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Me llenaron el culo de semen

27 de abril de 2009

Comenzó a lamerme el culo e introducía la misma por el ojete. Cabrona, tienes el culo ardiendo. Esto me puso bien bellaca y comencé a retozar como una yegua. Le dije: cabrón, sácame toda esa leche que me echaron en el culo, pajeate y me la echas tú también en el culo. Me puse tan mala, que tuve que comenzar a darme palmadas en la concha y de esa forma fue que obtuve el orgasmo.

Me encanta sentir el semen caliente cuando sale de mi recto y rueda por mi culito, nalgas y los labios de mi chochita… Recientemente eso fue lo que experimenté cuando me detuve en la casa de mi primo, para ver como estaba.

Hacía tiempo que no lo veía y quería darle una sorpresa. Fui a su casa sin avisarle y me encontré que se encontraba él y cuatro amigos conversando en la terraza. Eran como las 6:30 de la tarde y acababa de salir de mi trabajo, me sentía extenuada y cansada. Como saben, soy una trigueña esbelta y mi cintura y nalgas son la envidia de muchas mujeres. Usualmente me pongo ropa bien provocativa para el trabajo. Tenía una falda bien corta, abierta en la parte de atrás, que cuando caminaba, casi se notaba donde comienzan mis muslos. Tenía una camisa de algodón pegada a mi cuerpo y un blazer por encima.

Tan pronto me vio mi primo, me abrazó y me besó. Pude sentir su largo pene cuando me apretó hacia su cuerpo. También noté como sus amigo me ligaban. Comenzamos a bebernos unas cervezas y hablar sobre trabajo. Después de las 9 de la noche, estos hombrones estaban medio cachondos. Mi primo comenzó a acercarse y hacerme insinuaciones y le decía a sus amigos de lo bien que nos llevamos. Mi primo y yo hemos tenido varias experiencias sexuales. Todas bien ricas. Este tiene un pene bien largo, pero delgado y curveado. Me ha cogido de todas maneras y formas, él si sabe tener sexo.

Mi primo se acercó y me besó en el oído y me murmuró: que si me atrevía tener relaciones con todos? Le dije que tal vez, por que no me gustaban todos sus amigos. De los cuatros, solo dos me agradaban, Pedro que era un hombre en sus 40 años, alto y se mantenía atractivo, con una cara bonita y Roberto que tenía como unos 26 años y era rubio, alto, delgado y con cuerpo fibroso y bello. Los otros dos, Jaime era un hombre de color y el tipo más bien era feo, bajito y pipón. Gerardo era un hombre grueso, pero bien grueso que tenía que estar en las 300 libras.

Después de un rato, pusieron música y mi primo y yo, comenzamos a bailar y este empezó a tocarme mi trasero y mis tetas. Veía como Roberto se acerco por detrás de mi y se pego a mi trasero, me tomo por la cintura y el, mi primo y yo nos movíamos como una sola persona. Al cabo de unos segundos, sentía los penes erectos rozándome mis nalgas y pelvis. Comenzaron a desnudarme y a quitarse la ropa ellos. Cuando le miré el flaco bicho de mi primo, este lo tenía bien parado, bien venoso y morado. Quería verlos desnudos a todos. Miré hacia atrás para ver el pene de Roberto y tenía un pene que no tenía circusición, medía como algunas 8 pulgadas, era un pene lindo.

Pedro ya se estaba manoseando la pija y cuando se me acerca, tenía un pene arqueado hacia arriba, como de algunas 7pulgadas y con unas bolas inmensas. Me sorprendí con sus bolas grandes y peludas. Los dos chicos aún no se habían desvestido. Yo estaba bien cachonda y le pedí a mi primo que me pusiera su larga manguera en mi boca. Mientras le chupaba el bicho a mi primo, sentí el primer pingaso en mi chochita húmeda. Ahhhhhh que delicioso se sentía. Roberto me metía el pingón con unos movimientos que me hacia sentirme en las nubes. Pedro se acerca a mi cara y me da de su verga y comencé a mamarle también.

