EN MEDIO DE LA NOCHE

NOCHE 0

En medio de la noche, estaba él en mi cama, bueno en su cama, hablando literalmente… yo no podía dormir, pensando en que podríamos hacer él y yo en esa cama, lo sentía moverse al costado mío, se movía lentamente como insinuándome a algo. No sabía si estaba durmiendo, o si se hacía el dormido, pero lo que si sabía es que yo estaba hecho un volcán, con solo sentirlo respirar al lado mío, un respiro suave y pausado, uno de esos que hacemos cuando corremos y nos detenemos.

Sentía una sensación extraña y a la vez placentera subiendo y bajando de mi pecho al sexo, una corriente que estremecía mis piernas, el corazón se me aceleraba cuando el cambia de posición en su dormido. En esa noche solo quería despertar al lado suyo, descartando la posibilidad de sentir su sexo junto al mío, al menos eso era mi deseo. En medio de la noche se disparó de mi celular la canción Blank Space de Taylor Swift, haciéndome acordar de la letra “cause you know a love the players, and you love the game…” Mientras pensaba si a él le gustaba el juego, el juego de dormir juntos, el juego de besarnos y explorar nuestros cuerpos, él se levantó anonadado y me dijo:

– “¿y esa música?… me hizo recordar a la canción que mi ex escuchaba.

Me quedaba con la duda si su ex era un chico o una chica. Yo un poco avergonzado dije dentro de mí: “¡Qué pensará de mí, que escucho canciones de chicas, de Taylor Swift!, le dije:

-Lo siento Axel, lo que pasa es que mi celular está malogrado, la radio suena en cualquier momento, sin que yo la prenda, lo siento por despertarte…

– Ok no te preocupes, bueno estoy cansado, hasta mañana que descanses…

Cuando me dijo eso me dio una palmadita en la nuca. Cuando él toco mi cabeza, aunque sea por un momento, sentí una pequeña erección en mi sexo. Tenía muchas ganas de devolverle el gesto, quizás con un abrazo, una caricia en la barba, o con un simple beso por la espalda. Pero me limité a eso, no quería problemas con él, solo quería que él fuera el chico de mi costado.

NOCHE 1

Eran las 8 de la noche, antes de irnos a la cama, para que suene mejor, antes de dormir, apagué mi celular y lo puse bajo el colchón. Axel estaba en la ducha, yo escuchaba como caía el agua al piso, y me imaginaba esa misma agua fresca recorriendo por su cuerpo, me mataba la curiosidad de saber cómo era el cuerpo de Axel al desnudo, la curiosidad me mató y me dirigí al baño, buscaba un orificio por el cual espiar, no podía espiar bajo la puerta ya que esta llegaba hasta el suelo, sin dejar un amable espacio por el cual mirar, hasta que al fin encontré el deseado orificio, limpié delicadamente mi ojo derecho y lo acerqué hacia el orificio. Lo que vi me excitó, y sentí mi sexo chocar rápidamente con la puerta. Lo vi a él, al Axel completamente desnudo, menos mal que no cerró la cortina que evita que el agua salpique al suelo. Lo vi cubierto de jabón en todo el cuerpo, él con la ayuda de una esponja se frotaba el pecho suavemente como un bebe, luego recorría suavemente sus brazos y piernas, él cerró la llave de la ducha y llegó la hora de que se lavara el sexo, vi como él suavemente desenrollaba su prepucio del glande, luego él frotaba con sus manos su sexo, en ese momento este creció y agarró un tamaño inesperado, no pensé que él fuera un hombre tan pero tan dotado. Llegó el momento del enjuague, él abrió la ducha rápidamente y vi como hizo un gesto de desagrado por el agua fría, la espuma del jabón bajaba lentamente de su cuerpo, hasta llegar a ver a Axel tal como vino al mundo. Tenía un cuerpo formado y fornido, un tentativo pecho y unos brazos esculpidos, resaltaban la hermosura de sus torneadas piernas bronceadas. Lo vi salir de la ducha, dirigió su mirada hacia la puerta, me dio la sensación de que descubrió que lo estaba espiando, así que retiré mi vista del agujero y me fui a la habitación, allí me puse el piyama rápidamente y luego me fui a la cama, jalé las sábanas bruscamente y me hice el dormido. En eso sentí que Axel abrió la puerta del baño y sus pasos dirigirse hacia la habitación, lo vi con una toalla en la cintura, con los ojos semi-abiertos, vi que volteó hacia mí y sonrió rápidamente, él percatando que “estaba dormido” se sacó la toalla de un tirón, yo esperando ver el espectáculo peludo, pero no fue así, para mi sorpresa lo que vi fueron unas letras Calvin Klein. Axel se puso el piyama, apagó la luz y se dirigió hacia mí, bueno a la cama para ser más precisos, estaba con su celular revisando no sé qué. Tenía las ganas de que rodeara mi espalda con sus brazos, de que me besara lentamente por el cuello, de que acercara su sexo, y se frotara lentamente contra mí, pero todo eso fueron fantasías mías, ya que él solo se acostó y me dio la espalda. Dormí por un momento, me desperté a las 2am, lo percaté con el celular de Axel, él se había quedado dormido con el celular en su pecho. No agarré mi celular ya que estaba bajo el colchón. La luz de la luna llena iluminaba mi rostro, y yo pensando en historias de hombres lobos, escuchando el tráfico de las avenidas, me quedé dormido. Después de un rato, Axel se acercó a mí, se echó encima mío, me besó rápidamente, sentí como sus carnosos labios aplastaban los míos, luego el me dio un “turn over”, sentí sus manos acariciar mi espalda suavemente, me desnudo de un tirón, Axel se movía salvajemente dentro mío, al principio fue doloroso, pero luego el dolor se volvió en placer. Axel me despertó y me dijo

– asu que bien te mueves, qué habrás estado soñando o con quién, buen ahí campeón…

yo me levanté avergonzando y con el rostro colorado le dije:

– qué vergüenza, lo siento,

– no es nada, suele pasar y más si sueñas con mujeres encueradas, esa que apenas con verla, se te pone al palo, no te preocupes, somos hombres, esto queda entre nosotros.

Lo dijo con una sonrisa sarcástica, tenía miedo de que me dijera que hacía soñando con él, pero no descubrió mi sueño. Luego él se levantó de la cama, al extender sus brazos estirándose, me percaté que resaltaba su sexo entre el piyama, él con su sexo flácido y yo con el mío pegajoso y pegado a mi calzoncillo por aquel sueño erótico con él.

 

 

NOCHE 2

Él estaba en la laptop, chateando con su amig@, me di cuenta por la portada del Facebook que tenía la pantalla de la laptop, además por el rápido escribir de Axel y el sonido de las teclas. No sabía con quién hablaba a estas horas de la noche, quizás con un amigo, o que tal una amiga que no se veían hace años, de repente un familiar, el tecladeo rápido de Axel alimentaba más mis ganas de saber quién era esa misteriosa persona del chat. Mientras tanto yo estaba acostado en la cama, esperando el momento de que él viniera hacia mí y durmiéramos juntos como amigos, claro…, estaba leyendo información de cómo cuidarse del VIH durante el sexo, la mayor información de este tema venía de páginas virtuales médicas, pero todo arrojaba información sobre el cuidado entre parejas heterosexuales, al no encontrar nada informativo para mí, o sea yo, un “homosenxual”, Salí de ese mundo virtual y me dirigí a las páginas de contenido gay, busqué mi tema, salió a montones la información que esperaba, información como  el buen uso del preservativo hasta las posiciones más excitantes en el sexo. Pinché en el enlace de las posiciones, al ver las imágenes de este contenido, mi sexo se despertó del sueño profundo en que estaba, Axel notó esto.

-Asu, que estarás viendo para que la tengas así ahora…

-No no no… es nada, solo vi algunas fotos eróticas que aparecían en mis noticias de Facebook.

-A ver, enséñamelas, que también quiero excitarme como tú.

-Lo siento es que ya pasé esas fotos calentonas, cuando me descubriste en este estado je je je…

-Con que resultaste todo un “pajerín de primera”

Axel con un ademán sin importancia volteó y siguió chateando con esa persona misteriosa, chatearon como 2 horas, los celos me mataban por dentro.

Llegó las 10 de la noche, hora de dormir, me puse el piyama en el baño, ya que sentía vergüenza de que él me viera en ropa interior. Axel se cambió el piyama en la habitación y se acostó rápidamente en la cama. Salí del baño y me dirigí hacia la habitación, al verme Axel me dijo:

– ¿dónde estabas?

