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Relatos eróticos Marqueze. El Sexo que te gusta leer.

por Janinho

Mi adorable novia Virginia acompañó a doña Pilar, la dueña de la tienda de moda, a dar una charla en la escuela de más prestigio de la ciudad. Se trata de un centro privado, sólo para ricos. Mi novia se vistió para la ocasión y la verdad es que realmente parecía una colegiala: blusa blanca con corbata roja, faldita plisada de cuadros, muy corta, medias blancas con unos lacitos hasta la rodilla  y zapatos de tacón alto. Dos coletas con dos lazos redondeaban el conjunto, así como las mejillas coloreadas. Cuando la vio doña Pilar le dijo, admirada y orgullosa de ella, que podría pasar por una alumna.

Al llegar al jardín ya en la escuela, los alumnos mayores que vieron a mi novia, no le quitaban los ojos de encima. Las alumnas, que vestían uniforme azul oscuro, con falda corta y calcetines blancos, también admiraban sorprendidas a Virginia:

- Qué bonita es la chica nueva!

- Oye, tú, cómo te llamas? Quieres ser nuestra amiga?

- A qué clase vas? Quisiera sentarme contigo, guapa!

Mi Virginita se divertía con la confusión de los chicos y chicas.

- Señora, su hija no viste el uniforme de la escuela! – dijo el conserje en la puerta de entrada al edificio.

- No, no, je, je, no es mi hija! Somos las señoras que venimos a dar la conferencia sobre el mundo de la moda actual – contestó doña Pilar.

- Ah, perdone, es que al ver tan joven a su compañera, pensé…

- No pasa nada, es normal, caballero. Ella es muy joven y bonita. Y muy preparada!

- Las acompaño para que hablen con el director.

- Muchas gracias, es usted muy amable.

- Pasen, pasen, por aquí.

Cuando Don Sánchez Lugón vio a doña Pilar y a mi Virginia, las saludó muy cordialmente.

- Son ustedes muy elegantes. Se nota que dominan todo el tema de la moda. Muchas gracias por su visita, es un placer! Gregorio, yo mismo acompañaré a estas damas a la clase dónde las esperan. Por favor, señoras, delante mío, por aquí – dijo amablemente el director, colocándose tras las dos mujeres para poder admirar su culo de manera disimulada.

- Señor García Vergatti, estas son las señoras de la tienda de moda para la conferencia.

- Hola, señoras, bienvenidas! Huy, yo habría pensado que tú eras una alumna, que joven! Entren, entren, por favor! Miren, esta clase es de los que están estudiando para ser grandes sastres, modistos, etc. Ya están en el último curso, son los mayores de la escuela. Piensen que nuestros alumnos son los que salen mejor preparados del país! Sólo hay varones, puesto que en nuestro centro no mezclamos chicos con chicas. Están en clases separadas para que no se distraigan.

El director presenta a las conferenciantes: – Bueno, queridos alumnos, aquí tenemos a la Señora Pilar Remuelgo y a la señorita Virginia Ibars que os van a dar la conferencia más importante de este curso y de vuestra carrera.

- Buenos días, señoras! – corean todos los alumnos al unísono.

- Buenos días, chicos! – contestan las dos mujeres. Mi novia estaba sorprendida de lo bien educados y guapos que eran los jóvenes estudiantes.

- Que majos que son todos! – dice en voz alta doña Pilar.

El profesor dice: – Señora, señorita, disponen ustedes de las modernísimas pizarras digitales para su conferencia. Asimismo tienen para ustedes estas sillas aquí delante para que se sientan muy cómodas. Alumnos, atención, debéis tomar apuntes y al final habrá un turno para que preguntéis todo lo que se os ocurra. Relacionado, claro está, con el tema de la conferencia. Cuando ustedes deseen, pueden comenzar.

- Bueno, espere, espere, señor García Vergatti, que quizá las damas quieran tomar algo antes – dice amablemente el director.

- Uy, pues la verdad, me vendría muy bien un café! – contesta doña Pilar- Y si pudiera ser con unas pastas, todavía mejor!

- Por supuesto, señoras, me acompañan a mi despacho y desayunan ustedes tranquilamente!

- Pero se nos haría muy tarde! Qué te parece, Virginia, si empiezas tú la charla, y luego vengo y continúo yo?

- Sí, mejor, doña Pilar, porque he quedado a comer con mi novio y no querría hacerle esperar.

- Pues ya está, muy bien. Usted, señora, me acompaña y la joven puede empezar la conferencia. Venga, venga, por aquí, delante mío, por favor.

- Virginia es una joven muy preparada y muy inteligente. No se preocupe, señor director, que hará una conferencia perfecta.