Ya tenía un bicho en mi concha y dos en mi cara, mamaba como una becerra ambos miembros. Aunque eran feos, quería ver a Jaime y Gerardo al menos pajeándose. Podía notar lo excitados que estaban ambos. Deje de mamar y los llamé, les dije que podían acercarse a mí y hacer lo que quisieran. Bien tímidos, ambos comenzaron a quitarse la ropa. Cuando Jaime se quitó sus pantaloncillos vi el bicho más prieto que había visto en mi vida. Era casi violeta, no era largo, ni gordo, pero tenía las venas bien marcadas y la cabeza era mucho más grande que el tronco del pene. Eso me excitó mucho.

El único que quedaba sin desvestir era Gerardo. Cuando este se baja el pantaloncillo, fue todo lo contrario de lo que pensaba. Creía que a ese gordo no se le iba a ver la pinga y que lo tenía pequeñito y cuando saca aquel monstruo, quedé en “shock” Era una pinga inmensa, más o menos del largo de la de mi primo, como de algunas 12 pulgadas, pero era gordísima y rosadita. La tenía guindando, parecía como si no estuviese del todo erecta. Gerardo se me acercó bien tímido y le dije que me trajera aquel monstruo a la boca. Trataba de mamárselo y apenas me podía meter la cabeza en mi boca.

Más me sorprendió cuando sentí que se le estaba estirando el bicho. Le seguía creciendo, se le puso bien duro y parado como un asta. Aquel gordo feo tenía una pinga de película, aquello media como unas catorce pulgadas y era extremadamente gordo. Nos fuimos a la cama y le dije a mi primo que acostara, me le senté encima y mamé aquellos bichos como una verdadera puta. Pedro se coloco detrás de mí y también metió su bicho en mi chocha. Aghhhhhhhh que rico se sentía esas dos pingas entrando y saliendo de chocha. Jaime le dijo a Pedro que quería ponérmelo, este le cedió mi agujero pero este lo que hizo fue ponérmelo en mi anito.

Hace tiempo que no me cojo a nadie por el culito, sabía que sentiría dolor. Me anticipé a esto y traté de relajarme. Bruscamente Jaime me dijo, so puta te voy a romper ese culo, te voy a sacar mierda y me vas a tener que suplicar que deje de sembrártelo de tanto que te va a doler. Esas palabras me dieron miedo, y de momento este metió su prieta daga por mi culo de un solo empujón, ahhhhhh so cabrón, suave coño que me duele, para, para coño, Aaaaayyyyyyy que dolor. Mi primo me tapó la boca y luego metió su larga pinga en mi boca. No podía gritar, solo me retorcía de dolor.

Sentía un ardor inmenso, ahora mi culito se fue acostumbrando a esa daga que entraba y salía con velocidad y furia. Siiiiiiiii dame Jaime, si dame por el culo bien duro, más rápido. Jaime empezó a retozar y a decir que se acercaba y le dije que no se corriera aún. Se salió de mi culo y me permitió cabalgar encima de mi primo con más facilidad. Roberto se colocó detrás de mi y metió su pene rápido por mi ano y comenzó a moverse mucho más rápido que Jaime. Robert tiene un cuerpo atlético y tiene muy buena condición. Siguió así con el mismo ritmo que me había comenzado a follar como por 5 minutos.

Abrió mis nalgas y sacó suavemente su bicho, dejándome con mi anito bien abierto esperando por su otro visitante. Le tocaba el turno a Pedro, este metió su bicho arqueado por mi culo y sentí una molestia grande. El pene se doblaba y tocaba algo adentro de mí que molestaba. Le pedí que me diera suave e hizo caso omiso de esto. Me dio por el culo con tanta furia, diciéndome palabras obscenas, “so puta, eres una puta mala, cojeé mi bicho, tienes el culo bien abierto so puta, cabrona, bellaca, te quiero sacar ese culo pa’ fuera, estás hecha una pedorra”. No podía aguantar los pedos, se me salían de tanto mete y saca, me entraba mucho aire y me estaban dando como una perra en celo.

Comencé a moverme como una perra, “si coño, cómeme el culo, ¿te gusta papi, te gusta mi culo papito, te gusta?, ayyyyy si sácame los intestinos papi, dame duro. Pedro sacó su pene antes de venirse y yo quería más bicho por el culo. Le dije a Gerardo que quería sentir su pinga en mi culo. Este estaba sentado, pajeandose y observando todo. Mi primo me dijo que lo dejara a él primero. Me levanté y lo dejé salir de debajo de mi. Se colocó detrás y me dijo que me metería las doce pulgadas completitas. “ahora vas a gozar con este bichote largo. AAAaaaaaaah, aaayyyy, siiiiiiiiiii papi, mételo ay si hasta el fondo papi, ayyyyyyy si ya lo siento en mi estómago papi, ahhhhhhhhhhh. X0X2.

