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Me comí el chocho de mi madre

3 de diciembre de 2009

Me comí el chocho de mi madre tal y como ella quería, paseaba la lengua por todo su coño, me centraba en el clítoris, lo succionaba, lo lengüeteaba, tal  como ella me decía, hasta que se le arqueó la espalda y comenzó a gritar, más fuertemente que cuando se masturbó delante de mis ojos por primera vez.

Hace no mucho mis padres se divorciaron. Mi madre era muy joven cuando se casó y me tuvieron, por eso la diferencia de edad tampoco es muy grande. Yo tengo ahora 18 añitos, recién cumplidos, mi cumpleaños fue hace una semana. Mi madre tiene 35 años. Mis padres siempre han sido muy modernos y les ha gustado cuidarse a ambos, es más, mi padre siempre ha flirteado mucho y creo que por eso se divorciaron.

El caso es que desde hace unos 5 años me pajeaba con todo lo que pillaba de por medio (revistas, pelis, fotos en internet….). Tampoco tenía mucho cuidado, esto es, no echaba el cerrojo del WC cuando me masturbaba ni de la puerta de la habitación. Nunca he pensado en mi madre como Diosa del sexo hasta que un día la vi a ella masturbarse. Sí mi madre siempre ha estado muy buena (1,55m altura, pechos normales tirando a grandes, pelo por los hombros castaña, y el cuerpo muy bien porque hace mucho aeróbic).

Esa noche fue colosal. Yo había salido por la noche y mi madre se quedó en casa. Volví muy pronto porque un colega le dio por pelearse en un pub antes de que quedáramos, le rompieron la nariz y tuvo que ir al hospital, así que casi no me dio tiempo ni a coger el autobús. Cuando llegué a casa no dije nada porque pensaba que mi madre estaría durmiendo en su habitación y en su habitación sí que estaba, pero no durmiendo precisamente. Tenía la TV no muy alta, pero lo suficiente para que la oyera a medida que me acercaba a su cuarto, entonces entendí qué película estaba viendo por los gemidos que despedían los altavoces. Dejó la puerta bastante abierta, no me esperaba y se había descuidado demasiado, supuse.

Al principio no sabía qué hacer, si decir algo antes de pasar, si irme y dejarla sola…cuando de repente, entre los gemidos de la TV reconozco la voz de mi madre gimiendo también, y ése fue el detonante para que mirara furtivamente. Ella estaba en su cama a cuatro patas con la cabeza en dirección a la TV y masturbándose con la mano derecha. Esa escena, ver en realidad a una mujer perfecta masturbándose en casa, sin al principio pensar que era mi madre, hizo reacción en mi pene ejerciendo en él una erección incontrolable y hasta gotas de pre-esperma saliendo por el capullo. Seguí mirando mientras ella seguía jadeando y vi cómo se metía los dedos en su coño, que para estar sola lo tenía bien cuidado (muy depilado).

Aquello no duró más de 5 minutos, calculo yo, hasta que entre gemidos se corrió, vi su cara de satisfacción, eso me puso más caliente aún, fui al baño a pajearme sin fijarme si la puerta estaba, o no, bien cerrada.

Con lo descuidado que era me extrañaba que mi madre nunca me hubiera pillado pajeándome, y como sé que mi madre es muy moderna un día tenía que intentarlo así que hablamos de sexo de forma muy abierta:”Mamá, en el instituto me preguntaban que cuantas gayolas me hago” (era demasiado ingenua la pregunta, pero yo ya estaba harto de tanta paja solitaria) -Hijo, pues tú sabrás…

-Yo no tengo ni idea de que es una gayola, me dijeron que si no sabía que te preguntara a ti. -Joder con tus amigos, que cabroncetes. Bueno, no me puedo creer que tú no sepas qué es eso (me dijo con total incredulidad claro) – Pues no lo sé, ¿qué es? – Venga ya Luis, ¿en serio no lo sabes? – Pues no, ¿he hecho algo malo? – No hijo no, sólo que me pareces muy inocente. Es como vulgarmente se le dice a masturbarse. – Ahhh, pues yo no sé ni cómo se hace. – Venga ya… eso sí que no me lo creo, ¿no has visto películas porno ni una revista ni nada? – No mamá, no, joder tú también tratándome como un bicho raro… (Había que ponerle un poco de dramatismo para que ella me creyera).

