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Me follé a mi vecina

17 de octubre de 2009

Ahora si que la enculaba a tope, veía reflejada en el espejo del comedor la escena y eso acrecentaba mis embestidas y mi deseo. Otra vez noté la llegada de su orgasmo e incrementé el ritmo para también correrme esta vez en sus entrañas y dejarnos caer en el sofá exhaustos. Así estuvimos con mi polla en su interior unos minutos hasta que cesaron las palpitaciones del orgasmo.

Me encontré a Marta en el parking del edificio. Coincidió que yo iba para sacar mi coche y ella estaba cargando un montón de bolsas del súper. Nunca antes me fijé mucho en ella ya que aunque guapa de cara era muy delgada con unos pechos pequeñitos, poco culo y además estaba casada. Pero ese día estaba preciosa, el embarazo la había redondeado, tenía más culo y unas tetas bien rellenas con los pezones que se le marcaban claramente detrás de la tela del vestido. Aunque ya se le notara la barriguita estaba tremendamente atractiva y quizá fue eso y que el ascensor estaba averiado lo que me indujo a ofrecerle mi desinteresada ayuda.

-Hola vecina, le dije parándome. -Hola, (me dijo algo indiferente) -Puedo ayudarte? -ufff, se paró dejó las bolsas en el suelo y me miró como sospesando mis intenciones. -A subir las bolsas, el ascensor está estropeado… (Sonreí)  -Ah si vale, gracias, ten coge estas… y empezó a subir escaleras arriba.

Yo cogí las bolsas y fui detrás de ella mientras hablábamos del calor que hacía y del maldito ascensor íbamos subiendo. Yo detrás de ella no perdía de vista el suave vaivén de su culo bien modelado por el embarazo. Llegados a su puerta mi excitación era tal que no pude evitar que se me marcara el paquete y al agacharse a dejar las bolsas en el suelo ella se dio perfecta cuenta de ello. Yo iba a dejar las mías en el suelo cuando ella abriendo la puerta dijo.

- ¿Te importaría dejarlas en la cocina? (dijo algo sonrojada, mientras entraba para adentro) – No, claro… y la seguí.

Dejamos las bolsas en la mesa y durante un segundo nos miramos a los ojos… mi excitación iba en aumento. Iba a despedirme, cuando…

- Gracias. ¿Joaquín, verdad? – ¡S¡! y tú Marta, ¿no?, ella asintió y nos sonreímos. – ¿Te apetece una cerveza o algo? – Vale, si… hace mucho bochorno y más después de subir 3 pisos estoy seco… reímos relajando la situación. – Coge lo que quieras y a mí me sacas un zumo de piña… dijo saliendo de la cocina. Oí como cerraba la puerta del piso y sus pasos se perdían hacia el fondo del pasillo.

Así que preparé las bebidas y saliendo al comedor dejé la suya en una mesita junto al sofá y me quedé de pie mirando los objetos y libros que tenia por el salón. Al rato apareció ella, se había puesto un vestido túnica de estar por casa, bastante corto y con un generoso escote. Me la miré y no pude evitar fijarme en que se habia quitado el sostén y sus pechos bailaban derechos pugnando sus pezones por atravesar la tela. Esa imagen me excitó más aun y me sentí algo incomodo por la situación.

- Siéntate vecino… me dijo al tiempo que se sentaba en el sofá y tomaba su vaso. Me acerqué y de pie le dije… – No sabía que estabas embarazada, ¿de cuánto estás? – De 4 meses, ya se me nota la gordura ¿verdad? – ¿Gordura? No que va, se te ve bien… quiero decir que de gorda nada.- Ya se, los hombres veis a las embarazadas como gordas y fofas. – ¿Que hombres? yo te encuentro ahora mucho más atractiva, en serio… Ahí la cosa se ponía resbaladiza y encima estando yo de pie veía sus pechos moverse cada vez que cogía el vaso para beber y mi polla estaba que no cabía.

- Lo que está claro es que a mi marido no le gusto así… (Dijo con un tono de enfado) Glup… tomé aire, mi polla me pedía acción inmediata, así que me la jugué.- Pues no lo entiendo, yo te veo de un morbo tremendo, además estás preciosa.

Ahora si, miró directamente mi paquete a punto de explotar y mirándome a los ojos…

-¿Te follarías a una embarazada?  (Dijo con voz picara) Era el momento, dejé mi vaso y situándome tras ella, introduje mis manos por delante de sus hombros y llegando hasta sus pechos se los agarré al tiempo que con mi lengua en su oreja le dije… – Me la follaría hasta por el culo…

Ella se estremeció e hizo por levantarse, pero la tenía bien sujeta y al empezar a comerle la oreja y masajearle suavemente los pechos se abandonó y empezó a suspirar. Le giré la cara y nos empezamos a morrear con verdadera pasión, sin duda estábamos embriagados por la situación y el calor que hacía. Pasé a su lado y arrodillándome delante suyo, le quité las bragas y abriéndole las piernas hundí mi lengua en su intimidad. Marta suspiraba y se estremecía… yo ponía todo mi saber en la lamida.

