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Me follo a mi madre

28 de abril de 2009

Mamá con las piernas abiertas me rodeó el cuerpo yo con las brazos extendidos como sí fuese hacer flexiones, sus tetas bailaban al ritmo de la follada y nos movíamos como desesperados, saltando sobre la cama, gritando y sudando, mamá se puso roja del sofoco, gritaba agarrada a mis brazos y me seguía con sus caderas todas las embestidas que yo le propinaba.

Estábamos en casa mi novia y su madre, mamá y yo, discutiendo los preparativos de las vacaciones, era la primera vez que nos íbamos de viaje mi novia y yo, los dos solitos, sin nadie que nos molestara, y eso a muy pesar nuestro no era del agrado de mi futura suegra, así que allá estábamos intentando convencer a Marisa, la madre de mi novia, que una semanita en Mallorca no nos haría daño, todo lo contrario.

Yo salgo con mi novia desde siempre, desde que tengo uso de razón, sus padres y los míos son amigos desde mucho antes de que naciéramos nosotros y se puede decir que nos hemos criado juntos ya con el noviazgo casi predestinado. Yo había cumplido 20 años, de esto hace ahora 2 años, y Sonia mi novia había cumplido los 18 años, nos veíamos como una pareja ya formada y estábamos dispuestos a pasarnos una semanita sin controles de ningún tipo. Mamá preparó café y estuvimos charlando del tema hasta dejarlo casi zanjado, finalmente nos iríamos de viaje, pero queríamos tranquilizar a nuestras madres de que no nos iba a pasar nada malo.

-¡Venga un poco de champán para celebrarlo!- insistí yo para quitarle importancia al asunto y descargarlo de hierro. -¡venga José trae una botella de cava que yo pongo las copas!- me dijo mamá, y a los minutos estábamos brindando, riendo y gastando bromas sobre un asunto la mar de estúpido que jamás llegaré a entender, pedirle permiso a nuestros padre a nuestra edad para marcharte de vacaciones.

Estuvimos charlando y tomando cava casi toda la tarde, hasta que salió no sé muy bien como el tema del parchís, la idea de jugar una partida los cuatro. Marisa no tardó en saltar-¡venga que nos aportamos, que yo sin apostar no juego a nada!- ¡eso, eso, ¿cuanto dinero ponemos, cuanto nos jugamos?- dijo a su vez mamá, pero Sonia tuvo que destacar. ¿Y si nos apostáramos las prendas? Sonia me miraba picarona y sonreía, sabía que su madre no tiene pelos en la lengua y es una profesional dejando en ridículo a los hombres. Marisa se echó a reír…

-¡Sí, mujer, para que José gane y nos vea a todas en pelotas!- mi madre se reía y decía-¡es que aunque José pierda, seguro que en algo sale ganando!- tuve que defenderme-¡venga, venga que aunque os vea en bragas a las tres no va a pasar nada!-¡yaaaaa, tú eres muy listo Joselito, no te gustaría a ti tenernos a las tres aquí contigo y con el culo al aire!- me dijo Marisa, pero el juego estaba a punto de empezar y eso hicimos, haríamos dos parejas Sonia y yo contra mi madre y Marisa y al final se pagaría con prendas.

Empezaron tirando mi madre, después yo, luego Marisa y por último Sonia, estábamos colocados de la misma manera y orden. Íbamos jugando mientras tomábamos cava y nos reíamos de la pinta que tendríamos los cuatro desnudos y de la cara que pondría mi futuro suegro y mi padre sí en ese momento entraran en casa. Marisa tiró los dados y se comió una ficha de su hija, así pues Sonia tenía que pagar con la prenda y ni corta ni perezosa se quito la camiseta de golpe, quedándose en sujetador, entre bromas empezamos a simular que nos lanzábamos sobre ella a meterle mano sobre sus tetas pero entonces mi madre propuso una norma, -¡no se puede tocar, en una momento dado solo las partes descubiertas, las tapadas no… ¡Que yo se de uno que tiene las manos muy largas!- -¡joder mamá ni que fuera a pasarme con vosotras!- dije yo.

