Relatos eroticos, Sexo, Sexo gratis, Videos porno, Fotos porno, Porno, Porno gratis, xxx

Relatos eróticos Marqueze. El Sexo que te gusta leer.

MARTHA UNA MADURA MUY CALIENTE

13 de diciembre de 2008

Después de leer varios de los relatos que están en esta página, pensé que me gustaría compartir mi experiencia.

Después de un año de ingresar con frecuencia en una sala de chat, donde conocí amigas y amigos, se dio lugar a una cita para conocernos personalmente, cabe aclarar que todos eran personas de entre 40 y 50 años, yo tengo 35, me ubico más entre gente de más edad.

Así que se formalizó la cita para estar en una ciudad cercana, yo acepté asistir por que poniéndome de acuerdo con una amiga especial quedamos de conocernos en ese lugar ese día. Una de las amigas originaria de Querétaro fue quien hizo los arreglos para la reunión, hizo las reservas de habitación, de salón, en fin todo.

Llegó el día de la reunión y fuimos llegando de a poco, y nos fuimos identificando y comenzando a conocernos personalmente, un día anterior a esto recibí un mail de mi amiga especial avisándome que no podría estar ese día conmigo y así sin más explicación no asistiría, pero siendo que tenía yo todo listo y pagado pues decidí asistir.

Se hizo al fin la hora de la cita, bajando de mi habitación me dirigí al salón donde quedamos de reunirnos, llegando ahí comencé a saludar a los conocidos que portaban en pequeños gafetes el nick que usan en la sala de chat. Pasaron buenas y alegres horas de diversión, conociendo amigos y amigas, charlando y bebiendo, conforme fueron pasando las horas las bebidas fueron haciendo su labor, embriagando y relajando a las parejas, se comenzaban a ver parejas bailando ya más pegadas o buscando lugares aislados en ese salón iluminado tenuemente, y conforme se hacían parejas, los que no llevábamos pareja definida, nos fuimos aislando, yo dolido por la actitud de mi amiga especial, me fui a una mesa al extremo de la sala a beber y observar, al acercarme a la mesa, una señora se acercó también a sentarse a la misma mesa, así que decidimos compartir la mesa, ya que aunque conocía su nick, no tenía mucho trato con ella.

Era una mujer de 52 años, vestida muy recatada con una falda debajo de la rodilla, zapato de tacón, un saco a juego con la falda y una blusa blanca. Ella es entrada en carnes, gordita, con unas piernas que adiviné muy gruesas por lo que dejaba ver su falda, con una cola enorme, y un par de tetas que se adivinaban grandísimas, se había tomado ya un par de tequilas y estaba un poco alegre y conversadora, pero a la vez según me contó estaba aburrida ya que sus amigas se habían aislado cada una con su galán…

Como ella no tenía amigo especial nadie la acompañaba, así que compartimos penas, ella sin galán y yo sin mi amiga, comenzamos a quejarnos mutuamente de la situación y del por que todos se aislaban, yo después de haberme tomado unos tres tequilas andaba ya un poco subido de tono, y después de ver tanto cuerpo de mujer, pues andaba con una cachondez subida, así que pensé, por que no intentar algo con esta señora, madura pero buenísima, tal como siempre me han gustado las mujeres.

Pasado un rato, y entre la plática de risas que tenía con Martha (tal es el nombre de la señora), le dije que si bailábamos, a lo que me dijo que no, por que luego el chisme llegaría a oídos de su esposo y no quería problemas, además que él era muy buena gente y comprensivo, yo le dije que comprendía, pero que no era justo que hubiera ido a solo a ver a la gente divertirse, así que le dije, Martha pues entonces vamos a un salón que está cerca de aquí, y ahí bailamos y así nos divertimos, ella sonriendo dijo, no es mala idea, ya que aquí no nos hacen caso y como tú pareces muy serio, pues vamos.