-estaba en el baño poniéndome el piyama

– ¿y para eso te vas hasta el baño? Si puedes cambiarte aquí en la habitación sin problema

-lo que pasa es que es la costumbre desde casa…

-ok, no hay problema, pero para la próxima ya sabes, te cambias el piyama sin problemas aquí

Me quedé con la duda si lo que me decía, era para que no me tomará la molestia de irme a cambiarme el piyama hasta el baño, o que simplemente quería verme en ropa interior.

Me acosté al lado de Axel y platicamos de temas actuales, no quería entrar en el ámbito personal de Axel, no quería echar a perder esa bonita amistad que tenía con él, con preguntas que seguro lo incomodarían. Nos quedamos dormidos. En medio de la noche desperté y me di con la sorpresa de que mi cuerpo estaba girado hacia él, mi brazo reposaba en su pecho, sentía palpitar su corazón, cada latido era para mí un “no te preocupes, estoy aquí contigo”. Retiré mi brazo lentamente del pecho de Axel para que no se despertara, en ese instante él se movió y giro hacia mí inconscientemente. Estábamos los dos “face to face”, sentía su exhalación rebotar sobre mí. Observaba cuidadosamente su hermoso rostro, un rostro que para mí era “esculpido por los mismos dioses del Olimpo”, su barba tan tentativa de tocar, todo eso y más observaba en medio de la oscuridad. Sentí una erección automática al bajar mi mirada al sexo de Axel, apenas logré ver un bultillo resaltante.

Me sentí de nuevo un completo volcán en erección, esa sensación estaba de nuevo en mí, subiendo y bajando, sentí esa vocecilla rebotar en mi mente “hazlo, hazlo, aprovecha que está dormido, no se dará cuenta, es ahora o nunca …”, el deseo de sentir a Axel me ganó, en ese instante acaricié su rostro, sentí que su barba me picaba la palma de mi mano, besé la punta de mis dedos y luego los coloqué en la tentadora boca de él, en ese momento Axel volteó y dirigió su cuerpo en estado recto. Al instante noté que el sexo de Axel despertaba furiosamente a mi vista. ¿qué estaba soñando o con quién? ¿en qué situación? Lo que deseaba es que esa erección sea por causa mía, pero no podía entrar en los pensamientos sexuales de Axel. Después de un rato se apoderó en mí el deseo de explorar su sexo, ya estaba decidido, cuando mi mano estaba por ingresar al sexo de él, el celular de Axel sonó fuertemente, como un aviso de “cuidado, mano a la vista …”, retiré mi mano rápidamente y me hice el dormido dando los típicos ronquidos. Axel contestó

-Lo siento, no soy yo, número equivocado…

Axel se levantó de la cama y se dirigió al baño, yo me quedé pensando “justo un número equivocado, justo a Axel, y justo en ese momento tan glorioso que iba a ser para mí”, al sentir los pasos de él acercarse hacia la habitación, me hice el dormido de nuevo. Axel se acostó al lado mío, dándome la espalda, eso fue el último recuerdo que tuve de esa noche.

NOCHE 3

Esa noche, fue la más triste para mí y la más corta, esa noche dormí solo, solo éramos yo y la cama, resaltaba el espacio en la que debería estar acostado mi Axel, en esa noche me di cuenta lo mucho que lo quería y lo extrañaba, además de la necesidad de, aunque sea sentirlo a mi lado, aunque sea como amigos, mi mínimo deseo. En ese momento recordé la canción “I wish you were here” de Avril Lavigne. Me dormí de un tirón y desperté en medio de la nada.

NOCHE 4

– ¿cómo dormiste?

-muy bien, es mejor dormir sin nadie a tu costado

-ja ja ja, si, es mucho mejor todavía dormir sin escuchar ronquidos en medio de la noche, ¿no crees?

-Yo no ronco mentiroso

-Claro que sí, esa vez te sentí todo un oso roncante

– A que sí, no me digas…

-Ya ok resentido, déjalo ahí…

Estábamos los dos en la cama, sé que esto suena a una pareja teniendo un encuentro sexual, pero no, solo estábamos platicando y platicando hasta que nos quedamos dormidos. Caminaba por las oscuras calles de Lima, observaba como a esas horas comenzaba la vida nocturna, niños durmiendo en la calle, hombres ebrios en las cantinas, hombres y mujeres ofreciendo sus servicios sexuales para todo los gustos y tipos de clientes. De un momento a otro, estaba atado de manos y pies en una butaca, estaba en medio de la oscuridad, de pronto una persona, no sabía si era un hombre o mujer ya que tenía una voz neutra, me dijo:

– ¿qué haces acá?

-no lo sé, yo estaba durmiendo en mi cama y de pronto estoy aquí atado.

– te pregunté qué haces acá, no cómo y dónde estabas

Yo sabiendo que esto era un sueño, sarcásticamente le contesté

-pues nada, si es lo que quieres saber…

-qué valentía la tuya, ojalá tendrías la misma valentía de decir a todos que eres homosexual, y sobre todo decirle a tu querido Axel.

– ¿cómo sabes que soy homosexual, y que quiero mucho a Axel?

-lo sé todo de ti, soy tú, sabías, soy yo la voz que vive en ti…

-no, no puedo decir al mundo como soy, como pienso y como quiero, sobre todo a él, no quiero perderlo, no quiero sentir su rechazo, no quiero que se aleje de mí, no quiero …

-bueno yo mío, tú decides cómo ser feliz, solo recuerda que yo siempre estaré contigo, no lo olvides.

Pasé a otro escenario, yo estaba atado y bajo mis pies había carbón y leña, estaba en medio de una muchedumbre, una muchedumbre que gritaba “vamos que esperan para quemarlo, tipos como él no deben existir, por tu culpa nuestra sociedad está desviada, qué hicimos para merecer esta maldición, no eres como nosotros y nunca lo serás, aborrecemos el día de tu concepción, aborrecemos tu naturaleza, preferimos mil mongolitos que un maricón como tú, hombres impuros en inmorales como tú deben morir, quémenlo, quemen a todos los homosexuales…”. Sentí mis pies arder, el dolor era tan fuerte que grité y me desperté, despertando a Axel.

– ¿qué tienes, ¿qué te pasa?

No dije nada, solo me puse a llorar, en ese momento él entendió que había tenido una pesadilla, entonces me levantó con los brazos y me dio un fuerte abrazo diciéndome:

-no llores, estoy aquí contigo, solo es una pesadilla, no es real, por favor no llores…

Me limpié los ojos llorosos con mis mangas del piyama, luego me reincorporé a los brazos de ese Axel tan cariñoso y comprensivo conmigo, con su amigo de cama, fue uno de los momentos más felices de mi existencia.

-si quieres podemos dormir abrazados, dicen que las pesadillas no vuelven si dos personas están juntas…, o sea en este caso abrazadas.

-no Axel, no quiero incomodarte con mis brazos, gracias por preocuparte por mí

– no me incomodas, solo quiero que no tengas otra pesadilla

-bueno si insistes…

Al instante lo abracé como koala, como un niño abraza a su peluche, a su mascota, a sus padres, así fue ese cálido abrazo. Hasta el momento esa fue la noche más bonita de mi vida, durmiendo con la persona que quería, con Axel.

NOCHE 5

“La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos, el viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche…”, aquel poema de Pablo Neruda, él lo leía en voz alta, con un melodioso tono de voz que enamoraba a cualquiera que lo escuchara, así era él, tan poético y pasional en sus versos, eso era un plus que me encantaba de él y me hacía quererlo más y más.

-A quién dedicarás ese poema tan especial…

-Pues no lo sé, no sé quién será esa persona que amaré tanto, por ahora no quiero buscar el amor, solo quiero que este me busque a mí.

-seguro, pronto ya encontrarás a ese ser especial, que cada momento contigo te hará suspirar de felicidad, y cada momento no será solo un momento, sino una eternidad…

-Asu que enamorado está el muchacho, quién será esa persona tan especial que hace tus momentos una eternidad…

-No lo sé, solo sé que nada sé…

-Ya bueno, no nos pongamos en modo poéticos, llegó la hora de apagar las luces para que empiece el espectáculo

– ¿el espectáculo?

-bueno así le digo yo al sueño

-aya, ahora tú estás en modo poético y no yo

Axel con una sonrisa en los labios se despidió de mí. Tenías las ganas de decirle si podría dormir abrazado de nuevo a él, pero lo vergüenza y el “qué pensará de mí”, me lo impedían.

