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MARITZA MI VECINA EMBARAZADA

27 de octubre de 2005

Hola yo de nuevo, ahora les relato acerca de Maritza, ella es una mujer casada vecina mía, vive a o dos casas de donde yo vivo, la conozco desde que llegó con su esposo hace ya unos 4 años, casada desde hace 6 de un tipo que le lleva 10 años, pero parece un anciano prematuro, ella tiene 30 y ahora ya tiene 7 meses de embarazo, esto ocurrió hace a penas mes y medio.

Maritza es una mujer de 1.60 de estatura, de complexión media, piel apiñonada, cabello negro, de rasgos muy finos sin ser guapa, es ciertamente atractiva, su gran atractivo es su trasero que es generoso y se ha acentuado con el embarazo, sus pechos ahora lucen grandes y bonitos, a mí me atraen sexualmente las mujeres embarazadas, será por eso que las gorditas me mueven el tapete gratamente, pero como lo dije en algún momento, toda mujer tiene con que hacer feliz a un hombre, no importa complexión ni nada.

Sucedió una mañana de finales de Julio de este año (2005), ella como cada mañana a eso de las 8:00 AM, salió a dejar la basura al frente de su casa para que la recogiera el servicio, yo me encontraba lavando mi carro en las afueras de mi casa y la vi, estaba vestida con una bata muy delgadita que hacía notar que no traía más que su pantaleta de esas grandotas que cubren hasta la parte alta del vientre para ayudar en el sostén de la pancita y no traía bra, pues en cuanto se volteó hacia mi pude apreciar las aureolas de sus pezones, al percatarse hizo la finta de ocultarse, pero tuve la oportunidad de ver lo suficiente, debo aclarar que desde que llegó a la casa donde viven siempre me ha echado como decimos en México “los perros” o lo que es lo mismo no pierde la oportunidad de hacerme notar que le gusto y lo demuestra siempre que puede al no estar su marido, yo me le quedé viendo y ella hizo como si se fuera hacia el interior de su casa, pero se detuvo y volteó hacia mi y quitando los brazos de su pecho, me dejó ver nuevamente sus senos, eso me puso a mil, y se notó en el pantalón corto que traía, ella sonrió y sujetándolos con las manos levantó sus hermosas como arrullándolas, yo dejé el trapo con el que lavaba el carro y empecé a caminar hacia ella, volteando a todos lados para ver que ningún otro vecino estuviese viendo la escena, pero al parecer éramos los únicos en el lugar, apresuré el paso y llegué hasta donde ella y sonriendo sin mover sus tetas me dijo, ¿te gustan, verdad?, lo cual afirmé con la cabeza, luego me dijo: -lástima que estoy embarazada si no te invitaba a pasar-, a lo que dije rápidamente, -¿y cual es el problema?, a mi me gustas así, con esa pancita te ves súper-, ella soltó una carcajada y me dijo –no inventes, así de gorda que sexy voy ha estar-, a lo que respondí, – no, en serio, a mi me vuelven loco las mujeres embarazadas-, me jaló de la mano y me pasó a su casa.

Acto seguido me hizo sentar en un sillón de su sala y se sentó sobre mis piernas sujetándome por la cabeza y dando un beso que parecía quererse comer mis labios, sin dejar de besarme me dijo –José, desde que te conozco he soñado que me follas aquí en mi casa, pero no me atrevía a ponerle los cuernos a ya sabes quien, pero hoy ya no me aguanto, cógeme hasta que te canses- , sin mediar nada más le solté la bata y me dejó ver sus ricas tetas y esos pezones que lucían erguidos y desafiantes en esas aureolas marrones muy chupables, se incorporó un poco y me dejó chupar y morder a placer, solo me indicó que lo hiciera con cuidado porque los tenía muy sensibles y le dolían, con una veneración y delicadeza los chupé y los lamí por todos lados, mientras acariciaba sus nalgas y su espalda había empezado a bajar la tremenda pantaleta que la cubría, para acariciar la piel de sus generosas nalgas, ella empezó a gemir y a contonearse al ritmo de mis caricias y lametones que le proporcionaba en sus tetas, se recostó en el sillón y me dijo -cógeme José, cógeme, ya no aguanto- le dije no aún no, primero lo primero, me arrodillé frente a su conchita, que lucía, porque ya no, una mata muy espesa de vellos, he de decir que eso me da asco, no me gustan los vellos, hasta yo me los rasuro, moj&