- No, si no me preocupo, no. Se la ve muy niña, casi como una de nuestras alumnas mayores, pero seguro que lo hará muy bien. Pase, pase – dice el director sin quitar los ojos de encima a doña Pilar, muy guapa y elegante.

En la clase, Virginia se sienta delante de los alumnos. Enseguida algunos empiezan a sonreír y abrir los ojos como platos porque, al sentarse, mi novia no puede evitar mostrar por un momento sus braguitas ante todos. – Vaya – piensa- me parece que me pasé con esta falda tan corta! Pensé que me sentaría tras una mesa!

El profesor, que también ve las bragas de Virginia y no puede evitar mirar los muslos de mi novia alza la voz ruborizado: – A ver, atención y silencio, chicos. No querría suspender a ninguno!

Enseguida, Virginia cruza las piernas y así evita enseñar más de la cuenta, aunque, claro, muestra completamente sus bonitos muslos. La verdad es que Virginia da una conferencia muy interesante. Habla muy bien, muy claro, cautiva a la audiencia. Hasta que se levanta para escribir en la pizarra. Entonces, al girarse y estirar el brazo, se le sube tanto la faldita que descubre sus nalgas casi completamente. Un “oh” de sorpresa rompe el silencio de los alumnos, así como alguna carcajada y comentarios como:

- Lleva un tanga diminuto!

- Vaya, que rico que tiene el culo la niña!

- Alumnas como estas tendría que haber en la escuela!

- Que buena que está!

- Y que bien que enseña la profesora!

El profesor alucina con la falda traviesa de mi novia y con su culo. Pero enseguida se recupera de su sorpresa y avisa a sus alumnos: – Silencio, otro comentario como este y se termina la conferencia. Y todos suspendidos! Educación, sobre todo educación! Perdone, señorita Ibars, es que están un una edad en que…

- No, no, no pasa nada! La culpa es mía. Me pareció de venir vestida de colegiala para no desentonar.

- E hizo muy bien, muy bien, yo se lo apruebo. De verdad que parece una alumna. Y escogió un uniforme muy bonito y adecuado.

Virginia, ruborizada, sonríe al profesor. Siente un calor tremendo y, sin darse cuenta, se desabrocha un par de botones de la blusita. Sólo desea que vuelva doña Pilar y continúe ella la conferencia. Tarda demasiado. Mira a los alumnos muy seria y hace un gesto de reprimenda. Se calma y continua la charla. Los alumnos están muy atentos, pero no tanto a sus palabras sino sobre todo, a las piernas de mi novia, a cualquier milímetro que pueda subir la falda, al escote que muestra un poco el sostén… Virginia siente todos los ojos pegados a ella y no puede evitar excitarse algo. La verdad es que son todos muy guapos, jóvenes, altos y fuertes. Muy apetecibles, vamos. Y ella está muy caliente!

Ya termina la charla y doña Pilar todavía no regresa. Empieza el turno de preguntas. Si las primeras son realmente adecuadas e interesantes, después empieza a haber algunas algo más curiosas:

- Señorita Ibars, hoy en día qué cree más adecuado, bragas o tanga? Sobre todo si llevas una falda muy corta!

- Señor López! Esta pregunta no es correcta! No ve usted que avergüenza a la chica? Además, si la mujer es guapa, como es en este caso, no hay nada malo en mostrar un poco su cuerpo!

- Gracias, señor García Vergatti! – dice algo avergonzada mi novia.

- Señorita Ibars, cómo es que siendo tan joven sabe tanto de moda? Cuando cumplirá usted los dieciocho años? Yo tengo 20 y esperaré a que usted sea mayor de edad para…

- A ver, Señor Sala, esta pregunta no es adecuada!

- No, no pasa nada, Señor García Vergatti. Es que vestida así me ven muy chica, pero ya pasé de los dieciocho hace bastante!

- A sí? Pues de verdad que usted aparenta dieciséis o diecisiete!

- Es usted muy amable, Señor García Vergatti!

- Señorita Virginia, ha estado alguna vez con un hombre? Si usted quiere, aquí hay uno que estaría encantado a…

- Señor Ansélmez! Pero esto qué es? Educación y respeto!

- No, ya contesto al joven. No, nunca he estado con nadie. Pronto me voy a casar y quiero hacerlo siendo virgen hasta la noche de bodas.

- Señorita, por qué no vuelve a escribir en la pizarra? Pero hágalo en la parte de abajo, es que no me quedó muy claro el concepto de…

- Esto es el colmo! Señor Migue! Pero, bueno quizá sí que debería usted recalcar más algunas palabras clave del tema. Es verdad, señorita, que la pizarra está ya muy llena y sólo queda algo de espacio en la parte de abajo. – dice el profesor, muriéndose de ganas que mi novia escriba.