Esa noche no dormí, solo esperé que él se durmiera y empezara mi espectáculo deseado, la noche era joven todavía y mis pensamientos sexuales tiritaban en mi mente. Al sentir el dormido de Axel, sabía que era la hora de continuar lo que había dejado inconcluso por culpa del número equivocado, así que esta vez estaba seguro de que mi deseo se haría realidad. Entonces preparé mi mano, la acerqué lentamente al sexo de Axel, este estaba dormido en medio de la noche, reposando en el calzoncillo rojo de él, me percaté de esto en el momento en que Axel se subía su pantalón piyama. Al estar mi mano cerca al sexo de Axel, sentí el vello de su ombligo tan suave, luego deslicé mi mano hacia abajo, me choqué con el calzoncillo, lo retiré lentamente con mi mano, y de sorpresa sentí el vello púbico de Axel, fue un momento tan excitante, y con el miedo que tenía de que se diera cuenta, retiré mi mano lentamente. El corazón me palpitaba rápidamente, como un niño que tenía miedo que descubrieran su travesura, pero el deseo de seguir explorando el sexo de Axel me ganó, en seguida mi mano volvió al vello púbico de él, estaba decidido a seguir bajando para seguir descubriendo su sexo, entonces mi mano bajo lentamente y sintió el falo flácido de Axel, mis dedos contornearon su sexo, según yo para saber qué tan grueso era, y sí comprobé que era grueso a pesar de que este dormía, bajé más y más y llegué a descubrir el gran tesoro de él, sus testículos, estos estaban hinchados y lo sentí con un relieve, esto me excitó mucho y más cuando recorría suavemente desde la base de su sexo hasta sus testículos, no me pude contener más y eyaculé después de este ejercicio en el sexo de Axel, el momento fue muy placentero, esa noche mi mano conoció completamente el sexo de Axel, sin que él se diera cuenta.

NOCHE 6

Axel estaba en la ducha, y yo en la habitación, claro como debe ser, no fui a expiarlo de nuevo, porque quería revisar el celular de él, además porque ya conocía su cuerpo a vista y al tacto. Revisé su celular, no entré a sus conversaciones ya que, para mí, eso es personal y nadie debe saber qué hablas y con quien, entonces me fui a su galería, encontré fotos de él con su familia y amigos, hasta que una foto me llamó la atención, así que hice click a la imagen, fue una sorpresa lo que vi, estaba mi foto, sí mi foto, era yo en el celular de Axel, con una linda sonrisa, pero espera, que había debajo de la foto, bajé la mirada y leí “una persona muy especial”, en ese momento no sé si sentí alegría o emoción, quizás las dos emociones juntas, pero lo que si sabía es que estaba seguro de lo que vi en su celular, eso también paso a mi lista de los mejores momentos de mi existencia. Al sentir la puerta del baño abrirse y los pasos de Axel, automáticamente salí de su galería, apagué su celular y lo dejé donde estaba. Me dirigí a la cama lo más rápido que pude, ya estaba con el piyama, y cuando vi a Axel, él también llevaba el suyo.

-todavía no duermes, pensé que estabas durmiendo…

– no, todavía, lo que pasa es que no tengo sueño

– si quieres, ahora te hago caer en un sueño profundo (lo dijo sarcásticamente)

– ja ja, que chistosito resultaste…

Axel apagó la luz y se incorporó a la cama, lo veía agotado y pensativo

-en qué piensas be… Axel

-en nada, no me mires así…

– es que te veo pensativo y me preocupas, para que veas que yo también me preocupo por ti…

Tenía ganas de abrazarlo fuertemente y decirle “estoy contigo”, pero sabía que no era el momento adecuado.

-está bien Axel, solo quiero que sepas que cuentas conmigo para lo que quieras, siempre estaré allí para ti, cuando quieras y me necesites…

– gracias que bonitas palabras (en ese momento se me subieron los colores al rostro)

-no me lo agradezcas, eres un buen amigo, quizás el mejor amigo que tenga…

-A mí me gustaría ser ese mejor amigo tuyo, si me darías el honor…

-claro que si be… Axel, tú eres mi mejor amigo

-y tú también…

En ese momento sus brazos se posaron en mi espalda, sin que yo lo pidiera y deseara, sentí un verdadero abrazo de amigo, aunque sea mejores amigos, sabía que estaba escalando en el rango de la amistad, quería llegar hasta la meta, pero paso por paso era mi objetivo ahora.

Esa noche no se apoderó en mí el deseo de explorar el sexo de Alex, me conformaba con la bonita foto de mí en su celular, más me alegraba que había sido una foto bajada de mi perfil de Facebook, y no tomada por la cámara de su celular. Estaba más feliz porque esa noche nos declaramos BFF, esas cosas serían mi “almohadilla” para dormir como un bebé, como su bebé.

NOCHE 7

Sabes, te quiero confesar, que te encuentro irresistible

No dejo de pensar que haría lo imposible por estar cerca de ti

Cuando llegaste tú, te metiste en mi ser,

Encendiste la luz, me llenaste de fe,

Tanto tiempo busqué, pero al fin te encontré, tan perfecto como te imaginé…

Esa canción de Reik escuchaba mediante mis audífonos, solo la tarareaba porque no quería que Axel me escuchara cantarla, tenía mucha vergüenza. Él estaba en medio de la cama, tenía abrazando la frazada, se estaba haciendo el dormido solo para incomodarme, aprovechando que él estaba boca abajo, me puse rápidamente el piyama. Había llegado la hora de pelear con el “bello durmiente”, lo empujé con toda mi fuerza, pero él no se movía, estaba pesado, quise quitarle la sábana, pero él sonriendo tontamente la abrazaba más fuerte, como burlándose de mi poca fuerza, le jalé los pies a ver si con eso lograba sacarlo de en medio de la cama, pero tampoco se movía, mis últimos intentos para sacarlo de en medio de la cama sería, pegarle un zapatazo por las piernas o simplemente hacerles cosquillas por el cuerpo. Opté por el segundo, ya que no quería lastimar a mi Axel, por más jodido que este fuera, mis manos sintieron su cuerpo, en ese instante le hice cosquillas por el cuello, debajo de las axilas, por la espalda y plantas de los pies, Axel dando unos gritos de incomodidad, salió de la cama rápidamente

-no sabía que eras muy bueno en hacer cosquillas

-pues ahora lo sabes Axel, lo siento, es que no te salías de la cama, tengo sueño…

-Está bien, solo era una broma de mejores amigos

-si esas bromas haces con tus mejores amigos, no quiero saber qué tipo de bromas haces con tus peores amigos…

– ja ja ja, no me creas malo, no soy así con todos

– ya bueno Axel, ahora arrímate más allá que en esta cama entramos dos

-o tres también, si quieres hacer un trío

– ¿qué?

– ja ja ja, es broma, una broma de mejores amigos

– los mejores amigos no se hacen ese tipo de bromas…

– pues yo sí

– ok, haré como si no hubiera escuchado nada

– si mejor, ya que te manejas una mente muy “pura”

Si supiera, todo lo que ronda por esta “mente pura”, si supiera todo lo que hice con él mientras dormía, si supiera que estoy enamorado de él, si supiera…

Extendí la frazada lo más que pude, compartí con Axel, el chico de mi costado, mi mejor amigo, él me dio unas buenas noches y también me dio la espalda, tenía ganas de abrazarlo otra vez, pero sabía que no tendría un buen resultado haciendo esto. Me quedé dormido por un rato, y en medio de la noche sentí los brazos de Axel abrazándome por la espalda, lo que más quería hace rato, él lo hacía ahora mismo, además sentí su pecho chocar con mi espalda y su pierna encima de la mía, ¿qué estaba haciendo Axel? ¿estaba consciente de lo que hacía? ¿solo era un sueño erótico que por inercia me tenía de ese modo?, la respiración se me agitó más y más al sentir que Axel se movía contra mí, dando pequeños gemidos, sentí su sexo crecer detrás de mí, y su pierna moverse también, sentí también como me apretaba contra su pecho, mientras tanto yo disfrutaba al Axel salvaje que se movía detrás de mí, y pensaba “si así eres en tus sueños, como serás cuando estés consciente”. Axel paró por un minuto, luego dejó de abrazarme, retiró su pierna de mi pierna, se levantó de la cama, sacó un calzoncillo del cajón de su armario y se dirigió al baño. Estaba seguro de que había eyaculado y se iba al baño para cambiarse de ropa interior. Para asegurarme de esto, me levanté rápidamente y me dirigí al baño, busqué de nuevo el agujero de la vez pasada, lo encontré y puse mi ojo derecho. Estaba el allí sacándose el calzoncillo, luego vi que lo limpió con papel higiénico y lo dobló, dejándolo en la cubeta de ropa sucia, a continuación, desenrolló su prepucio y limpió con una toallita húmeda su glande, la toallita la pasó por todo su sexo, desechó la toalla y se puso el calzoncillo limpio. Me dirigí velozmente a la cama, me acosté y me hice el dormido. Axel penetró la habitación y se acostó en la cama, pero esta vez un poco más alejado de mí, para evitar lo que pasó hace minutos, un sueño erótico.