-¡Uuuyyyyy yo no me fio de ti ni un pelo, a la que nos descuidamos seguro que nos estas tocando el culo, a tu madre y a mí no lo sé, pero a Sonia…andas que vas a tardar!-se reía Marisa, -¡venga…venga que ya será para menos!- me quejé, -¡no sí al final y ya lo verás, vamos a ser nosotras quien le veamos en pelotas, al final te quedaras con la minga al aire…ya lo verás!- me dijo mi madre-¿y la tiene muy grande?- preguntó Marisa a mi madre-¡uyyyyy hace ya mucho tiempo que no se la he visto, desde que era un niño…eso pregúntaselo a Sonia!

Mi novia se sonrojó y todos acabamos riendo y bromeando y comentando la desnudez de uno y de otro, cierto descaro se debía sin duda alguna al fruto del cava consumido. Mi madre y Marisa se conocen desde jovencitas, desde mucho antes de casarse, ambas tienen 40 años y se casaron muy pronto, casi a la par, se conservan muy bien las dos cuarentones, están verdaderamente buenorras, mi madre es alta y muy guapa, ojos azules, rubia y algunas pecas en su rostro y algunas otras más en su precioso escote, tiene un cuerpo muy bien formado, buenas piernas, un culo precioso y apetecible, redondo, duro y respingón y unas tetas que son una maravilla, grandes y algo colgantes, por la edad, con unas aureolas grandes y rosadas y unos pezones que son una pasada de lo gordos y duros que los tiene, los tiene grandiosos y se le notan muchísimo aunque lleve puestas varias prendas de vestir.

Marisa es parecida a mamá pero en morena, está algo más rellenita, más kilos y un tanto más bajita, no mucho, pero también presume de tener un buen par de tetas y un culazo de aupa, se puede decir que ambas están muy follables, las dos tienen ese morbo especial, dada su complicidad para todo y por la facilidad que tienen en hablar y llamar las cosas por su nombre, aunque tengo que resaltar que mamá está mucho más buena que mi futura suegra.

Yo me estaba poniendo cachondo ante aquellas tres hembras que poco a poco se me iban desnudando ante mis ojos, seguimos jugando y le tocó pagar prenda a mamá, se quitó la camiseta que llevaba de estar por casa, sus enormes tetas medio escondidas en el sujetador provocaron que mi polla comenzara a moverse, no sé sí fue a causa del cava o no pero se respiraba cierto aire de libertino, -¡mira que ojos se le han puesto a tu hijo!, – dijo Marisa, mamá se echó a reír y dijo: -¡pues hace tiempo que no me las ha visto ¿eh? José… hace ya años que no me ves las tetas!-, yo me quedé perplejo y le contesté, -¡sí hace ya algunos años!

Mamá soltó entonces, -¡De todas formas es como sí nos vieras en bikini, no tiene la mayor importancia que nos veas en sujetador o en bragas! ¡Mientras no nos veas el culo al aire!-dijo Marisa riendo, la cosa se estaba poniendo caliente y mi polla entre tanta bromita y el tentador escote de mi madre y de Sonia se me estaba endureciendo.

Mamá tiró los dados y me ganó una ficha, las tres mujeres empezaron a aplaudir y a gritarme cantando que me quitara los pantalones, mi madre es la que se veía más animada por aquello, -¡los pantalones…los pantalones…los pantalones!-, entre palmas y risas me animé y me puse de pie y en una especie de strip-tease me fui quitando los pantaloncillos de deporte, los arrojé al sillón que quedaba a mi izquierda y mamá entonó, -¡ Que siga…que siga…que siga…!