- Bueno, estad muy atentos chicos! – contesta amablemente Virginita cuando escribe en la parte de abajo de la pizarra. Los alumnos y el profesor de veras están atentos cuando al doblar la espalda, ella enseña todo el culo, sólo cubierto por un minúsculo tanga.

- Señorita, – dice un alumno con mucho vello en la cara- no se gire ni se levante, que enseña mucho y muy bien, continúe escribiendo. Le parece apropiado ponerse unas braguitas todavía húmedas? O es que las ha mojado durante la conferencia?

Mi novia, avergonzada pero excitada, no puede evitar soltar más flujo que moja todavía más su tanga.

- Virginia, es cierto que las braguitas blancas se vuelven trasparentes si se humedecen? Huy, no hace falta que conteste, ya veo que sí! – dice un alumno fornido antes de soltar una carcajada.

- Señorita, cómo cree que una chica va más a la moda, con el coñito depilado o con pelo? No responda, no, que ya veo la respuesta: completamente rasurado! Que bonito!

- Bueno, por favor, basta ya! – grita mi novia humillada, girándose hacia la clase y estirando la parte de debajo de la falda.

- Señorita, perdone a mis alumnos, esto es intolerable!

- No, si supongo que es normal, me ven como a una alumna…

- Una pregunta, señorita, no tiene miedo que le explote el sostén? Está usted algo alterada, respira muy fuerte y… Bueno, es adecuado llevar unas tallas menos de sostén si una chica tiene el pecho así de grande?

- Señorita, perdone, pero en eso el alumno Rodrigo tiene algo de razón. Parece que el pecho la vaya a estallar!

- No, no… es que así, de alumna, pensé que esta talla pequeñita era la adecuada! – contesta mi novia avergonzada, intentando en vano abrocharse algún botón de la blusa.

- Profesor, ayude a la niña, que el sostén le aprieta demasiado!

- Sí, Señor García Vergatti, ayude a la señorita, que si no, va a mojar incluso la faldita.

- Basta, maleducados! Aunque… quiere usted que… a ver, espere, le subo un poco la falda, que es verdad que la podría mojar con las braguitas empapadas…

- Pero que hace? No, quite! Déjeme!

- Vamos, profesor, venga, ayúdela, que es como si fuera una alumna en apuros!

- Si no, la ayudo yo! – grita riendo un chico rubio y guapo.

- Señor Felipe, no se mueva del sitio! Mira, niña, ves? Arremango un poco la faldita y así ya no se puede mojar. Ves? No pasa nada. Es usted muy guapa!

La clase rompe a silbar y a gritar cuando el profesor sube un poco la falda de mi novia y muestra las braguitas totalmente mojadas y trasparentes.

- Profesor, a ver, mire usted por detrás, súbale también la falda, que no se moje demasiado!

- No, no creo que se pueda mojar, porque antes me fijé y el tanga es solo un hilillo por detrás. A ver, niña, gírate! –el profesor muestra las nalgas de mi novia a todos – No, veis, no está mojada la faldita, no.

- Bueno, ya vale! – dice ruborizada mi novia, girándose ante los alumnos – Gracias, ya está bien! – y se pone bien la falda.

- Niña, es que, todavía puedes enseñar más a mis alumnos!

- No, no, ya no sé qué más contar, ya está. Además, se está haciendo tarde!

Un alumno moreno, con la nariz larga, grita: – Señorita Ibars, a ver, es que eso del sostén más adecuado todavía no me quedó muy claro.

El profesor acerca a mi novia al final del estrado y dice: – Es cierto, eso del sostén diminuto no lo entendimos muy bien. Mirad, a ver, le desabrocho un par de botones más, aparto un poco la corbatita y…

- No, no, ya es demasiado, señor! Déjeme!

- Tranquila, no es nada malo! Todo sea por la ciencia. Mira, deja que te ayude, niña. – y el profesor empuja suavemente la espalda de mi Virginia hasta que se inclina mostrando casi todos los pechos a los alumnos. – Mirad bien, chicos. Aunque esta señorita es muy niña, tiene los pechos grandes, llenos y bien formados. Si os fijéis bien, podéis adivinar también los pezones erectos.

- Pero esto que es? Profesor! – se queja mi novia, con los pechos palpitando, a un tiempo avergonzada pero excitada al verse admirada por toda la clase.

- Yo no entiendo bien lo que es eso del pezón, profesor!

- A ver, mira, un momento, señorita – y García Vergatti aparta un poco el sostén y enseña los pezones que se muestran rosados y bonitos ante los jóvenes.

