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Lupe mi amante suegra

11 de octubre de 2009
por Alberto

Comencé a sacarlo y a meterlo, después de unos segundos mi suegra comenzó a disfrutarlo, y sus ruidos de dolor se volvieron gemidos de placer, empecé a bombear más rápido y le dije que me venía, ella también estaba por venirse, quería venirme dentro y ella me pidió que me viniera en su vagina, cambié de hoyito y en cuanto lo metí ella se vino muy fuerte y al mismo tiempo me vine.

Comenzaré este relato comentando que esta página es genial ya que permite a muchos desahogarse. Es mi caso, mi nombre es Alberto, soy de México DF, soy de tez blanca ojos miel claro, cabello castaño y de mente tan abierta que hasta con hombres he tenido sexo. Pero esa es otra historia. Todo comenzó hace un año cuando vivíamos con mis suegros, mi esposa es una excelente amante, sin embargo eso no me quita el fantasear con otras mujeres… una de ellas es mi suegra una señora de 48 años morena un poco llenita buenas bubis y un trasero exquisito.

Hace un año discutí con mi suegro por que no tenía trabajo y decía que era un mantenido así que molesto me fui a vivir con mis padres, sin embargo seguía viendo a mi mujer porque no discutí con ella. La relación con mi suegra es muy buena, siempre que nos quedábamos solos platicábamos de todo e incluso de sexo. Ella me atraía demasiado y quería tirármela y más fue mi deseo cuando un día viviendo en su casa estaba viendo un partido de fútbol cuando ella bajó a poner la bomba del agua solamente con sujetador y unos calzones (bragas) negro y unas medias negras. Yo la miré y tuve miles de imágenes con ella. Mi suegra, Lupe, me miró y se ruborizó a lo que le dije que no importaba que no tenía nada que yo no hubiera visto antes ella contestó que era verdad así que siguió con lo suyo. A partir de ese día mi calentura por ella no paraba, me cogía a mi mujer y pensaba en mi suegra, me hacia chaquetas (pajas) pensando en ella, todo mi sexualidad giraba a su alrededor. Como mencioné hace un año me fui de su casa pero eso no impedía verla.

Hace una semana le pedí a mi suegra que si la podía ver, era tal mi calentura que no importara que pasara me la tenía que tirar. La invité a cenar a un hotel del centro le pedí permiso a mi mujer y ella accedió. Fui por ella a su casa tan rápido como pude, yo iba vestido muy sport, jeans playera negra un saco negro, pero cuando vi a mi suegra, no pensé en la cena pensé en el postre, tenía un vestido negro que le llegaba arriba de las rodillas, casi un falda corta, bien pegadito, estaba que ardía, rápidamente la recibí a la puerta le abrí la puerta del carro y le di la mano para que subiera.

Mis cuñados Ángel y Violeta (que también ya pasó por mi máquina de comer carne) y mi mujer nos salieron a despedir, rápido arranqué el auto y nos fuimos, todo el camino ella se iba quejando de su esposo, como es vendedor tiene que salir mucho, ventaja para mí, mientras yo pensaba en la estrategia para poder hacerla mía. Llegamos al restaurante y traté de ser lo más cortés que pude. Estábamos a media cena cuando me armé de valor, tomé sus manos y la miré a los ojos, le dije – Suegra es usted una dama hermosa y no se merece que la dejen sola tanto tiempo de seguro también tiene necesidades.

La noté nerviosa y me contestó que sí, que ella hace tiempo que no tenia sexo con alguien. Eso me puso muy caliente quería llevarla a una habitación, me contuve y me levanté con el pretexto de ir al baño, me acerqué y la besé con dulzura la más cerca que pude de los labios. Regresando y después de pensar en que ya era hora, me pidió irnos porque ya era tarde, pero también había reservado una habitación, era plan con maña, sin embargo no le dije, fui a pagar y nos dirigimos al auto, ya en el estacionamiento al abrirle la puerta me acerqué a ella y sin pensarlo la besé y recargué mi cuerpo al de ella par que sintiera mi miembro ya erecto, ella se separó diciendo que eso estaba mal, no me importó y la volví a besar esta vez tomando fuertemente su cintura y atrayéndola a mí para que no escapara.

Volteó su cara y me dijo que no sabía que hacer, le dije que solamente se dejara llevar que nadie se iba a enterar, me miró y ella me besó sin pensarlo, su boca era un manjar, su lengua bailaba con la mía, mis manos comenzaron a recorrer su espalda hasta llegar a sus caderas que se sentían duras, comencé a acariciarle las nalgas que las deseaba ya. Me separé y rápidamente la llevé a la habitación, entrando cerré la puerta y le tomé las manos, le dije que ese momento lo había deseado por mucho tiempo, que me gustaba mucho y que después de lo que pasara ya no la iba a dejar, me confesó también que se ella pensaba en mi mucho, porque me deseaba, por no tener un hombre en casa, eso me excitó mucho más y la besé pero con mucha fuerza y pasión, ella me respondía igual, la fui llevando a la cama.