Mi primo metió el largo pene hasta lo último, sentía como sus bolas chocaban en mi concha. Se me hizo fácil pasarlo por que mi primo a pesar que lo tiene bien largo, lo tiene delgado. No molesta de ancho, más bien cuando me estira en el fondo es que molesta. Mi primo comenzó a meter el miembro hasta el fondo y lo sacaba casi por completo. Ahhhhhhhh que doloroso era, “aayyyyyyyy papi me duele, no lo saques tanto” y este lo que hizo fue hacer lo mismo pero rápidamente. Sentía su pelvis dando golpes con mis nalgas. “Ayyyyyyyyyyyy si, aayyyyyyyy coño me duele, aayyyyyyyy, siii, siiiii, ssiiii papito, ayyyyy puñeta que dolor. Poco antes de que se viniera lo sacó y me dio par de arremetidas con el miembro en la cara. Si, estaba loca por sentir al gordo Gerardo. Que clase de pájaro tiene, eso es inmenso.

Cuando este se para, veo que cuando camina hacia mi se le mueve todo su estomago, caminaba con las piernas abiertas por que sus muslos le chocaban. Pero también le prestaba atención a su majestuoso pene. Gordo y largo, estaba como una estaca, bien parado y venoso, duro, podía ver como ese gordo se pajeaba y le salían jugos de su hinchada cabeza, gotas de semen comenzaban a salir. Todos querían ver como yo me tiraba al gordo por el ano. Me relajé y abrí las piernas bastante. Abrí mis nalgas y le dije “bueno, quiero que me metas ese pingón hasta lo último, quiero sentirte completo. Gerardo se colocó detrás de mí y puso la punta de su glande en la entrada de mi anito. Que para ese visitante, este era sumamente estrecho.

Comenzó a meterlo suavemente, al comienzo no sentía dolor alguno, pero de momento sentí en mi interior un pene tratando de estirar las paredes de mi recto, tratándolas de romper por que no había forma de pasarlo. “Aaaaay, aaaayyyyyyy para por favor, aaaaayyyyyyyyyy que dolor, aaaaffff, aaauufff, ohhhhh por favor no te muevas”. Permanecí de esa manera y posición por unos minutos hasta que se me estirara un poco el ano, pero cuando Gerardo comenzó a sacar y a tratar de meter más su inmensa pinga, unas inmensas ganas de ir al baño sentí en mi estomago. Creía que me haría caca en esa posición. Gerardo comenzó a bombearme fuerte y en tres ocasiones sentí su panza y bolas chocando mis nalgas y chocha.

“Mamita” me dice, “te estoy sacando mierda…mami te la estoy sacando”. Esto es una situación embarazosa, pero él se la estaba disfrutando, y me olvide de eso. Aaaaaaaayyyyy que dolor tan grande, sentía que algo rompía dentro de mi, tenia ese miembro en mis intestinos, sentía como mis intestinos se estiraban por detrás de mi ombligo y un gusto extraño que nunca había sentido. Gerardo saca su pingón de mi culo y me dice que me siente encima de él. Pude apreciar en su pene, una mezcla de sangre y excreta. Me dio miedo que me estuviera lastimando. Le dije mira estoy sangrando, dale suave.

Él colocó la punta de su miembro y de un solo tirón me sembró las catorce pulgadas. Aaaaaayyyyyyy, aaaaaaayyyyy, aaaaaaayyyyyy yah, ya, ya, para, lo voy a sacar so cabrón me lastimaste. Cuando lo voy a sacar que miro hacia los lados veo a los muchachos pajéandose como locos y comenzaron a tocarme y a decirme lo bien que se veía mi ano estirándose. Me empezaron a tocar la concha y las tetas. Pajeandose como frenéticos, me hicieron retomar mi posición de puta y sembrarme más ese inmenso poste. Le dije a Gerardo que me dejara moverme a mí. Lo sacaba casi por completo y cuando se encontraba el glande casi por salir de mi rotito, comenzaba a empujarme ese bichote pulgada tras pulgada por mi culo.