Salimos del salón aquel sin que nadie notara nuestra ausencia, al salir del hotel y dirigirnos a un hotel al otro lado de la calle ella sintió frío y me dijo, no mejor no vamos Pablo, que te parece si mejor nos sentamos en una de las mesas del lobby y platicamos o jugamos cartas (según me contó le encanta jugar baraja), le dije claro Martha, vamos, pero no estaríamos a gusto, que te parece si mejor vamos a tu cuarto o al mío y ahí jugamos más cómodos y sin que nadie nos moleste, de esa manera nadie te verá conmigo y no irán a chismearle a tu marido (el marido ya era conocido de varias amigas de ella)

Ella lo pensó un momento y luego dijo, tienes razón, vamos a mi cuarto. Le dije pero que te parece si antes nos llevamos unos tragos para jugar a gusto, lo que ella aceptó ya que como estaba aburrida tenía ganas de un tequila, así que la dejé ir a su cuarto, yo salí a la vinatería cercana, compré una botella de tequila, unos vasos y cigarros, me dirigí a su cuarto y ahí estaba ella esperándome, su cuarto solo tenía una cama matrimonial y nada más, así que nos sentamos en la cama a jugar.

Ella se quitó los zapatos y el saco, quedando en la falda y en su blusa blanca, que trasparentaba el brasier que contenía sus enormes tetas, al verla así, mi verga se comenzó a inquietar, así que me senté en la cama por un lado para comenzar a jugar, le serví su tequila y yo el mío, brindamos y comenzamos a jugar.

Ella me enseñó varios juegos que yo no conocía, pero que rápido aprendí, nos estábamos divirtiendo cuando sonó el teléfono, era una amiga, Imelda, que la estaba buscando, así que escuché que la invitó a jugar con nosotros, llegó Imelda al cuarto, una mujer un poco más alta que Martha, con un culo enorme, y unas tetas que la hacían parecer más gordita de lo que era, ya que la bata que llevaba la hacía ver así. Imelda tendrá unos 50 y tantos también, llegó medio alegrona con la bebida, pero igual de desencantada por que en el salón de abajo las parejas se habían aislado y ella como también iba sola, se aburrió.

En ese momento se pusieron de acuerdo para llamar a sus maridos, a quienes llamaron desde la habitación, pidiéndome silencio, después que ambas se reportaron con sus viejos como ella mismas dijeron, se sentaron a jugar.

Comenzamos a jugar, y a beber, a fumar, y el ambiente se comenzó a relajar, ya Imelda me daba palmadas en la pierna y Martha también, yo a veces cuando iba al baño les pasaba muy cerca de ambas sintiendo sus enormes culos pegados a mi, pero de ahí no pasó.

Pasado un buen de tiempo, ambas estaban ya más ebrias que yo, y se distendían jugando y gritando alegremente, Martha se había aflojado la blusa de la falda y se le veía ya el brasier y su falda la tenía tan subida que cuando me inclinaba lograba verle los calzones, e Imelda tenía el batón, ya subido sobre las rodillas, dejando ver unas piernas gordas buenísimas.

Esto hacía que mi verga estuviera en estado de dureza que ya no aguantaba, la calentura me tenía a mil. En una de esas les dije vamos a ponerle emoción a esto, ¿por que no apostamos aunque sea frijolitos?, a lo que ellas respondieron con risotadas, diciendo que eso era de niños, entonces juguemos de prenda, quien pierda se quita algo, así se hará emocionante, Martha se quedó medio seria, pero dijo que aceptaba, Imelda como siempre solo siguió lo que decía Martha y aceptó también, como estaban ya muy tomadas la pena se había ido.

El primer juego lo perdí yo, así que me quité mi camisa, quedando en pantalón nada más, las dos mujeres solo me miraban y reían, la siguiente mano la perdió Martha que ya desenfadada, se quitó la blusa sin más, diciendo, que además ya tenía mucho calor, quedando solo con su brasier blanco con encaje, eso me comenzó a poner más caliente aun, ya que tiene unas tetas enormes, caídas supuse, pero grandiosas y se notaba como que querían salir por delante del brasier, sus llantitas a mis ojos la hacían ver más excitante.