- Oh! – clama toda la clase.

- Que tetas tan perfectas!

- Yo nunca había  visto unas de verdad!

- Qué tacto tienen? Como son?

El profesor contesta: – A ver… déjeme un momento… Oh! Muy suaves, tersas. Perfectas. Verá, venga señor Juantoz, mire de cerca y toque.

- No, esto ya pasa de la raya!

- Tranquila, Señorita Ibars, no se mueva. Los chicos están aprendiendo. Inclínese un poco más. Que bonitas que tiene las tetas. Mire y toque, señor Juantoz.

- Y qué sabor tienen, profesor?

- Venga, acérquese al estrado, Lairez. Coja esta teta con la mano. Acércala a su boca. Saque la lengua…

- No, por favor, déjenme.

- Agárrela bien, Lairez, lama un poquito la teta, sorba el pezón, qué, sabe bien? Si quiere, mordisquéela un poquito. Usted, Juantoz, qué? Se da cuenta que firme y suave que es? Si lo desea, chupe un poco la otra teta a ver a qué sabe. A ver, déjenme un poco a mí! Hmmm, pero que rica está!

Los alumnos no pueden seguir en sus asientos y se van acercando al entarimado. Mi novia no sabe si llorar o reír. Qué situación tan absurda! El profesor y dos alumnos les sorben las tetas ante toda la clase. Y ella, en lugar de salir corriendo, se queda inclinada apuntando el pecho hacia el suelo, amamantando a los tres, y notando que en lugar de enfadarse, no deja de excitarse.

- Mirad, mire profesor, están cayendo gotitas al suelo, de debajo de la falda de la chica!

- A ver, qué pasa? Huy, sí, a ver, dejad de sorber, hijos.  Te subo un poco la faldita, que no se moje, así hasta la cintura y… Las braguitas ya no pueden recibir más flujo! Están totalmente empapadas! Eso es lo que pasa cuando una chica se excita, veis? Eso es que te gusta, no, hija?

- No, no, de verdad, yo me voy! Pero que se han creído? – dice mi novia mientras se pone bien el sostén y se arregla bien la corbatita tapando un poco el escote.

- Espera, tranquila, mira, no te preocupes. Te has vestido de alumna y yo debo ayudarte como si fuera tu profesor. Mira, verás, te saco tus braguitas, ves, así, poco a poco, y ya no se mojan más. Y ahora, siéntate en la silla. A ver, no, no te bajes la faldita, espera, ya te la subo yo, así, hasta la cintura, muy bien. Mirad, chicos, veis? Esto es la vulva! Fijaros que está completamente depilada, pero la naturaleza puso pelo en esa zona. Explique, señorita, qué pasó ahí?

- Eh, cómo? Nada, es que… la moda… creo que a los hombres les gusta más así… no sé!

- Qué os parece alumnos? Os gusta así o con pelo?

- Así nos gusta mucho, profesor! Se ve muy bonita!

- Gracias, sois todos muy amables. Fijaros que también tengo el pubis completamente depilado. A veces dejo ahí algo de pelo.

- Señorita, hizo usted muy bien. Así, de colegiala, queda muy bien que esté completamente peladita.

- Bueno, sí, en eso pensé. Los detalles son importantes en la moda.

- A ver, ábrase bien de piernas. Veréis, chicos, ahora viene lo bueno!

- No, no, eso ya no! – se baja la falda tapando como puede su coñito.

- Por favor, los chicos se lo agradecerán. Verdad, alumnos?

- Sí, hágalo por nosotros, señorita!

- No, no, a ver, dónde tengo el tanga? Quien se lo ha llevado? Por favor!

- A ver, López! Y Márquez! Y usted también, Empeño! Vengan aquí. Ayuden a la señorita!

- Gracias, profesor! Ya es suficiente, me marcho.

- López, suba la faldita hasta la cintura de la chica y no deje que la baje!

- Pero, ya está bien! Déjame, chico! Por favor!

- Bueno, veis la vulva de la alumna? Los labios y eso. Bien mojaditos. Pues ahora, Márquez y  Empeño: cogedle una pierna cada uno y ayuden a la chica a abrirse de piernas: ahora! Y no dejéis que las cierre! Subidlas bien!

-Oh! – dicen todos los alumnos al poder ver el coñito expuesto de mi novia – Que rosado! Y muy húmedo! Que bonito!

Ante estas palabras y viéndose tan admirada, Virginia no puede evitar fluir más y más flujo.

- A ver, hijos, la chica está mojando la silla. Alguien debe ayudarla. Así, veis? – y el profesor acerca su lengua a la vulva de mi novia y la lame para secarla – Hmm, qué sabrosa! Corred! Venid dos alumnos que como más lamo, más jugo saca la niña!

