Relatos eroticos, Sexo, Sexo gratis, Videos porno, Fotos porno, Porno, Porno gratis, xxx

Relatos eróticos Marqueze. El Sexo que te gusta leer.

MASAJE

2 de agosto de 2006

Como ya sabrán algunos de los usuarios de esta página soy un profesor que disfruta de las chicas y mujeres bellas. Para los que no lo sepan, tengo26 años, más bien fuerte, pelo oscuro, igual que los ojos y las mujeres me consideran bastante atractivo.

Mi última agradable sorpresa sexual sucedió al finalizar este curso cuando de costumbre al terminar todo el trabajo me fui a dar un masaje. Me dirigí al nuevo centro de relax cercano a donde vivo y después de unos minutos me hicieron pasar a una confortable sala sencilla con música chill out de fondo. Me puse cómodo y después de quedarme en calzoncillos y tumbarme apareció mi masajista.

Fue una grata sorpresa encontrarme con una joven chica rubia delgada con una corta y ajustada bata blanca que insinuaba una cintura muy delgada, un trasero redondito y pequeñito y unos pechos también pequeños pero parecían muy firmes. Además de un lindo cuerpo tenía una carita de niña buena muy rica: unos ojazos azules, nariz pequeñita y afilada y unos labios rosados bastante finos. Al acercarse pude oler su suave perfume afrutado y con una voz muy pausada me preguntó si todo era correcto y que deseaba que me hiciese durante una hora.

Me sorprendió el tiempo porque normalmente los masajes duran alrededor de media hora y eso es lo que había contratado, pero me comentó que era una promoción a causa de la nueva apertura del local. Agradecido por la aclaración y por la noticia de tener doble relajación le comenté que estaba muy cansado y estresado de todo el curso y que quería un masaje completo. Ella aceptó mi petición y después de untarme un aceite aromatizado me empezó a presionar la espalda, cuello, brazos, piernas. y cuando terminó con la parte trasera de mi cuerpo me dijo que me diese la vuelta. No se cuanto tiempo había tardado, pero la verdad es que era muy buena puesto que me sentía muchísimo más tranquilo y relajado.

El problema, por decirlo de algún modo, sucedió cuando empezó de nuevo con los brazos, pero esta vez por delante; esto me permitía ver como trabajaba y aproveché para contemplar esa bella mujer que debía llevar una media hora acariciando mi cuerpo. En algunos momentos, al abalanzarse para trabajar mi cuerpo se le veían los pechos, porque además no llevaba sujetadores. Entonces me la imaginé completamente desnuda y esto fue el fin porque a pesar de que las mujeres no consiguen calentarme con tanta facilidad las delicadas firmes y la belleza de esa mujer pudo derrumbarme y esto derivó en que mis calzoncillos se hicieron pequeños. Intenté controlar el impulso pero otra vez vi sus pezones y mi rabo se convirtió en un gran palo indestructible.

Ella sonrió enseguida de verlo y entonces, siguió el masaje delantero, pero esta vez tuvo que quitar algo que la estorbaba, mis calzoncillos. Agarró mi palo primero con una mano, después con la otra, que estaba mojada con el aceite y empezó a deslizar sus dedos arriba-abajo. Yo seguía callado como hasta ese momento pero algo nervioso por la situación embarazosa que estaba viviendo y con una gran sonrisa de placer. Esta sonrisa también se dibujaba en la joven cara de la masajista que después de unos segundos concentrada en el punto más caliente de mi cuerpo me miró y con la delicadeza y templanza que había mantenido hasta ese momento se desabrochó la bata quedando cubierta únicamente por unas finas braguitas negras que embellecían ese traserito tan rico que yo me había imaginado minutos antes. Entonces se subió a la camilla y se colocó encima de mí.

En ese momento mis manos la tocaron por primera vez acariciándole las bragas mientras ella metía su lengua dentro de mi boca. Besaba como pocas mujeres me han besado nunca, con pasión, con sentimiento y con mucha dulzura. Rápidamente se quitó las braguitas y ella misma metió mi rabo dentro de su rajita, emitiendo un leve gemido y siguiendo con los besos. Paulatinamente empezó a menearse mientras sus manos seguían acariciando mi torso y mis manos no se despegaban de sus pechitos. A medida que los dos nos calentábamos aceleraba sus movimientos y finalmente exploté.

Mi leche se derramó por su rajita y terminamos abrazados. Pasaron unos segundos en los cuales recobramos el aliento y después de otro largo y cálido beso se levantó, volvió a vestirse y me dijo que el tiempo había terminado. La pregunté si siempre que fuese estaría ella para darme un masaje, pero sin contestarme me dio su número de teléfono diciendo que hacía masajes a domicilio de noche completa. Me levanté la abracé agarrándole en trasero con fuerza y besándola y nos despedimos.

Aún no la he llamado, pero cuando tenga algo para compartir con vosotros ya escribiré de nuevo. Para las que aún no lo sepáis, me encanta compartir vivencias con las chicas más calientes, así que siempre que queráis podéis escribirme, pero no uso el Messenger así que no me agreguéis.

Autor: Fabio xx f19856920 (arroba) hotmail.com

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
  
categoría:

Ningún comentario »

Aún no hay comentarios

Canal RSS de los comentarios de la entrada | URL para TrackBack

Deja un comentario

Debes iniciar sesión para hacer comentarios.

Bienvenido a la mayor comunidad de escritores de relatos eróticos


Copyright © 2008. Gestores Profesionales de Contenidos Digitales S.L.
Todos los derechos reservados