La siguiente mano la volvió a perder Martha, que estaba muy tomadita, así que sin más se paró sobre la cama y se desabrochó la falda, pidiéndome que le ayudara con el zíper, lo cual hice, y dejó caer la falda, quedando en un medio fondo beige brillante, que dibujaba su enorme culo y como era más corto que la falda, se le veían las piernas gordas que tenía.

Al sentarse se subió el fondo para acodarse sobre la cama dejando al descubierto ya casi descaradamente su calz&

oacute;n. La siguiente mano la perdió Imelda, que un poco renuente pero con una orden de Martha, se puso de pie y se sacó la bata, quedando en brasier negro y calzones, de esos grandes negro también.

Esa vista me tenía loco, unas nalgas grandísimas, unas piernas llenitas, sus llantitas se le veían divinas y sus enormes tetas, se veían también salir del brasier. Se sentó nuevamente y seguimos jugando. Ambas ya más relajadas, olvidándose de sus preocupaciones y de sus maridos. Y yo claro más caliente que nunca con semejante par de mujeronas ahí.

Olvidé decir que ambas usan lentes, así que parecían lo que eran en realidad un par de amas de casa. A la siguiente mano perdí yo, así que sin más, me paré y me giré de espalda para quitarme el pantalón, para que no se dieran cuenta que mi verga estaba a reventar, pero Martha dijo, no Pablo sin esconderse, nosotras nos encueramos enfrente de ti, así que tú también, así que me giré frente a ellas y me quité el pantalón, quedando solo en bóxer negro, pero con mi verga completamente dura y haciendo bulto, al verla las dos mujeres solo la miraban, y reían.

Dejé mi pantalón y me senté de nuevo a jugar. El tequila seguía corriendo e Imelda ya casi no coordinaba, se estaba durmiendo ahí sentada junto a mi, y sus tetas casi se salían del brasier, de hecho se le veía ya la aureolas café oscuro de una de sus tetas. Con el movimiento y las risas, cada vez se le salían más, pero en su estado ya no le importaba.

La siguiente mano la perdió Imelda, así que se dijo y ahora que me quito, yo le dije pues el brasier…a menos que te quieras quitar los calzones, a lo que ella solo se carcajeaba, así que le dije yo te ayudo con el brasier, no opuso resistencia, me puse detrás de ella a buscar el broche entre las carnes de la espalda, se lo encontré y se lo zafé, el brasier cedió al peso de sus enormes tetas.

Ella aun con algo de pena, se tapaba con las manos, pero le dije a ver déjame quitarlo completamente quitándole las manos de enfrente y sacando el enorme brasier, viendo sus enormes tetas, del tamaño de una sandía cada una, con unos pezones café oscuro grandes y unos pezones largos que ya estaban duros, haciendo como si no me importara me sete a jugar de nuevo, y al momento se olvido que estaba enseñado sus tetas, además que casi se quedaba dormida.

Seguimos jugando, en eso Martha me comentó algo acerca de que ella se sentía al fin una vez en su vida contenta por que nunca se había divertido tanto, así que en esta charla se nos fue un rato y no jugábamos, cuando miramos a donde estaba Imelda, yacía tendida de espalda ya en la cama, dormida, con sus tetas desparramadas sobre ella y con las piernas abiertas, su calzón negro le cubría hasta el ombligo y le cubría lo que adiviné era una grandiosa vagina, gorda y jugosa.

Martha y yo reímos y dijo sigamos jugando, con las cartas que teníamos en la mano vimos lo que teníamos y de verdad paso que aunque dormida pero perdió Imelda, así que Martha llamando a Imelda le decía que pagara la apuesta, pero obvio, Imelda estaba completamente dormida, yo le dije, repetimos la mano y listo, a lo que Martha contestó, ah no, ¡Imelda paga!, y como nomás trae los calzones puestos, vamos a quitárselos, yo le dije que estaba mal por que ella dormía, y Martha insistió diciendo que deudas de juego eran deudas de honor, así que me dijo ayúdame a quitárselos.

