Relatos eroticos, Sexo, Sexo gratis, Videos porno, Fotos porno, Porno, Porno gratis, xxx

Relatos eróticos Marqueze. El Sexo que te gusta leer.

Maestro y alumno I

29 de febrero de 2012
por ErosLover

José caminaba hacia la escuela intentando pasar desapercibido, ya que si se encontraba con alguna de las chicas que lo asediaban seguramente ésta se empeñaría en acompañarlo hasta su salón. Él no entendía que veían en él tantas mujeres. Nunca se había considerado a sí mismo guapo, aunque era delgado y tenía la piel blanca. Sin embargo, él creía que sus facciones (ojos pequeños, nariz recta, labios delgados) no tenían ninguna novedad, y que su cabello negro y lacio solo hacía que sus facciones lucieran menos. Además, como si no supiera que debido a su uso de lentes lo llamaban a sus espaldas Harry o Potter. Quizás, solo tal vez, lo que de verdad veían en él sus alumnas era que era uno de los profesores más jóvenes de la planta docente. Aún no cumplía los treinta años, y aunque ya tenía algún tiempo de haberse graduado de la licenciatura, sabía que no le costaba ningún trabajo mezclarse con la marea de los estudiantes.

Afortunadamente aquel día llegó a su salón de clases sin ser abordado por ninguna de sus seguidoras. Bueno, exceptuando a las que ya estaban en clase. Había una chica especialmente molesta, que siempre que se lo encontraba tenía una nueva pregunta sobre los temas que habían visto en clase. José sospechaba que aquella alumna o de verdad estaba muy desesperada por su atención o se trataba de una mujer totalmente tonta. A juzgar por como la trataba el grupo, quizás fuera las dos juntas.

La alumna en cuestión le acompañó desde la puerta de su salón hasta su escritorio, mientras le preguntaba a José algo sobre el ensayo que cada uno de sus alumnos estaba preparando. Él creía que aquello ya le había quedado claro.

-Eso lo vemos mejor en tutorías, ¿no? -le dijo, zanjando de esa manera el asunto.

-Okey -le contestó la chica mientras regresaba a su lugar desilusionada.

-¿A quién le toca coordinar la clase de hoy? -preguntó el profesor.

El corazón de José dio un vuelco al ver a los alumnos que se acercaban al frente del salón, y de hecho no solo su corazón. Algo en sus pantalones empezó a crecer. Era una suerte que estuviera sentado.
José aún no entendía la reacción que le producía aquel alumno. Él toda su vida se había considerado cien por ciento heterosexual, pero cada vez que ese alumno delgado, con rasgos ligeramente andróginos, de voz suave y tersa se acercaba a él, se excitaba sin poderlo evitar. Solo sabía que tenía que hacer un esfuerzo en lo que estuviera haciendo, ya que si perdía la concentración no podía evitar imaginarse lo que se sentiría una mamada por parte de aquella boquita de labios gruesos o lo que sería meter su pene en aquel culo pequeño pero bien formado que se adivinaba bajo los pantalones que solía usar el chico.

El chico en cuestión, de nombre Nahúm, estaba acompañado por su compañera de nombre Susana. El profesor solo escuchaba medianamente lo que ellos les decían y preguntaban a sus compañeros, ya que estaba más concentrado en observar al chico. Cada día aumentaba su deseo por él, y se dio cuenta que ya no era solo penetrarlo, si no que se moría por acariciar cada parte de su cuerpo.

-¡Profesor! -le llamó en aquel momento Beatriz, la chica molesta.

-¿Qué sucede? -inquirió el profesor.

——✰——

Al terminar la clase, José comenzó a recoger sus cosas rápidamente, tal y como era su costumbre para poder evitar a sus alumnas. Sin embargo, rara vez lo lograba, pero en aquel momento no le importó demasiado.

-Profesor, ¿puedo hablar un momento con usted? -le preguntó Nahúm mientras se paraba junto al escritorio.

-Por supuesto -le contestó José sin siquiera pensarlo, mientras observaba al chico.