-Siiii… cabrón… ahhhgg. Su orgasmo estaba cerca, así que hundí un dedo en su culo mientras lamía su hinchado clítoris. Eso la puso a mil y empezó a agitarse temblando toda en señal del orgasmo que la invadía.

Quedó medio tumbada en el borde del sofá con la parte baja del vestido en su cintura abierta de piernas, toda mojada y medio grogui. Mientras tanto me quité la ropa y acercándome a su rostro le dije…

- Venga, chúpala… Me miró y sin decir nada se incorporó sentada y cogiéndola empezó una suave lamida del tronco que me la puso dura al instante. – Ahh, que mamona… así cómetela Y eso hacía, me la chupaba a conciencia y yo aproveché para bajarle el vestido hasta la cintura dejando sus excitados pechos a la vista y a merced de mis caricias. Así con las tetas al aire y mamándomela como una perra en celo estaba como para follársela por todos lados. – Ya vale, date la vuelta… te voy a follar.

- Si, fóllame cabrón… aprovéchate ! Y así ella de rodillas encima del sofá se la hundí en el coño y empecé a follármela sin contemplaciones. – Ahh, sigue… así… así… – Zorra, así que tu marido cornudo no te quiere follar, eh? pues toma polla zorrona. Sus tetas se bamboleaban con cada embestida y ella respiraba fuerte mientras gritaba…

- Cabrón, sigue… nooo paress… asiiii De nuevo se estaba corriendo, notaba sus contracciones y eso hizo que me corriese en su interior dándole bien adentro. – Ahhhh… Oohhh.. – ¿Te ha gustado, eh? – Siii… que gusto… hacía tiempo… ahhhhh…

En eso se la saqué y cogiéndola por la nuca le hice dar un giro y apoyando mi rodilla en el sofá la hice bajar hasta mi polla chorreante de semen.

- No hemos acabado, vamos límpiala y ponla dura…

Me miró un instante, pero sin decir nada se puso de nuevo a mamarla a cuatro patas mientras yo me acomodaba sentándome en el sofá y acariciaba sus pechos ahora colgantes. Ya caliente de nuevo, me levanté y poniéndola otra vez contra el respaldo del sofá, le metí los dedos en su coño arrastrando flujo y semen a su culo hundiendo primero un dedo y luego otro en su estrecho canal.

- ¿Te han follado por el culo? – No, no… déjalo…- Que honor,… ahora quietecita…

Y diciendo eso empecé a encularla lentamente, estaba muy estrecha y no quería estropearlo.

- Ahhh… espera,… ahhh… si, sigue, había entrado la mitad y empecé un suave vaivén deleitándome al sentir la presión de su esfínter. Poco a poco le empezó a gustar, se frotaba el clítoris y suspiraba…

- ¿Te gusta que te enculen? zorra.- Siiii, por favor no pares ahora. – Ahhhggg, más.- ¡Que guarra!, que le dirías a tu marido si te viera así enculada? – Cabrón… él nunca me ha enculado… ahhhh.

Marta, de nuevo empezaba a temblar y contraerse por los impulsos del orgasmo… ahhh, era una sensación cojonuda, su culo y todo su cuerpo se estremecía con cada ola de placer apretando mi pene. Su orgasmo parecía interminable yo estaba muy a punto, así que la saqué y pajeándome le dije…

- Vamos, acércate…

Fue tocar sus labios entreabiertos mi polla y recibir la primera descarga en su mejilla. No así las siguientes ya que se tragó la polla sin importarle que viniera de su culo.

- Guarra, mamona… que pedazo de puta…

Se había arrodillado en el suelo y se comía mi corrida limpiando la polla de arriba a abajo como una posesa. Eso me puso a 100, la levanté y abrazándola con las manos en su culo la besé largamente.

- Mi culo es tuyo… fóllatelo de nuevo!

Madre mía, esa frase me incendió…Allí de pie le di la vuelta y agarrándola por los pechos, sin más, se la clave por el culo.

- Encúlame cabrónnnn… – Toma puta…

Ahora si que la enculaba a tope, veía reflejada en el espejo del comedor la escena y eso acrecentaba mis embestidas y mi deseo. Otra vez noteé la llegada de su orgasmo e incrementé el ritmo para también correrme esta vez en sus entrañas y dejarnos caer en el sofá exhaustos. Así estuvimos con mi polla en su interior unos minutos hasta que cesaron las palpitaciones del orgasmo. Finalmente me salí de ella y vistiéndome le dije…

- Debo irme. Marta adormecida, quedó tumbada de costado y su culo entreabierto rezumaba semen…

La dejé con esa imagen guardada en mi retina y me fui satisfecho de la estupenda follada que el azar me había obsequiado y que siempre pensé que solo ocurría en las películas.

Días más tarde me la encontré en el polideportivo con su marido, pero esa es otra historia.

Autor: Atzar

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