NOCHE 8

Era una noche muy, pero muy fría para los dos, sentía como Axel temblaba del frío, por ese motivo saqué otra frazada del viejo cajón de la habitación, tendí la frazada encima suya, a lo que él me dio un “gracias, lo necesitaba”, como la noche era tan fría, no podía dormir, tampoco Axel, así que nos pusimos a conversar con un tono de voz suave, me encantaba oírlo como hablaba de esa forma, como dos niños escondidos, hablando despacio para que no los encontraran.

-esta noche es la más fría, siento mis pies y manos muy fríos, como hielos

-yo también, hace tanto frío que ni siquiera me agarra el puto sueño…

-odio estas noches frías de Lima, y peor cuando amanece todo mojado

-bueno Axel, así es el clima en estas épocas, solo hay que abrigarse muy bien para no coger un resfriado

-quiero hacerte una pregunta, pero me muero de la vergüenza contigo mejor amigo…

En ese instante mi corazón se aceleró, por aquella pregunta que tenía en mente Axel, quería saberlo, y deseaba que esa pregunta sea muy íntima, solo entre nosotros, nadie más tendría que saber la pregunta.

-claro, adelante, puedes hacerme cualquier pregunta, si mil preguntas me haces, mil respuestas te daría.

-bueno que conste eh

-ok ya Axel dale

– ¿podemos dormir abrazados?, lo siento si te pregunto esto, ya no aguanto este maldito frío, mejor que se unan nuestros calores corporales, para estar más cómodos.

-no te preocupes claro que sí, ven aquí y abrázame (lo dije con una sonrisa, que él no la percató ya que estábamos en medio de la oscuridad)

Él vino lentamente, extendió su brazo y lo apretó contra mi espalda, y si tenía razón, la palma de su mano estaba helada, parecía un hielo en mi espalda.

-estás muy gélido Axel…

-sí, pero ahorita nos calentamos, ya verás…

Cuando dijo “nos calentamos”, sentí algo placentero en mi sexo, pero desvié mi mente para evitar una erección ya que estaba muy cerca de Axel. Lo sentí esta vez distinto, ya no era el Axel que me consolaba después de mis pesadillas, no era el Axel salvaje que me abrazaba por la espalda en sus sueños nocturnos, solo era un Axel muerto de frío, un Axel tratando de abrigarse en mi cuerpo, me gustaba ese Axel, me gustaba sentir su brazo apretando mi cuerpo. Unos minutos después puse mi cabeza en el pecho de él, este sí estaba caliente, escuché los latidos de su corazón, disfrutaba de cada latido que daba y quería que esos latidos fueran por mí, por su mejor amigo que abrazaba.

-se siente bien mi pecho ¿verdad?

-sí está muy cálido, lo siento si te molesta, si quieres retiro ahora mi cabeza de tu cálido pecho

-no, para nada, no me molesta, más bien me gusta, me calienta más, me siento más abrigado…

Qué bueno que a Axel le gustaba sentirme en su pecho, quizás me dio una señal de que disfrutaba de mí, de que le gustaba sentirme cerca suyo, de que estaba enamorado de mí, no quise hacerme muchas ilusiones y solo me puse a disfrutar ese momento, solo los dos en la habitación congelada. Nos quedamos dormidos abrazaditos, como dos ositos calientitos, al despertar, sentí el mentón de Axel chocar mis cabellos y mi brazo ahora estaba muy cerca de su sexo.

NOCHE 9

Lamentaba que esa noche no fuera tan fría, no me importaba el frío, con tal que Axel y yo durmiéramos abrazados de nuevo, a causa del frío por supuesto. Él todavía no llegaba, y mientras tanto yo navegaba por el mundo virtual, conversando con mis amigos, leyendo las noticias, e investigando temas que ignoraba. Apagué la laptop, me puse el piyama y decidí esperar a Axel en la cama. Eran las 11 de la noche y él no daba señales de vida, de pronto sentí unos pasos que se acercaban a la habitación, entonces me propuse asustarlo, salí de la cama de un tirón, me puse cerca de la puerta, esta estaba cerrada, de repente Axel entró a la habitación y yo lo recibí con un grito aterrador, él del miedo me tiró un puñetazo, que me hizo rebotar contra el armario detrás mío, me puse a llorar rápidamente, él reconoció mi llanto y me abrazo fuértemente.

-lo siento, perdóname, no quise pegarte…

-pues lo hiciste, solo quería hacerte una broma de mejores amigos, pero veo que tú eres un salvaje si te hacen bromas…

-no soy un salvaje, y mucho menos lo sería contigo, nunca te lastimaría así no fueras ya mi mejor amigo

-me pegaste Axel y dices que nunca me lastimarías, ¡suéltame mal amigo, suéltame…!, solo quise bromear contigo, me duele más tu comportamiento, que el golpe del puñetazo…

Axel se quedó callado, prendió la luz y vio que un hilo de sangre salía de mi nariz, él se quitó el polo nuevo que se había comprado hace una semana y me limpió la nariz cuidadosamente

-suéltame, deja de limpiarme, que yo puedo solo

-solo quiero ayudarte, déjame, aunque sea hacer eso por ti…

Lo empujé con todas mis fuerzas, mis manos empujaron su desnudo pecho, me levanté y me fui al baño, allí me lavé la nariz, la hemorragia paró, entonces fui de nuevo a la habitación. Encontré a un Axel triste, sentado en la cama sin polo, tenía la mirada fija en el suelo, al escucharme entrar me miró fijamente y me dijo:

-sé que eso no se hace a un mejor amigo, me siento el peor mejor amigo del mundo, no sé qué hacer para que me perdones…

-no hagas nada, pues puedes hacer cosas peores…

Vi correr lágrimas de los ojos de Axel, este avergonzado volteó la mirada.

-déjame decirte que mis lágrimas son de verdadero dolor, más vale llorar por dolor, que por cosas malas que hicimos, no gastes tus lágrimas de cocodrilo por favor…

Él no me contestó nada, eso me dolió mucho más que el golpe que me dio, se levantó de la cama, se puso el piyama y se acostó dándome la espalda.

-qué cobarde que eres, no me dices nada, encima me das la espalda “mejor amigo”

Él me ignoró por completo haciéndose el dormido. Me puse el piyama, saqué un colchón pequeño que estaba bajo la cama, lo extendí en el suelo, al costado de la cama de Axel, le puse frazadas y me acosté en él.

– ¿por qué no duermes en la cama?

-porque no quiero que me golpees mientras duermo…

Axel no contestó nada por un momento, hasta que me dijo:

-buenas noches

-malas noches serán para mí, salvaje…

NOCHE 10

Estábamos los dos en la cama, mirando el techo, la luz estaba apagada, se escuchaba un gran silencio. Ni uno de los dos chocamos palabras, él hacía un juego con sus manos, como para “hacer hora”, para que le diera sueño, Axel no me decía ni una sola palabra, lo sentía indiferente conmigo, ahora era el Axel fantasma, como no me dirigía la palabra, le di la espalda, al momento me dijo:

-ahora me ignoras “mejor amigo”

Yo no le respondí nada por un buen momento, hasta que me atreví a hacerlo

-con que estabas vivo, qué sorpresa

-claro estoy vivito y coleando…

– ¿chiste?

-no comentario

-clásico de tu persona…

– ¿vas a seguir así conmigo?

– ¿cómo así?

– así como estás ahora, no hemos hablado durante todo el día, y creo que no hablaremos mucho esta noche…

Axel de la impotencia de que otra vez no le contestaba, se levantó de la cama y encendió la luz.

-dime ahora, dímelo ¿a qué juegas conmigo?

– ¿jugar contigo?

– sí, conmigo pues, acaso ¿hay alguien más en esta habitación?

– claro que no hay nadie más, solo hay un salvaje gritando

– ¿así que me crees salvaje?

– sí, si te creo salvaje y mucho más…

-contigo no se puede hablar, no eres más que un mocoso de 18 años, un inmaduro, un resentidito…

-y tú eres un viejo de 20 años, un salvaje, un pegalón, un peor mejor amigo…

– ¡qué más soy!, ¡qué más soy, dime!

