas, me las pellizca, me las separa. Pasa el dedo por toda la raja del culo, y cuando intenta meter un dedo en mi ano, dice Hijo, tiene el culito muy apretadito, ¿no me digas que por aquí no ha entrado nada? Veo que tendré que estrenarlo. Apunta su polla en mi ojete. Leo dice ¡Así no, animal!. No tengo crema, hijo. Así que Leo fue a buscar mantequilla. El viejo agarra un trozo de mantequilla y me unta el culo, y hace que otro pedazo me entre dentro del ano, introduce un dedo, y yo sin querer, y sin terminar de ser consciente de lo que sucede, gimo.

Leo ha notado que ha sido un jadeo de placer, sé que está furioso, pero él me ha metido en esto y tendrá que aguantarse, yo quiero disfrutarlo. Así me gusta niña, que disfrutes con tu suegro me dice el viejo, y yo me pongo más cachonda y echo el culo para atrás para que entre más el dedo. Mete un segundo dedo y un tercero, y aquí me quejo un poco de que duele, mi suegro me pellizca muy fuerte una nalga por ser gruñona. Saca los dedos y apunta su polla hacia mi agujero virgen. Venga potrilla, demuestra que eres una hembra, y mi suegro de un fuerte empujón me empala. Me la clava hasta los huevos.

-¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAYYYYYYYYYYYYY!!!! ¡Cabrón! ¡¡¡Me has roto el culito!!!! ¡¡¡Me dueleeeeeeeeeeee!!! ¡¡Sácamelaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!

Pero mi suegro no escucha mis gritos desgarradores, no ve mis lagrimones, no atiende a mis súplicas y me la clava como un toro. Gruñe como un animal, con unos sonidos estridentes que hacen que me excite y empieza a mover el culo. Leo seca mis lágrimas, pero se da cuenta que yo he empezado a mover el culo por mi propia voluntad y es él el que se echa a llorar. Quiero que sufra, por eso empiezo a mover mucho el culo y a jadear fuerte. Mi suegro me pone la mano en el conejo y me pajea, ¡al final resulta que también quiere provocarme placer! -¿Le parece que muevo el culo bien, suegro? ¿Cree que lo muevo muy sexy?- Se que eso le va a doler a Leo- Me muevo como una putita, así de sexy, por usted, usted me pone muy cachonda. Cójame las tetas y empuje fuerte. Soy su hembra.

Y mi suegro no deja de emitir gruñidos de animal y soplar como un toro. Quiere correrse en mis tetas y yo estoy encantada. Me esparzo el semen del abuelo de mi hijo por mis tetas.

-Suegro, ¿le apetecen unos fresones con nata? Son todos suyos. Y sin más dilación empieza a comerse mis pezones y lamer su semen. Cuando el animal de mi suegro se apacigua, nos vestimos. Veo que Leo tiene los ojos hinchados de llorar. Mi suegro le entrega un talón con una fuerte suma de dinero y le dice a su hijo: -Joder como crecen las chicas de ahora&

Si quieren hacer algún comentario sobre el relato, envíelo a mi correo.

Autor: M.A. MAR – Ves como el capullo se va abriendo paso, la introduces un poco mas y encuentras un freno, en este momento me miras y entiendes que eres el primero, sigue, te quiero bien dentro”>

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Kara Marqueze
Kara Marqueze
Buenas! soy Kara de Relatos.Marqueze.net, vuestra anfitriona. Bajo mi nombre republicamos relatos que, estando incluidos desde hace tiempo en Relatos Marqueze.net, no sabemos su autor. Si eres autor de uno de estos relatos y/o sabes quien es el autor, escríbenos y le daremos el crédito que se merece! Un besito donde quieras...
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