Las tres mujeres gritaban al unísono lo mismo me pedían que me quitara los calzoncillos, mamá aplaudía mientras cantaba y sus tetas rebotaban sobre su cuerpo, moviéndolas de un lado para otro, al final me corté de seguirles la corriente y me senté habiendo cumplido con mi prenda.

En esos momentos llamaron por teléfono, mamá se levantó y pude apreciar su culazo bien ajustado a un pantaloncillo corto de esos de estar por casa, también deportivo, ¡como se movía mi madre!, me la estaba poniendo dura, pero joder…era mi madre, la llamada resultó ser de mi futuro suegro y Marisa y Sonia se tenían que marchar, pero antes de irse Marisa me dijo: -¡No desesperes que algún día acabaremos la partida y te veremos en pelotas!, todas comenzaron a reír y se marcharon, nos quedamos mamá y yo solos.

-Bueno…tu padre tiene hoy el turno doble… ¿me visto o seguimos jugando? dijo mamá, -¡anda siéntate que te voy a dejar desnuda! – le dije yo, -¡jajajajajaja, eso ya lo veremos ya, ya verás como acabas enseñándome lo que guardas ahí dentro, señaló mi paquete, ya que yo estaba en calzoncillos, aunque ahora no la tenía dura ni mucho menos. Mamá se sentó y sus enormes tetas botaron sobre ella.

Tiré los dados y me encasillé una ficha nada más empezar, -¡toma ya…a pagar mami…a pagar con una prenda… -mi madre se quedó mirando como incrédula el tablero y mirándome a los ojos se echó las manos a la espalda y se quitó el sujetador.

Las tetazas de mi madre cayeron bailando hacia los lados, enormes, grandes, gordas y muy apetitosas, se balanceaban con los gruesos pezones erectos apuntando hacia mi cara, mi polla adquirió dimensiones bárbaras, tenía el escote muy moreno debido al sol de la playa, con pecas anaranjadas y la punta de las tetas completamente blancas, en esa parte donde no le daba el sol, se me arqueó el slip y dibujo un levantamiento con la tela, entonces me levanté y me dirigí hacia ella,-¿que pretendes? me dijo mamá-¡Tú dijiste que solo podíamos tocar las zonas descubiertas y yo voy a cumplir tus normas!

Comencé a tocar las impresionantes tetazas a mi madre.

-¡Hacía tiempo que no te las veía, las tienes muy bonitas mamá!, mi madre se reía mientras me decía: -¿te gustan las tetas de mamá? Tú lo que tienes es una cara muy dura, ¡mira que manosearle las tetas a tu madre!, eran impresionantes y no me cansaré de decirlo una y otra vez, espectaculares, grandes y rellenas, se las toqué con delicadeza, acariciándolas primero y pellizcando suavemente los pezones que crecieron como mi polla, duros y tiesos, una tentación, mamá dejó escapar un suspiro y su respiración empezó a acelerarse, le gustaba que le tocara las tetas, -¡joder mamá…vaya tetas tienes…son preciosas!, -¿te gustan mis tetas, pues más te gustaban cuando eras un crío, si no estabas mamando a cada hora te ponías a llorar…estabas hecho un granujilla!, me dijo mi madre dejándose tocar a mi antojo-¿y como te las mamaba así?

Diciendo esto acerqué mis labios a un pezón y comencé a chupárselo, levantándolo con la lengua y ensalivándole toda la rosada y amplia aureola, comencé a chupar concienzudamente, mamá cerró los ojos y empezó a suspirar y mover la cabeza de un lado a otro.

Yo me estaba volviendo loco, mi lujuria abarcó las dos tetas y con las manos y la boca chupaba y tocaba libremente las tetas de mi madre, se las pellizcaba y se las agarraba llenándome las manos de teta materna, mamá soltó un gemido y me dijo:

-¡Nene…para…que así no le chupa las tetas un hijo a su madre…párate cariño…que me estás poniendo muy rara!, -¿entonces mamá como te las estoy chupando yo si no es como un hijo?, -¡esto no está bien hijo, me las estás endureciendo, ahhhh, me las endureces mucho hijo, ¡párate nene!…¡para ya!.