Martha de pie en el suelo a un lado de Imelda y yo hincado sobre la cama al otro lado de Imelda, intentamos despertarla, Martha le decía comadre, tienes que pagar, perdiste.

Imelda solo movía la cabeza, abrió los ojos y Martha le repitió que te vas a quitar los calzones comadre, a lo que Imelda solo meneó la cabeza diciendo si, si, así que me dijo Martha, Pablo, quítaselos, Martha se reía y decía, la primera vez que un hombre que no es mi compadre le quita los calzones a mi comadre, yo me puse en medio de las piernas de Imelda, se las levanté y las extendí hacia delante, como acostándola, abrí mis piernas sobre las de ella y le tomé el calzón por el elástico, y comencé a bajarle los calzones, saliendo su barriguita pronunciada y sus llantitas.

Bajo su ombligo comenzó una mata de pelo negro abundante, como no podía sacar el calzón de debajo de ella,

le dije, Imelda, levanta la cola para bajarte los calzones, a lo que Imelda dormida y todo reaccionó levantando la cola y dejándome jalar los calzones, le mostré mi miembro y le dije, ¿tu marido no la tiene así?

Ella solo señaló un tamaño con sus dedos y dijo no, la de mi marido es así de chiquita, y nunca se le puso así como a ti Pablo, a lo que solo sonreí y me senté, el ambiente estaba ya muy caldeado, Martha estaba sudando ya, y yo también, pero en ella aun ganaba su decencia, y sus ganas de jugar, así que seguimos y ya haciendo trampa, la hice perder y le dije Martha a pagar, a lo que sin más, y sin chistar se quitó el brasier pidiéndome también ayuda, parándose junto a mi…

Que cosa más rica estaba viendo.. un culo enorme redondo, dos nalgas abundantes cubiertas por un calzón blanco una cintura marcada aunque llena de llantitas, como pude me tarde y le zafé el brasier.

Al zafarlo se giró y frente a mi se lo quitó y lo hizo a un lado cubriéndose las tetas, le dije, a no Martha no se vale taparse, si te tapas ya no te dejo ver mi verga, y me reí, a lo que ella respondió, está bien Pablo, no me voy a tapar, y se volvió a sentar, ella también ya ebria como yo, la siguiente mano obvio decirlo la perdió Martha, así que le dije Martha fuera calzones, y ella se reía y decía: ni modo a pagar…

Se puso de pie y se los bajó de un tirón, como estaba de pie solo vi su barriga blanca y sus llantitas, sus caderas anchísimas sostenidas por dos columnas de gruesa carne que son sus piernas, y ese triangulo de pelitos negros bajo el vientre.

Ella se reía nerviosa pero relajada, sentándose de nuevo y al abrir las piernas un inconfundible olor a sexo, diferente al de Imelda me llegó a la nariz…eso me excitó mucho más, mi pene dio un salto, a lo que Martha se fijó y me dijo, mira está viva, se movió tu palo, yo le dije solo se acomodo y nos reímos, dijo entonces Martha ¿y ahora que vamos a apostar?, le dije ahora vamos a jugar de castigo, el que pierda paga con un castigo, y ella dio si, pero nada de castigos que sean de salir encuerada al pasillo, le dije no claro que no, serán castigos para hacer aquí en la cama, y nos reímos…

Ya en ese momento pudo más todo y le dije, el que pierda le da un beso al otro en su sexo, Martha abrió tremendos ojos y dijo, ¿si yo pierdo te doy un beso en tu verga?, yo le dije si, y si yo pierdo yo te doy un beso en tu conchita.