La pregunta del chico fue rápida, pero bastó para que la imaginación de José se llenara de fantasías sobre sus labios recorriendo aquella pequeña boca mientras sentía aquel delgado cuerpo contra el suyo. Su erección se dio sin poderlo evitar, y José decidió acomodársela para que fuera lo menos llamativa posible cuando saliera del salón de clases. Sin embargo, Nahúm se percató cuando su profesor se pasó la mano por la zona acomodando su pene, y aunque no dijo nada frunció levemente la boca.

José no pudo sacarse aquel gesto de la mente, el cual le había parecido de deseo, aunque sabía que probablemente aquello solo sería su fantasía. No obstante, su erección le duró todo el camino imaginando cómo sería besar aquella boca fascinante y también sentirla recorriendo su herramienta. Llegó a su casa a ducharse, y bajo la ducha se vino por primera vez imaginándose que tenía a Nahúm contra la pared y lo penetraba con fuerza.

José aún respiraba fuertemente mientras el agua se llevaba el semen que se había quedado sobre su mano. Sin embargo la erección no bajó, y cuando llegó a su habitación para ponerse pijama volvió a tomar su pene entre sus manos y se imagino que Nahúm estaba en la habitación con él. Vio los ojos castaños del chico mirando su rostro mientras que tímidamente tomaba su verga con la mano, como si le pidiera permiso para hacerlo. En medio de su fantasía José asintió levemente, y le ayudó al chico guiando su mano sobre la manera en que debía masturbarlo.

La respiración de José se aceleró y sintió a su propio pene latir mientras imaginaba a su preciado alumno agachando la cabeza para depositar un suave beso sobre su glande. Sintió como los labios de Nahúm hacían contacto contra la cabeza de su pene, y como su lengua salía lentamente de entre ellos para poder saborear el preciado líquido preseminal que ya había comenzado a salir de éste. José gimió con fuerza al imaginarse la lengua de Nahúm recorriendo con un poco de timidez su glande.

El profesor vio a su alumno mirarlo fijamente mientras que su boca se abría formando una perfecta “O”, con lo cual fue introduciendo lentamente aquel falo de buen tamaño en su pequeña boca. José incluso podía imaginarse el calor que debería existir en el interior de aquella boca, y sobre todo la sensación que producirían aquellos labios gruesos y sensuales recorriendo todo el cuerpo de su pene.

-¡Oh Nahúm! -dijo el profesor con fuerza mientras se recostaba en su cama sin dejar de jalarse la verga.

José vio a Nahúm sonreírle pícaramente mientras también se subía a la cama, para después sentarse lentamente sobre la polla de su profesor.
José volvió a sentir en su fantasía aquel pequeño hoyo que con su paredes apretaba fuertemente su verga. Su alumno comenzó a saltar sobre él, al mismo tiempo que su maestro movía las caderas para lograr un mete-saca más profundo.

Nahún se inclinó sobre su profesor para poder depositarle un beso sobre sus labios delgados. El profesor sintió el cuerpo delgado de su alumno contra él, y antes de que pudiera pensar en algo más se vino con fuerza, soltando incluso más semen que durante la primera masturbación de la noche. Se imaginó el pequeño culito de su alumno lleno de su leche, y pensó que eso sería una señal de que finalmente era totalmente suyo.

-La mejor cogida de mi vida -expresó José con un suspiro.

Nunca al masturbarse había sentido tanto placer. Y la pregunta ahora era qué sentiría si realmente podía llegar a coger con Nahúm.

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
Maestro y alumno I, 7.1 out of 10 based on 52 ratings
  
categoría:

1 comentario »

  1. mauricio25 dice:

    Lindo relato, la realidad y la fantasìa mezcladas.
    Cachondo y fascinante

    GD Star Rating
    loading...
    GD Star Rating
    loading...

Canal RSS de los comentarios de la entrada | URL para TrackBack

Deja un comentario

Debes iniciar sesión para hacer comentarios.

Bienvenido a la mayor comunidad de escritores de relatos eróticos


Copyright © 2008. Gestores Profesionales de Contenidos Digitales S.L.
Todos los derechos reservados