Una fuerte mordida me hizo sacudir violentamente dejándome completamente adolorida, toda la calentura se me pasó de inmediato, pero mi amor sabÃa lo que hacÃa, antes que pudiera quejarme, me volteó y me abrió de piernas poniendo su hermosa verga en la cueva que tanto la reclamaba. Sentà su cabeza grande y caliente por primera vez y me levanté hacia su cuerpo sedienta de ser penetrada.
Por fin llegó el dÃa de postular a la universidad. Sinceramente en toda esta historia es que siempre estuve bien motivada por mi tÃo y habÃa estudiado a conciencia. El dÃa de mi examen mi tÃo me llevó temprano a dar mi examen. Antes de entrar él me dijo algo realmente motivador: Si ingresas me puedes pedir “cualquier cosa amor”. Yo no podÃa perder esa oportunidad asà que entré decidida a ingresar a la primera. Me concentré de tal forma y con todas mis fuerzas que di un excelente examen. Ingresé tal como me habÃa propuesto: a la primera, asà que mi amorcito tendrÃa que cumplir lo ofrecido.
Esa noche mi tÃo me llevó a ver los resultados, mi tÃa no quiso ir por los nervios, era mejor asÃ, cuando pegaron los resultados de mi facultad, mi tÃo corrió a leerlo y regresó contento me abrazó y besó delante de todos, “ingresaste mi reina, me dijo”, no me importó, nadie nos conocÃa. Me llevó directo a su carro y me volvió a besar dentro y me preguntó ¿Que me vas a pedir bebé? Yo lo miré profundamente y guardé silencio. Mi mano se movió instantáneamente a su falo y lo besé delicadamente en los labios… “quiero que me desvirgues esta noche mi amor “… le dije… “hoy quiero recordarlo siempre toda mi vida… el dÃa de mi ingreso a la universidad, que fui tuya completamente”.
Mi tÃo encendió el auto y se dirigió a un nuevo hotel que no conocÃa. Este era muy lindo, bien elegante. Entré a la habitación muy contenta sabiendo que el momento habÃa llegado. Mi tÃo me desnudó lentamente, sin prisa, mi sostén cayó a un solo movimiento de su manos; ellas se apoderaron de mis turgentes pezones rosados que parecÃan estallar mientras yo gemÃa de gusto. Me tomó de espaldas mientras sus manos bajaron a mi hilo dental hasta las rodillas.
Abrà mis piernas instantáneamente para que pudiera meter sus traviesas manos en mi caliente cueva que lo reclamaba desde hace meses. Mi adorado tÃo comenzó a besarme el cuello con una tranquilidad desesperante y fue bajando por mi espalda, quedé completamente excitada a esas caricias y me tiré de rodillas sin fuerza en las piernas que me temblaban de placer.
Me di vuelta inmediatamente y allà tenÃa frente a mis ojos la adorada verga que me habÃa destrozado mi joven culo cientos de veces; esta vez me iba a dar lo que ansiaba noche a noche. Su hermoso glande rosado parecÃa que en cualquier momento iba a estallar furioso en mi cara y llenarme de leche como siempre hacÃa pero ahora estaba decidida a controlar al monstruo que me iba a desflorar.
Comencé a adorando con mucha ternura a pesar que me la habÃa tragada cientos de veces parecÃa ser la primera vez. Mi amorcito me separó de su pene para no correrse en mis ansiosos labios mamones y me echó de espaldas a la cama y esta vez comenzó hacerme una rica sopa con su lengua hambrienta, yo me corrà apenas sentà su lengua en mi delicado clÃtoris. Y comencé a llorar de emoción… “métemela ya mi amorcito, hummm, que rico mi amor, que rica lengua bebé, pero ya métemela, quiero sentir tu monstruo dentro de mÃ… rómpeme de una vez mi vida hazlo yaaaa… comencé a gritar desesperada.