Martha ya más cachonda también, dijo, está bien Pablo pero yo nunca eh besado una pija, yo le dije: siempre hay una primera vez, entonces me preguntó y tú has besado una conchita?, yo le dije si claro la besé y me la comí y me reí, ella preguntó entonces, como que te la has comido?, si le contesté, me la he comido mira, comerse una conchita es lamerla y morderla con los labios, ella puso cara de admiración diciéndome, a mi nunca me lo han hecho, le dije para eso también hay una primera vez-

Martha solo sonrió y dijo si con la cabeza. Le dije seguimos jugando? y ella ya nerviosa dijo que si, así que a la siguiente mano perdí, yo quería besar su vagina, ella me miró y me dijo perdiste, le dije si, pues déjame darte el beso, ella se rió y me dijo, es que nadie me ha tocado la conchita Pablo, solo mi marido, le dije, solo voy a pagar el castigo, ella sonrió y dijo, pero primero enséñame como es eso de besar si?, a ver dale un beso a la conchita de mi comadre ella ya está abiertita mírala.

Volteé a mirar a Imelda que estaba dormida tal como la dejamos con sus piernas abiertas, y le dije claro mira, y me acerqué a la conchita de Imelda aprovechando para tocar sus muslos abriendo sus piernas más, y acercando mi boca a su conchita, y así acercándome me acerqué, le di un beso entre los labios de su conchita, el olor de Imelda es muy fuerte pero delicioso, y me quedé ahí por un par de segundos dándole pequeños lengüetazos al clítoris.

Imelda reaccionó moviendo el culo hacía arriba, e inmediatamente noté que su vagina emanaba un olor más fuerte, me levanté y le dije a Martha ese es un beso, me agaché y metí mi cabeza entre las piernas de Martha, le mordí los labios vaginales con mis dientes excitándola más, su clítoris es grande e hinchado, comencé a besarlo y lamerlo, a jugar con el, sin pensarlo más.

Comenc&eacut

e; a mamarle su conchita desenfrenadamente, abriendo mi boca y lamiendo desde la entrada hasta el clítoris, acerqué mis dedos y le abrí su concha ella reaccionó diciendo, no me toques Pablo, nadie me a tocado, solo mi marido, solo bésame la concha, no me la toques, levanté la cara y mirándola le dije, Martha para besártela bien tengo que tocarte, a lo que dijo, está bien, si es por eso, está bien, me clavé de nuevo en su concha ya completamente escurriendo líquido, que me tragaba, metí mi lengua directo a su vagina hasta el interior que estaba caliente, sentía las contracciones de la vagina de Martha en mi cara.

Comencé a meter un dedo por junto de mi boca, y al meterlo Martha solo gemía y empujaba más, y cedía más, lamí despacio toda su vagina, baje hasta sus nalgas, y apartando con mis manos esas enormes masas de carne, pude ver su ano, cerradito y sin más lo comencé a tocar con mis dedos húmedos, Martha gimió y dijo ahí no Pablo, el culo no me lo toques, le dije es parte del beso, ella decía, está bien Pablo sigue cabrón.

Mojé mi dedo en su vagina y lo dirigí despacio a su ano e intentaba tocárselo, pero no se podía por sus enormes nalgas, y ella sintiendo eso levantó la cola y se puso una almohada debajo de las nalgas dejándome así ver mejor todo, desde su concha abierta, hasta su ano.

Mientras le mamaba la conchita y le metía el dedo en el culo, que se le fue como mantequilla, ella apretaba los dientes, hasta que echándome las piernas a mi espalda comenzó a gemir fuerte, cabrónn, Pablooooo…me estoy viniendoooooooo que cabronnn eresssssssss, sigueeeee, sigueeeeeeeee

Sentí en mi cara un chorro húmedo, y Martha me apretaba entre sus piernas y me empujaba la cara contra su concha, y gemía y gritaba, Pablooooo me vengoooooo papiiiii, asíiiiiiiiiiii, daleeeeee másss cabroooonnnn, mássssssssss…

Cuando terminó de venirse seguí mamando su conchita ahora abierta completamente e hinchada, ella se movía ya despacio también tomándome de la cabeza, yo comencé a subir por entre sus piernas para colocarme encima de ella, Martha no se resistió, cuando me acomodé sobre ella, sobé esas enormes tetas, comencé a mamárselas lamiéndole los pezones entre esa masa de carne blanda, ella misma lo acercaba a mi boca y me daba de mamar, sus piernas estaban rodeándome sobre mis piernas.