-eres, eres….

-eres tan cobarde, que no me lo dices…

Al escuchar la palabra cobarde, recordé la pesadilla que tuve con mi voz, con el yo mío, en ese momento salí de la cama, me dirigí al baño y me puse llorar en silencio.

– ¿estás bien?, ¡ábreme la puerta por favor!

Al no abrirle la puerta, Axel sacó la llave del baño y apuradamente abrió la puerta, al verme sentado en la taza del baño con los ojos llorosos, me abrazo y me dio un beso en la mejilla, muy cerca a mis labios.

-me siento muy dolido por lo que te dije, no sé qué me pasó, estaba lleno de ira por tu indiferencia, soy un idiota, soy un salvaje…

-está bien, no te preocupes, también es mi culpa, lo exageré todo, lo siento…

-no es tu culpa, es mi culpa, yo empecé con todo esto, lo siento, sabes que te quiero mucho…

-yo también te quiero, pero ahora no sé si mucho…

-solo me basta con saber que me quieres…

– ¿mejores amigos de nuevo? ¿borrón y cuenta nueva?

-borrón y cuenta nueva

Axel me puse de pie, nos apretamos los meñiques y nos abrazamos fuertemente, el abrazo fue tan fuerte que lo tumbé, él cayó encima de la taza del baño, y yo encima suyo. Al verlo fijamente mi cara se puso como un tomate, él notó esto y disimuló. Como eran las 12 de la noche nos fuimos a dormir, nos acostamos en la cama, él de nuevo me rodeo con sus brazos, e inconscientemente me posé sobre su pecho, sentí como su respirar chocaba con mis cabellos. Amaba mucho estar así con él, con mi Axel.

NOCHE 11

Me desperté sudando, tenía la espalda mojada, me hubiera caído a pelo que alguien hubiera dicho “a este chibolo le suda la espalda”, entonces me levanté cuidadosamente para no despertar a mi “bello durmiente”, me puse las pantuflas, saqué un polo del armario de Axel, agarré uno blanco, para sentirme más fresco, fui al baño y me cambié. Al entrar a la habitación, vi a Axel muy tentativo, muy guapo, en la posición que estaba me mataba, tenía ganas de acostarme lentamente encima de él, tocar con mis manos su pecho, luego bajar cuidadosamente y despertar su sexo, con su sexo despierto le haría una felación profunda, introduciría su sexo en mi boca, lentamente, luego desenrollaría su prepucio con mis dedos, cuidadosamente jugaría con sexo como jugaría como un juguete, un juguete sexual para mí, solo para mí, le quitaría el piyama rápidamente, besaría su pecho, sus brazos, cuello, su vientre, y sobre todo su boca con furia y mucha pasión. Luego de pensar en todo esto, mi sexo se despertó, entonces salí de la habitación para que mi sexo de nuevo durmiera, una vez que durmió, entré a la habitación, me acosté cuidadosamente para no despertar a Axel, por fin logré estar en la cama al costado de mi “juguete”. Me quedé pensando, pensando en sexo para ser más asertivos, de pronto me percaté, que Axel introducía su mano en su sexo, y lo rascaba, al retirar su mano, vi erecto su sexo, este había agarrado un tamaño considerable. Se me apoderó el deseo de tocar su sexo de nuevo, pero me aguanté, no quería correr el riesgo de nuevo. Lentamente vi como el sexo de Axel se encogía, al encogerse por completo su sexo, él volteó lentamente, quedado boca abajo. Luego de unos minutos, sentí un movimiento al costado mío, era Axel, este estaba follando al colchón, lo follaba como si follara a una persona, como si entraría a un cuerpo, y para mi sorpresa, él estaba follando el colchón como si me follara a mí, estaba pensando en mí, cuando se sobaba contra el colchón decía mi nombre, “Oh, oh, sí, oh, sí, sí, sí, muévete así…” Al escucharlo me excité tanto que tenía ganas de decirle “aquí estoy, aquí estoy bebé, sí, sí fóllame a mí, oh, sí, oh, sí, aquí estoy para ti”, todo esto lo dije en mi pensamiento. Axel paró, esperaba que se levantara, para que se cambiara en el baño, y así poder expiarlo, me qué dormido esperando a que se levantara.

NOCHE 12

– ¿tienes sueño?

-no, ¿tú?

-tan poco

– ¿tan poco o tampoco?

-tampocooo

– ¿por qué no tienes sueño?

– no sé, pregúntaselo a mi cuerpo

– ¿y cómo le pregunto a tu cuerpito?

-pues preguntándole pues niño

-ok viejo

-no me digas así, no soy un viejo, solo te llevo por 2 añitos

-ok lo siento bebito

Axel se puso colorado, lo noté porque la luz estaba encendida

– ¿me parece o alguien se ha puesto rojito?

-te parece no más

-no, no me parece porque lo estoy viendo

-ya ok, déjame de mirarme y mira lo que tanto te gusta mirar

Si él supiera que lo que tanto me gusta mirar, era a él, mirarlo mientras dormía, mirarlo en la ducha, en todo momento…

-mejor no te miro, no vaya a ser que me puñetees de nuevo

-volvió el exagerado…

-solo un ratito, ya se fue ya

-que se vaya muy lejos el resentido

– ¿por qué te pusiste rojo?

– pues… porque me dijiste bebito…

– ¿y?

-pues no sé, es que mi mamá solo me dice eso, y me sentí raro cuando me lo dijiste tú

-ah ok, entonces ya no te digo bebito y te digo viejo de ….

-prefiero que me digas bebito ok

-okeeyy

-ya me dio sueño, hasta mañana

-hasta mañana bebito

Al decirle esto, le di la espalda, deseaba que de nuevo me abrazara y se moviera salvajemente contra mí, como las noches pasadas, pero no, Axel también me dio la espalda, el deseo de abrazarlo de nuevo se apoderó de nuevo en mí, tenía más confianza después de todos los abrazos que nos habíamos dado, entonces me volteé hacia él, y lo abrace.

– ¿qué haces?

-abrazándote, lo que pasa bebito es que tengo frío…

-no me digas excusas tontas, si quieres abrazarme solo abrázame

– ¿seguro que quieres que te abrace?, si quieres ahoritita retiro mis brazos

-no, no lo hagas, me gusta que me abraces, descuida…

En ese momento Axel se volteó hacía mí y también me abrazo, de nuevo mi cabeza inconscientemente fue a parar en el pecho de Axel, parece que mi cabeza ya se había acostumbrado a este cálido lugar.

-tun tun, tun tun

– ¿qué es eso?

-así son los latidos de tu corazón

– ¿y cómo son los tuyos?

Agarré la cabeza de Axel y lo puse encima de mi pecho, al lado de mi corazón, puse a mi “corazón” en mi corazón.

-bum bum, bum bum

– ¿así late mi corazón?

-sí, así late tu corazoncito

¿por qué te gusta que te abrace Axel?

-no lo sé, solo me gusta que lo hagas

¿y a ti por qué te gusta abrazarme?

-no sé tampoco Axel, solo me agrada apretarte fuerte con mis brazos hasta dejarte sin aliento

Le mentí, si sabía porque lo abrazaba, me gustaba sentirlo cerca mío, sentir su respirar, sentir el calor de su cuerpo mezclarse con el mío, me gustaba hacer con él un solo corazón. Así abrazaditos los dos nos quedamos bien dormidos, esta vez él durmió en mi pecho, al despertar, él seguía allí como anoche, entonces aprovechándolo tan cerca de mí, le di un beso de buenos días en los cabellos.

NOCHE 13

-mira lo que te compré, está bonito verdad

-oh me encanta, gracias Axel

Era un polo mangas largas que me había comprado, en el estampado decía “I love hugs”, rápidamente me acordé de la noche anterior.

-buena memoria tienes al momento de elegir y comprar regalos verdad

-claro, para que veas que no se me olvida y escapa ningún detalle

-ok elefante

-ok osito

– ¿osito?

-bueno a los osos les gusta los abrazos, de ahí viene la frase “abrazo de oso”, y en tu caso como eres pequeño, te cae a pelo “osito”

-así que mi mejor amigo resultó muy inteligente…

-por supuesto, para que veas la calidad del producto…

Apagamos nuestros celulares, también la luz, Axel se acostó primero en la cama, o tardé ya que me duché y me puse el piyama, al salir de la ducha, entré a la habitación y al acercarme a la cama él me dijo:

-qué bonito te queda mi regalito…

Le respondí con una sonrisa y me acosté al lado suyo. El deseo de abrazarlo como de costumbre me rondaba por la mente, como él ya me había dado el permiso de abrazarlo, lo abracé contra mi pecho.