La recosté y la besé de nuevo, mientras mis manos recorrían sus piernas llegando a su vagina, ella buscó mi pene y lo sobaba encima de la ropa, dejé de besarla para llevar mis labios a sus bragas, le pedí que se quitara el vestido y yo me quedé en bóxers, comencé a lamerle la pucha (concha) encima de su calzón que estaba muy húmedo, nunca había visto tanta humedad por excitación en una mujer, no resistí más y le quité su calzón, por fin vi es hermosa cueva que tanto ansiaba comer, tenía muchos pelitos los cuales de inmediato me comí, lamí su vagina con ese sabor que enloquece a los hombres. Mientras me la comía ella gemía tan rico que pensaba en que iba a venir sin penetrarla, seguí hasta que se vino, me hundía mi cabeza en su cueva y gritaba tan fuerte que me excitó mucho más.

Subí mis labios para besarla le quité el sujetador y contemplé esas montañas hermosas que las lamí muy fuerte porque estaba excitado, ella solo me acariciaba mi pene erecto. Volví a bajar y comencé a lamer su clítoris, ella me pidió que me acostara boca arriba, yo obedecí y comenzó a chupar mi pene, lo hacía muy rico y se la comía toda, le pedí que me diera sus piernas para hacer un 69 y accedió, la hice venir de nuevo y luego me pasé a lamer su anito tan apretadito y virgen, lo lamí y se volvió a venir, se separó y me dijo que nunca le habían hecho eso, pero que se siente bien, la besé y la acosté boca arriba, abrió sus piernas y coloqué mi pene en la entrada de su húmeda vagina me acerqué a sus labios y la besé para penetrarla suavemente, ella lo impidió, y me miró a los ojos y me dijo:

- Te amo, te deseo.

Eso me puso más caliente y la volví a besar, ella subió sus piernas y la penetré tan duro que ella me arañó mi espalda, comencé a bombearla mientras la besaba, la miré y le dije que apretaba muy rico y me dijo que era normal pues la tenía más grande que su esposo.

Estuvimos así un rato y le pedí que se volteara se volteó y me dejó sus hermosas nalguitas que en vez de penetrarla las acaricié, acerqué no mi boca a su ano y lo lamí metiendo mi lengua lo más adentro que podía, sus gemidos me excitaban y vi como se volvió a venir, se separa y la penetré por la vagina, ella gemía muy fuerte y me decía que era mía que me amaba, comencé a estimular ese hermoso ano con mis dedos, le preguntaba que si le dolía y me decía que un poco, saqué mi pene y me dediqué a estimularlo con mi lengua, le metía un dedo, cuando solito se abrió, procedí a meterle dos y luego tres, ella gemía.

Cuando que ya estaba listo puse la punta de mi pene en su ano, le dije – suegra le va a doler un poco, ella me contestó que se la metiera, que le habían gustado mis dedos, le introduje el glande y brincó un poco, la tomé de las caderas la comencé a jalar a mí, le preguntaba que sentía, me dijo que le dolía, mientras me decía eso se la metí toda de un trancazo hasta que mis huevos chocaron con su vagina, ella gritó de dolor y me pidió que se la sacara, me recosté en ella y le dije al oído que se calmara, volteó su cara con dos lágrimas saliendo de sus ojos, me besó y me dijo que no la lastimara, le dije que lo iba a hacer con cuidado.

Comencé a sacarlo y a meterlo pero hasta la mitad, después de unos segundos mi suegra comenzó a disfrutarlo, y sus ruidos de dolor se volvieron gemidos de placer empecé a bombear más rápido y le dije que me venía, ella también estaba por venirse, quería venirme dentro y ella me pidió que me viniera en su vagina, lo hice con gusto, cambié mi pene de hoyito y en cuanto lo metí ella se vino muy fuerte y al mismo tiempo me vine.

Como estaba en cuatro piernas lo metí lo más que pude y me vine muy fuerte, creo que nunca me había venido así, nuestros gritos se unieron en uno solo, nos recostamos, aún no la sacaba, dejé que se volviera pequeño, ella sudaba mucho y eso me excitaba, terminamos cansados se volteó, me miró y me dijo que en verdad me amaba y que si quedaba embarazada no le diría a nadie de quien era.

Estuvimos un rato desnudos besándonos y abrazándonos, después llamé a mi mujer diciendo que no íbamos a llegar porque ya era muy tarde, me dijo que no había problema, no sospechó nada, esa noche hicimos de nuevo el amor y nos dormimos desnudos. Al día siguiente los volvimos a hacer y luego regresamos.

Desde ese momento aprovechamos cuando mi suegro se va para unirnos en carne… tengo más historias en vida pero esa es otra historia.

Autor: Alberto

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