eacute; mis dedos en saliva y acaricié sus labios superiores y su clítoris, ella me inquirió -¿Qué haces, que vas hacer?-, yo solo le dije relájate y disfruta y me abalancé sobre su sexo, la lamí desde la cola hasta su clítoris de ida y de venida, poco aguantó Maritza tal maniobra porque apenas lamí y mordí suavemente su clítoris un par de veces cuando comenzó a gemir y a gritar y apretar mi cabeza contra su conchita cuando se vino tremendamente, hasta se orinó, no podía controlar los espasmos que le generaban el orgasmo tan profundo que había tenido, se quedó sentada sin decir nada solo respirando muy profundamente, yo hincado aún entre sus piernas acariciaba su abultado vientre dándole besitos pequeños en toda su pancita, relajando su cuerpo poco a poco fue abriendo los ojos y acarició mis manos con las suyas, hablando muy suave con aliento todavía cortado me dijo, -sentí muy rico, hacía mucho no tenía un orgasmo tan intenso-, se paró a lo cual ayudé y tomándome de la mano nos dirigimos a su recámara, se sentó en una de las orillas y agarrándome del nabo me acercó a ella y empezó a darle besitos muy tierno, como no queriendo hacer daño, mi polla reaccionó al momento, ella me miraba mientras su lengua empezaba a lamer suavemente el glande de mi polla, me estaba haciendo viajar sin hacerme una mamada en forma, al poco la metió en su boca solo el glande y la empezó a chupar y morder, me estaba volviendo loco, la sujeté de su cabeza y comencé a follarle la boca, solo apretó los labios y su lengua contra mi verga, no aguanté nada le dije que iba a eyacular y sus manos apretaron mis nalgas para meter aún más profundo mi verga en su boca comenzó a chupar con muchísimas ganas y me vacié en su boca, le dio asco y escupió, pero después metió nuevamente mi verga en su boca y chupó toda la leche que seguía saliendo.

Nos acomodamos en cama, primero viéndonos de frente y nos besamos muy intensamente, pero la pancita no nos permitía mucho margen de maniobra, ella se volteó y la abracé, acariciaba sus tetas tan ricas y empecé a rozar mi polla aún dormilona contra sus nalgas como penetrándola, Maritza empezó a gemir, acariciaba su clítoris y nuevamente la temperatura comenzaba a subir, mi verga tomaba nuevos bríos y se encajaba en sus carnes tan ricas de sus nalgas en algún momento llegué a presionar en su colita, cosa que le causaba dolor, pero me decía que siguiera, le dije que doblara sus piernas hacia enfrente de ella a fin de que me dejara su conchita descubierta, y acariciándola con mis dedos empecé a lubricar su entrada, en seguida apoyé mi verga contra la entrada de su vagina y la penetré poco a poco, ella se recargaba contra mi pelvis permitiendo una penetración más rápida, empecé a entrar y salir de su conchita, cada vez más rápido, le pedí que levantara su pierna para poder acariciar su clítoris, lo hizo y otro orgasmo estaba a la vista, apreté el paso en mis penetraciones y sus gemidos y gritos anunciaron un nuevo orgasmo más tranquilo que el anterior, yo aún no tenía vistas de llegar y se lo dije, -aún falto yo- ella asintió con la cabeza y me dijo – métemela por el culo, me encantó que me lo picaras con tu verga, quiero sentirlo dentro, pero con cuidado tengo muchos años sin hacerlo por ahí-, le dije -ponte en cuatro- ella con cierta dificultad lo hizo y mojándome la verga con saliva y también su culito, me di cuenta que estaba dilatado, estaba muy caliente mi compañera, le metí un dedo a fondo y ni se inmutó, solo gimió un poco al tener mi dedo dentro, apoyé mi verga en su entrada y fui penetrando, no hubo mucha resistencia, me gritó – ¡sácala!, me duele-, yo le dije -tranquila, ya está dentro, en un momento pasa- apenas le dije eso, la saqué un poco y volví adentro, gimió un poco, y comencé a sacarla y meterla nuevamente, era una dicha estar en su culo, esas hermosas nalgas cubrían divinamente mi verga, pasados dos minutos de estas serruchando su culo le anuncié que me venía y me dijo – dámela José, pero no toda que también la quiero en mi concha, apreté el paso y los primeros dos disparos quedaron en su culito, la saqué rápidamente y la penetré por su concha y un poco más de mi leche la regué dentro de su conchita, ella lleg&oa

cute; a un tercer orgasmo con esta maniobra, su culo tremendamente abierto parecía respirar, se abría y cerraba en los espasmos del orgasmo, mientras me movía en su concha mis dedos seguían penetrando su culo, saqué la verga de su vagina y la penetré en el culo otra vez, así me quedé unos segundos hasta que ella se recostó sobre su costado e hice lo mismo abrazándola, ella se quedó dormida y aproveché para darme un regaderazo, cuando despertó yo estaba arreglándome para irme, se despertó y me abrazó por la espalda, yo estaba sentado en la cama, sentí sus ricas tetas en mi espalda, y solo me dijo: -espero no sea la última vez que visitas mi cama-, le contesté – no Mary, las veces que quieras y podamos-, desde ese día, ya lo hemos hecho en todas las habitaciones de su casa, en otra ocasión les contaré alguna.

Maritza es un nombre ficticio, pero ella es real, muy real, para mi vecinita rica…

Para cualquier comentario, estoy a sus órdenes.

Autor: Raza de Bronce raza-d-bronce ( arroba ) hotmail.com

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