– ¡caramba!, ¿tan deprisa?, aunque sea avísame para respirar, antes que me asfixies osito…

-acaso no has leído lo que me compraste elefante…

Dejé de abrazarlo, esta vez mi mano se posó en su pecho, y él me rodeó la cintura, nos miramos fijamente en medio de la oscuridad, y sin mi permiso, él me besó lentamente, dando el primer paso, sentí esos labios deseados, esos labios que antes ya había besado con la punta de mis dedos, sí, eran esos mismos labios que ahora me besaban, sus labios eran tan suaves al tocar los míos que me agradaba sentirlos. No sé cómo hizo Axel para abrirme la boca con sus labios, al instante metió su lengua e mi boca y buscó la mía, esta sin hacerse derogar la aceptó y las dos se conocieron por primera vez. Axel me mordió el labio, me gustaba como lo hacía, sentía sus dientes aplastar mis labios, era un dolor placentero. Eso fue el recuerdo más grande de mi primer beso. Al sentirse excitado Axel, se subió encima de mí, sentí su pene erecto chocando contra el mío que aún dormía, me besó lentamente el cuello, jugaba en mi cuello con su lengua, me besó por toda la cara, hasta por las orejas y la nariz, era grande el deseo de sentirme con su boca. Me quitó el polo de manga larga que me había comprado, frotó con sus manos suavemente mi pecho y vientre, luego sentí su boca besar mi pecho, sentí como jugaba con mis tetillas, y yo daba pequeños gemidos de placer, el placer que con su boca me daba el Axel pasional. Al quitarme el pantalón piyama le dije:

-muy rápido bebito, no te apresures

-es que me muero por sentirte, me muero por penetrarte, por estar dentro tuyo…

-ni siquiera eres mi enamorado, y ya quieres hacer esas cosas, yo no soy un chico de choque y fuga para que lo sepas

– ¿entonces que somos?

-por lo que tengo entendido somos mejores amigos…

-quiero ser mucho más que tu mejor amigo, quiero, quiero ser…

-dímelo Axel, dímelo…

-quiero ser tu enamorado, quiero estar contigo, quiero ser yo que te bese, quiero ser yo el que te toque, quiero que seas mi chico, quiero que seas la persona con quien despertar cada mañana …

-ya has dicho todo lo que quieres, pero falta la pregunta para ser todo lo que me has dicho

– ¿quieres ser mi enamorado?

-ummm, no sé, voy a pensarlo, mañana te digo la respuesta…

-no, no quiero esperar hasta mañana, quiero saberlo hoy, ahora, y en esta cama

-la respuesta es… sí, claro que sí, quiero ser tu enamorado, quiero ser tu osito cariñosito, quiero ser al que beses, quiero que seas tú con quien despierte cada mañana

Al escuchar esta respuesta, Axel me besó de nuevo abrazándome, esta vez lo sentí más y más vivo que antes, respetó la decisión de todavía no tener sexo, y así fue, me puse el polo de mangas largas que me regaló y me subí el pantalón piyama. Ahora sí con todo derecho lo abrazaría, sin pedirle permiso, ni buscar pretextos porque era mi enamorado.

-bueno amorcito, ahora que somos enamorados ven aquí conmigo, abraza a tu lindo osito y bebito, ven aquí a mi lado, quiero que durmamos abrazaditos, pon tu cabeza sobre mi pecho, quiero que estemos así hasta el amanecer.

NOCHE 14

Antes de acostarnos, fuimos los dos al baño, cerramos la puerta a pesar de estar los dos solos, nos desnudamos, ahora si vería su sexo más cerca, nos vimos de arriba para abajo, al momento nuestros sexos despertaron, para quitarnos la calentura del momento, nos metimos a la ducha, cerramos la cortina para que el agua no saliera, Axel puso encendió la terma para hacer el momento más placentero, abrió la llave de la ducha y sentimos como el agua recorría nuestro cuerpo, era tan tibia, que la disfruté mucho, llegó el momento de enjabonarnos y le dije:

– ¿puedo bañarte yo, esta vez?

-claro que si amor, las veces que quieras puedes bañarme

Entonces agarre él jabón, lo froté con mis manos y con las manos llena de espuma sobé el pecho de Axel, tenía celos que el jabón lo hiciera por mí, sobé y rasque su pecho.

-suave mi amor, no me arañes

Sobé cuidadosamente su pecho para no hacerle daño con las uñas, sobé sus brazos y cuello, llegó el momento de sobarle la espalda, así que le dije que se volteara, al voltearse, froté de nuevo mis manos con jabón y sobé su espalda cuidadosamente sin arañarlo

-tienes muchos lunares en la espalda Axel, son tan provocativos

-no me había dado cuenta, mis ojos no llegan hasta allí ja ja ja, así que trátalos con cariño ya que tengo ojos en la espalda…

-por supuesto bebé.

Besé con mucha pasión cada lunar que tenía. Había llegado la hora de lavarle su sexo, entonces me quedé un rato sin hacer nada.

– ¿qué pasa, por qué no me sigues bañando?

-es que ahora me toca lavarte el sexo

– ¿y?

-me da vergüenza lavártelo

-no sientas vergüenza en tocarlo, recuerda que es tuyo también

-entonces… ¿puedo lavarte el sexo?

-claro, eso no se pregunta, puedes lavarlo todo lo que quieres, hasta comértelo si deseas…

-no me digas eso Axel, solo te estoy bañando

-ok mi amor, lo siento, bueno solo lávalo

Al tener el permiso de mi enamorado, agarré su sexo con la punta de mis dedos, desenrollé su prepucio suavemente para no lastimarlo, me saludó su glande e inmediatamente le devolví el saludo cubriéndolo con espuma de jabón que tenía en las manos, al frotar su sexo, este se elevó inesperadamente como saludándome, al momento sentí que el mío se elevaba, pero lo contuve entre mis piernas.

-despacio bebé, despacio, no quiero eyacular en el baño, ni mucho menos en tu cara

-no estamos teniendo sexo para que eyacules…

-es que a mi pene le agrada sentir tu mano, y tanto le vas a agradar que va a vomitar de placer

-no te pongas mañoso Axel, solo lo estoy enjabonando

-está bien, pero enjabónalo despacio por favor

Terminé de enjabonar su sexo, ahora tocaba sus piernas y pies, mis manos resbalaban por sus bronceadas piernas, sentía sus músculos de sus piernas tan marcados con mi tacto. Al terminar de enjabonar sus piernas y pie, faltaba enjabonar una parte.

-ahora te falta enjabonar mi recto bebito

-no me hables melodiosamente, que no lo haré, en esa parte solo entras tú, yo paso bebé

-está bien corazón, yo lo hago por ti

Al terminar de enjabonar su recto, me pidió que lo enjuagara, eso si acepté, entonces abría la llave de la ducha

-¡ay, ay, que frío amor!

-lo siento bebé me olvidé de encender de nuevo la terma

-enciéndela rápido por favor, que me muero de frío corazón

Al instante encendía la ducha y lo abracé con mucha fuerza.

-discúlpame bebé, no quería que te peles de frío por mi descuido

-no pasa nada bebé, aunque sea gané un abrazo tuyo en la ducha

Mientras caía el agua tibia de la ducha, yo iba enjuagando su cuerpo, primero su pecho, segundo los brazos y las piernas, y por último su espalda y sexo, él se enjuago el recto. Axel ya estaba limpio, ahora él tenía que bañarme. Él fue más creativo, mientras me sobaba el pecho, formaba corazones con la espuma, luego la espalda, los brazos, el cuello, las piernas y el sexo.

– ¿puedo lavarte el recto?

-claro bebé, recuerda que también es tuyo

-gracias bebé, justo quería conocerlo, antes de entrar en él

Lo dedos de Axel entraron en mi recto enjabonados, mientras lo sobaba, sentía un placer que llegó a excitarme.

-despacio corazón, despacio…

-está bien, solo lo estaba dilatando

– ¿dilatando?

-sí, dilatando

No dije nada, solo disfrutaba como Axel dilataba mi recto. Me enjuago tocándome todo el cuerpo, amaba cuando hacía eso, al terminar de enjuagarme me dijo:

-nos falta lavarnos la cabellera

-verdad, lo habíamos olvidado

Axel agarró el shampoo y me echó un poco en la cabeza

-cierra los ojos

Cerré los ojos y él empezó a sobarme y rascarme la cabeza, sentía que mis cabellos lo aceptaban, luego me enjuagó con el agua tibia que salía de la ducha, yo también le lavé el cabello, esta vez fui yo el creativo, ya que mientras le sobaba los cabellos, le hacía peinados graciosos.