Después de unos minutos, estaba quejándome como una jinetera, como una puta callejera, como una perra, gritaba y les pedía a los muchachos que se corrieran en mi cara. Tan pronto lo mencione, sentí un espeso chorro de leche en mis nalgas, Aaahhhhhhh que rico, Pedro se había corrido en mis nalgas. Otro chorro de esperma me cae en la cara, ahora fue del bicho prieto de Jaime. Cuando Gerardo vio que todos se corría, me tomo por las caderas y me levantaba y me tiraba hacia el, haciéndome gritar como si me estuvieran matando. Me levantaba y me tiraba hacia él con una fuerza increíble. No podía luchar con él, ni ninguno de los muchachos me ayudaría por que todos estaban excitados mirando el espectáculo del cabrón gordo rompiéndome el culo.

No tuve remedio, tuve que recostarme de su inmensa barriga y dejar que me tirara como le diera la gana. Yo gritaba del dolor, sentía mi excreta saliendo de mi ano, sentía su bicho que me llegaba al estomago, estiraba mis intestinos, sentía como si me estuvieran quemando por ahí dentro. Los pedos salían sin yo tener control de ellos, de cada envestida que me daba Gerardo. Roberto se me acerca me dice que abra la boca y me colocó la cabeza del pene en mi boca y tan pronto la cerré sentí su espesa y caliente leche en mi boca. Tragué y tragué, que mucha leche me tiró ese chamaco. Solo quería que se viniera el gordo que me estaba jodiendo el culo. Mi primo estaba dándose una puñeta observando a Gerardo como me clavaba.

De repente, el gordo empieza a gritar que se corría, me tomó por los hombros y me tiró bien fuerte hacia su pelvis penetrándome por completo y dejó su inmensa pija adentro de mi culo, sin moverse como por diez segundos “ohhhhhhhh, grité y grité ohhhhhhhh, aaaaaaayyyyyyyy, aaaaaaahhhh”. Sin decirme nada, me levanta de un alón y saca su inmensa pinga de mi culo de un solo golpe. Coño, so bruto, aaaaayyyyyy.

Tenía el culo demasiado abierto y estirado, me toman por la cintura y me tiran hacia atrás y me insertan otro bicho en el culo. Noté que era mi primo y me daba asco ver como me lo metía sacándome más excreta. Sentí una corriente de leche bien caliente profundo en mi recto. Mi primo me decía que me llenaba el culo de leche. Me sacó la culebrota del ano y siguió tirándome chorros de leche en las nalgas y espalda.

Tan pronto todos quedaron extenuados, me fui al baño y me duché. Salí del baño con una toalla y caminé hacia la cocina para tomar algún trago, cuando llego me encuentro con Roberto que estaba completamente desnudo con el bello miembro semi erecto, tomándose un vaso de agua. Este me mira, se sonríe y me dice: “me encantas, si fueras mi mujer nunca saldría de mi casa”. Me sentí bien alagada con el comentario del chico y a la vez sentí como los labios de mi vagina comenzaron a soplarse. Le contesté “mira Roberto, eres un chico chulísimo, y si estuviera sola… no dudes que un hombre como tú, sería la pareja perfecta”.

Llevo año y medio con Orlando, un hombre que no es nada fuera de lo normal. Pero me trata bien y me permite muchas libertades. Referente al sexo, este me ha permitido estar con otros hombres y a él le gusta que le cuente como fue la relación y como me lo hicieron.

Roberto y los muchachos no sabían que yo tenía pareja. A Roberto y a mi, se nos unieron los demás y sostuvimos una conversación como de 20 minutos. Al estar todos desnudos, y la única que llevaba una toalla era yo, era como una invitación de parte de ellos a que me la quitara y que comenzáramos de nuevo. Estaba cansada pero a la vez miraba esos pingos parados y semi erectos y ya tenia la conchita hinchadita y mojadita. Gerardo el regordete, tenía su bicho gordo y largo, ya este lo tenía completamente parado de nuevo al igual que Roberto.