Mamá no quiso que siguiera chupándoselas, me incorporé y mi paquete llamaba la atención de una manera sobrenatural, mamá se dio cuenta y no apartó la vista de el hasta que me senté, -¿seguimos jugando?- le dije, creyendo que no jugaríamos más, -¡me toca tirar a mi!- me dijo mamá, cogió los dados y comenzó a menearlos como sí estuviera haciéndome una paja, me miraba y se reía.

Sacó un cinco, después yo saqué un ocho, las fichas se iban acercando y la cosa se ponía muy interesante, de un momento a otro uno de los dos pagaría prenda y fui yo, mamá encasilló una ficha y me mandó pagar prenda, me quité la camiseta y mamá se levantó moviendo las tetas de un lado a otro, empezó a tocarme el pecho y a besarlo, me acarició la espalda y dejó caer sus pechos mojados por mi saliva sobre ella, me estuvo acariciando el vientre y llegó al slip totalmente levantado por la erección de mi polla, se quedó mirándolo y me dijo: -¡al final te la voy a ver hasta crecidita del todo ya lo verás!- y volvió a su sitio.

Lancé los dados y moví una ficha inútil para alargar más la partida, mamá tiró otra vez y no pasó nada, pero a la siguiente tirada yo logré encasillar una ficha, mamá pagaría prenda otra vez. Se levantó muy decidida y se desabrochó los pantaloncillos muy poco a poco mirándome a los ojos, se los fue bajando moviendo la cintura como sí fuese un baile exótico y se quedó en bragas.

Unas bragas blancas, apretadas a su coño y a su culo, mojadas y manchadas justo en la zona que me gustaría volver a entrar, se reía y se dio la vuelta mostrándome su culazo que no estaba tapado ni mucho menos por las bragas, las nalgas las tenía medio al aire, mi polla gritaba por salir y por penetrar aquel cuerpazo que tenía delante, -¡hostia mamá que uno no es de piedra joderrr!, le dije señalándome el paquete, ¿y tu que te crees que yo sí lo soy, nada… nada a sufrir y en un momento dado ¡una ducha fría! se les veía algunos pelillos de su coño como escapaban por su entrepierna.

Mamá volvió a tirar y encasilló una ficha con una tirada doble, me tocaba a mi pagar con mis calzoncillos, mamá aplaudía y gritaba de júbilo, -¡he ganado…he ganado!, yo no me lo pensé dos veces y me levanté, me dirigí al sitio de mi madre y me acerqué a ella, poniéndole el paquete levantado a la altura de su cabeza, -¡vas a tener que quitármelos tú!- le dije, ¡Pero bueno…tú eres un cara dura, eso no vale, tienes que quitártelos tú mismo, yo no puedo tocarte!, -¡mamá la partida ya se ha acabado…has ganado…y el premio bien podría ser este..sí me la quieres ver vas a tener que quitarme tú misma los calzoncillos!, mamá se echó a reír. Vaya con mi José, ¡eres un caradura!- se quedó mirando mi paquete y me dijo: -¡hijo mío! ¿Así te la pongo yo de grande?… ¿pues si me quito las bragas que pasaría?

Mamá cogió la goma de mis slips y los fue bajando poco a poco hasta dejar totalmente al aire mi polla de 21 cm de larga, mamá gritó con una exclamación cuando me la vio, -¡que barbaridad hijo mío, que grande la tienes, pero que barbaridad, uuuhhhhhhhhhh, vaya pájaro que escondes granuja, ¿y todo esto lo he sacado yo, así te la he puesto yo?, que barbaridad, que preciosidad hijo!, yo me acerqué más a ella y se la puse a pocos centímetros de su cara, -¡José eres un granuja y un cabroncete, ¿lo sabías?, te pareces demasiado a mi!

