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ME DESVIRGÓ MI PROFE

6 de enero de 2009

Le bajé las braguitas que ya las tenía muy húmedas, le besé sus labios externos y luego profundicé más con la lengua, a lo que ella respondió con un prolongado gemido; pasé mi lengua entre sus pliegues, su respiración fue acelerando y yo decidí seguir los pasos recomendados en cierto texto y tomé su clítoris con mis labios; ella reaccionó en un fuerte y largo orgasmo.

Hola me llamo Jaime y tengo 20 años, lo que os voy a contar ocurrió hace 2 años, cuando yo tenia recién cumplidos los 18; no hace falta deciros que mi relato es totalmente verídico.

Por aquellos tiempos los estudios no me iban nada bien, por eso mis padres optaron por buscarme un profesor particular, he de decir que la idea no me gustó nada pero a la larga aprendí más de lo que me esperaba. en todos los ámbitos. He de afirmar que acabé adorando estudiar por imperativas razones que después relataré.

Mis padres no tardaron mucho en encontrar un profesor para mi, hijo de un amigo de mi padre, susodicho profesor no tardo en dejarlo puesto que no podía atender a mis estudios ya que necesitaba más tiempo para los suyos.

Así que su hermana, que por aquellos tiempos tenia 19 años (uno más que yo), no tardó en ofrecerse a ayudarme para conseguir dinerillo para la universidad.

Ella era morena, tenía unos ojos castaños que irradiaban una luz especial, tez morena (se le notaba que este verano había tomado el sol), unos labios carnosos con una perfila comisura (ya me entendéis). Su cuerpo no estaba nada mal, debía tener como mínimo una 95 de pecho, su cintura supongo que sería una 62 y sus caderas de un perfecto 90 (ohhhhh aún recuerdo como su culo se movía cuando andaba..), sí tenía un bonito culito prieto, no muy pequeño ni muy grande, simplemente perfecto. Además, estas medidas las lucía con ropa ajustada y con soltura. He de reconocer que me ponía como una moto estudiar con ella y no tardé en cascármela en su honor.

Cuando ya llevaba un mes con ella (empezamos a congeniar), una tarde haciendo un difícil problema de matemáticas y viendo que no me salía, ella me alentó diciéndome que si lo solucionaba correctamente haría lo que yo quisiera. Me apliqué a fondo, así que no tardé mucho en solucionarlo. Ella me preguntó: – Y bien, que quieres? A la que yo respondí: – Quiero invitarte a la fiesta de fin de año del colegio, habrá baile y barra libre (¿que os pensabais? soy un caballero).

- Está bien, acepto- dijo ella.

Yo me mojaba, con sólo pensar en ese día, ya me la ponía dura. Y al fin llegó. Ella vestía un vestido muy ajustado y escotado. estaba buenísima. En la fiesta bebimos bastante y después bailamos juntos, no pude disimular mi tremenda erección, producida por el roce de sus senos sobre mi pecho. Una vez incluso le clavé mi herramienta en todo el ombligo a lo que ella respondió con una leve sonrisa.

Al finalizar la fiesta íbamos los dos muy tajas y me ofrecí a acompañarla a casa. En el portal ella dijo lo bien que se lo había pasado y comento muy picarona el golpe que le había dado con mi polla y, para mi sorpresa, me ofreció la posibilidad de subirme a su piso, a lo cual yo acepté encantado.
Una vez arriba empezamos a besarnos, ella se disculpó y se fue al lavabo un momento, regresó en ropa interior y con un condón en la boca, acto seguido me desnudé hasta quedarme en calzoncillos. Ella me bajó los calzoncillos y se quedó un rato mirando mi erecto falo. Empezó a besarme el glande, luego me dio lametazos por todo el tronco mientras arañaba levemente mis pelotas y luego se dedicó un poco a ellas con su boca.

Entonces se la tragó, me repasó toda la verga con los labios, ejerciendo una particular presión con estos, mi glande al descubierto, cuando no estaba en lo más profundo de su garganta, estaba entre su juguetona lengua que no paraba de acariciarme. Como buen novato no tardé mucho en correrme y lo hice en su boca, haciéndola toser a causa del chorro de lefa; ella me comentó que ningún chico antes se le había acabado en la boca pero que él era él y no le importaba.

Yo me dispuse a devolverle el favor así que me arrodillé ante ella y, palpando su hermoso culito, le bajé las braguitas que ya las tenía muy húmedas. Al igual que hizo ella, me quedé un ratito mirando sus partes, embriagado por su peculiar olor. Le besé el ombligo y su vientre, alargó su mano para acariciarme y también se la besé. Bajé más, le besé sus labios externos y luego profundicé más con la lengua, a lo que ella respondió con un prolongado gemido; pasé mi lengua de arriba a bajo entre sus pliegues, esta era como una especie de pez nadando en su humedad. Su respiración fue acelerando y yo decidí seguir los pasos recomendados en cierto texto y tomé su clítoris con mis labios; ella reaccionó en un fuerte y largo orgasmo. Yo hice mío su placer.

Al cabo de un rato, cuando ella ya se había restablecido me puso el condón con la boca. En ese mismo momento le comenté que era virgen, ella se extrañó mucho pues comentó que lo comía como un puto profesional. Ella amablemente me apoyó en su sofá y me dijo que no me preocupara y que sería lo máximo de complaciente para su alumno puesto que ella lo haría un hombre.

Se me sentó a horcajadas y empezó a hacer un movimiento de trote lento mientras me acariciaba la mejilla y me daba un largo beso. Fue acelerando, y yo con la emoción levanté mi torso para que mi cara quedase a la altura de sus tetas y posteriormente sobé y lamí como si me fuera la vida en ello; cogí sus pezones eran duros y desprendían un extraño calor, jugué un poco con ellos pues eran deliciosos de tocar. A los 40 segundos de haber empezado yo ya empecé a notar que me iba, al verlo ella se frenó, me besó y me comentó que quería que durase un poquito más para disfrutarme al máximo. A los 10 segundos yo ya podía continuar así que la cogí por las caderas para adoptar un papel más activo.

Esta vez el polvo fue mucho más rápido, y para mi sorpresa lo pude aguantar mejor que en las anteriores ocasiones. En ese momento me fijé en su cara, tan bella, expresando por si sola el placer que sentía, para aguantar más aparté la mirada de ella pues solo con verla ya tenía ganas de venirme y quería dar más la talla, ya que las chicas tardan más en llegar al orgasmo. Creo que ella tuvo un orgasmo pero pudo continuar y al poco, en mi frenesí final le anuncié nuevamente que me iba, ella no paró, es más, aceleró muchísimo más y empezó a jadear, hasta que al final descargué mi lefa en el condón. Ella me lo quitó mirándome con sus chispeantes ojos, tenia la cara rosada y el cuerpo también, supongo que a causa de la excitación que tenía.

Nos tumbamos los dos a descansar y decidí quedarme a “dormir”, llamé a mis padres alegando quedarme a dormir en casa de un amigo. Posteriormente ella me enseñó un par de posturas, hasta que al final le dije que no podía más, ella me dijo que entonces lo mejor sería practicar un 69 para relajarnos…

Fue la mejor noche de mi vida.

Después de esta primera experiencia dejó de darme clases pero quedamos progresivamente para practicar otras materias, no llegamos a ser novios porque ella tuvo que irse a Alemania a estudiar.

Autor: Molocacho & KaKarot

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