Todos quieren ayudar pero son dos los que consiguen llegar y sorber y lamer la vulva de mi novia: – Profesor, no damos abasto!

- Ay, ay, por favor, basta, no, que tenéis las lenguas muy juguetonas!

- Profesor, nosotros no vemos bien, con las cabezas nos tapan a la chica!

- A ver, qué podemos hacer, ah, sí, tengo una idea. Señor Venancio, tome usted la cámara conectada a la pizarra y enfoque bien a la niña. Sí, así, muy bien. Acérquese más, a su vulva, qué, la ven bien ahora?

- Sí, profesor, ahora se ve todo muy bien! Qué guapa es!

- Sí, es muy bonita! Y se nota que disfruta, porque está muy húmeda!

- Y muy colorada! Parece que sus mejillas vayan a encenderse!

- Esto es que está muy caliente!

- No, si, se ve que es una chica bastante guarra!

- Sí, se lo pasa bien enseñando su cuerpo a todos!

Mi novia se siente humillada ante esos comentarios, per a un tiempo, está halagada y excitada.

- Mirad, hijos, acercar la cámara. Veis esto de aquí, como un botón?

- Sí, que bonito!

- Márquez! Empeño! Abridle bien las piernas! Mire, López, acerque su mano al botón. Tóquelo suavemente, así, como yo hago!

- Ah! No, por favor, uy, ah! – mi novia solloza de gusto.

- Profesor, que vuelve a sacar mucho jugo!

- Eso es porque está contenta, hijos. Verdad que te gusta, niña?

- Ufff, sí, por favor, sí!

- A ver, dos voluntarios para lamer bien el coñito de la señorita!

- Yo! – gritan todos como locos.

- Venga, ustedes dos, Gabriélez y Ferran! Y usted también, Felipe, que con solo dos lenguas no sería suficiente! Así, así, muy bien. A ver, déjenme que pruebe… hmmm, que bueno! Usted, López, tóquele suavemente el botoncito! Se llama clítoris. Es el botón del placer.

- Uaaaa! Hmmmm!

- Veis, alumnos, lo que os digo? Vale, ya está, López, muy bien.

- No, por favor, profesor, deje que el chico toque un poco más! Y un poco más rápido! – suplica mi novia, completamente encendida.

- Ya lo hago yo, niña. A ver… así?

- Sí, sí, más, más, profesor! – grita y suspira mi novia, con las piernas completamente abiertas y la falda en la cintura – Hmmmm! Uaaa!

- Huy, miren que ruborizada está! Vengan, por favor, dos chicos a lamedle la vulva a la señorita, corred que tiene un orgasmo!

- Ahh! No paréis, no! Profesor, un poco más rápido! Ahhhh, sí, así!

- Muy bien, señorita, muy bien. Veis, hijos? Así es como se corre una chica. Se excita, emite mucho flujo, suspira, grita… Qué os parece?

- Oh, es muy bonito e interesante, profesor! Se ve todo muy bien en la pizarra digital!

- Así, señorita, para tener un orgasmo, hace falta tocar el clítoris, no?

Mi novia, extasiada y avergonzada, cruzando las piernas y tapándose con la faldita minúscula, dice – Bueno, sí, esa es una manera. Hmmm, gracias, ha estado muy bien! Vamos, deja ya la cámara, por favor!

- Pero hay otras maneras de llegar al orgasmo,  verdad, señorita? Cuénteles a los alumnos, cuénteles!

- No, no, ya basta. Me voy. Pero dónde se habrá metido doña Pilar?

- Más fuerte, oh, sí, director! Es usted una fiera! Que pedazo de macho! Oh, más más!

- Que caliente que es usted, doña Pilar!

- Llámeme Pilar, por favor! Vamos, más, más fuerte!

- Pilar, veo que es usted muy puta!

- No lo sabe usted bien, director! Métamela toda, toda, ah, así, así! Más adentro!

- Señorita Ibars, por favor, explique a los alumnos otras maneras que tenéis las mujeres de llegar al orgasmo!

- Cuéntaselo usted!

- Sea amable con nosotros. Es que usted enseña muy bien!

- Bueno, la manera quizá más usual es con el coito.

- Cómo se hace, señorita?

- Pues si el hombre tiene el pene bien erecto, lo introduce en la vagina de la mujer y así, uno y otro pueden llegar al orgasmo. Pero si eso ya lo sabéis!

- A ver, señorita… qué le parece? Yo tengo el pene erecto! Mire!

- Luján! Però qué hace? Métase el pene en el pantalón!