-con que te divierte jugar con mi cabello

-ja ja ja amor, te ves tan gracioso…

Le enjuagué el cabello suavemente, respetando cada pelo de su cabeza, al finalizar, quedamos los dos limpios, Axel se me acercó y me dio solo un besito, o sea un piquito.

Nos vestimos en el cuarto, ya no tenía vergüenza de que me viera en calzoncillos, si ya me había visto desnudo.

-te invito a mi cama baby

– ¿mi cama?

-nuestra cama baby, solo de los dos

Yo no quería ir, así que él se acercó a mí, me tomó de las manos y me dijo:

-no tengas miedo, no te tiraré un puñete, ni te forzaré a hacerlo…

Cuando dijo la palabra “hacerlo”, mis piernas empezaron a temblar, así que él empezó a acariciarlas. Entonces acepté ir a la cama con él, tenía tanta fuerza que me cargó con sus brazos y me echó lentamente en medio de la cama. Al instante se desnudó y al momento que se iba a quitar el calzoncillo le dije:

-no, no te lo quites todavía

-está bien mi amor, como quieras…

Él se echó encima de mí me miró fijamente y me empezó a besar, lo sentía encima de mí, gustaba mucho que estuviera así, entonces lo abracé por la espalda, sus lunares fueron testigos. Tan pasional fue ese beso, que sentí crecer su sexo en mi vientre, este me apretaba, pero me gustaba. Sus manos empezaron a acariciarme el rostro, luego el pecho y las piernas.

-quiere hacerte el amor, pero no lo haré si no lo deseas, no quiero forzarte…

-tengo miedo Axel, nunca he hecho esto con nadie…

-está bien, si no quieres tener intimidad conmigo lo comprenderé

-si quiero Axel, quiero que seas mi hombre, pero no sé qué me pasa, tengo miedo…

– amorcito, ¿quieres hacerlo sí o no?, lo siento si te pregunto así de golpe, no encuentro otra manera

-sí, sí quiero mi amor

Entonces yo decidido, lo acosté, como estaba con calzoncillo, acerqué mi cabeza a su sexo, primero lo toqué y luego lo besé, al jugar con su sexo con mi boca, este se despertó, agarró un tamaño considerable, así que lo mordí por medio del calzoncillo.

-ouch bebé, así no, no lo muerdes, trátalo con cariño

-disculpa es que quería sentirlo entre mis dientes

-si quieres sentirlo más, entonces hazme una felación profunda osito…

Con la orden de Axel, le bajé el calzoncillo y estaba de nuevo ahí el monstruo saludándome.

– ¿tienes preservativo?, quiero uno con sabor fresa

Axel se levantó y buscó entre sus cajones, para mi nuestra mala suerte no encontró ni siquiera uno.

-lo siento cariño, no tengo…

-bueno Axel recuerda que “si no hay globo, no hay fiesta”

-si quieres puedo ir a la farmacia y comprarte una caja de preservativos de todos los colores y sabores…

-no bebé, no quiero que salga y me dejes solito…

-está bien amor, como tú digas

-por hoy día me quedaré con las ganas de comerme “mi paleta de fresa”

-solo por hoy día cariño, ya mañana te comes con todos los sabores…

-me siento raro hablar de esa forma, parezco una puta…

-ja ja ja, ok dejaremos de hablar así

-ok corazón

Axel se vistió rápidamente y vino a la cama conmigo, nos abrazamos y besamos, cambiábamos de posición, primero yo encima de él, luego él encima mío.

-esto solo es un intro de lo que te voy a hacer en la cama mi osito cariñosito

-espero eso, mi salvaje…

-ahora te voy a demostrar lo salvaje que soy contigo en la cama

Hicimos todo esto hasta quedarnos dormidos, a día siguiente salimos a desayunar como dos enamorados, él compró la caja de preservativos, estuvimos todo el día en la calle, esperando la noche, una noche tan deseada por los dos.

NOCHE 15

Llegó la esperada noche para nosotros, nuestro momento tan esperado desde que dormimos juntos se haría realidad. Ya no tendría que esperar que él se durmiera para tocarlo, ni él tenía que tener sueños eróticos conmigo ya que los haría esa noche realidad.

-Antes que tengamos intimidad, quiero que sepas algo…

– ¿qué cosa quieres que sepa?

-cuando me tocabas el sexo mientras según tu creías que dormía lo sabía, te sentía tocarlo con la punta de tus dedos

-qué vergüenza Axel, qué vergüenza que sabías lo que te hacía en medio de la noche, ¿y por qué no me lo decías?

-pues porque me gustaba lo que hacías con mi sexo, ah y también sentí el beso de tus dedos en mis labios…

-me estoy poniendo rojo de la vergüenza

-no te preocupes mi amor, no me incomodé, solo disfrutaba el momento

-Axel y para que sepas, una noche tú me abrazaste por la espalda, pusiste tu pierna sobre la mía, y acercaste tu sexo erecto contra mí, luego te moviste dando gemidos de placer, o sea te adelantaste…

-no sigas contándome lo que hice, ahora yo estoy poniéndome rojo de la vergüenza

-y luego una noche te pillé follando al colchón diciendo mi nombre…

-ja ja ja, por favor basta

-lo que quiero saber, es que todas esas cosas ¿lo hacías despierto o en tu dormido?

-no voy a mentirte, la verdad lo hacía en mi dormido…

-ja ja ja lo sabía picarón

– ¿hay algo más que hiciste que no sepa?

-bueno, sí

– ¿qué hiciste?

-una noche mientras te bañabas, te espié por un agujero, fue la primera vez que te descubrí desnudo…

-asu, no pensé tanto de ti, ¿qué más hiciste?

– cuando no estabas en la habitación, agarré tu celular, entré a tu galería y vi una linda foto mía que decía: “una persona muy especial”

– ¿qué, hasta eso hiciste?

-sí corazón, perdóname…

-se suponía que eso era personal, iba a ser una sorpresa para ti, pero bueno… ya no te preocupes, no estoy molesto contigo mi amor

-gracias mi amor, por eso te quiero, eres muy comprensivo

-bueno amor, por favor no vuelvas a tocar mi celular sin mi permiso, disculpa que te hable así corazón, pero soy de las personas que no les gusta que le revisen sus cosas, quiero que en nuestra relación haya confianza, una confianza mutua, espero que me entiendas

-claro que te entiendo Axel, ok está bien, así será de ahora en adelante

-qué bueno que me entiendas, gracias por eso corazón, te quiero

-yo te quiero más

-yo más

-no, yo más

Después de tanto rato de pelear, él me besó para callarme, en ese momento nuestras temperaturas subieron, Axel me tomó en sus brazos y me cargó de nuevo, me llevó a la cama y me dijo:

-esta noche quiero hacerte feliz

Esta vez, yo tomé la iniciativa, al notar que sus músculos y cuerpo resaltaban en su camisa, entonces desabotoné lentamente su camisa, me excitó mucho al verlo con el torso desnudo, le desabroché la correa, le bajé el pantalón y besé su “big dick”, este se despertó de inmediato, le quité el calzoncillo despacio, muy despacio, él disfrutaba mucho de esto. Axel me desnudó de inmediato, ya que estaba con buzo, me dejó completamente desnudo en la cama, luego él se echó encima de mí, nuestros sexos chocaron al instante

– ¿preparado para la acción bebé?

-claro que sí mi amor, antes déjame ponerte un preservativo…

-ok osito, ¿qué sabor quieres? ¿de qué sabor quieres que sea tu rica paleta?

-esta vez quiero que sea de naranja…

 

-ok, así será, tendrás tu paleta de naranja

Axel buscó el preservativo de naranja en la caja de los preservativos, hasta que lo encontró, me lo dio y verifiqué la fecha de vencimiento para ver si estaba todo en orden, y sí, todo estaba en orden, entonces se lo coloqué con cuidado, para que el preservativo no se dañe, este entró perfectamente. Introduje su sexo en mi boca, lo sentí duro y grande perderse en mi boca, rodeaba mi lengua en su sexo, este salía y entraba en mi boca, por fin tenía mi “paleta de fresa” en mi boca, llegó un momento en que le hice una felación profunda, sentí su vello púbico chocar mis labios, estaba atragantado por su sexo, era tanta la presión en mi boca, hasta que no aguante más y la saqué de inmediato

-ufff, ya me ahogaba con tu sexo en mi boca

Luego vino la parte que me dio miedo, pero a la vez curiosidad, ¿Qué se sentirá tener sexo con un hombre, con Axel?, él me brindó un preservativo de látex y yo se lo puse en el sexo.