Martha jadeaba y empujaba sus tetas a mi boca, diciéndome, ¿te gusta mi chichita Pablo ? yo solo seguía mamando, comiéndome sus tetas, mordiendo sus pezones, ella al sentir mi verga pegada a su concha pegó un saltito en la cama, y me miró diciendo, Pablo … ¿me vas a coger?, yo le dije, si Martha, te voy coger, ella sin apartarme y apretándome con sus piernas, me decía, noo Pablo, no me vas a coger, nadie me a cogido solo mi marido, y no le voy a ser infiel ahora…

Yo me acercaba más a ella intentado que mi verga topara con su vagina, y ella no se resistía…y me volvía a preguntar… Pablo…¿me quieres coger verdad?, si Martha, te quiero coger, y ella repetía no Pablo, no seas cabrón, no me cojas.

Mi verga estaba ya con la puntita metida entre los labios justo a la entrada de su vagina húmeda, la miré y le dije Martha solo déjame mojar la puntita en tu conchita ella me miraba y me decía…mmmm Pablo …¿nomás la puntita? mmmm, está bien pero no me cojas cabrón…comencé a moverme despacio, jugando con mi verga en su entrada…

Se escuchaba el chapaleo de mi verga jugando, ella comenzó a moverse más y a gemir… en un movimiento como para acomodarme me subí un poco..y mi verga entró completa en esa gran conchita…sentí la humedad abrazando mi verga y mis huevos tocando sus nalgas…

Martha gimió fuerte y me apretó más y solo dijo, ayyy Pablo, ya me metiste todo el palo cabróonnn, me estás cogiendo…me estas cogiendo cabrónnnnn. Comencé a moverme sobre ella empujando con mi cuerpo el suyo metiéndole la verga en cada empujón y sintiendo como mis huevos pegaban contra sus nalgas. Martha gimiendo me abrazaba y decía, siiiii cogeme, asíiiiii, dameeeeee cabronnn, dame massss, cogeme, méteme todo el pito, chúpame las tetas dale,mamamelasss…cojéeme pablitooooo dame tu lechita bebé damelaaaaaaaa

Sentía en mi verga claramente cada orgasmo que Martha tenía, sus jugos bañaban

mi verga de un líquido caliente que resbalaba fuera de la vagina y empapaba sus nalgas, mis huevos y la cama. Me apoyé en mis manos a sus lados y levanté el torso para empujar hasta el fondo y dejarle mi semen hasta adentro, Martha gemía y me apretaba con sus piernas…

Caí rendido sobre sus enormes tetas…respirando agitados y bañados en sudor, entrelazados y aún dentro de ella, mi verga comenzó a perder tamaño y a salir de ella, me abrazó y me dijo… ay Pablito… nomás era un beso cabrón, mira como me cogiste, me bajé de ella…y me recosté a un lado… lo que pasó después… se los platico en la siguiente…

Gracias por la lectura del relato, gracias por sus votos.-

Autor: Pablogto

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
MARTHA UNA MADURA MUY CALIENTE, 6.3 out of 10 based on 4 ratings
  
categoría:

Ningún comentario »

Aún no hay comentarios

Canal RSS de los comentarios de la entrada | URL para TrackBack

Deja un comentario

Debes iniciar sesión para hacer comentarios.

Bienvenido a la mayor comunidad de escritores de relatos eróticos


Copyright © 2008. Gestores Profesionales de Contenidos Digitales S.L.
Todos los derechos reservados