- No, espere, profesor, ya puestos a explicar – exclama Virginia al ver la grandeza del pene del alumno – Ven, muchacho. Mira, acerca la puntita, aquí… vés? Yo ahora me subo la falda, me abro de piernas, aquí, sentada en la silla, ves? Toda para ti… aprieta un poco… bien… mira, ya tienes toda la punta dentro… ahora… hmmm… ay… un poco más… ah! Sí… así… a ver si puedes… hasta el fondo… ua… muy bien! Ahora, muévela un poco, para dentro… un poco para fuera… así, más rápido, ah! Sí! Ah! Hmm!

- Veis, hijos, profesora y alumno han llegado al orgasmo! La verdad es que el hombre puede durar más follando pero al principio es normal correrse tan rápido. Veréis, a ver, aparta, Luján! Señorita, levántese y póngase así, de espaldas a los alumnos, inclínese hacia la silla, muy bien! Suba un poc más las nalgas, así! Mirad, hijos, veis? Se le sube la faldita de colegiala y con los tacones altos todos le podemos ver completamente el coño y ahora también el agujerito del culo. Qué os parece? Es una de las mejores visiones para el hombre! Ahora, mirad, estoy completamente empinado. Me follaré a la señorita por detrás, al estilo perrito, e intentaré durar más, para que los dos sintamos más placer. Mirad!

El profesor García Vergatti introduce de golpe su verga en el coño abierto y empapado de mi novia ante la admiración de sus alumnos. Empieza a bombear con fuerza. Gira la silla para que todo el mundo vea la escena de perfil. Ella se mueve adelante i atrás para que todo el pene entre completamente, vuelva a salir y vuelva a penetrarla. Cuando el maestro ve que ella está a punto de llegar al orgasmo, gira la silla de nuevo para mostrar a todos los chicos, la cara de felicidad de Virginia, de pasión, de lujuria.

- Ah, no puedo más, ah, por favor, deme fuerte, así, oh, hmmm, gracias! Ah! Uaaa! Dios mío! Ah!

- Veis? Esto es otro orgasmo de la chica. En cambio yo, no me corro todavía. Le voy dando fuerte y seguro que se vuelve a correr. Veo que esta niña es multiorgásmica.

- Sí, sí, por favor profesor, más, más! Venga, sí!

- Así por detrás va muy bien. Mirad, ahora la cojo por las coletas y la domo como si fuera un potrillo. A que es guapo!

- Es muy bonito, profesor García Vergatti! Y se ve que ella disfruta! Mirad que cara de placer!

- Miren, alumnos, ahora la agarro por las tetas, las acaricio, tiro del pezón, las pellizco…

- Uau, profesor, esto es una pasada! Dame más, vamos! Ua, ay, sí, sí, más! Me voy, me voy, uaaaa!

En este momento, el profesor ya no puede aguantar más tanto placer y explota en un orgasmo dentro de mi novia.

- Bueno, alumnos, yo generalmente duro más, pero la chica está tan buena y caliente que no pude resistirme a llenarla de semen!

- Uf, bueno, ahora sí que os dejo, que veo que Doña Pilar no viene y debo ir a comer con mi novio – dice mi novia arreglándose la faldita.

- Pero señorita, muchos alumnos no saben todavía muchas cosas que deben conocer. Espérese un momento, por favor. Mirad, chicos, yo ahora tengo el pene flácido y más pequeño. Una buena amante sabe cómo solucionar eso, verdad, Virginia?

- Bueno, sí, supongo. No sé, yo me debo ir.

- Mira, es solo un momento. Ven, Lujan, enséñanos tu pene. A ver, después de eyacular también lo tienes blando, claro. Mirad qué puede hacer la señorita para remediar eso.

- Venga, está bien, y me voy, eh? – Y mi novia se desabrocha algunos botones más de la blusa y muestra el escote al alumno. Enseguida se da la vuelta y subiéndose un poco la falda le enseña el culo en un baile erótico.

- Profesor, es verdad! Luján vuelve a empinarse!

- Sí, huy, su polla ya vuelve a estar erecta! En cambio la suya, profesor, sigue pequeña!

- Bueno, esto es porque yo soy mayor y me cuesta un poco más. Pero seguro que esta linda alumna tiene también una solución para mí! Ven, acerca tu boca, niña!

Virginia lame el pene del profesor García Vergatti y empieza a chuparlo con fruición. Al mismo tiempo, le coge los huevos con las sos manos y se los masajea con habilidad. Súbitamente la verga del maestro recupera su mejor grosor, longitud y dureza.

- Oh, parece un milagro!

- Bueno, es que en realidad es un milagro de la naturaleza, muchachos!