– ¿estás seguro de hacer esto?

-claro que si Axel, quiero tener sexo contigo bebé, quiero sentirte dentro mío

Entonces Axel abrió mis piernas, dilató mi recto con sus dedos, luego de un largo rato agarro su sexo y me lo introdujo en mi recto, al momento que su sexo estaba en la mitad de mi recto, sentí dolor, como si atravesaran un palo por mi recto.

-despacio, despacio bebé que me duele…

-okey, bebé, okey

-¡retíralo, retíralo!

Axel retiró su sexo de mi recto, sentí un gran alivio y a la vez un gran vacío.

-lo siento Axel, es que es mi primera penetración, me dolía mucho…

-te comprendo, siempre es así la primer vez, luego ya te acostumbrarás y te apuesto que te gustará

-espero eso bebé, espero sentirte sin dolor, solo con placer…

-así será mi amor, por ahora te dilataré más el ano, para que cuando entre disminuya tu dolor y te acostumbres a tenerme dentro tuyo, pero si quieres te lo dilato con mi lengua…

-no Axel, he leído que es peligroso hacer esa práctica, solo dilátamelo con lubricante

-como quieras osito

Él sacó lubricante de su cajón, se puso mucho de esto en sus dedos, luego me penetró con ellos. Sentí una rara sensación en mi recto, sus dedos entraban y salían, me hizo recordar él hizo lo mismo al momento de lavar mi recto, lo recordé mucho por el placer que sentí en ese momento y sentía ahora mismo. Después de 10 minutos de hacer este ejercicio, Axel volvió dentro mío, esta vez lo sentí entrar más suave y resbaladizo, entró sin problema, entró en mí completamente, al sentirlo dentro mío dí unos pequeños gemidos de placer, el placer era más intenso a medida de que él entraba y salía rápidamente, lo tuve dentro mío por mucho tiempo, cómo él estaba encima mío, me miraba fijamente, como disfrutando que me atravesara, me daba muchos besos, la posición en la que estábamos se la permitía. Axel paró luego de un largo tiempo, al instante sentí una presión en mi recto, Axel había eyaculado dentro mío.

Después de esto, él salió de mí cuidadosamente, el memento me agradó bastante que quería sentirlo de nuevo, sentir lo que sentía hace un momento. Axel se retiró el preservativo, se limpió suavemente su sexo y se acostó conmigo.

-cierra el paraíso bebé, todavía no voy a entrar, dile que me espere

Cerré mis piernas vergonzosamente, no sé porque tenía vergüenza si estaba con mi enamorado.

-¿y te gustó lo que hicimos?

-al principio no Axel, luego sí, me sentí en las estrellas…

-¿quieres hacerlo de nuevo? ¿quieres sentirte de nuevo en las estrellas?

-claro amor, quiero que seas salvaje conmigo…

-ahora sí soy un salvaje, y te lo voy a demostrar osito

Axel se puso en posición para recibirme, sacó otro preservativo y se lo colocó inmediatamente, este era uno color rojo, pero no de fresa. Esta vez él estaba echado en la cama.

-estoy listo mi amor, vienes aquí y te sientas suavemente encima mío, ¿te parece?

-me voy a sentir atravesado bebé…

-claro esa es la idea, esta noche yo seré tu caballito y tú el jinete que lo montes

-¿esa es una posición?

– ja ja, claro que sí, se llama la posición del caballo y su jinete, lo aprendí en el “Kamasutra Gay”

-asu bebé ya te estabas preparando

-para que veas bebé, el hombre que tienes

– ¡silencio caballito!, tu jinete te va a domar y si no te portas bien, tu jinete te va a castigar

-castígame todo lo que quieras, soy tu caballito, tu caballito fiel…

Me senté suavemente en el sexo de Axel, él retorcía la cara de placer cuando entraba, hasta que por fin llegué a estar sentado por completo en su sexo

-ahora sí, mueve a tu caballito, que quiere correr…

Presioné el pecho de Axel con las palmas de mi mano, para sentirme más seguro, entonces empecé con la acción, subía y bajaba, primero lentamente y después rápido, quería volver loco de placer a Axel, pero paraba de vez en cuando, para que él no acabara en mí, quería que el placer sea prolongado, quería sentirlo moverse dentro mío por mucho tiempo, si era posible, hasta el amanecer.

-sí, así bebé, así, muévete rico…

Me desbordaba del placer con unos gemidos, que primero fueron suaves y luego más fuertes, que él me tapaba la boca. Me aburrí de esta posición y paré

-¿qué pasa amor, por qué paras?

-ya me aburrí de esta posición, ah ¿y por qué no te vienes?

-bueno cambiaremos de posición, lo que pasa es que el preservativo que uso contigo tiene retardantes, hace el placer durar más

-aya que bueno Axel, quiero sentirte por mucho tiempo, ahora demuéstrame más de lo que aprendiste en tu Kamasutra Gay

-Ok bebito, ahora abrázame por el cuello fuértemente

Lo abracé fuertemente, de inmediato él se levantó, me agarró de la espalda, al estar él parado y tenerme de esa posición, me empezó a elevar por el aire subiendo y bajando, me sentí una ave que volaba pero al mismo tiempo que descendía de los aires.

-¿te gusta así mi amor, te gusta?

-sí Axel, sí, sigue así, sigue…

Llegó el momento en que mi peso le ganaba, entonces me recostó contra la pared, allí tenía más seguridad, ya que no podría caerme, me apretó contra el muro y se movió salvajemente, mi espalda sentía el frío de la pared a medida que la iba raspando. Al sentir el elevado placer mis piernas inconscientemente lo rodearon, lo apreté con mis piernas como queriéndolo sentir por completo.

-no pensé que eras tan salvaje en el sexo

-sí bebé, contigo hago lo que tú quieras

Nos cansamos de estar contra la pared y cambiamos de posición,  hicimos la posición del “perrito”, esta no me gustó mucho ya que era clásico, solo sentía su sexo y no su cuerpo, lo que me gustaba del sexo era sentir su cuerpo por completo.

-hazme la posición que me hacías en tu dormido corazón

-claro, a tus órdenes mi jinete

Entonces se puso detrás mío, separó mis nalgas para entrar, esta vez lo sentí más placentero que la primera vez que me hizo esto, me abrazó contra su pecho y e nuevo se movió, primero suave y luego con más fuerza, a medida de que Axel entraba dentro mío, mis manos apretaban las sábanas para desfogar mi dolor y él apretaba su mano contra mi cuerpo. Luego me besó por el cuello y la espalda, con su lengua dibujaba corazones en mi cuerpo, Axel paró y me cambió de posición, esta  vez me puso boca abajo, sacó una 2 corbatas de su armario y me las ató a las manos con la cabecera de la cama.

-así no escaparás de mí osito

Al estar atado de manos, Axel besó mi espalda y antes de entrar a mi ano, frotó su sexo con mis nalgas, como preparándome de lo que me iba a hacer. Cogió su sexo y me lo introdujo, esta vez si me dolió más porque lo hizo rápidamente, grité al instante. Luego él me abrazo, sentí sus manos en mi pecho y comenzó a penetrarme salvajente, introduciendo y retirando su sexo a gran velocidad, amaba que hiciera esto conmigo, su osito, estuvo así por una largo tiempo.

-no pensé que tan rico ibas a estar mi amor

-y yo no pensé que lo harías tan rico bebé

-dime que te gusta, por favor dímelo

-no hace falta que me lo pidas porque la verdad me encanta amor…

-amor prepárate

-¿para qué?

-para mi venida

-oh bebé, dale, vente todo lo que quieras…

Axel se detuvo y de nuevo sentí una presión en mi recto, sabía que había eyaculado dentro mío otra vez, él retiró su sexo suavemente de mi recto, como despidiéndose, se quitó el preservativo con papel higiénico y lo desechó al instante

-Axel hemos durado tanto que son las 3 de la mañana

-bueno mi amor, llegó la hora de dormir osito, ven abrázame, hoy quiero que despertemos desnudos en la cama

Lo abracé, mi brazo ya sabía donde ir y mi cabeza ya conocía su lugar cálido. Antes de dormir le dí un beso de las buenas noches. Dormimos así toda esa noche, al despertar mi mano estaba en su pecho y su brazo sobre mi espalda.

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