- Aay perdona Luis, no quería herirte, pero para la edad que tienes y los amigos con los que vas, pues creía que estabas más despierto hijo. En el caso de los hombres la masturbación es la frotación del pene imitando el coito, es decir con la mano generalmente se acarician el pene de arriba a abajo (cuando empecé a oír eso de mi madre mi polla comenzó a levantarse como un misil), con el fin de llegar al orgasmo. Suelen eyacular esperma cuando lo hacen, y en el caso de las mujeres es la frotación de su vagina con el mismo fin.

- ¿Qué fuerte no mamá, y es normal hacerse muchas? – A tu edad sí, ¿de verdad no te has masturbado nunca hijo? – De verdad. ¿Qué se siente? con esta pregunta me salí. – Buff, pues mucho placer. (Yo estaba muy excitado, pero noté como en la camiseta de mi madre se desarrollaban los pezones y se endurecían), cuanto más controles tu propio cuerpo más placer sabrás darte. -¿Y cómo sabes que has tenido un orgasmo? – Pues, es mejor que lo pruebes tú un día, seguro que lo adivinarás. Creo que con esto se quitó del medio rápido.

- Bueno…pues voy ahora al WC.

Mi madre se quedó con cara de “vaya qué lanzao” y ni corto ni perezoso me fui. Me bajé los pantalones, estuve un rato sin hacer nada y luego grité…-Mamá puedes venir por favor.  -¿Qué pasa Luis? (me dijo desde el otro lado de la puerta) – Pasa por favor – (Entró) A ver, que pasa.

- Que creo que lo hago mal porque me estoy haciendo daño. – No querrás que yo te enseñe no (no lo decía muy molesta así que seguí haciéndome el tonto). – Pues si no eres tú en quien puedo confiar ya me dirás en quién.

- Aay hijo, me pones en unas circunstancias… a ver bájate los pantalones (diciendo esto le tembló un poco la voz y se puso roja como un tomate). Asomó mi pene que no estaba fláccido del todo. – Bueno, que conste que empiezo yo, te dejo solo y luego ya terminas tú ¿vale? – Vale (no me lo creía ni yo) – Mira, y comenzó a frotar mi polla con mucha dulzura, comentando cómo debía hacerse.

Yo estaba concentrado en el placer que me estaba dando mi propia madre….qué gustazo. Pensaba en que tenía que disfrutar, pero no me podía correr enseguida porque sino todo se acabaría enseguida. Cuando miré hacia abajo, mi madre ya se había callado y también estaba concentrada en lo que hacía y parecía que gozaba con ello, miré su entrepierna, no vi nada debajo y observé su depilado coño, ella lo notó y sin dejar de frotar mi polla, me miró a los ojos y comenzó a darme instrucciones para que la hiciera un cunnilingus…

Me comí el chocho de mi madre tal y como ella quería, paseaba la lengua por todo su coño, me centraba en el clítoris, lo succionaba, lo lengüeteaba, tal como ella me decía, hasta que se le arqueó la espalda y comenzó a gritar, más fuertemente que cuando se masturbó delante de mis ojos por primera vez.

Después de unos segundos, tumbada, creo que reflexionando sobre lo tenso del asunto, se acercó y me dijo aún exhausta: “El sexo es muy privado y esto que hemos hecho debe quedar entre tú y yo, ni tus mejores amigos deben saber lo que hemos hecho. Yo te he enseñado cómo masturbarte, así que a partir de ahora, cuando quieras podrás hacerlo tú mismo” Yo dije que sí, pero la cosa no quedó ahí, otros días hubo muuuucho más. Pero me he extendido mucho y lo siguiente lo dejaré para otra vez.

Espero que os excitara tanto como cuando me pasó (mamás, pajear a vuestros hijos mayores de edad. Chavales, que vuestras madres os toquen todo lo que podáis).

Autor: C.

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