Mi tÃo se lamió todos mis jugos con una calma increÃble que me desesperaba a cada segundo. Seguà rogándole que empezara la perforación de mi conchita completamente caliente y arrecha, entonces él se subió sobre mi y sentà por primera vez todo su peso sobre mi cuerpo caliente, sus besos fueron directo a mi cuello pero sabia que no debÃa dejar huellas de nuestro amor, asà que fueron mis tetas las que pagaron las consecuencias de de su arrechura. Las mordisqueo a su antojo y las huellas comenzaron a brotar en mi delicado cuerpo, bajó hasta mi entrepierna y volvió a marcar con fuerza por todos lados dejando muestras que le pertenecÃa cada milÃmetro de mi cuerpo, yo gritaba de placer y me retorcÃa bajo su cuerpo. Los orgasmos venÃan uno tras otros sabiendo que vendrÃa uno mayor en cualquier momento.
Entonces me volteó y mi culito blanco durito y paradito como me decÃa que lo tenÃa, se alzó instantáneamente para que pudiera también marcar lo que le pertenecÃa desde hace tiempo. Esta vez ya no succionó. Una fuerte mordida me hizo sacudir violentamente dejándome completamente adolorida, toda la calentura se me pasó de inmediato, pero mi amor sabÃa lo que hacÃa, antes que pudiera quejarme, me volteó y me abrió de piernas poniendo su hermosa verga en la cueva que tanto la reclamaba. Sentà su cabeza grande y caliente por primera vez y me levanté hacia su cuerpo sedienta de ser penetrada, entonces entendà que si no me hubiera mordido ya solo con esa caricia me hubiera vaciado nuevamente y no hubiera disfrutado la penetración esperada tanto tiempo.
Entonces lo sentÃ… Era indescriptible sentir como la gran cabeza del monstruo empezaba abrirse paso por primera vez en mis entrañas, un fierro caliente y poderoso avanzó lentamente hasta chocar en mi virginal membrana que tanto cuidé. Entonces el empujón violento y poderoso de mi hombre…y ahà estaba completamente desvirgada, de inmediato, mil orgasmos me sacudieron cuando me enterró con fuerza tremenda pieza. Por fin era completamente su perra y comencé a moverme con desesperación. Grité sin el menor escrúpulo pidiendo desesperada mente que me cogiera con fuerza y que no pare de empujármela. Mi tÃo sabÃa bien el arte del amor. Dejó que me sacudiera bien abajo y luego me puso arriba para que me moviera a mi gusto. HabÃa aprendido a controlar la profundidad de mi vagina y me comÃa su falo desesperadamente, no se de donde me imaginé tantas poses ellas salÃan de manera natural solamente con el deseo de sentir su rica pinga dentro de mi.
Yo no era egoÃsta asà que de rato en rato me bajaba de mi montura y me la chupaba rico hasta limpiarle con mi lengua mamona todo su lÃquido preseminal. No recuerdo haber visto mi sangre en su falo cuando lo chupé o tal vez estaba tan arrecha que ni cuenta me di. Volvà a montarme en mi rica pinga que por fin era mÃa completamente. Fue entonces cuando sentà que mi arito comenzó a inquietarse y decidà compartir màalegrÃa con ese orificio que me regaló tanta felicidad desde el principio y lo enterré con mis manos en un solo movimiento, mi deliciosa verga conocÃa bien mi tubo y ya no tenÃa problemas para encularme, lo hacÃa en un solo movimiento.
Pinga para mi culo y pinga para mi conchita era algo delicioso, estuvimos dos horas cogiendo de lo más rico, cuando nos dimos cuenta que eran casi las doce. Corrimos a ducharnos medio cuerpo y a quitarme el olor a leche que tenia por todo mi cuerpo. Llegamos contentos a casa, mi tÃa nos esperaba ansiosa. Ingresé le dije abrazándola. Ella correspondió mi alegrÃa con muchos besos. Mi nena me dijo, te has esforzado tanto que te lo mereces, miró a mi tÃo y le dijo esta niña merece un premio amor. ¿Que le vas a regalar ?…
Yo ya no querÃa más…esa noche por lo menos… Mi sueño más grande se habÃa hecho realidad.
Autora: Jacky la perrita obediente
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