- Profesor, yo no puedo más! – grita Juantoz – y se saca su pene a punto de reventar y acerca la punta a la vulva de mi novia, que empieza a gemir al recibir una descarga de leche calentita. Enseguida un par de alumnos van hacia ella, le apartan la corbata, le arrancan la blusa, le quitan el sostén y le empiezan a mamar el pecho. Ella, agradecida, les coge los penes con una mano y les empieza a masturbar. Mientras hace una señal a otro alumno, el alto y rubio, y le muestra agachada la vulva empapada y el culito. El alumno no tarda en penetrarle el coño abierto para él, aún con la verga del profesor follándole la boca. Otros chicos no pueden resistir la tentación y van por detrás de la chica intentando penetrarla. Uno no puede esperar y le rocía sus nalgas de semen. Otro no resiste el placer y le empapa las falditas de leche. El alumno Sala tiene más paciencia y, con mucha destreza, consigue acercar el pene al ano de mi novia. Ella se da cuenta, chupa un dedo, luego otro, se los introduce en el culito, lo abre un poco y hace señas a Sala para que intente penetrarla, cosa que consigue y le da gran placer, eyaculando al momento. Cuando mi Virginita nota la leche en sus entrañas, explota en un gran orgasmo y grita sin disimulo: – Ah, ufff, hmmmm, que valiente y buena está, dios, ah!

- Veis, alumnos, ahora nuestra señorita se ha corrido por penetración anal. Alguien quiere intentar darle por el culo? Veréis que es un gran placer, que se le ve muy bonito, caliente y acogedor!

Muchos alumnos se acercan a Virginia y el primero que llega, trata de encularla, pero por los nervios y la excitación no lo consigue y descarga todo su semen en las nalgas de mi novia, que dice: – No pasa nada, machito! A ver, venga, otro voluntario!

Ansélmez corre hacia Virginia y le mete la punta en el culito. Ella se abre bien y se traga todo el pene de un porrazo. Virginia ve entonces a un alumno con su pene en la mano. Se trata de Migue. Ella queda impresionada por la magnitud del miembro y sólo desea tenerlo para ella. Pero tiene la boca llena con el pene del profesor, dos alumnos le están mamando las tetas, ella está masturbando a dos alumnos más, mientras es follada al unísono por el coño y por el culo. Así y todo, la chica no se rinde y hace gestos a Migue para que se tumbe bajo ella. La potencia del chico consigue penetrarla aún con otro pene dentro de su coñito. Cuando nota las dos pollas completamente dentro, explota de placer en una sinfonía de suspiros y gritos.

Es entonces cuando alumnos y alumnas de otras clases de se arremolinan en la puerta y se sorprenden al ver la escena tan erótica: una chica joven, desnuda y con sólo una corbatita colorada, una faldita como cinturón, unas medias blancas cortas y zapato de tacón alto, es penetrada por detrás por dos alumnos, uno analmente y otro vaginalmente, con otro debajo que también le folla el coño, mientras dos le maman las tetas y ella masturba a dos más mientras mama el pene del profesor. Por suerte en esa parte del edificio sólo hay los alumnos mayores, que son los que pueden apreciar mejor lo que ven. Algunas alumnas se ruborizan y no quieren mirar pero la tentación es demasiado grande. Los alumnos más descarados  se acercan a la escena, se sacan sus miembros ya erectos y se pajean encima de  mi novia, que sonríe agradecida y les manda besos cariñosos. Ella coge algo de lechecita con sus dedos y la saborea. Al ver su cara de placer, algunas alumnas se van animando y se inclinan al lado de mi novia y le lamen el cuerpo. Sorprendentemente ven que les gusta el sabor y la limpian deliciosamente. Algún alumno aprovecha que sus compañeras están inclinadas de espaldas y muestran sus braguitas para acercarse por detrás, acabarles de subir las falditas azules, apartarles las braguitas y lamerles la vulva o el culo, tocarles las nalgas o, directamente, penetrarles el coñito o darles por el culo. Todos los que pueden, pero, intentan llegar a Virginia porque es la más guapa y caliente del grupo. Ella tiene orgasmos continuos, jadeantes, explosivos… Un profesor algo mayor, con el pelo totalmente blanco, aprovecha un momento que el alumno Ansélmez ha terminado en el culo de la chica, para reemplazar al muchacho y encularla de un golpe seco. Ella lo nota y vuelve a gritar de placer! Un profesor calvo no puede resistir la escena, se saca un pene enorme y quiere apartar al profesor mayor del culo de la chica. Este no quiere dejarlo. Al ver esto mi novia, coge el pene del calvo, lo ensaliva bien, se lo acerca a su ano ya ocupado e pacientemente va consiguiendo que también la encule. Dos alumnos dejan de follar a dos chicas y se ponen debajo de mi novia, que en ese momento había recibido la leche de dos penes y tenía el coño empapado pero libre. Los dos alumnos colaboran entre ellos y consiguen penetrar juntos a mi Virginita. Esto es demasiado para ella y vuelve a gritar de placer, bañando a los dos muchachos con una espectacular eyaculación vaginal. Algún profesor, caliente como un mono, no puede llegar a mi novia y se conforma con pajearse o con intentar que alguna alumna se la chupe, sin mucho éxito.