Mi primo, Jaime y Pedro ya estaban pajeándose y tocándome las tetas y nalgas. Los 5 querían comerme el culito de nuevo y a mi me dolía mucho después de los pingazos que me dio Gerardo. En eso suena el celular, me llamaba Orlando mi pareja. Me pregunta: “Mamita donde estás, estás un poco retrasada, ¿te pasa algo?, sabes estoy loco por que estés en casa. Tengo una bellaquera grande pero solo lo que quiero es mamarte el ojete del culo, hacerme una puñeta y echarte la leche en tus nalgas y culo.

A mi se me ocurrió algo medio “nasty” pero quería saber que podía pasar. Le dije a los muchachos que mi pareja me esperaba en casa y que teníamos que ser bien rápido. Le dije que se los mamaria a todos y que se masturbaran y que cuando se fueran a correr me echaran la leche en mi ano. Así lo hicieron, miraba esos hombrotes dándose puños en la vejiga y todos sudados, con los pingos bien erectos y rojizos con la excepción de Jaime, que tenia el bicho casi violeta. Cuando me dijeron que se estaban acercando les dije que me lo echaran bien adentro pero que no me bombearan por que me dolía el arito del culito demasiado.

Me paré e inmediatamente tomé una crema de mano que había en el baño y me lo froté en la entrada del ano. El primero en decirme que se corría fue mi primo. Este se pajeó hasta que se corría, lo único que hizo fue insertarlo y sentí los chorros de semen caliente. Después fue Pedro, metió su verga y se vació adentro de mi culo. Jaime me dijo que se corría y rápido le abrí mis nalgas y me introdujo el prieto y cabezón pene y vació todos sus jugos en mi ano. Roberto fue el próximo y por último Gerardo. Estos ambos solo me metieron la cabeza del glande como se los permití. No quería perder nada de esos jugos que me había insertados en mi interior.

Tan pronto todos se corrieron en mi ano, me puse la ropa y sin ropa interior me monte en el vehículo, tomé el celular, llamé a Orlando y le conté la experiencia que acababa de tener. Este se excitó mucho al escucharlo. Más se excitó, cuando le mencioné que llevaba muestras del semen de cada uno de ellos en mi culo y que trataba de contenerlo hasta que llegara a casa y luego dejar correr todo ese semen hacia fuera de mi recto y que bajara por mi concha y muslos. Llegué a casa en varios minutos y Orlando me esperaba desnudo en la puerta. Abrió la puerta y me dijo que me doblara, me dijo: “puta cuantos bichos se corrieron en tu culo, cinco so puta, tienes el culo bien dilatado y lo tienes lleno de leche”.

Sacó su lengua y comenzó a lamerme el culo e introducía la misma por el ojete de mi ano. “Cabrona, que rico te sabe ese culo. Me gusta so puta, so callejera, tienes el culo ardiendo”. Esto me puso bien bellaca y comencé a retozar como una yegua. Le dije: “cabrón, sácame toda esa leche que me echaron en el culo, sácala y trágatela, ¿te gusta la leche de los hombres verdad, te gusta?, pajeate y me la echas tú también en el culo. Me estaba dando dedo en mi rajita y clítoris. Me puse tan mala, que tuve que comenzar a darme palmadas fuertes en la concha y de esa forma fue que obtuve el orgasmo. Orlando dejó de mamarme el culo, me senté en el piso a esperar el chorro de semen de este cuando se corriera. Me lo echó en la cara y en los senos.

Orlando se acostó allí en el sofá, yo me fui al baño y allí bajo la ducha caliente, pensaba en el gordo pene de Gerardo. Me froté mi conchita y logré otro pequeño orgasmo. Me fui a la cama y dormí como cuatro horas. Cuando suena el despertador, me levanto para ir al baño y cuando me siento en el toilette que pujo, sentí un dolor inmenso en el ano. Traté de tocármelo y me ardía mucho. Mi ano lo tenía prolapsado, básicamente se me había salido el interior del ano hacia fuera. Después de unos 4 días, seguía con la condición pero sin dolor. Actualmente, cada vez que quiero sacar mi interior, lo hago y eso le gusta mucho a los hombres. Se corren bien rápido cuando hago eso.

Tengo otros dos relatos que tiene que ver con mi desflorado culito, después les contaré.
Atentamente.

Yessy.

Autora: Yessenia

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