Mamá me la cogió, agarró la polla por la base apretándola hacia mis huevos, poniéndomela tensa y con todas las venas a punto de reventar, -¡vaya polla hijo mío, vaya polla!, me dijo mamá, me miró a los ojos y me dijo, -¡eres un cabroncete!-y le metió un par de besos en el capullo que hicieron que mi polla vibrara, después con sus labios abiertos se engulló el capullo y este desapareció entre su boca, comenzó a chupármela poco a poco, succionando todo mi glande, brillante y dispuesto a lo que sea, aunque sea mi propia madre.

Levanté a mamá y le dije: -pues ya le has visto la polla a tu José, ¿me dejas que te vea yo a ti el conejito? Mamá empezó a reírse mientras nos pegábamos uno al otro, mi polla se frotaba contra sus bragas y yo con mis manos le sobaba todo el culo por entre las bragas, le separaba las nalgas y le metía los dedos hacia el coño y hacia el culo, mientras le besaba por el cuello, por la cara y en la boca, le tocaba las tetas y se las mamaba, mi madre estaba muy caliente y mi polla presionaba contra sus bragas mojadas.

Mamá se dejaba hacer todo lo que yo quería, le metí la mano en su conejito suavemente mientras nos besábamos, mamá me masturbaba de mientras, tenía el coño mojadísimo y sus labios me pedían guerra, -¡mamá necesito que te olvides que soy tu hijo! le dije, -¡no cariño, quiero follar contigo sabiendo que eres mi hijo, vamos a mi cama y demuéstrame lo que vale esta polla!

Le quité las bragas y le comí el conejito a mamá, mi polla totalmente tiesa no podía esperar, mamá disfrutó de ese polvo como nunca lo ha hecho según ella, mamá pega unas voces cuando folla que son un verdadero escándalo, sus gemidos inundan toda la habitación y se mueve como una loca, se retuerce como ninguna lo hace y sabe follar muy bien.

Me coloqué encima de ella, mamá con las piernas abiertas me rodeó el cuerpo y las cerró a la altura de mis riñones, yo con las brazos extendidos como sí fuese hacer flexiones, mis manos las tenía a la altura de sus orejas, sus tetas bailaban al ritmo de la follada y nos movíamos como desesperados, saltando sobre la cama, gritando y sudando, mamá se puso roja del sofoco, gritaba agarrada a mis brazos y me seguía con sus caderas todas las embestidas que yo le propinaba…

La cama chirriaba nuestros movimientos y yo me la follaba penetrándola con lujuria, intentaba que alcanzara el máximo placer posible, le golpeaba todos los rincones de su vagina, los lados, el techo, el fondo, todo, quería tocar todo su coño por dentro, nos estábamos volviendo locos, gozábamos como animales, mi madre demostró ser una autentica folladora que le encanta follar con su hijo, finalmente nos corrimos los dos.

Nos lavamos en el aseo y no pasó ni media hora ya estábamos follando otra vez en el sofá del comedor, esta vez mi madre sobre mi, cabalgaba como una amazona, joderr con mi madre, como se mueve y como folla, es impresionante…vaya mujer…vaya pedazo de mujer.

Aquella noche comenzaría un nuevo ciclo de mi vida, desde entonces me follo a mi madre día sí y día también, no se molesta en llevar bragas por casa, en cualquier sitio se la meto o ella me la coge y se la mete, es una pasada, gozo más con mi madre que con mi novia…es impresionante.

Hemos hecho de todo y se ha vuelto una escandalosa de mucho cuidado, se corre a gritos y se vuelve como histérica mientras me la follo, se corre con una facilidad asombrosa y no se corta ni un pelo en hacer según que cosas, pero eso ya os lo contaré en otra ocasión…palabra.
Autor: José

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1 comentario »

  1. lucas_o dice:

    es genial, yo no pude culiar a mi madre, consegui una hembra igual, para tranquilidad de mi sexo me culeo a mi suegra, te felicito

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