- Que viene el director, que viene el director! – grita alguien desesperado. Algunos alumnos y profesores escapan hacia otras clases, pero los que están con Virginia no quieren dejarla. Se esfuerzan en terminar rápido y la llenan con la leche de dos penes en el coño, de otros dos  en el culo, le inundan los pechos con dos más, el profesor García Vergatti le llena la boca, las dos pollas en sus manos también eyaculan en ella…

- Vaya, vaya, pero que pasa ahí? Profesor García Vergatti, ya me explicará usted esto. Y ustedes profesores Majori  y Estanislau! Están dando por el culo a la conferenciante!

- Oh, señor director – dice el calvo- es que no sabíamos que era la conferenciante. Y tiene un culo tan rico!

La Señora Pilar no cree lo que ven sus ojos: – Pero Virginia, hija! Es que no te puedo dejar sola! La que has armado!

Mi novia, avergonzada, todavía con dos penes de alumno en la vagina, dos de profesor en el culo y otra de profesor en la boca, no puede emitir palabra.

- No riña a la señorita, Señora Pilar, que realmente hizo muy bien la conferencia y enseñó mucho a los chicos. – defiende el profesor García Vergatti.

- Eso es evidente, sí – contesta el director – A ver, dejen a la chica de una vez! Alumnos, fuera de la clase! Ya! Y ustedes profesores, por favor, cubran sus partes! Un poco de decencia por favor!

Virginia, cubierta de semen, se tapa los pechos como puede, con la corbatita, intenta que la faldita, también empapada de leche, le cubra el pubis y la vulva. El director la ve tan atractiva que no puede más que decir: -  A ver, alumna, ven un momento! – Coge las coletas de mi novia, le da la vuelta, le sube la falda, se saca su grueso miembro y en un momento le da por el culo.

Los profesores, que vuelven a estar excitados al ver tan guapa a mi novia, se acercan a ella y le empiezan a manosear su bonito cuerpo, especialmente las tetas que ahora apuntan hacia abajo. El profesor García Vergatti tiene la ilusión de probar el culo de mi novia, pero no se atreve al tenerlo lleno el director. Así y todo la tentación puede más que sus reparos e intenta juntar su pene al de su jefe. Este está tan feliz que trata de hacerle sitio. La verdad es que los dos penes son muy gruesos pero al fin consiguen encularla hasta la mitad. Doña Pilar, que vuelve a estar excitada, se acerca a Virginia y le va lamiendo la leche que le cubre la cara, el cuello y los pechos. Un profesor aprovecha que la señora está de espaldas y le sube la falda. Cuál es su sorpresa al ver que no lleva bragas y que tiene un culo espectacular. Enseguida la penetra analmente ante la satisfacción de la señora, que mira pícaramente al director. Otros profesores se juntan a la escena y dan un buen repaso al clítoris de mi novia que está feliz orgasmo tras orgasmo.

El director grita: – Huy, ya está, no puedo más, es que tiene el culo muy caliente y rico!

- Déme toda su leche, señor director, hmmm, lléneme el culo ardiente, gracias!

Ante estas palabras, todos los profesores, como si fuera una orden, eyaculan su semen en mi novia que sonríe entre feliz y agradecida. La señora Pilar también toma una buena ración de leche en su ano, todavía húmedo por el que anteriormente le depositó el director. Al terminar, con la lengua, ávida, ayuda a mi novia a limpiarse bien.

- Como ha ido la conferencia, Virginia?

- Muy bien, amorcito. La verdad es que enseñé todo lo que pude a los alumnos. También los profesores parece que estaban muy satisfechos.

- Así vestida, te habrán tomado por una alumna!

- Pues sí, ja, ja, en eso llevas razón. Te gusta?

- Estás muy bonita. Pero esta falda tan corta…

- No te gusta? Todos me dijeron sinceramente que estaba muy bien!

- Gustarme, me gusta mucho… demasiado! Pero…

- Pues ya está, eso es lo importante, amor, te quiero! A comer, que tengo un hambre…!

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Mi adorable novia Virginia (IX) – En la escuela, 9.0 out of 10 based on 27 ratings
  
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