Era el culo más perfecto que veÃa en mi vida, como lo habÃa disfrutado y querÃa seguir haciéndolo. Volvimos a hacer el amor en la ducha, como media hora más. Nos tuvimos que despedir por que su marido estaba por regresar de trabajar. Obviamente mi amigo nunca se enteró que me culeé a su mamá, y que actualmente lo sigo haciendo.
Ella se llama, digamos que Sara, con sus 45 años se mantiene como una mina de 30, muy bien conservados, con una tetas no muy grandes pero si muy apetecibles para cualquiera.
Su mayor atributo es su precioso culito, redondito bien torneado, claramente trabajado, moldeado por varias horas de gym, una delicia al paladar, sobre todo si sos aficionado a culear, y más a una cuarentona caliente.
La forma que se dio todo fue muy extraña, demasiado dirÃa yo, muchÃsima casualidad. Yo soy Juan, un pibe cualquiera de 27 años, pero con una debilidad, las mujeres mayores. Por esta razón siempre estoy buscando alternativas para poder estar con alguna mujer madura. Estando un dÃa en el Chat, me meto en la sala para mayores de 40 años, y le hablo a una señora, ella se apodaba Tota.
Muy cordial en su trato me saludó, empezamos a hablar de las cosas cotidianas de la vida, una de mis preguntas, obvia, fue de donde era, mi sorpresa me la llevé cuando me dijo que era de la misma ciudad que yo, no lo podÃa creer, vaya casualidad.
Seguà incursionando en su vida con mis preguntas, ella contestaba sin ningún problema, obviamente y era muy claro que mi edad no le importaba para nada, es más en determinado momento me dijo que siempre le han gustado los hombres jóvenes, ya que la hacÃan sentir joven a ella también.
Le pregunté si podÃamos encontrarnos, pero me dijo que no, no podÃa ya que estaba muy ocupada por su trabajo y algunas otras cuestiones que no me dijo por ser personales.
Los dÃas transcurrieron normales desde aquel encuentro, sin noticias suyas, hasta que una tarde la volvà a encontrar en la misma sala, obviamente que la saludé y ella automáticamente me respondió. En esta oportunidad las cosas se pudieron dar y quedamos en encontrarnos. Esto fue en las afueras de la ciudad. La gran sorpresa me la llevé cuando la que apareció fue Sara.
No lo podÃa creer, ella al verme puso la cara de asombro más rara que haya visto en mi vida, de todas maneras se acercó y, un tanto avergonzada, me dijo que la disculpara, que no sabia como comportarse ante esta situación.
Evidentemente la sorpresa fue para los dos. Sin perder tiempo la tomé por la cintura y le dije que no se preocupara, que siempre la habÃa visto con cara de hombre, pero que nunca le dije nada, justamente por ser la madre de mi mejor amigo. Lo que si le hice saber que tenÃa un cuerpo fenomenal y que siempre me habÃa excitado pensando en ella.
Ante esta confesión me dijo que se sentÃa halagada de que alguien de mi edad se fijara en ella, que creÃa que esto no podÃa suceder nunca, pero si se habÃa fijado en mi como un hombre. Ante esto, decidà invitarla a un motel y asà fue como, sin querer me cogà a la madre de mi amigo.
Entramos a la habitación, algo modesta pero suficiente para nosotros. Ella un tanto tÃmida al principio, pero de a poco se fue soltando.
Ella traÃa una blusa escotada, con una mini, esa que dejan todo librado a la imaginación. Me estaba por abalanzar sobre ella, me dijo que la esperara y asà fue como se dirigió al baño. Cuando volvió, lo hizo ya en ropa interior con un conjunto de encaje que matarÃa a cualquiera que la veÃa de esa manera.
Sentado en la cama se arrodilló ante mà y sin mediar palabras me bajó los pantalones y empezó a darme una mamada de ensueño, como chupaba la pija esta putita cuarentona. Ahhhhhhhhhhjjjjjjj, que rico, mamita le decÃa. Si papi te gusta me decÃa la muy puta. Me pasaba la lengua de arriba hacia abajo, mientras con las manos me acariciaba las pelotas.
Mientras ella me chupaba los huevos, yo le acariciaba ese culito de ensueño, era precioso redondo y duro como una roca. Le metà un dedo y pego un grito de placer, apresuró el ritmo de sus chupadas y sentà un mar de placer cuando le llené la cara de semen, se la refregó con las manos y se lo tragó todo, lo disfrutaba como un niño a su chupetÃn.
Ahà nomás le dije ahora te toca a vos, y la puse en cuatro sentada sobre la cama, me acomode detrás de ella, le corrà las bragas y le empecé a chupar el culo, le pasaba la lengua desde el culo a la concha, recorriendo todo esa zona, que a esta altura ya estaba re mojada, por esos jugos me di cuenta que ya habÃa acabado y que pronto vendrÃa su segundo orgasmo, por las convulsiones que le provocaban mis chupadas de concha y culo a la vez.
La muy puta me pedÃa más y más, evidentemente le gustaba, entonces fui un poco más y le metà otra vez un dedo, y luego el otro, entonces me pidió que la cogiera, que no daba más, que le metiera la pija hasta el fondo, metémela toda papito…
Sin hacerme rogar, se la metÃ, la cabeza primero, la dejé ahà para que se amolde, una vez que noté que se amoldó al agujero de su culo le metà el resto de un solo golpe, pegó un grito de dolor-placer.
La empecé a bombear de a poco y después de unos segundos me pedÃa más fuerte papi, más fuerte. Estuvimos asà unos minutos, la di vuelta y abrió las piernas, ahora cogeme por la concha y asà nomás se la metÃ, como gozaba esa veterana, evidentemente le gustaba y mucho, cogimos como locos, cuando estaba por acabar se lo dije, me voy me voy, sin decirme nada me sacó la pija de la concha y se la metió en la boca, la chupó hasta que de nuevo se tragó toda mi lechita.
No dejó ni un rastro de semen. Nos quedamos un rato acostados, abrazándonos y tocándonos, estuvimos como una hora.
Ella seguÃa tocándome la pija como si quisiera seguir, yo le acariciaba ese culo que me encantó, entonces le propuse ir a ducharnos. Entramos y empezamos besarnos nuevamente, nos chupamos mutuamente, ella como toda glotona volvió a enfatizar sobre mi pija pegándome otra mamada y yo en su culo, chupándolo y besándolo como si de un caramelo se tratara.
Era el culo más perfecto que veÃa en mi vida, como lo habÃa disfrutado y querÃa seguir haciéndolo. Volvimos a hacer el amor en la ducha, como media hora más. Nos tuvimos que despedir por que su marido estaba por regresar de trabajar. Obviamente mi amigo nunca se enteró que me culeé a su mamá, y que actualmente lo sigo haciendo.
Autor: Hombrejoven1
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